Alto pana
Buenos muchachos
al servicio del rock
Tienen entre 14 y 17 años pero sus referencias musicales son las de todo
un old rocker. Jimi Hendrix y Led
Zeppelin. Llevan dos años conformando
un power trío que su papá y manager describe como el mejor de Venezuela.
Pablo Blanco. Fotos: Natalia Brand
y Rodolfo Beer
Para quienes, gracias a los estereotipos,
se creen el cuento de que rockero es sinónimo de rebeldía sin causa, dejadez física, muñequeras pulludas y actitud agresiva, el grupo Alto Pana puede representar todo un cambio de paradigma.
Y es que estos muchachos, a pesar de presentarse como integrantes de una
banda de rock duro, son todo lo contrari
o a los clichés asociados con estas lides:
excelentes estudiantes, disciplinados deportistas, de buenos modales y hasta algo tímidos. El nombre que le pusieron a su primer disco es también alejado de lo que se le pudiera ocurrir a Marilyn Mason: Poder del amor. Así, pues, los hermanos Gabriel
y Roberto Carabeo, y José Raúl Blanco conforman un atípico power trío (voz y guitarra, bajo y batería, respectivamente), cargado de las viejas y buenas raíces del rock: Jimi Hendrix, Led Zeppelin y Eric Clapton, entre otras leyendas. Del sonido local sus mayores influencias, según explican, son los grupos La misma gente y Spias. Con
este archivo musical en la memoria cualquiera podría pensar que, por lo menos, pisan los 30 años. Pero he ahí otro detalle: Gabriel tiene 14 años, Roberto 16, y José Raúl 17, edades que en el presente caraqueño se asocian más bien al omnipresente reggaeton.
Rock del bueno
Roberto bromea sobre este carácter atípico de la banda: “Imagino que 90 por ciento de los jóvenes venezolanos escucha reggaeton, nueve por ciento salsa y merengue y nosotros somos los tres que escuchamos rock (risas). Es que aquí el género es más de culto que de miles de fanáticos. Nos hemos alejado de esa imagen de rockero maloso porque hacemos deporte: practicamos kárate y fútbol y, además, sacamos buenas notas. Yo ya quedé admitido en la UCAB para estudiar Relaciones Industriales, José Raúl está haciendo sus pruebas para estudiar Ciencias Actuariales en la UCV, y mi hermanito acaba de pasar para cuarto año y se la pasa jugando Tibia en la computadora (risas). Lo de comenzar a ser reconocidos es chévere. En el colegio nos preguntan: ‘¿Ustedes son los de Alto Pana?’. Y uno les dice: ‘Sí, vale, te invitamos a un toque’”. Gabriel completa la idea: “Es que para ser rockero no tienes que ser malo, uno puede seguir siendo un chamo normal y no estar dándoselas de mucho por estar en una banda. Eso no te lleva a nada”. José Raúl lo resume todo en una frase: “Hay algo que me dijo el señor Mario (padre de Roberto y Gabriel) que me marcó: ‘Uno lleva el rock, más el rock no lo lleva a uno’. No ha sido fácil cumplir con todas nuestras responsabilidades y conformar el grupo, pero creo que el esfuerzo es lo que a uno lo hace más humilde. Cuando te reconocen por la banda es como si reconocieran todos los esfuerzos que hiciste para llegar hasta aquí”.
Arrullados con Zapato 3
Toda la afición metalera de estos adolescentes tiene una razón de ser y se llama Mario Carabeo, el padre de las criaturas, otrora baterista de la banda de rock venezolana Los Rangers y posteriormente alto ejecutivo de casas disqueras como Rodven y CBS. Actualmente, además de manager de Alto Pana, trabaja en la disquera FNB, sello que representa bandas como Billy se fue y Chuck Norris. Con pinta de señor, gran sentido del humor y grandilocuencia, Carabeo se dispone a relatar la anécdota que convirtió en rockeros a sus muchachos: “Cuando Roberto se paseaba en coche y Gabriel estaba en la barriga de su mamá yo era manager de Zapato 3, y así mismo me acompañaron a 143 conciertos de esta banda venezolana. Crecieron, además, bajo la tutela de una madre alemana que es pianista clásica, mi esposa, Anette Beyer, que ahora bate el pelo en sus conciertos, aunque antes de todo esto lo más fuerte que escuchaba era: ‘Chiquitica dime por qué...’. Siempre digo, bromeando, que el abuelo de mis hijos es Jimi Hendrix, porque cuando les daban sus típicas pataletas de bebés yo los dejaba en su corralito y les ponía Hendrix de fondo musical a sus alaridos. Así descargaban en esa época. Se sumaban a este ritual los discos de Led Zeppelin, Grand Funk y Queen, entre otros. De pequeño Roberto se sentaba en mi batería a improvisar y yo lo iba guiando, le decía: ‘Hijo, así no es, tiene que sonar: pan, cun - cun, pan, cun - cun’. A Gabriel lo metí en la estudiantina del colegio para que aprendiera a tocar guitarra acústica que es la verdadera escuela de la guitarra. José Raúl estudió con Roberto desde preescolar y es hijo del respetado teórico ajedrecista Uvencio Blanco. Y como el muchacho ha sido buen discípulo de su padre se me ocurrió que podía tocar el bajo: asocié los esquemas del ajedrez a los acordes del instrumento y le dije: ‘José Raúl, tú vas a ser el bajista de la banda’. Y él me respondió: ‘Señor Mario, ¿qué es eso?’ (risas)”.
Altísimos
Imagine por un momento a un niño de 11 años frente a una multitud de tres mil personas gritar: “¡Tempujo contra la pared!”. Así abría Gabriel los conciertos del trío en sus inicios, cuando, por iniciativa de su padre, en 2004, se bautizaron como Tempujo y se presentaban en clubes del oriente del país. “Cuando ellos surfeaban, Roberto tenía amigos en Higuerote que, además de surfear, tenían un grupo de rock, con un nombre que no se puede decir en esta entrevista, pero que a mí me parecía muy original. Así se me ocurrió automáticamente eso de ‘Tempujo’. Por razones obvias tuvimos que cambiarlo: es que imagínate las invitaciones a los conciertos: ‘Hoy Tempujo a las 5:00 pm’. No era muy mercadeable precisamente (risas)”, comenta Mario. Con el tiempo y la edad del desarrollo surgió el nombre Alto Pana, que no sólo alude al espíritu amigable de la banda sino a la estatura promedio de estos jóvenes (Gabriel mide un metro 84, Roberto un metro 82 y José Raúl un metro 93). “Es que la madre los alimentó con tetero de cebada y parece que funcionó (risas)”, aclara el orgulloso padre.
Infinitos acordes
Roberto toma la palabra para explicar la precoz evolución de la banda: “Cuando yo estaba chiquito recuerdo que agarraba unas latas y comenzaba a golpearlas con unas cucharas para descargar. Después Gabriel y yo nos adueñábamos de dos pequeños amplificadores y los platillos de la batería de mi papá y comenzábamos a pegar gritos a ver qué salía. Hasta que nos dio por versionar, junto a José Raúl, grupos de acá como Seguridad Nacional y Caramelos de Cianuro. Pero lo que más nos gustaba era el sonido de la banda Spias: desde que mi papá nos puso el cassette yo dije: ‘¡Bestia, qué bueno eso!’. Ahorita escuchamos Megadeth, Audioslave, Pantera, Angra y hasta Red Hot Chili Peppers”. Interviene José Raúl: “Al principio éramos desastrosos, como todos los grupos. Pero son cosas que uno recuerda gratamente. Mi primer profesor de bajo fue Gabriel y también mi mayor influencia musical”. Roberto confirma el talento de su hermano. “Es que dicen que mi hermanito, a su edad, es una nueva figura de la guitarra, tiene unos solos diferentes a los que hacen los que son más grandes que él. Eso nos ha hecho muy buena propaganda”.
Guitarra prodigio
“Lo que más he escuchado desde chamito ha sido Jimi Hendrix. Me impactó su historia: en su época se pensaba que todos los rockeros tenían que ser blancos y él, aparte, era uno de los pocos guitarristas zurdos del momento. Siempre su música me ha atrapado de una manera especial”, comenta Gabriel, compositor de casi todos los temas, en dupla autorial ocasional con José Raúl y bajo los arreglos musicales de Roberto. “¿En qué me inspiro? En lo cotidiano y lo imaginario. El tema Mi Ciudad, por ejemplo, surgió una vez que tuve que ir al centro con mi papá a comprar unas cuerdas para la guitarra. Había demasiada cola por todos lados, indigentes, basura, humo y gente gritándose. Me estresé demasiado. Cuando llegué a casa lo escribí todo. Sobre la letra de Poder del amor no tiene que ver con una chama ni nada de eso (risas). Es porque pienso que el amor, de hecho, es un poder con el que uno puede lograr cualquier cosa. La canción habla sobre eso y por esa razón le pusimos ese nombre al disco”.
Trío poderoso
En los dos años que tiene Alto Pana sonando en la escena rockera local acumula más de 80 presentaciones.
Los estrados, aparte de los mencionados clubes del oriente
del país, han sido la tienda Allegro
del Centro San Ignacio, el Teatro
La Vega, la Concha Acústica de la Paz, ubicada en El Paraíso, y el Centro Cultural Chacao, entre otros. También han sido invitados a presentarse en eventos como el XII Intercolegial de Rock y el XVI Festival de Nuevas Bandas. Su repertorio va de lo
estridente del hardrock a lo melódico
del blues. Guao Producciones realizó
el primer videoclip de la banda del sencillo Mi Ciudad, dirigido por el cineasta Anders Teodorovicz. En esta producción los apacibles entrevistados se cargan de energía para demostrar
el talento innato y el aprendido
en medio de imágenes caraqueñas alusivas a la dramática letra. El trabajo
del grupo comienza a traer críticas especializadas: en el site www.oidos sucios.com se describe el disco Poder del amor como un rock lleno de guitarras setentonas y bases del oldschool funk con líricas llenas de ansias amorosas y preocupaciones urbanas. Los seguidores del fallecido cantante de funk y soul estadounidense James Brown, probablemente, se sorprendan (ojalá que para bien) con una versión en español y con acordes rockeros del legendario tema I Feel Good, que la banda tituló como Estoy Bien. De las influencias venezolanas se incluye una versión del tema Papagayo de La Misma Gente. “La mayoría de los tracks que están aquí —comenta Roberto— fueron producidos por Víctor Hugo Mendoza (quien fuera guitarrista y tecladista de la banda Spias) por eso es que es tan duro y le gusta tanto a los rockeros. El sonido no es ‘bonito’ sino ‘sucio’ o imperfecto, podría decirse. Es cierto que en este país es difícil pertenecer a la movida rockera, he visto que a otras bandas ya consolidadas les toma a veces mucho tiempo terminar un disco. Nosotros, gracias al apoyo de mi papá, tenemos tres o cuatro toques por mes. Y ya tenemos más de 11 mil amigos en la dirección www.myspace.com/ altopanarock”. La herramienta electrónica myspace es descrita por Mario como una de las mejores armas de promoción actual para los grupos o solistas. José Raúl concluye remontándose nuevamente al pasado y mirando el presente: “Cuando yo les dije a mis padres que quería pertenecer a esta banda no me pusieron ningún ‘pero’. No son rockeros, pero entienden que lo que uno está haciendo es música y la música la entienden como un arte. No hubiera podido llegar aquí sin su apoyo. Al final ellos se alegran de que uno, así le vaya bien o le vaya mal, lo está intentando”. •
pblanco@eluniversal.com
Ver también en Encuentros:
-La buena eventura de Orlando Bloom
- En la onda del ceviche
- Alto pana Buenos muchachos al servicio del rock
|