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El
remedio es un chip
Valeria Román
Un test genético llamado "AmpliChip"
se presenta como un gran avance en las terapias "a medida":
el paciente sabrá si una droga le surte efecto o si le hace
mal.
Los medicamentos están pensados para
arrasar con las enfermedades. Pero a veces fallan porque no tienen
éxito en la meta final que les asignaron. Porque generan
un efecto colateral, que puede ser peor al desorden que justificaba
su uso. Porque, simplemente, el cuerpo del paciente eliminó
tan rápido la droga consumida que no le dejó tiempo
para que produzca algún efecto.
Por estos posibles desenlaces, es crucial predecir cómo el
organismo responderá a los medicamentos. Y esto es lo que
hace un test de ADN (llamado AmpliChip), el primero en su tipo para
aplicaciones clínicas que fue lanzado al mercado hace unas
semanas en Estados Unidos.
El test es una micromatriz tan pequeña como una estampilla,
donde se colocan las huellas genéticas de un paciente para
saber en cuánto tiempo el organismo metabolizará un
analgésico, un antidepresivo o cualquier otro remedio.
Por el momento, cada test sale caro: entre 350 y 400 dólares.
Pero el laboratorio que lo lanzó, estimó que 25 millones
de personas podrán beneficiarse con esta prueba antes de
que les prescriban una droga. Advierte que sólo en Estados
Unidos se producen 100.000 muertes por año como consecuencia
de las reacciones adversas que provocan los fármacos.
Para hacerse el test de ADN, el paciente sólo tiene que aportar
algunas gotitas de sangre. Del análisis y de los pasos a
seguir, se encargarán el personal del laboratorio y los médicos.
"Es un producto que está validado, o sea, que cumple
con ciertos criterios internacionales de calidad. Por lo tanto,
se podrá aplicar de inmediato al diagnóstico clínico
y servirá para que los médicos den un tratamiento
más personalizado, evitando así que cada individuo
en particular consuma drogas ineficaces o con muchos efectos adversos",
opinó el doctor Carlos Pirola, profesor de Genética
y Biología Molecular de la Facultad de Farmacia y Bioquímica
de la Universidad de Buenos Aires. Como si fuera una línea
para pescar, el test identifica secuencias genéticas y sus
variaciones o mutaciones al analizar el ADN de las células
obtenidas de la muestra de sangre. El test permite entonces reconocer
las variaciones de esos genes en cada persona. Para que después
los médicos clasifiquen al paciente en alguna de estas categorías
según la velocidad en que pasan las drogas por su interior:
metabolizador pobre, eficiente, intermedio y ultrarrápido.
Frente a estas diferencias, el test ayuda a prescribir drogas que
son efectivas y seguras para cada individuo. l
Clarín
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