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Después
de la tormenta
Ana Torroja
Raúl Chacón Soto

Luego de dos intentos fallidos donde se esforzó al máximo para diferenciarse de Mecano, la vocalista logra con Frágil -de sus tres álbumes, paradójicamente, el que más recuerda a la popular agrupación-, su mejor trabajo como solista.

Frágil. Así decidió llamar Ana Torroja el tercer disco que ha hecho en su carrera en solitario. Razones tenía para nombrarlo de esa manera, pero, lejos de lo que cabría esperarse, obedecen más a una reafirmación de fortaleza que a una confesión de debilidades. En eso coinciden todas las notas que han aparecido en diarios y que circulan por Internet desde que empezara a promocionar el CD a principios de marzo. "Un trabajo lleno de fuerza", "muestra a Ana Torroja más decidida a tomar las riendas de su carrera y definir un estilo que aún se percibía difuso". Ella, como sí cabría esperarse, está más que feliz por el reconocimiento que se la ha dado a un resultado del que se siente muy satisfecha. Así lo confirma a través del teléfono, con su voz inconfundible -aunque un poco más grave-, desde una sala de ensayo en Madrid, donde se encuentra por unos días (vive en Londres) alistándose para la gira que por estas fechas la lleva por toda España, y que, desde el próximo octubre, la traerá a tierras americanas (quizás Venezuela). Serena, feliz, tranquila, así se define, luego de superar los días tormentosos que la mantuvieron en crisis -prefiere no hablar de detalles- y dispuesta a seguir adelante en el difícil terreno de la música, quizás embarcándose en la construcción de un álbum repleto sólo de composiciones propias, si éstas fuesen lo suficientemente buenas como para no necesitar de muletas.
Sobre el porqué del título es de lo primero que se habla. "Es una palabra que refleja cómo me sentía en un momento concreto. Necesitaba tomar distancia de todas esas cosas que me hacían sentir frágil. Fue también reconocer un estado de ánimo... algo que forma parte de ti y sacar partido... aprender de ello". Lo curioso, como todos han dicho, es que se trata del trabajo que la muestra más fuerte: "Sí, al final es un contraste, pero es el contraste lógico porque te das cuenta de que realmente, como decía Nietzsche, lo que no nos mata nos hace más fuertes. De un momento débil sales muy reforzado... todo el proceso de grabación del disco me hizo recuperar, y eso al final se nota". De lo que le golpeó de tal manera no ha querido soltar prenda allá en su patria, y tampoco en esta ocasión: "Había muchos motivos, en general era decepción del ser humano... decepción de la vida... fue una suma de cosas, nada concreto".
No hay que arriesgarse mucho para incluir depresiones amorosas, a juzgar por las letras de sus canciones, y lo mal que le fue con un álbum hecho en francés, que ella misma calificó en una oportunidad como el peor momento de su carrera. Lo cierto es que debieron pasar cinco años desde que Mecano se disolviera para que volviera a salir bien librada ante el público y la crítica. El primer sencillo del CD, de nombre Quién dice, ha logrado sonar en la radio y pegar a ambos lados del Atlántico. Quizás Frágil todavía no se ha vendido en grande, pero ya lleva 50 mil copias colocadas en España y no le ha ido mal en países americanos. Más allá de las cifras, y como ella misma dice, lo más importante es que está muy contenta con el resultado. "Es el disco más coherente que he hecho, y por serlo tiene la mezcla y el equilibrio justos -que yo he buscado siempre- entre el lado más electrónico, que es de donde yo procedo y de donde he aprendido, y ese lado acústico que a mí me emociona y creo que es lo que le da el calor y la piel a la música. Es un disco lleno de contrastes, de colores, de emociones y de desequilibrios, aunque está muy equilibrado... Es un disco para pararse a escuchar y pararse a sentir... porque hoy todo el mundo va muy rápido y la gente no se da tiempo para sentir".
Mucho del sonido de Frágil se lo debe Torroja al productor, Eric Mouquet, de Deep Forest, con quien ya había trabajado en algunas oportunidades, en especial, para una canción (Sweet Lullaby) que está incluida en el último trabajo de la reconocida agrupación. Ambos se habían prometido trabajar juntos de nuevo, pero fue la casualidad la que terminó por unirlos en este proyecto. "Como en muchos momentos importantes de mi vida, el destino jugó un papel básico, porque yo estaba en Francia, estaba buscando canciones, él se enteró, hizo unas cuantas, a mí me gustaron, me fui a grabar las maquetas con él y de repente hubo una conexión que fue importantísima para este disco. Nos entendíamos sin hablar y nos dimos cuenta de que los dos estábamos pensando en lo mismo. El tiene una intuición especial para saber... para hacerte un traje a la medida... y la verdad es que ha sido un trabajo muy enriquecedor para mí. Pasábamos horas descubriendo cosas a la vez". En una entrevista el propio Mouquet asegura que los cambios se hacían casi hasta la remezcla, siempre con el objetivo de alcanzar el nivel máximo de emoción. "El nunca se queda satisfecho. Eso es muy interesante porque mantiene las canciones muy vivas, y no darse por satisfecho hace que busques más...". La influencia del productor se siente especialmente en algunos temas, entre ellos la versión que hace Torroja del clásico de Pink Floyd, Wish You Were Here. En el álbum también destaca la participación del cantante de Jaguares, Saúl, en el tema Hoy igual que ayer.
La crítica de su país ha dicho que Frágil es, de sus discos, el que más recuerda su trabajo con Mecano. Ana dice que sí, sin reparos, y eso que siempre buscó, como solista, diferenciarse del sonido que la hizo famosa. "Sí... en el primer disco intenté hacerle comprender a la gente que en Ana Torroja no iban a encontrar a Mecano, entonces, quizás, hice un esfuerzo extra en buscar un sonido que no tuviera mucho que ver....y también en el segundo disco. Y de pronto descubres que eres como eres, y que tienes unas influencias y que has aprendido algunas cosas. La influencia de Mecano ahora me acompaña, va a mi lado, no me molesta... Aún así siempre está el toque personal, que se lo das tú trabajando con el productor. Para mí es el disco más mío porque no he hecho ninguna concesión, o prácticamente ninguna. He dicho muchas veces que no y eso ha sido muy importante en el proceso de este disco".
A decir que no, y a no tener miedo a equivocarse (lo que no sólo toma en cuenta cuando hace discos), aprendió de su convivencia con Miguel Bosé en Girados, el tour que los llevó a recorrer países de América y Europa. Ahora se siente feliz en todos los aspectos de su vida. Quizás por ello decide que la canción del álbum que mejor la define en este momento, sea 20 mariposas, un tema que habla de empezar una nueva vida. "En todas las canciones de este disco hay un cachito de mí, pero esa cierra la puerta a una situación difícil que no me tenía muy contenta". Le gusta, en especial, Libélula. "Es una de esas canciones que pasan un poco desapercibidas, pero para mí es de las que permanecen y es muy mágica. Además está hecha por un venezolano al que quiero mucho, que fue el productor de mi anterior disco, Andrés Levine. El me conoce muy bien, o sea que me ha retratado también ahí". Si se busca la canción, la letra dice: "Su corazón de libélula... llora, llora, llorando todo el tiempo, alma en tempestad...". l

rchacon@eluniversal.com


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