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revista Estampas
 

A Pastor Maldonado
le roncan los motores

Nacido en una cuna con volante, este joven corredor venezolano se maneja con aplomo en las más cotizadas pistas europeas. Pero promete mucho más. Sus planes apuntan a la Fórmula 1, para lo cual dice estar preparado sin que nadie exprese lo contrario. Parece su momento y lo quiere compartir con todos sus coterráneos. María Elisa Espinosa / Fotos: P. Pelegrini

Imposible evitar que a Pastorcito, como todavía lo llaman en su casa y los amigos, no le fueran a gustar los carros, si en la intimidad de la familia, desde que nació, y estuvieran donde estuvieran, no han hecho sino hablar de eso. En el desayuno: carros. En el almuerzo: carros. En la merienda: carros. Y en la cena: nuevamente carros. Para qué dudar entonces que, entre los Maldonado, el automovilismo es una pasión que corre por las venas. Menos falta hará decir que, siempre, siempre, ¡a toda velocidad!

Con el riesgo de pecar de exagerados, sobran quienes piensan que este joven piloto venezolano —quien desde su incursión en la alta competencia no ha dejado de llevarse laureles en las más importantes pistas europeas— aprendió a manejar antes que a gatear. “Bueno, casi, casi”, se atreve a bromear él mismo, recordando —o haciendo de su conocimiento a quienes no saben todavía— lo de la larga tradición que tiene su familia dentro del negocio de los concesionarios de automóviles. “Prácticamente nací sobre un carro”. ¿Y para qué negarlo?

Previo a visitar Caracas durante este verano, proveniente de Pontremoli, Italia, desde donde traza cada uno de sus pasos camino a su consagración como corredor de los grandes circuitos del mundo, Pastor Maldonado atiende la llamada de Estampas. Se quiere saber sobre sus proyectos inmediatos, incluida su determinación de pasar de la World Series a la categoría de todas las categorías: la Fórmula 1, para lo cual asegura estar listo, más allá de que antes deban graduarse algunos pistones presupuestarios. De resto, es un hecho que al driver criollo le roncan los motores.   

¿Cuáles características debe tener un corredor de alta competencia y con cuáles de ellas cumple Pastor Maldonado?
“Para ser un piloto, no sólo un piloto sino un campeón (porque pilotos hay muchos y campeones hay pocos), creo que la determinación y la seguridad en uno mismo tiene que ser una de las prioridades; pero también tienes que creer en ti, tener talento natural e inteligencia. No es sólo prender un carro y salir a la pista a ver qué pasa; también hay una evolución que se da cada día, donde el piloto es el que tiene la última palabra, aunque también hay un equipo técnico trabajando a tus espaldas. Todo eso suma y hace la diferencia al final”.

Entonces, ¿te consideras lo suficientemente preparado para entrar ya a la Fórmula 1?
“Es difícil decir o asegurar que voy a entrar a la Fórmula 1 puesto que hay muchos intereses detrás de esto. Creo que el talento y las posibilidades las tenemos; estamos trabajando para eso, no solamente para llegar a la Fórmula 1, sino para estar un buen tiempo en ella y dejar el nombre de Venezuela lo más alto que se pueda. Es un sueño, una meta que tengo: no sólo correr y ser uno más del montón, también quiero ir a ganar. La edad es algo que está llegando, está llegando el momento de hacer el salto, tengo 21 años y creo que he madurado muchísimo como persona y como piloto en estos tres últimos años; he demostrado ser rápido en cada uno de los carros donde me he montado, inclusive en Fórmula 1. Por eso creo que sí podremos hacer el año que viene, o dentro de dos años, ese salto a la F-1, pero, por lo pronto, tenemos que concentrarnos en el campeonato que estamos peleando, mi objetivo en este momento es ganar la World Series de este año”.

¿Cómo se controla el miedo dentro de una pista?
“Creo que miedo, después de tanto años que tengo corriendo, no lo hay. Después de tantas carreras ya el miedo pasa a ser más bien un poco de tensión. La tensión la tenemos todos los pilotos y es normal, pero miedo creo que no lo hay en ningún momento; yo por lo menos nunca lo he tenido, siempre estoy seguro, tranquilo de lo que estoy haciendo, confío siempre en el personal con el que estoy trabajando y por eso no hay nada que temer”.

La escudería Draco tiene todas sus esperanzas cifradas en Maldonado para el campeonato 2006

¿Hay algún circuito o pista en particular a la que le tengas más respeto?
“Bueno, siempre hay circuitos, o digamos curvas, que son más difíciles que otras a las que hay que tenerles un poco de respeto. Creo que soy un piloto de los que consiguen el límite muy rápido en cualquier pista y creo que esos límites los he sobrepasado muy pocas veces porque me he dado cuenta de que, estando dentro de los límites, podemos hacer la diferencia tranquilamente”.

¿Cuál es el corredor que más admiras?
“Aitor Senna”.

¿Y de los que están vivos?
“Michael Schumacher”.

¿Has tenido la oportunidad de conocerlo, de estar cerca de él?
“Sí, sí, sí, lo conozco. El es, no sólo como piloto sino como persona, un ser increíble, un hombre con una pasión y una dedicación distinta a la que pueden tener los otros pilotos y es ahí donde está la diferencia. Como digo: no es sólo montarse en el carro y hacerlo lo mejor posible o tener sólo talento; es también el trabajo que tenemos fuera de la pista y creo que Schumacher es el mejor fuera de la pista en este momento. Por eso es el mejor”.

¿Qué tanto se parece el mundo del automovilismo al mundo del espectáculo, la nobleza, las grandes luminarias? Tras ganar la tercera válida de la World Series en Mónaco (en mayo pasado) tuviste que salir corriendo a alquilar un smoking para poder atender una invitación hecha por el Principado. ¿Cómo te manejas en ese medio?
“Muy bien. Sabemos que el automovilismo es una familia bastante pequeña, es un mundo pequeño donde prácticamente nos conocemos todos, sabemos lo que pasa todos los días y no es difícil estar con esas personas que en el futuro son las que te pueden ayudar”.

¿Qué hubieras querido ser en caso de no haber sido corredor? ¿Acaso hay algún plan B debajo de la manga de Pastor Maldonado?
“No he pensado en eso, estoy muy concentrado en lo que estoy haciendo, que de verdad no es sólo un deporte sino una pasión; el automovilismo es lo que me gusta, es lo que quiero hacer y seguiré haciendo”.

¿Cómo te proyectas en diez años? ¿En cuál carro te gustaría estar entonces?
“En un Fórmula 1, todavía (risas)”.

¿Qué paralelismos haces de tu vida en las pistas con tu vida personal?
“Prácticamente todo lo que hago en la pista es mi día a día. Vivo para el automovilismo, vivo para mi carro, para mis carreras y todos los días en mi casa se habla de carreras, no hay otro tema que pueda venir, y creo que es por la pasión que sentimos hacia esto. Todo es automovilismo, todo es una carrera, todo es una copa. Es así”.

Al joven Pastor le pronostican muchos más laureles de los ya obtenidos

Tu papá comenzó siendo corredor de carritos YMCA, pero tú te saltaste esa etapa para llegar directo al karting. ¿Nunca te llamó la atención esa tradición?
“Sí me llamó la atención, pero la tecnología pasó a esos carritos y empecé a interesarme por el karting; eso sí, fue un período bastante difícil porque en Venezuela había varios pilotos pero no teníamos los mejores campeonatos. Gracias a Dios, los pocos pilotos que estábamos allí éramos pilotos de un alto nivel y nos pudimos foguear y aprender lo que en otros países de campeonatos de alto nivel también aprendían. Además tuvimos la oportunidad de que en esos años de karting vinimos acá a Europa, a medirnos con los mejores pilotos del mundo y aprendimos muchísimo”.

¿Hay algo que extrañes del karting?
“Creo que no es muy distinto al automovilismo, prácticamente el día a día es el mismo. Lo único que sí es que en el karting se trabaja un poco más, se hacen muchas más vueltas en la pista, cosa que aquí está mucho más restringida por los costos. En el karting se puede estar una semana en una pista, todos los días dando vueltas y vueltas, y trabajando bastante; en cambio acá es sólo el fin de semana de la carrera y después no puedes ni siquiera practicar porque según el reglamento no se puede. Esa es la única parte que sí me gustaría que tuviera el automovilismo que ahora hago”.

¿Cómo es un día de Pastor Maldonado en Italia cuando no estás dentro de una pista?
“Tengo prácticamente dos tipos de días: los días en los que me quedo acá trabajando en la Draco (escudería a la cual pertenece) y voy a un gimnasio que está acá cerca, entreno unas dos o tres horas; mientras que hay otros días en los que voy a mi gimnasio base, que está a 40 minutos de acá, donde está el doctor Riccardo Ceccarelli, el médico de la Toyota en la F-1 y preparador físico de casi todos los pilotos… Me entreno allí para estar lo mejor posible físicamente”.

Muchos querrán saber con quién vives en Italia, a quién extrañas en Venezuela, cuál es la comida criolla por la cual pagarías todos los euros del mundo para poder disfrutar estando allá…
“Vivo con mis padres y prácticamente comemos como en Venezuela; sigo una dieta bastante balanceada, me gusta mucho la carne, el arroz, el pollo, el pescado… Todo lo que son carnes me encanta, pero decirte que haya una en especial, la verdad es que no. Como de todo pero bastante balanceado y en buenas proporciones”.

¿Ningún plato en especial?
“La verdad es que acá comemos de todo lo que existe allá, tenemos esa suerte”.
l

mespinosa@eluniversal.com

Entre vuelta y vuelta

¿Cuál ha sido tu mayor imprudencia dentro de una pista?
“No la recuerdo”.

¿Un ritual antes de comenzar una carrera?
“Muchos, como por ejemplo, ponerme primero el guante derecho y después el guante izquierdo”.

¿Eso por qué?
“Porque trae buena suerte”.

¿Algún otro?
“Me pongo primero el zapato izquierdo y después el derecho (risas)”.

¿Qué te gustaría heredar de los
corredores consagrados?

“Cada día viendo uno aprende más, y creo que la experiencia es la única cosa que en este mundo del automovilismo, y en todos los deportes a motor, hace la diferencia”.

¿Con cuál prejuicio has tenido que luchar dentro del automovilismo?
“No muchos”.

¿La edad ha sido una traba en tu caso?
“Creo que la edad ahorita está perfecta, comencé a una buena edad, para estar en la categoría en la que estoy; y ahora que estamos esperando el salto a la F-1 me siento seguro con la experiencia que adquirí en los últimos años”.

¿Qué te hace perder el control?
“Las ganas de querer hacer más de lo que se puede hacer”.

¿Algún amuleto dentro del carro?
“Ninguno”.

Proyecto F-1


De Maracay, donde nació en marzo de 1985, a Pontremoli, donde se asienta la escudería Draco Racing de la categoría World Series by Renault, no son pocas las curvas que ha superado el joven Pastor. Los pinitos dados a principios de los noventa en la categoría pre-junior de karting dieron pie a mucho más, incluyendo varios premios en campeonatos regionales, nacionales e internacionales, y de allí nadie lo ha podido frenar. Su incursión en el automovilismo europeo lo llevó a ser en 2004 el segundo venezolano en pilotear un monoplaza Fórmula 1 (el primero había sido nada más y nada menos que Johnny Cecotto en 1983). Poco después fue escogido para integrar el Programa de Desarrollo para Pilotos (Renault Driver Development), lo cual propició
que la escudería Minardi pusiera los ojos sobre él para una eventual participación en la F-1. Pero antes de eso ya mucho camino se había fraguado: En 2002 y 2003 fue campeón de la Winter Series; en 2004 obtuvo el Campeonato Italiano de Fórmula Renault 2000 y comienza a sobresalir en la F-3000, la misma que desarrolla en 2005 paralelo a su estreno en la World Series. Para la edición 2006 de esta categoría antesala a la Fórmula 1 se le pronostica una hermosa corona de laureles sobre la cabeza. ¡Amén!

 

 

 

 

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