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Knight y día

El heredero del periódico llevaba
una doble vida

John Knight III tenía una doble vida. Como nieto de John Knight, editor en jefe retirado de la cadena de periódicos Knight-Ridder, era un hombre muy respetado del mundo periodístico. Para un observador casual, el heredero de la fortuna en periódicos, de 30 años de edad, tenía todo lo que cualquier persona podía desear. Graduado en Harvard y Oxford, ocupaba un puesto de responsabilidad en uno de los periódicos de la familia (Filadelfia), tenía un lujoso apartamento y poseía todo el dinero y la inteligencia con la cual disfrutar una vida plena y agradable. También era un homosexual practicante.

John había cazado unos faisanes en Dakota del Sur a principios del otoño y los había enviado al restaurante La Truffe, donde iba a celebrar una fiesta íntima la noche del 6 de diciembre de 1975.

Esa noche los invitados eran: una amiga (Ellen Roche), el señor Paul Janensch y su señora y el doctor John McKinnon y su señora. Paul Janensch era el gerente editorial del Filadelfia News, un periódico propiedad de la cadena Knight-Ridder. Los McKinnon eran viejos amigos. McKinnon había sido compañero de cuarto de John en la universidad. El doctor y su mujer habían viajado a Filadelfia expresamente para pasar la semana con John en su apartamento lujoso de Rittenhouse Square.

Poco después de la medianoche la fiesta se dividió. Los Janensch y Ellen Roche partieron hacia sus respectivos hogares directamente desde el restaurante. John y los McKinnon regresaron al departamento del primero. La fiesta-cena había sido un gran éxito. Se habían hecho muchos brindis y se consumió bastante licor. Una vez en el departamento de John los dos hombres continuaron bebiendo. Rosemary McKinnon, cansada de escuchar las viejas historias universitarias, se quedó dormida en el sofá.

A eso de la una de la madrugada John recibió una extraña llamada telefónica. El doctor McKinnon escuchó decir a John, "No puedo verte esta noche. Tengo invitados en casa". John explicó que había recibido la llamada de un chulo que le enviaba prostitutas. Los McKinnon se sintieron bastante avergonzados, pero optaron por ignorar el detalle. Después de todo su viejo amigo era un hombre soltero.

El teléfono sonó de nuevo a las tres de la madrugada y John respondió. Después aconsejó a sus invitados que se fueran a la cama. Los McKinnon se retiraron a sus habitaciones. El doctor McKinnon había tomado demasiado. Cayó en su cama totalmente vestido. Rosemary se retiró y se desvistió.

Una hora más tarde sonó el timbre. Era el hombre que había hecho las llamadas. John le negó la entrada. El hombre le suplicó: "Te amo, John. Tengo que verte. Abre la puerta".

Cuando John abrió la puerta, Félix Meléndez, Steven Maleno y Salvatore Soli forzaron su entrada al departamento.

Las manos de John estaban atadas a su espalda y sus piernas juntas estaban
atadas con calcetines y cuerdas. Los tres hombres le ataron sus corbatas de seda en
el cuello. Procedieron a golpear y patear al indefenso John. Uno de los agresores, probablemente Meléndez, acuchilló a John Knight en el pecho cinco veces. Los tres hombres arrasaron con el departamento llevándose todo lo de valor.

En el cuarto de invitados la señora McKinnon se despertó en el momento que los tres hombres abrieron la puerta de par en par. Le ordenaron a la mujer desnuda que saliera de la cama. Su marido, dormido profundamente, ni se movió.

Salvatore Soli, exhibiendo un revólver, forzó a Rosemary McKinnon a que le ayudara a buscar cosas valiosas en la casa. Félix Meléndez se paseaba por la casa con un cuchillo de buceo y una pistola arpón. La señora McKinnon fue llevada a la habitación de John, donde vio a su anfitrión atado de pies y manos.

Cuando el conserje nocturno del edificio apareció en la puerta, Félix actuó como portavoz. El conserje había recibido una queja por el ruido. Félix pidió perdón. El conserje se marchó, pero su aparición había asustado a Sal y a Steve. Estos dos ataron a la señora McKinnon y se marcharon con las pertenencias que pudieron juntar.

Ahora que se habían quedado solos Félix se puso más tenso y nervioso. Rosemary, a pesar del terror que había aguantado, mantuvo la cabeza fría. Convenció a Félix para que le desatara los pies y las manos. Una vez liberada se apresuró al cuarto de invitados, agarró uno de los rifles de John, al mismo tiempo sacudió a su marido y le puso el rifle en las manos. Rápida y precisamente explicó la situación a su marido medio dormido.

El doctor McKinnon se precipitó hacia la habitación de John. Félix, completamente armado, estaba de pie en la cama gritando: "Yo no lo hice, yo no lo hice". McKinnon luchó cuerpo a cuerpo con Meléndez, quien, finalmente, se liberó y escapó de la habitación.

El doctor McKinnon desató a su anfitrión e intentó hacerle el boca
a boca para resucitarlo, pero
pronto se dio cuenta de que
era imposible ayudar a John
Knight. Rosemary se echó una
bata encima, salió corriendo
desde el apartamento y presionó
el botón del ascensor. Félix,
todavía cuchillo en mano, saltó dentro del ascensor con ella.

La mujer evadió varios intentos
de Félix cuando éste intentó apuñalarla con éxito parcial.
Fue herida en varios dedos
y recibió una leve puñalada
en su seno izquierdo, antes
de que el ascensor parara en
el tercer piso. Rosemary pudo
salir corriendo por la salida
de incendios hasta llegar
a la entrada principal.
Mientras tanto Félix desapareció.

¿Por qué asesinaron a John Knight? Sabemos que Félix había sido amante de Knight y le había contado a sus colegas conspiradores que tenía un amigo adinerado al que sería fácil robar. Félix fue recompensado por facilitar el robo que culminó con la tortura y asesinato, sin sentido, de John Knight.

Durante los siguientes días los asaltantes vieron la televisión y escucharon las descripciones concisas dadas a la policía por Rosemary McKinnon. Sal y Steve decidieron recompensar a Félix. Con el pretexto de enterrar algunas de las cosas robadas del departamento de Knight llevaron a Félix hacia una zona boscosa en Nueva Jersey. Steve Maleno disparó a Félix Meléndez causándole la muerte.
Sal, acompañado por su novia, se escapó a Miami, donde vendió el resto de las cosas robadas por 150 dólares. Sin embargo, su novia se arrepintió y lo entregó a la policía. Steve se entregó voluntariamente.

Salvatore Soli fue declarado culpable de asesinato en primer grado, robo, allanamiento de morada y conspiración criminal. Fue sentenciado a cadena perpetua.

Cuatro semanas después de la condena de Sal, Steve Maleno se declaró culpable del asesinato de John Knight, así como del de Félix Meléndez. Fue sentenciado a dos cadenas perpetuas consecutivas.

Traducción: José Peralta
Ilustraciones: David Márquez
davidmarquez@cantv.net

 
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