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Apuntes saludables
Jason Williams - Rosemarie Ward
Dos estudios revelan nuevos datos acerca
del complejo pensamiento
de los adolescentes, y, por otro lado, en qué consisten las
habilidades
en el juego del ajedrez.
Adolescentes volubles
La mayoría de los padres se halan los cabellos y culpan a
las hormonas cuando sus hijos adolescentes salen como un huracán
dando un portazo. Investigaciones recientes sugieren que tal comportamiento
petulante se podría deber en realidad a una "reorganización"
del cerebro que ocurre durante la adolescencia.
De acuerdo con un estudio realizado por investigadores de la Universidad
San Diego, dirigido por el profesor de psicología Robert
McGivern, PhD, a medida que comienza la pubertad, la capacidad de
un niño para reconocer las emociones de otras personas experimenta
un declive.
El equipo estudió a 300 jóvenes entre los 10 y los
22 años y sometió a prueba su capacidad de juzgar
las emociones presentadas mediante imágenes y palabras. A
los sujetos del estudio se les pidió que dijeran si los rostros
o las palabras transmitían felicidad o tristeza. Los resultados
mostraron que los tiempos de reacción dependían en
gran medida de la edad; la velocidad disminuía a medida que
los chicos se acercaban a sus años de adolescencia.
La velocidad de reacción comenzaba a hacerse más lenta
a los 11 años en las muchachas y a los 12 en los varones
-que es aproximadamente la edad en que empieza a manifestarse la
pubertad. En algunos, la capacidad de identificar emociones declinaba
incluso 20 por ciento.
El estudio de McGivern, publicado en una reciente edición
de Brain and Cognition, mostró que los adolescentes
sufren un incremento repentino y natural en la actividad nerviosa
de la corteza prefrontal, la región del cerebro que sopesa
la experiencia y la percepción para determinar la acción
adecuada. También desempeña un papel clave en el control
del comportamiento social.
Aunque no descarta el papel de las hormonas, McGivern cree que los
adolescentes tienen "cerebros con un mayor nivel de ruido"
debido al incremento de la actividad nerviosa. El profesor describe
la condición como una suerte de reorganización temporal
que puede dificultar a los adolescentes el procesamiento de información
y la interpretación de situaciones sociales. Esto podría
ser particularmente duro, toda vez que las interacciones sociales
a menudo constituyen la principal influencia en el comportamiento
de los muchachos.
Ajedrez: Un juego de
procesamiento espacial
El ajedrez no es necesariamente un juego reservado para personas
con coeficientes intelectuales que se equiparen con el de Einstein.
De hecho, la estrategia del ajedrez puede depender más del
procesamiento del espacio que de la lógica y de habilidades
para el cálculo. Investigadores de la Universidad de Minnesota
en Minneápolis utilizaron una resonancia magnética
funcional para explorar el cerebro de jugadores novatos durante
un partido y observaron un torrente de actividades en los lóbulos
parietal y occipital, áreas no asociadas con la inteligencia
general.
"No era lo que estábamos esperando", dijo Shen
He, PhD, profesor asistente de psicología. Los hallazgos,
publicados en Cognitive Brain Research, tienen aplicaciones
que van más allá del jaque mate. La actividad observada
en el lóbulo parietal sugiere que esta área puede
ser capaz de manejar complejas funciones espaciales, tales como
la interacción de la memoria y la información espacial
recibida.
"El lóbulo parietal puede tener más funciones
de las que sospechábamos", indica He. Además,
la inactividad en otra área -el lóbulo lateral izquierdo-
plantea dudas sobre el papel de la inteligencia general en el conocimiento
de alto nivel y la solución de problemas. l
Psychology Today. Derechos de El
Universal.
Traduccion:
Teresa Leon y Jose Peralta
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