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Consigue que le gusten
DESDE EL PRINCIPIO
No siempre es fácil conseguir que los niños acepten las frutas. Algunos trucos te ayudarán a lograrlo con tu hijo y así le garantizarás una dieta muy sana
Por Eva Calvo
Si tu hijo tiene entre cuatro y seis meses, es probable que el pediatra te haya aconsejado empezar con la alimentación complementaria, que generalmente se inicia con los cereales sin gluten y continúa, a las pocas semanas, con la introducción de las frutas. Debes estar preparada para ver las caritas que va a poner tu pequeño cuando experimente con los nuevos sabores y texturas después de tantos meses acostumbrado, exclusivamente, a la leche. Ten paciencia y no te desesperes si le cuesta un poco aceptarlas, lo importante es que acaben por gustarle y que formen parte de su dieta habitual. Le ayudarán a eliminar toxinas, a mantenerse bien hidratado, a regular la función intestinal y evitar el estreñimiento, fortalecerán su sistema inmunológico y le protegerán en el futuro contra ciertas enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer por su alto contenido en antioxidantes.
Poco a poco tendrás éxito
La introducción de las frutas suele comenzar casi siempre con el jugo de naranja rebajado a la mitad con agua (todavía hervida o embotellada), a partir del cuarto o quinto mes. Empieza ofreciéndole un par de cucharaditas; si lo acepta y le sienta bien, en los días siguientes puedes darle un poco más con el biberón (de 30 a 100 ml). Lo ideal es acostumbrarle a que tome la pulpa, pues le ayuda a combatir el estreñimiento por el que pasan casi todos los bebés tras la introducción de los cereales, pero si no le gusta, prueba a colárselo con un filtro de papel de cafetera eléctrica. Luego ve haciendo pequeños agujeros en el filtro y añadiendo menos agua, hasta que no tengas que colarlo ni rebajarlo. Prácticamente al mismo tiempo que se empieza con el jugo, se introducen en la dieta del niño las primeras papillas de frutas y con ello suelen surgir algunas dudas:
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¿Qué frutas le doy?
Empieza con cambur, manzana, pera y naranja. Dale primero una sola de ellas y espera un par de
días para añadir a la papilla otra diferente; así, si alguna no le sienta bien, enseguida sabrás cuál es.
Una vez que tome todas éstas sin problema, puedes ir ofreciéndole casi todas las demás a excepción
de las fresas, el melón, las frambuesas, las moras y el kiwi,
que pueden provocar reacciones alérgicas si las toma antes
de los 18 meses.
¿A qué hora del día?
La hora de la merienda es la más indicada, pero al principio, como sólo aceptará unas cucharaditas de la papilla, debes completar esta comida con su toma habitual de leche. Un truco para que acepte la papilla es retrasar la toma media hora, así te aseguras de que tendrá más hambre. Ten cuidado de no esperar demasiado, porque se puede producir el efecto contrario y entonces tendrás que darle un poco de leche para calmarle antes de ofrecerle la fruta.
¿Se la doy en biberón?
Mejor con cuchara, aunque te cueste más trabajo. Que tu hijo experimente con la comida (tocándola, oliéndola) es una garantía para que en el futuro disfrute comiendo. Pon entre sus juguetes un par de cucharitas de plástico para que vaya familiarizándose con ellas; este sencillo truco te ayudará a la hora de habituarle a la cuchara.
¿Cómo la preparo?
Lava las frutas muy bien y luego pélalas al ras (la parte más cercana a la piel es la que concentra mayor cantidad de vitaminas, por lo que con un pelado profundo se pierden muchos de estos nutrientes). Trocéalas y pásalas por la batidora con un poco de jugo de naranja. Recuerda que no puedes guardar lo que te sobre para el día siguiente, porque para entonces habrá perdido casi todo su aporte vitamínico.
¿Cuánta cantidad le doy?
Empieza con media pieza y jugo de naranja; ve incrementando la cantidad progresivamente hasta elaborar una papilla con tres piezas de fruta. Aunque te parezca una ración muy grande, su aporte calórico es bajo, así que puede que tu hijo vuelva a tener hambre antes de lo que esperas.
¿Qué hago si rechaza la fruta?
Si tu niño es de los que agarran una rabieta cada vez que tiene que tomar su papilla de frutas, hay varias cosas que puedes hacer para "engañarle" un poquito. Por ejemplo, elimina los cítricos de la papilla (dáselos en jugo) y utiliza en su lugar un poco de leche (unos 60 cc). Si todavía no está muy convencido con el sabor, también puedes añadirle un par de raciones de cereales (sin gluten hasta los nueve meses). Otra opción es pasar un poco por el microondas las piezas de fruta (ya peladas) antes de batirlas y mezclarlas con el jugo; lograrás una especie de compota de textura muy suave. Y a partir de los siete u ocho meses también puedes mezclarle la fruta con un yogur para bebés.
¿Puedo darle compotas desde el principio?
En el mercado hay una amplia gama de compotas de frutas para bebés, que casi todos aceptan porque tienen un gusto bastante dulzón. Además de que son muy cómodas de utilizar cuando se está fuera de casa, una vez abiertas se mantienen en la nevera 48 horas. Eso sí, vierte lo que creas que se va tomar en otro recipiente, si habitualmente no se la come entera. Si le das de comer directamente del frasco, la saliva que se queda en la cuchara puede contaminar el resto.

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Cada vez más sólidos
A partir de los seis meses el niño ya tiene la capacidad de transportar con la lengua y tragar los alimentos semisólidos depositados en la parte anterior de su boca. Conviene que aproveches la fruta para ir acostumbrándole a texturas más sólidas. Por ejemplo, a partir de los siete meses ya puede tomar la fruta triturada con el tenedor (por ejemplo, pera y cambur bien maduros). A los nueve o 10 meses puedes darle trocitos diminutos de ciruela o pera, que son frutas muy suaves y se tragan casi solas (no manzana ni otras frutas de textura similar, porque se podría atragantar), para que los agarre con los dedos y se los meta él solito en la boca.
Una vez cumplido el primer año, tu pequeño debe tomar al menos dos piezas de fruta al día. Y a partir de los tres años debería acostumbrarse a tomar tres piezas diarias. Para lograrlo sigue las siguientes ideas.
Ponle fruta con el desayuno. Es muy importante que se acostumbre a tomarla en esta primera comida. Prepárale una ensalada de frutas pequeña, añade trocitos de fruta a los cereales, incorpóraselos al yogur.
Preparen postres juntos. A los niños les encanta cocinar y se comen mucho mejor lo que han elaborado ellos mismos. Así que ¿por qué no pruebas a hacer juntos batidos, jugos o ensaladas de frutas?
Deja el frutero a la vista. Es más probable que tu hijo te pida una manzana o un cambur si lo ve; por el contrario, esconde el chocolate, las chucherías y las galletas.
Haz una presentación
divertida. Puedes colocar los pedacitos de fruta en una brocheta, elaborar paisajes, casas o caras en el plato o cortarlas con formas diferentes (cuadrados, triángulos, círculos)
Alíate con otras mamás. Tanto si tu hijo va a la guardería como si ya ha empezado
el colegio, comenta con otras madres la posibilidad de elaborar un calendario
de frutas para el recreo: si su amiguito tiene la misma pieza de fruta que él
(lunes-cambur, martes-pera, miércoles-mandarina), no le importará comérsela.
Dale fruta a la salida del colegio o la guardería. Cuando vayas a buscarle, llévale
un pedazo de fruta en pedacitos (a esta hora estará demasiado cansado para comérsela a mordiscos). Cuando se la termine puedes darle otro tentempié o satisfacerle un capricho.
Lleva siempre una fruta en el bolso. Tan importante como el celular o la agenda
es una pieza de fruta. Así, si tienes que ir a cualquier sitio (a la compra, al pediatra...) y tu hijo te dice que tiene hambre, puedes ofrecerle un tentempié de lo más sano.
Comprar y guardar
Elige frutas que no tengan magulladuras, manchas ni partes blandas. Por eso siempre es mejor comprar las piezas una a una, que adquirir la fruta ya empaquetada.
• Si haces la compra una vez a la semana, escoge piezas que puedan ir madurando en casa a temperatura ambiente. Si están muy maduras pierden parte de sus vitaminas.
• Si quieres que maduren un poco más despacio, guárdalas en el frigorífico, en la parte menos fría (salvo los cambures y las chirimoyas, que enseguida se ennegrecen).
• Las frutas más delicadas, como las fresas, las uvas y las moras, sólo aguantan un par de días desde que están maduras. Las que tienen hueso, unos siete días. Y los cítricos, alrededor de diez días.
Recetas para
VARIAR
Batido exótico de cambur y mango
Bate medio mango y medio cambur bien maduros con
un poco de leche. Al pequeño le encantará. Otras
mezclas riquísimas son cambur o pera con fresas
(si tiene más de 18 meses). Para que quede más
suave, pásalo por un colador para quitar las pepitas
de las fresas.

Brochetas de fruta con chocolate
Pela y corta en daditos una pera, un cambur y una manzana. Pínchalos alternándolos en la brocheta (si es mayor de 18 meses también puedes poner fresas). Funde en el microondas el chocolate y riega las brochetas con él. Una opción menos calórica es sustituir el chocolate por un yogur.
Crema suave
de yogur y frutas
Bate una pera, un cambur y el jugo de media naranja. Añade a la mezcla un yogur natural (ni el yogur ni la leche se cortan con la naranja) y remuévelo muy bien. Si tu hijo es mayor de un año, puedes añadir un poquito de miel. Y si es mayor de dos años, unas uvas pasas troceadas para adornar (tienen un importante contenido en fibra).
Minihelados de frutas
Puedes utilizar cualquier tipo de fruta, pero si quieres que te queden más cremosos es mejor que evites los cítricos. Para cuatro helados tendrás bastante con 75 gramos de fruta. Una vez bien batida con 250 ml de leche, cuela la mezcla, échala en los moldes y mantenla 12 horas en el congelador.
Compota
Es una forma ideal de que los bebés se acostumbren a la fruta, especialmente a las más duras, como la manzana. Coloca en una olla con poca agua una manzana y una pera peladas y troceadas. Cuando estén tiernas, retíralas del fuego y aplástalas con un tenedor. Si quieres que resulte aún más dulce puedes añadirle un cambur que esté bien maduro.
Pastel de frutas
Prepara un bizcocho o cómpralo hecho. Pártelo por la mitad y coloca dentro unas rodajas de naranja o kiwi (ésta a partir de 18 meses). Puedes hacerlo con otras frutas, pero en especial con éstas porque el dulce del bizcocho enmascara su acidez, una buena forma de asegurarte de que tu hijo toma vitamina C.
Lentecitos de melocotón
Compra melocotón en lata (al natural, no en almíbar) y coloca dos medios melocotones en un plato. Haz un agujerito en el centro de cada uno para poner unas uvas. También puedes hacerlo con piña en lata, que a los pequeños les resulta más suave al paladar que la piña fresca.

Ensalada de pollo con manzana
Emplea lechuga picada, taquitos de pollo cocido y una manzana muy partida, para que no se atragante. Prepara una salsa rosa suave, con un poco de mayonesa y un chorrito de salsa de tomate, y sírvelo todo junto. Si quieres hacer la ensalada más nutritiva, puedes incluir unos trocitos de queso (muy pequeños).
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