La buena aventura de
Orlando Bloom
El 25 de mayo arriba a la cartelera Piratas
del Caribe: En el fin del mundo, tercer film
de la taquillera saga que el actor británico protagoniza junto a Johnny Depp y Keira Knightley. Un ciclo ha concluido para
el intérprete quien, a sus 30 años, asegura
que ha llegado el momento de reflexionar
sobre su carrera y embarcarse sólo en proyectos que le dicte su corazón.
Texto y fotos: cortesia Buena Vista International
Con papeles protagónicos en las trilogías
de El señor de los anillos y Piratas del Caribe, Orlando Bloom está en la singular posición de formar parte de dos de las más exitosas franquicias cinematográficas de la historia de Hollywood. Una plataforma de lanzamiento envidiable, sin lugar a dudas. No bien había egresado de la escuela de actuación en su Inglaterra natal, Bloom, hoy de 30 años, fue elegido para interpretar el papel de Legolas
en la saga basada en los libros de Tolkien, y justo antes del estreno del último film
de la taquillera trilogía, comenzó a trabajar en Piratas del Caribe. La maldición del Perla Negra. En otras palabras, el talentoso actor ha vestido trajes de época y ha empuñado arcos y espadas durante la mayor parte de su vida adulta. Y aunque
se dice que Piratas del Caribe: En el fin del mundo será el último de esta arrolladora serie, tanto Johnny Depp como el productor Jerry Bruckheimer han insinuado que podría estar preparándose un cuarto capítulo. Sea como fuere, este es, sin dudas,
el cierre de un ciclo para el artista, quien ya ha alcanzado el estatus de super estrella,
y quien, sin necesariamente portar el atractivo físico de su coterráneo Jude Law o del siempre sensual Brad Pitt, hasta ha llegado a convertirse en el hombre más deseado en Google.
Por estos lares nadie ha visto todavía En el fin del mundo,
¿qué puedes contarnos
del film?
“Creo que será más grandioso
y mejor que los dos anteriores
(ríe). Es decir, luego del primer
film todos pensaron cómo harían para superar a los piratas que se vuelven esqueletos a la luz de la luna, un concepto tan estupendo. Y en la segunda película tuvimos al Kraken y a Davy Jones. En esta
hay una gigantesca secuencia del torbellino, el encuentro de los jefes piratas
(uno de los cuales interpreta Chow Yun-Fat) y este sitio alucinante donde bajamos para encontrar a Johnny en el mundo de los infiernos. Es un material impresionante
y muy cool. También creo que este film lleva a la trilogía a un desenlace muy satisfactorio, porque el segundo dejaba todas las cosas en el aire”.
¿Prefieres algún momento o escena en este nuevo largometraje?
“Definitivamente, la escena del torbellino al final de la película. Hay un espectacular remolino que captura a dos barcos enormes y Keira (Knightley) y yo vivimos en ese momento la lucha y el romance, corriendo por un barco en un ángulo increíble. También fue la escena más incómoda de hacer de los tres filmes porque estábamos en medio de una tormenta con lluvia permanente: todos empapados, con frío, y bajo el peso de los trajes mojados. Y por alguna razón, también había un olor asqueroso”.
¿Se casan tú y Keira en el film? En el avance se ve que tú te le declaras…
“Tendrán que ver la película para averiguarlo… (ríe)”.
Cuando comenzaste a trabajar en esta saga, hace cinco años, ¿tenías idea de que ibas a convertirte en parte de un fenómeno cinematográfico?
“La película fue un poco como una broma. Mucha gente fruncía la nariz ante la idea de una cinta de piratas basada en un recorrido de Disney. Fue Geoffrey Rush (el actor australiano) quien me la mencionó —ambos estábamos en Australia haciendo un film llamado Ned Kelly— y me dijo que había un guión grandioso que yo debía leer. Todavía le debo un diez por ciento, como a él le gusta recordármelo”.
¿Por qué crees que los filmes de Piratas… han sido tan exitosos?
“Por muchas razones, empezando por Johnny Depp, quien siempre está sorprendente, y por Gore Verbinski (el director), quien es un genio cuando llega el momento de reunir todos los elementos —efectos especiales, personajes, entornos épicos— y a la vez hace un film suelto, alocado y de reacciones rápidas. Pienso que la combinación de lo que parece el mundo real, los trajes, los barcos y personajes interesantes, con la fantasía surrealista de Davy Jones y la tripulación de esqueletos es realmente seductora. Y también está el hecho de que se trata de piratas. Hay en ellos un componente de libertad, de ir en contra de las reglas de la sociedad y de vivir sin restricciones entre las olas. Sí, eso es muy atractivo”.
¿Crees que habrías sido un buen pirata en la vida real?
“Probablemente habría sido un desastre (ríe). Supongo que habría sido bueno con la espada y, de ser el capitán, no habría tenido problemas en dar órdenes, pero creo que los verdaderos piratas pasaban mucho tiempo haciendo nudos y trabajando en lo relativo a la navegación. Hay millones de nudos diferentes y no puedo decir que haya aprendido alguno”.
Las películas de Piratas… ya han finalizado, al menos por ahora. ¿Qué será lo próximo?
“Para empezar, un poco de descanso. Acabo de visitar la Antártida y fue una experiencia sorprendente: pingüinos por todos lados. Estuve allí cerca de tres semanas, en una habitación del tamaño de un refugio para esperar autobuses. Dormía en la litera de arriba y mi primo en la de abajo, compartíamos una ducha y un baño con otras 27 personas, lavábamos la vajilla y simplemente formábamos parte de esta experiencia. También estoy por irme de viaje con UNICEF y eso me entusiasma mucho”.


¿Tienes algún proyecto en la mira?
“Hay un montón de oportunidades, pero al llegar al final de este ciclo y habiendo cumplido los 30 años en enero, pensé que era el momento justo para considerar
qué es lo que me inspiró a ser actor, a quiénes admiré y qué deseaba lograr cuando empecé. De modo que me entusiasma lo que vendrá; no hacer el material que
debería hacer sino lo que mi corazón me dicte”.
Dijiste que querías trabajar en teatro. ¿Es una posibilidad?
“Definitivamente. Realmente me gustaría hacer una pieza de Shakespeare, pero no hay nada definido. También me gustaría hacer un film británico, quizás algo que echara luz sobre temas o problemas sociales en el mundo, como Hotel Rwanda
o The Constant Gardener, dos filmes que me encantaron. Tampoco tiene que
ser todo serio: hay una parte en mí de Warren Beatty en Shampoo”.
Aparentemente, eres el nombre más buscado en Google y siempre lideras
las encuestas en revistas sobre el hombre más deseado para besar
o el soltero más codiciado… ¿Cómo se siente ser un cara bonita?
“Trato de no darle importancia. Es decir, agradezco tener tantas fanáticas y todo ese apoyo, pero para nada me considero guapo o sexy”.
¿Cómo afecta esa suerte de popularidad tu vida cotidiana?
“Bueno, ya no recuerdo cómo es ir a un lugar sin ser reconocido. Es el precio que pagas, como se dice, pero, por supuesto, uno no piensa en eso cuando comienza. No crees que eso va a ocurrir y de pronto te encuentras a bordo de un tren del que no te puedes bajar”.
¿Piensas que es bueno o malo para tu carrera ser un ídolo de las adolescentes?
“Me dicen que soy un cara bonita y quizás sólo sea bueno en eso, pero pienso que a los 30 ha llegado la hora de hacer una transición. Mira a Leonardo Di Caprio: surgió en Titanic como una enorme estrella de cine, un cara bonita, y luego de dos o tres películas —The Beach y The Man in the Iron Mask— se relacionó con Martin Scorsese y le encontró el ritmo a su carrera. Así que no me pongo ningún tipo de presión”.
¿Has hablado sobre tu carrera con Leonardo Di Caprio?
“Somos amigos, así que sí, hemos hablado de nuestras carreras. Mira también a Johnny Depp. Para mí, lo interesante de él es que hizo su carrera con películas que la gente podría calificar de fracasos y ahora sus elecciones parecen ser las adecuadas. Creo que simplemente no hay que tener miedo de los errores. ¡Estoy seguro de que cometeré montones de ellos! (ríe)”. •
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