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Sensaciones y color
Para facilitar las decisiones decorativas hay que tomar en
cuenta lo que queremos lograr en los ambientes y escoger las
combinaciones de color apropiadas:
Nutritiva: colores primarios y secundarios. Tonos alegres,
fuertes y enérgicos.
Dinámica: tonos fuertes, vívidos (rojo
puro, azul brillante, amarillo) combinados con blancos y negros.
Este contraste crea ambientes dramáticos, altamente
vitales e intensos.
Estable: combinaciones "a prueba del tiempo"
(yang), tradicionales. Colores verde grama, verde opaco, marrones,
dorados, azul marino, vino tinto. También ambientes
suaves (yin) con tonalidades pasteles cálidas, con
poco contraste, dan la sensación de protección
y seguridad.
Contemplativa: ambientes monocromáticos, blancos
y colores neutros, mezclando con el metal. Crea ambientes
fríos, sin distracción, reflejados en las tendencias
"minimalistas".
Tranquilizante: armonía sutil de azules y verdes
claros, evocando tranquilidad. El uso del negro crea una sensación
de vacío, que puede reflejar las profundidades de nuestra
mente (yin). Es por eso que es tan necesario introducir otro
color ó la clásica combinación con el
blanco (yang).
Las combinaciones de tonos en los espacios crean distintas
sensaciones. A través de las superficies de color podemos
lograr muchos efectos visuales como ampliar o encerrar ambientes,
alejar o acercar paredes. La monocromía y los esquemas
neutros unifican el espacio y crean la sensación de
amplitud. Los colores oscuros y cálidos encierran.
Se logra desaparecer objetos utilizando el mismo fondo de
color o resaltarlos aplicando fuertes contrastes. No deben
olvidar que cada vez que empleamos un color estamos creando
una experiencia nueva.
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Color para disfrutar
Valentina Bracho Polanco
A través del Feng Shui conoceremos
como el color influye en nuestros hogares y ambientes cotidianos.
Nuestro hogar es el sitio en donde encontramos
la más fiel expresión de nosotros mismos. Es nuestro
refugio, donde nos nutrimos, nos entretenemos y descansamos, tanto
el cuerpo como la mente. No importa dónde y cómo vivamos
o nuestras necesidades físicas, mentales y espirituales,
el entorno es clave para nuestro balance integral.
El color es un aspecto muy importante que define el ambiente en
donde vivimos. Los matices y las combinaciones apropiadas estimulan
y relajan los sentidos, revelan memorias, reflejan cómo los
miembros de la familia se sienten acerca de cada ambiente y cómo
se relacionan unos con otros.
Historia y color
El color ha sido parte importante del simbolismo utilizado durante
distintas etapas de la historia de la cultura. Conocemos muchas
interpretaciones en varios mitos culturales y religiosos, que en
algunos casos resultan hasta opuestas. En la tradición china,
por ejemplo, se utiliza el rojo (alegría y fuerza) como el
color fundamental para las novias en las ceremonias religiosas y
en la cultura occidental se utiliza el blanco (alegría y
pureza), el cual simboliza el pasaje a la muerte en la tradición
china.
En civilizaciones antiguas las cuatro direcciones de la tierra se
identificaron con colores. En Egipto, el Faraón utilizaba
una corona blanca para representar su dominio sobre el Alto Egipto
y una roja para proclamar su autoridad sobre el Bajo Egipto. Los
techos de los templos eran azules y embellecidos con dibujos de
constelaciones. Los pisos eran normalmente verdes como las praderas
del Nilo.
En el Tíbet, el mundo se concebía como una gran montaña
llamada Sumur, en cuya cima habitaban los dioses y en sus cuatro
lados brillaban distintos colores.
De acuerdo a una antigua leyenda Navajo, el hombre vivía
en una tierra rodeada por altas montañas: las del sur eran
azules y creaban el amanecer, las del este eran blancas y causaban
el día, las montañas del oeste eran amarillas y traían
el atardecer, y las del norte eran negras y cubrían la tierra
con oscuridad.
Los tatuajes de los nativos, los colores de las máscaras,
las esfinges, la decoración de las chozas y hasta los templos
de los indios de América del Norte y de las civilizaciones
Incas, Mayas y Aztecas están llenos de color, y, por supuesto,
de significados místicos.
Antes de la civilización Griega los colores eran vistos como
un fenómeno asociado a lo espiritual, a su naturaleza metafísica:
el color viene de la luz, la luz viene desde el cielo, sin duda
un significado muy profundo. En aquellos tiempos las metáforas
eran más importantes que las explicaciones prácticas.
Nada como el Sol
El color es un elemento derivado de la luz visible, no es un objeto
en sí. El arcoiris es la descomposición de la luz
solar en colores. Es el mismo efecto que el descubierto por el físico
Isaac Newton en sus investigaciones, al proyectar la luz en un prisma
y descomponerse en siete colores: rojo, naranja, amarillo, verde,
azul, índigo y violeta: tonos que conforman el espectro solar.
Investigaciones del físico Félix Deutsch sobre el
significado psiquiátrico de la luz y del color, nos dicen:
"cada acción de la luz tiene en su influencia componentes
físicos y psíquicos
influye en los sentidos
y la psique que, a través del tejido nervioso vegetativo,
logra despertar todas las funciones de la vida, incrementar o disminuir
el apetito y la presión arterial
". Estas impresiones
emocionales e influencias físicas de la luz y el color se
han investigado para ser aplicadas como complemento para el tratamiento
de enfermedades.
En nuestras preferencias de tonalidades, combinaciones armoniosas
o contrastantes se reflejan aspectos de nuestra personalidad y también
de ciertos recuerdos en donde el color ha estado presente.
Armonizar
el ambiente
El Feng shui es la aplicación de ciertos principios para
vivir en armonía con la naturaleza. Su poder transformador
para lograr el balance reside en el entendimiento de la energía
primordial del Tao como esencia de la vida en toda creación.
En el pensamiento taoísta, el Feng Shui como cosmología,
es el arte de leer los patrones del universo que nos permiten admirar
y entender la fluidez, el movimiento, la permanencia y la interdependencia
de toda las cosas que existen en nuestro alrededor.
Toda existencia está compuesta de forma y energía
vital o Chi, esta fuerza es invisible pero su poder se siente. Es
lo que crea el movimiento y la pausa: el corazón palpita
naturalmente sin que nosotros estemos conscientes de ello, en cada
luna llena sube la marea, son fenómenos invisibles, como
las emociones, existen pero no los vemos. Sin embargo, se hacen
visibles cuando se manifiestan a través del cuerpo (la forma),
como la electricidad, sabemos que existe cuando está la luz
encendida o funciona la computadora. El practicante de Feng Shui
estudia el movimiento del Chi en el ambiente para asegurar que su
fluidez sea armoniosa.
Generalmente en la cultura occidental estamos acostumbrados a pensar
que el mundo es para ser conquistado y dominado. Sin embargo, el
seguidor del Feng Shui se reconoce a sí mismo como alguien
que trabaja con el mundo, con la naturaleza. Reconoce que el conocimiento
reside en el poder de cooperar y armonizar, en vez de dominar o
imponer. De esta actitud deriva la aplicación del color.
Los principios del Feng Shui nos dan los parámetros para
la aplicación del color con la finalidad de crear ambientes
armoniosos y nutritivos, con características que respondan
a nuestros gustos y necesidades. Mediante el estudio de los aspectos
yin y yang -entendidos como fuerzas polarizadas- y el conocimiento
de los cinco elementos o procesos de transformación, podemos
entender las dinámicas que encontramos en la naturaleza.
Estos elementos se conocen en el Tao como: madera, tierra, fuego,
metal y agua.
En la siguiente
tabla
podemos identificar
las cualidades
del color según
los elementos
anteriormente nombrados |
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| Madera |
Fuego |
Tierra |
Metal |
Agua |
| Color |
Verde y azul |
Rojo, naranja |
Amarillo, mostaza |
Blanco, metal, dorado,
plateado |
Azul y negro |
| Tipo de energía |
Crecimiento, evolutiva |
Radiante, vigorosa |
Estabilizadora, consolidada |
Concentrada, fraguada |
Penetrante, expansiva |
| Cualidad balanceada |
Serenidad, conciliadora,
progresista |
Espiritualidad, cordialidad,
alegría, paciencia |
Espontaneidad, sinceridad,
justicia, prudencia, coherencia |
Coraje, valentía,
pureza, rectitud, firmeza, perdón |
Comunicativo, sin temor,
tenacidad, fluidez |
| Excesos o carencias |
Ira, violencia, superficialidad |
Crueldad, euforia, impulsividad |
Preocupación,
falsedad, incoherencia |
Tristeza, contradicción,
confusión |
Miedo, oportunismo,
inestabilidad |
| Efectos en el cuerpo |
Reduce ansiedad, combate
trastornos nerviosos y agotamiento |
Estimula y calienta
el cuerpo, acelera la respiracion y aumenta la frecuencia cardíaca |
Eleva la presión
arterial, combate la debilidad, ayuda con calambres musculares |
Refresca la piel, estimula
el sistema inmunológico, protege de virus externos |
Relajante, reduce presión
arterial y la frecuencia cardíacay respiratoria |
| Sensación en el ambiente |
Nutritiva |
Dinámica |
Estable |
Contemplativa |
Tranquilizante |
Entrarle al color
La puerta de entrada principal abre hacia
una pared.
Esta situación crea un bloqueo por la corta distancia entre
la puerta y la pared, además, promueve un choque interno
a nivel de la mente. Por ejemplo, si hacemos un recorrido pausado,
en cámara lenta, nos encontramos que la puerta de entrada
divide un espacio de otro, desde la perspectiva del movimiento crea
una transición de un espacio a otro. Este paso o movimiento
fluido y continuo debe ser natural, armonioso y seguro. Además,
si tomamos en cuenta que uno se mueve hacia un espacio nuevo, ahí
se crea la primera impresión del nuevo lugar.
En este caso, al encontrarnos con una pared que, por la estrecha
distancia con la puerta nos frena repentinamente y nos hace casi
chocar, obligando como reacción instintiva a girar en forma
drástica hacia otro lado, la situación se convierte
en un desbalance. Los hechos, freno y giro brusco, son acciones
contradictorias al movimiento fluido y suave que deseamos para lograr
armonía, y están relacionados con un desbalance del
elemento metal y por ende con potencial a afectarnos en nuestro
funcionamiento cotidiano. Es importante recordar que el impacto
repetitivo de esta situación, al parecer imperceptible por
la velocidad en que nos movemos, a la larga nos afecta físicamente,
con posibilidades de crear problemas en los pulmones o en el intestino
grueso ya que los procesos se asocian con el desequilibrio del elemento
metal.
Para obtener el balance en este caso debemos crear una sensación
contraria, de expansión, aplicando el azul en la pared o
desplegando paisajes extensos del cielo y del mar, para crear profundidad
visual. De acuerdo con las relaciones entre los cinco elementos,
el metal crea el agua. Con la intensión de "agotar"
este proceso metal-yin (concentración), bajo esta perspectiva,
utilizamos el elemento agua (expansión).
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