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Seguramente has escuchado la frase que
dice: no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy... Son
muchas las razones por las cuales acumulamos y postergamos pendientes
que no resolvemos en el momento. Casi siempre tenemos una buena
justificación que tranquilice nuestra conciencia, en el momento
en que no deseamos hacernos cargo de algo.
Es frecuente que inventemos una actividad para no realizar otras
tareas que tal vez no nos gusten tanto, por ejemplo: te pones a
limpiar para no terminar de escribir el manuscrito que tienes que
entregar, te pones a hablar por teléfono cuando en realidad
tienes que ordenar tus papeles. ¿Hace cuánto tiempo
tomaste la decisión de hacer dieta y por qué lo sigues
evadiendo? ¿Por qué no cumples con la cita del médico
de una vez? También nos sucede que en aquellas áreas
de la vida en las que no nos sentimos a gusto nos volvemos lentos,
apáticos y postergamos lo que de todas maneras tendremos
que hacer después.
Algunas de las causas de esta actitud son:
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Que no concluyes la tarea que comenzaste porque estas buscando hacerlo
con perfección. Buscas más información, la
revisas muchas veces y al final te sientes tan cansado mentalmente
que la dejas pendiente para otro momento.
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Otra es: porque tienes miedo a lo que pueda pasar. Cuántas
veces tienes que hacer algo y te pones a pensar en lo peor que puede
ocurrir, en cuánto te va a costar, en todo el trabajo que
tendrás que hacer y en los inconvenientes que tal vez se
presenten, al final prefieres dejarlo así y evitar afrontar
esa realidad.
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El sentirte abrumado, con muchas cosas que resolver en un momento,
puede ser la causa de la tensión y del desorden en tu vida.
Como vez, son muchas las razones por las cuales evitamos o evadimos
afrontar en el momento aquello que tenemos pendiente. Sólo
una persona que se ocupa de cada cosa en su momento y no las posterga,
alcanza sus metas y consigue el éxito.
Deja de justificarte.
Evita encontrar una excusa que te impida realizar o terminar una
tarea. La próxima vez que te escuches diciendo lo haría
pero es que tengo que... detente, respira profundo y recuerda tu
compromiso de corregir ese viejo hábito en tu vida. Ocúpate
de resolverlo de una vez.
Realiza una lista detallada de cada
uno de tus pendientes, responsabilidades y compromisos. Luego
ordénalos por prioridad e importancia, de esta manera te
ocuparás de una sola cosa a la vez y lo harás sin
olvidar o evadir otras tareas que pudieran ser muy importantes para
ti. No olvides incluir hasta las cosas pequeñas y las personales,
de manera que tu vida comience a fluir ordenadamente. Revisa tu
lista cada noche antes de acostarte y ajústala, prepárate
para un nuevo día.
Comienza por lo que menos te gusta.
Casi siempre dejamos lo que menos nos gusta para el final y de esta
manera se hace más grande el malestar que nos causa cumplir
con esa tarea. La próxima vez, elige el pendiente que menos
te gusta y ocúpate inmediatamente de él. Cuando lo
termines, además de sentir un gran alivio, te darás
cuenta de que no era tan difícil y, además, podrás
cumplir con el resto de las actividades más fácilmente.
Ponte un límite de tiempo.
Muchas veces no ponerle una fecha y una hora específica para
cumplir con un pendiente, es lo que nos lleva a postergarlo... ¿Hasta
dónde y hasta cuándo? Cuando ubicamos el pendiente
en el tiempo, asumimos un compromiso.
Aprende a decir que no.
Cuando decimos a todo que sí, generalmente nos sentimos abrumados
por la cantidad de compromisos y responsabilidades que tenemos.
Comprométete sólo con aquellos que en realidad puedas
cumplir y que además sea importante para ti.
Evita sentirte culpable por lo que
no has hecho. El sentirnos culpables
aumenta la tensión dentro de nosotros y esta se refleja en
el resto de nuestras actividades. No importa lo que hayas hecho
en el pasado, lo importante es que, a partir de ahora, comenzarás
a actuar de una manera diferente.
Una vez que empieces, no te detengas.
Es muy importante que una vez que tomes la decisión de cumplir
con un pendiente, termines con él. Invierte cinco o quince
minutos más a pesar de estar cansado y termina. Es preferible
hacerlo hoy, que continuar mañana.
Atrévete a llenar tu vida de desafíos y acciones para
alcanzar con excelencia todo aquello que quieres lograr y ser, y
esta noche duerme cansado y en paz. Suelta el pasado, vive el presente,
la vida es maravillosa y ¡todo va a estar bien!
maytte@maytte.com
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