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revista Estampas
 

Las brujas de Oz
Tan malucas que darán  risa

Quienes todavía añoran las peripecias de Judy Garland luchando por llegar más allá del arcoiris en el clásico de 1939, El mago de Oz, tendrán mucho que disfrutar con el musical infantil que trae Viviana Gibelli como su primera producción sobre las tablas. Seis actrices interpretarán al personaje más perverso de la historia, sólo que ahora hasta bailarán reggaeton. María Elisa Espinosa. Fotos: Dumont & Regalado

El estruendoso “¡Jajajajajaaaaaaaa aa aaa!” con el cual irrumpió Elba Escobar en el estudio donde todas se retratarían juntas, no podía ser superado por nada ni por nadie, hasta que ella misma se aventajó cantando y contoneándose con un pegajoso reggaeton —“Menea, baila, menea… Yo soy la bruja más fea”— que sirvió, entonces, para que el resto se contagiara ensayando sus muy particulares y respectivas carcajadas:
“¡Jejejejejejeeeñacañacañaca!”.
“¡Jijijijijijiiiiiiiiiiiiiii!”.
“¡Cuascuascuascuascuas!”.
“¡Cuescuescuescuesñácata!”.

Eran las voces —más bien las gargantas— de Tania Sarabia, Sonia Villamizar, Lourdes Valera y Gledys Ibarra (sólo faltaría Alba Roversi, quien no pudo asistir a la cita por razones de fuerza mayor, ¡cosa que también le sucede a las brujas!)— poseídas al unísono por un espíritu tan malo, tan maluco, “que lo que damos es risa”.

Así, sin que les quede nada por dentro ni con pruritos por delante, es como ellas se reconocen en este nuevo rol que compartirán en las tablas. Todas, toditas, harán el mismo personaje, la Bruja mala del Oeste, sólo que en funciones diferentes del primer montaje de teatro infantil que emprende otra mujer de la televisión y el espectáculo, Viviana Gibelli, entregada en estos días a esta nueva faceta de productora que, más que fascinada, la tiene rotundamente hechizada.

¿Y de qué otra manera podía ser? Según ella misma afirma, El mundo de Oz es un proyecto que le comenzó a hacer cosquillas en el estómago desde hace más de un año, luego de que viera en Broadway la obra teatral Wicked, quedándole la espinita de querer hacer algo parecido para el público venezolano.

En aquella obra, que ha tenido un estrepitoso éxito en San Francisco, Nueva York, Chicago y Los Angeles, se cuenta la historia que nadie había narrado antes: cómo es que la Bruja mala del Oeste y la Bruja buena del Norte, personajes inolvidables de El mago de Oz, llegan a conocerse —hasta el punto de haber sido compañeras de cuarto en el colegio de sus años mozos— mucho antes de que Dorothy siquiera hubiera nacido.

Tal curiosidad, despejada en la novela de Gregory Maguire llevada al teatro por Joe Mantello, valiéndose de la música y textos de Stephen Schwartz y Winnie Holzman, inspiró definitivamente a Gibelli, quien, por su parte, sedujo ya en tierras criollas a la dramaturga Nathalia Martínez para que se encargara de escribir y dirigir el guión de su proyecto.

El resultado, ya se dijo, se llama El mundo de Oz, y aunque no se refiere exactamente a los intríngulis que rodean la vida de la perversa Bruja del Oeste, y mucho menos sus antecedentes como roommate de la adorable Bruja del Norte, lo cierto es que tampoco deja de diferenciarse del clásico que las generaciones de 1939 en adelante han llegado a disfrutar en la gran pantalla y sus innumerables retransmisiones por televisión. Aunque, a la hora de la verdad, ¿desde cuándo no se ha vuelto a ver a la mítica Judy Garland bailando con sus zapatillas rumbo a Ciudad Esmeralda? La propia Viviana Gibelli duda que los niños de hoy lo hayan hecho. De allí sus intenciones de contarlo.

Versión moderna y vernácula. Para el momento en que su empresa Arte y Parte Producciones comenzó a desarrollar la idea de El mundo de Oz, el único antecedente que Gibelli tenía como productora era una cuña institucional para la prevención del cáncer de mama, lo cual le dejó un grato sabor en la boca. Súmesele a esto la experiencia de la ex miss, animadora y actriz de Venevisión en tiempos en que participaba en El circo de las cómplices: “Desde siempre me gustó trabajar con niños y, aunque lo hice de manera interrumpida, siempre he estado vinculada con chamos”.

Razón suficiente, todo esto, para no vacilar en asociarse con Enrique Salas y darle cuerpo a la historia encargada a Martínez, una dramaturga, a todas estas, con currículum blindado. Pues lo que se hereda no se hurta: la joven Nathalia es nieta de Lily Alvarez Sierra, leyenda del teatro infantil venezolano, según se encarga de recordar Lourdes Valera, precisamente una de sus tantas pupilas.

Gibelli, por su parte, no se arrepiente de la escogencia. “La historia de Nathalia es bellísima, los chamos se van a encontrar con algo muy moderno, donde la bruja baila reggaeton, hay mucha música, la puesta en escena es menos romántica que la que conocemos de la película… En fin, uno le apuesta todo a esta obra porque vale la pena rescatar los cuentos que fueron buenos en su tiempo y que ahora se pueden contar de otra manera. Pero definitivamente hay que contarlos porque transmiten valores. De resto, la oferta para los niños de hoy está llena de violencia”.

Y no es mentira que, entre las cosas que diferencian a esta historia del clásico Mago de Oz, está la caracterización de la bruja maluca (en este caso las brujas malucas), que, como ya han confesado, no lo son tanto como la interpretada por Margaret Hamilton, de cara lánguida, verdosa y terrorífica a la que pocos hoy quisieran encontrarse en una calle ciega. ¡Ni falta que hace!

mespinosa@eluniversal.com

 

Tania Sarabia

Carcajadas por delante
“Voy a ser una mala cómica. A mí me encantan los personajes malos divertidos, no los malos, malos, malos. Los niños ya tienen bastante de lo terrorífico con la televisión y los juegos de video como para nosotros echarles esa broma. No sé cómo lo harán las demás, pero yo voy a ser una bruja cómica.
Mala-mala y cómica-cómica”.

Elba Escobar

Poder contra el estigma
“Siempre los malos son como el coyote de la comiquita a quien todo le sale mal, y la bruja de este cuento no se salva de eso. En mi bruja hay una cosa de poder, de llamar la atención, pero creo que lo que va a prevalecer en todas es que somos muy divertidas. Aunque, claro, Tania nos va a ganar, tendremos que luchar las otras cinco contra ese estigma de hacer un personaje que hace ella... ¡Jajajajajajajajajaaaaaa!”.

Gledys Ibarra

Loca de cuerpo y alma
“Yo creo que mi bruja corporalmente va a ser distinta, va a ser una bruja un tanto loca. Lo maluca que es ya está en el libreto, así que yo le voy a dar el toque de loca. Una loca que a lo mejor no disfruta tanto la maldad, sino que su disfrute está en que está más loca que el carrizo”.

Lourdes Valera

Con los nervios de punta
“Cuando me inicié como actriz haciendo teatro infantil siempre hice de princesa, aunque siempre quise hacer el papel de la bruja. Ahora que lo tengo, lo voy a disfrutar muchísimo. Cada una de nosotras le va a dar un toque particular a su bruja, seremos unas malas distintas, no tan remalas, más bien unas malas que dan risa. La mía será nerviosa”.

Sonia Villamizar

Ridículamente encantadora
“Nada que ver con aquella bruja de la película, con cara fea, larga y verde que no hacía reír para nada. A mi bruja la veo un poco divertida y hasta ridícula a la hora de querer hacer la maldad. La veo, por supuesto, mala, por todas sus acciones, por su interés de destruir, pero no es una bruja a la que odias, sino que sobre todas las cosas te parece ridícula”.

 

Imagina imaginación
En El mundo de Oz Nathalia Martínez cuenta la historia de Dora, una joven ama de casa quien, como consecuencia de un accidente doméstico, termina sumergiéndose dentro del cuento preferido de su hijo Memo. Así es como la actriz Crisol Carabal se convierte en Dorothy, asumiendo el papel que tanta fama le trajo a Judy Garland en su momento.

Memo, por su parte, entra en la historia imaginada por Dora convertido en el noble león que busca desesperadamente el valor que le hace falta para ejercer el rol del Rey de la selva; en este caso interpretado por José Manuel Suárez u Osman Aray.

Avril, hija menor de Dora, vive sumergida en un mundo tecnológico que la ha aislado del resto de la familia. Entrará en escena convertida en una niña de hojalata que hará lo imposible por recuperar su corazón perdido. La interpretan Patricia Schwarzgruber y Gabriela Mendoza.

Un espantapájaros completa el trío de amigos con los que comparte Dorothy su aventura, pero en realidad es Enrique, hijo mayor de Dora, dedicado a cultivar su cuerpo y desdeñar los estudios. En el camino tendrá que comprender que lo más importante en la vida no es la apariencia. Lo personifican Luis Jerónimo Abreu y Carlos Arráiz.

El resto del elenco lo integran Jean Paul Leroux y José Manuel Cestari, como el Mago de Oz; además de Nohely Arteaga, María Antonieta Duque, Caridad Canelón y Malena González, representando a la Bruja buena del Norte.

Coordenadas
El Mundo de Oz estrena el 25 de agosto y permanecerá en cartelera hasta el 10 de septiembre en la terraza techada del Centro Comercial Sambil Caracas. Funciones: viernes: 5:00 pm; sábados: 3:00 y 6:00 pm; domingos: 3:00 pm. Costo de la entrada: 25 mil bolívares (preferencial) y 30 mil bolívares (VIP).

 


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