
¡Oh, piadosa y amante Pastora! De las almas dulcísimo amor oye el himno que cantan,
Señora, los que te aman con tanto fervor
-Himno a la Divina Pastora.
Andrés Delgado y Simón Wohnsiedler
Foto: Héctor Segura |
Son muchos los creyentes
que aseguran haber
sentido, en cuerpo y alma,
la presencia de la Virgen.
En este trabajo se
recuerda el testimonio
de María Esperanza Medrano de Bianchini
con la aparición en
Betania y se suman
cuatro relatos más inspirados en las advocaciones de las Vírgenes del Valle,
La Chiquinquirá
y La Divina Pastora.
Por Pablo Blanco
En Venezuela -como en
toda Latinoamérica- la
Virgen María es venerada
con un fervor inigualable.
Más allá de los testimonios
de milagros concedidos
y de promesas pagadas,
se ha vuelto común escuchar
los de quienes aseguran
haberla visto o, quizás mejor, haber sentido, claramente, el poder de su presencia. En las líneas que siguen, cinco personas de distintas edades, clases socioeconómicas y oficios dan fe de las andadas de la Inmaculada por estas tierras, en son de ayuda y protección.
Dulce compañía
María Jiménez, nativa de Santa Rosa, ha dedicado 29 de sus 70 años a servirle a La Divina Pastora, patrona del Estado Lara. "Entre diciembre de 1997 y enero de 1998 yo le había terminado de confeccionar su vestido a la Virgen. En marzo me atacó una angina de pecho. Me hicieron todos los exámenes y me salieron las coronarias obstruidas. Me hospitalizaron de emergencia y me practicaron una operación a corazón abierto. Me encomendé a Dios. Todo salió perfecto. Cuando desperté de la recuperación estaba muy atontada. Pero, entre dormida y despierta, me percaté de que, frente a mis ojos, pasaba el filo del sombrero de plata que la Divina Pastora lleva el 14 de enero. Fue muy bonito porque siempre sentí su compañía durante ese proceso. A ella le debo mi vida. Desde niña he sentido su presencia. Cuando tenía como nueve años, me gustaba estar juntico de ella porque me sentía protegida. De los 29 años que tengo trabajando para ella (en este momento es presidenta de la Sociedad Divina Pastora) hubo un año en el que me retiré para dedicarme a mi familia. En ese entonces soñé con ella, la traían de Barquisimeto a Pueblo Abajo,
que es donde yo vivo. No la metían a la iglesia, venía como para mi casa. Se volteó, me miró y me dijo: 'Yo necesito que trabajen por mí'. Inmediatamente me reincorporé a mis labores. Se lo conté a 'Catire', un compañero de la Sociedad, y me dijo:
'Ah buen jalón de orejas que le echó a usted la Virgen' (risas)".

Virgen María sólo hay una. Sus diferentes nombres dependen del lugar donde se dice que apareció
Foto: Luis Quintana |
La madre
Para muchos es bastante conocida
la historia de la fallecida María Esperanza Medrano de Bianchini,
a quien los devotos recuerdan por ser la primera en afirmar haber visto a la Virgen en Betania, en el estado Miranda. Hoy, cuando ya se han cumplido 32 años de aquel hecho, ocurrido un 25 de marzo, su hija, María Esperanza Bianchini de Foley, recuerda lo que considera una santa existencia. "Desde pequeña me di cuenta de que tenía una mamá especial. Antes de acostarse nos tocaba la cabeza y rezaba a nuestro lado. Con el tiempo mis hermanos
y yo fuimos conociendo y comprendiendo la historia de su
vida. Siempre tuvo interés en convertirse en religiosa, motivo por
el cual, en su juventud, mucha
gente se burlaba de ella, le decían
'la beata'. Creció con una salud
muy precaria. A los 12 años de
edad sufrió de bronconeumonía.
Los médicos dijeron que no sobreviviría. Y fue entonces cuando recibió su primer mensaje. Los que estuvieron presentes dicen que se empezó a mover todo el cuarto, como si hubiera un temblor. Ella nos contó que, en ese momento, tuvo la visión de la Virgen del Valle, quien le dijo que era su madre
y venía a sanar su malestar, cosa que ocurrió. Desde ese entonces tuvo el don para ver el presente, el pasado y el futuro de las personas, algo que tenía que controlar para que las personas no se asustaran. Más adelante conoció al doctor José Francisco Torrealba, mejor conocido como 'el Sabio' Torrealba, quien descubrió
la causa del mal de chagas. Ella se iba a su consultorio y, apenas un paciente
tocaba la puerta, mi mamá le decía al médico qué enfermedad tenía y qué remedio debía recetar. Eran revelaciones privadas que siempre coincidieron con las doctrinas de la Iglesia. Yo hoy en día pienso que la Virgen, aparezca o no, siempre sirve
para suavizar el corazón".
María en la marea
Un oficial de la marina mercante venezolana, de 45 años de edad, prefirió ocultar su verdadera identidad bajo el nombre de Jacinto. Católico no practicante, da fe de que sintió la presencia de la Virgen del Valle en una situación de extremo peligro. "Ocurrió en enero de 2002. Había ido a pasar vacaciones en La Orchila y me llevé todo mi equipo de pesca submarina. Ese día el mar estaba muy turbio y la brisa muy fuerte. Justo después de desayunar, como a las 10:00 de la mañana, me percato de que, a 200 metros de la orilla de la playa, dos muchachos intentaban arrastrar hacia tierra un botecito de pedales, como esos que se ven en el Parque del Este. Se trataba de un sargento de la Marina y de un civil cumanés que había ido a intentar ayudarlo desde un peñero. La cosa se complicaba cada vez más, así que me puse mis chapaletas y me sumergí a tratar de darles una mano. En cuestión de segundos el peñero se hundió. Nos quedaba sólo el botecito, al que nos aferramos los tres. La marea subía cada vez más. El sargento quería evitar, a toda costa, que el botecito se hundiera, temía que lo sancionaran. Les pregunté: '¿Saben nadar?' Me dijeron que sí. Soltamos el bote y emprendimos el regreso. Inmediatamente perdimos de vista al cumanés. A los cinco minutos, el sargento me dijo: 'Capitán, no puedo más' y se entregó al mar. Tuve que sostenerlo con un brazo y nadar con el otro. Pasaron más o menos 15 minutos y no avanzábamos. Yo temía que llegáramos a una piedra en donde siempre hay tiburones. Me pasó por la mente la idea de soltarlo, lo cual me hacía sujetarlo aún con más fuerza. Se me acalambraron las piernas, se me estaba agarrotando todo el cuerpo y no se me ocurrió otra cosa que pedirle a la Virgen del Valle: '¡Ayúdame!'. De pronto, como por arte de magia, la brisa cesó y, finalmente, pudimos avanzar. Fueron más de dos horas en medio del mar. Cuando llegamos a la orilla vimos al cumanés. Nos salvamos los tres. Nunca había sido devoto de la Virgen, sólo le tenía respeto. Pero ahora la quiero mucho y le pongo sus velitas".
"Virgen del Valle, patrona del oriente Alza tu frente, no te avergüences, no, Que en la pelea de La Victoria fue coronado Bolívar Libertador"
-Malagueña margariteña |
Manto inesperado
Dorotea es una especialista de la salud, de 42 años de edad, cuya relación con la Virgen del Valle surge de un fuerte incidente. "Yo tenía rato escuchando a la gente relatar historias de la Virgen María. Que se les apareció, que la vieron llorar… Pensaba dentro de mí: '¡Qué exagerados son! ¡Esas son ganas de verla!'. Hasta llegaba a burlarme de esas cosas. Un día, llegando al edificio donde vivimos, Juan, mi esposo, Diana, mi hija y yo nos topamos con un par de tipos sospechosos que estaban saliendo de la planta baja. Ella y yo nos adelantamos y mi esposo se retrasó para preguntarles qué estaban haciendo allí. Cuando Juan se dio cuenta de que eran unos delincuentes armados, también sacó su arma. Estando de espaldas escuché -aterrada- la balacera. Justo antes de voltearme a ver lo que había pasado, sentí algo que jamás en mi vida había sentido. Era un gran manto que me cubría y no dejaba de rozarme. Visualicé el manto blanco de la Virgen del Valle. Todo en cuestión de segundos. Al terminar de voltearme, mi esposo yacía en el piso. Me di cuenta de que estaba vivo porque me pegó un gran grito: '¡Entra a la casa!'. Los ladrones huyeron y mi marido entró al apartamento. Para la cantidad de tiros que oí pensé que, por lo menos, iba a estar herido. Nada, sólo tenía un rasguño en la cara. Tiempo después, en una fiesta, un señor, que se presentó como vidente, me dijo que una mujer protegía a mi familia y convertía a mi marido en hombre 'invisible' ante ciertos peligros. Hoy en día, fuera de todo lo que se pueda decir de la Virgen, creo que nos da la oportunidad de practicar algo que a veces se nos olvida: la humildad. Aceptar que existe un ser superior. La sensación que yo sentí en ese momento fue de protección. Como cuando estás pequeño, tu mamá te abraza y tú sientes que nada malo puede pasarte. Qué rico eso, ¿verdad?".
Pulcra Patrona
El marabino Enairo Villasmil tiene 78 años de edad y es joyero. Trabaja en la Basílica de la Chiquinquirá, en el estado Zulia, desde 1972. "La fe me viene de mi familia, que siempre ha sido muy católica. De niño me gustaba jugar a la procesión; cargaba una estampita de la Chinita en la mano y, al mismo tiempo, tocaba la tambora. Ya de adulto, quien me introdujo en la Basílica fue Monseñor Liquer. Desde entonces me he encargado de limpiar el cajón donde cargan a la Virgen cuando la sacan de la iglesia. Antes tenía un forro como de cobre que se ensuciaba muy fácilmente. Yo tenía que echarle 'brasso' (limpiador de plata) y quedaba bien pulido, pero al poco tiempo se entristecía el material. Le propuse al párroco que le hiciéramos su forro de oro, para descansar yo y para que ella se viera más bonita. Y se lo hicimos. Soy diabético y, hace unos años, me diagnosticaron una úlcera en el pie. El médico no me daba luces. Un día, mientras le limpiaba su cajón a la Virgen, le dije: 'Señora, si es posible, haz que se me cure esto, para poder seguir trabajando por usted'. A los tres meses de seguir mi tratamiento, mi pie sanó. El doctor me dijo: 'A usted no lo curé yo'. ¿Quién más iba a ser sino ella? Actualmente ordeno en cofres las limosnas que le lleva la gente. Le regalan pequeñas prendas con forma de pulmón, corazón o estómagos, dependiendo del milagro concedido. En una oportunidad, me llamó mucho la atención que le llevaran un marciano en miniatura. Todavía sigo limpiando su cajón, sólo que ahora basta con agua y vinagre. Eso sí, antes de hacerlo, como siempre, le digo: "Con permiso, Señora".

"Chinita de Maracaibo Chinita Virgen divina Virgen de Chiquinquirá que nos alumbra el camino
el Lago te dio su voz, rumor de oleaje tranquilo y el Catatumbo su luz con resplandores divinos"
-Chelique Sarabia
Foto: Cortesía Julio Portillo
pblanco@eluniversal.com
| Llega La Reconciliadora |
Todos los creyentes católicos coinciden en que
la Virgen María es una sola. Sus advocaciones representan determinado lugar donde se ha hecho presente a los ojos de los mortales, pero ello no
impide la creencia en un solo ser. En todo caso, recientemente se sustituyó la imagen que ha sido
venerada como la Virgen de Betania por María
Virgen y Madre Reconciliadora, la manera en la
que ésta se apareció, en la finca Betania,a María Esperanza Medrano de Bianchini. Esta pieza, traída
desde Italia, fue tallada en mármol. El padre Freddy Fuenmayor, obispo de la Diócesis de Los Teques,
presidió el acto en el que fue entronizada la imagen
en cuestión que reemplaza la que había permanecido
en la gruta del santuario: la de Nuestra Señora de
Lourdes, que será puesta a su lado. Personas de
la logística de este evento religioso, aclararon: "Se
había colocado la imagen anterior porque la señora
María Esperanza había recibido el mensaje de que
la Virgen de Betania sería 'la Lourdes de América'.
Pero la nueva imagen de Madre Reconciliadora
es la auténtica advocación de Betania". |
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