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"Visitaba por casualidad un bonito pueblito
campesino. Al pasar por el cementerio las inscripciones me llamaron
la atención, pues casi todas decían algo así:
Aquí yace Alfonsee, quien vivió tres años,
dos meses, y cinco días. En otra Jeime quien vivió
cinco años, seis meses y nueve días y así sucesivamente
por todos lados. Intrigado le pregunte al encargado del lugar si
este era un cementerio de niños. No, es un cementerio corriente,
lo que pasa es que en este pueblo tenemos una vieja costumbre, la
de entregar una libreta a cada adolescente, para que empiece a anotar
los momentos importantes de su vida y el tiempo aproximado de cada
evento. Se anotan cosas como el primer beso, el abrazo de papa,
el tiempo que pasen con sus amigos, la anotación de un gol,
un buen consejo recibido, la satisfacción de su graduación,
una sonrisa desinteresada, los logros por el que se sintieron satisfechos,
un gesto amistoso, una mano amiga, su matrimonio, el nacimiento
de sus hijos, los momentos que vivieron enamorados, el poder ayudar
a un amigo, el encuentro con un ser querido, un sueño realizado,
el compartir con familia y amigos, el detenernos a ver un amanecer
al final, se suma el tiempo de todos los eventos positivos y especiales
y así nos da el tiempo de vida verdaderamente vivida, lo
demás, no es vida".
La vida es en verdad una escuela, donde la
sumatoria de todos nuestros momentos vividos con pasión,
entusiasmo, optimismo, valor, alegría y determinación
harán que tengamos una existencia plena. La vida representa
una oportunidad constante de servir a otros, a través del
intercambio que mantenemos con ellos, sean conocidos o desconocidos.
La capacidad de enfrentar los problemas y las situaciones inesperadas
que nos presenta la vida cada día hará que alcancemos
la madurez y la preparación que nos permita darle una perspectiva
mucho más positiva a nuestra vida.
Es importante que cambiemos aquellas creencias
o prejuicios que nos obligan a sufrir y a fijar nuestra atención
solo en el aspecto negativo que tienen ciertas situaciones, porque
sólo así podremos girar el lente a través del
cual observamos e interpretamos cada evento cotidiano, para reconocer
y resaltar todos los aspectos positivos.
Para vivir la vida a plenitud
Disfruta tu trabajo
Disfruta de tus logros, al igual que de tus planes, entrega lo mejor
de ti. Cuando realices tu trabajo, piensa en los efectos positivos
de la tarea que realizas y haz siempre un poco más de lo
que te piden o te pagan por hacer.
Ponte los anteojos del
optimísmo
Busca siempre el lado positivo de cualquier situación que
se te presente, aunque para ti no sea claro en el momento, verás
cómo lo encuentras en el tiempo. Aprende de todo y de todos.
La vida es ahora
No esperes momentos ideales, lo mejor está ocurriendo aquí
y ahora. Mira a tu alrededor, disfruta del paisaje, de los colores,
de la amistad, de tus cambios, de lo que estás haciendo;
tu momento ideal es este.
Sonríe
La vida puedes disfrutarla si sabes como hacerlo. Mantén
tu sonrisa siempre. Esto te hará feliz a ti y a todos, los
que se crucen en tu camino el día de hoy. Acompaña
la sonrisa de frases amables al momento de dirigirte a otros.
Busca tu paz
A pesar de que vivimos en un mundo agitado y confuso, realiza el
trabajo necesario para mantener tu tranquilidad y proteger tu espacio
a salvo. Evita la relación con personas agresivas y las noticias
alarmantes. Deja de preocuparte, la Divinidad siempre cuida de ti.
La mayoría de nuestros temores nacen de la fatiga y la soledad
y nunca se cumplen. Alimenta tu alma para que tengas la fortaleza
que te sostenga en caso de crisis.
Trasciende
Si deseamos verdaderamente haber vivido la vida a plenitud, debemos
ser consecuentes entre lo que creemos y hacemos cada día,
para dejar un legado a nuestros descendientes, poner nuestro grano
de arena para contribuir de una vez por todas a construir un mundo
mejor, cambiando lo único que en verdad podemos cambiar,
a nosotros mismos.
Te invito a dar el primer paso, hagamos la
diferencia y, con nuestro ejemplo, lidericemos un renacimiento moral,
a través del cual veamos surgir de nuevo los valores olvidados,
como la honestidad , la verdad, la lealtad, la solidaridad, la libertad,
la responsabilidad, la familia
Vivamos con pasión el
cambio, vivamos con pasión la vida, y recuerda: ¡Hoy
puede ser el primer día del resto de tu vida!
¡Suelta el pasado, deja de preocuparte
por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa y todo va
a estar bien!
Te invitamos el domingo 3 de abril para
que participes en el tercer taller del Gimnasio para el Alma, "Aprendiendo
a vivir en pareja", Maytte compartirá ejercicios, reflexiones
y herramientas, para ayudarnos a mantener y enriquecer nuestra relación
de pareja. ¡Acompáñanos! Hora: De 10:00 am a
1:00 pm. Trae ropa cómoda. ¡La entrada es libre!
l
HOLA, Maytte: Me
siento extraña al compartir mis problemas, pero te siento
como mi amiga de los domingos y sé que tienes una respuesta
para mí. El asunto es que tengo ya tres años de noviazgo,
y estoy cerca de los 30. Quisiera casarme lo más rápido
posible, pues nuestra relación es excelente, pero él
no quiere comprometerse. No sé qué hacer, mis amigas
dicen que debo dejarlo y otras me aconsejan que consiga otro para
darle celos y hacerlo reaccionar. ¿Qué hago? -M.E.M.
Es normal que algunos hombres no quieran asumir el compromiso de
vivir en pareja. Por eso, aunque te suene extraño, debes
cambiar tu actitud, para que el cambie la suya. No lo presiones,
tómate un tiempo más y calma tus inquietudes. Si él
es una buena persona, si te sientes a gusto en su compañía,
vale la pena que esperes por el momento ideal.
El compromiso que tanto
buscas porque te da seguridad, es la causa que lo atemoriza al pensar
que va a perder su libertad. Conversen juntos acerca de todas las
ideas que tienen con respecto al matrimonio.
Hablen de sus temores
sin juzgarse, presionarse o atacarse el uno al otro. Recuerden que
la amistad y el espacio para compartir lo que sentimos y pensamos
con libertad y confianza son unos de los elementos necesarios para
mantener una relación satisfactoria. No te dejes influir
por los comentarios negativos y atemorizantes de tus familiares
y amigas, ¡No te vas a quedar soltera! Recuerda que para todo
existe un momento y una oportunidad. ¡Espera por ella! Mientras
tanto, evita aislarte socialmente, ten tus amigos con tranquilidad,
concéntrate en tus cosas, en ti, en tu trabajo, familia,
hobbies y no sólo en él. Si deseas solidez toma las
cosas con calma, que si él es para ti... en el momento más
inesperado te ofrecerá matrimonio.

SEÑORA MAYTTE: tengo
21 anos y vivo fuera del país, mi madre me envía por
mail todos sus artículos. Al principio en verdad los borraba,
pues creí que eran cosas de señoras, pero una vez
el título me llamó la atención y quede encantada
al leerlo. Ahora no me pierdo ninguno. Mi situación es que
soy la oveja negra de la familia, me gusta vivir la vida intensamente
y me encantan las actividades deportivas arriesgadas, pero mi familia
se preocupa mucho por mí y todo el tiempo me dicen que no
debo hacerlo. ¿Por qué me gustan las emociones fuertes?
-I.P.R.
No te preocupes, en algunos momentos
todos asumimos algún riesgo para sentirnos vivos, y sobre
todo si somos jóvenes, la adrenalina que corre por las venas
nos hace sentir la vida con toda la fuerza y la intensidad. Lo importante,
es mantener un equilibrio actuando con sentido común, ya
que la audacia puede llevarte a tomar riesgos innecesarios y a causar
daños irreparables, no solo a ti, si no a tu familia. Con
el tiempo, aprenderás a bajar la velocidad y la intensidad,
para disfrutar de emociones más sutiles, a buscar dentro
y no afuera de ti la motivación para vivir cada día,
y a tener metas propias para trabajar en ellas y darle un nuevo
sentido a tu vida.
¡Hay tiempo para todo! Por ahora
diviértete sin culpa, pero con cuidado y responsabilidad.
Evita todas las experiencias nocivas como la velocidad excesiva,
las drogas, el alcohol, los cigarros y el sexo sin protección.
¡Cuídate y quiérete mucho!

MAYTTE, soy
profesional y tengo un buen trabajo. Mi problema es que mis empleados
a veces no me respetan, a pesar de que yo los trato amistosamente.
Tanto que a veces me toca terminar su trabajo, pues ellos no lo
hacen a tiempo. Les pido con respeto que lo hagan, pero no me hacen
caso, he pensado en suspender a alguno de ellos, pero creo que esto
puede complicar más las cosas. ¡Ayúdame! No
sé cómo actuar. -J.E.L.
Muchas veces es nuestra actitud la
razón por la cual no conseguimos de nuestros subalternos
la colaboración que necesitamos. Hay personas que pueden
confundir el ser amistoso con la debilidad y hasta podemos mostrarnos
con falta de autoridad cuando actuamos permisivamente con ellos.
El respeto hay que ganárselo y no sólo con un buen
trato, sino con cierta firmeza a través de él. Es
necesario que tu gente te vea como un líder seguro y conocedor
de lo que haces, responsable, entusiasta, considerado y entregado
a su trabajo, dispuesto a dar ese paso extra si fuese necesario.
Crea una nueva estructura de trabajo, y haz una reunión de
grupo para informales a todos, sobre las nuevas reglas y las metas
que te propones alcanzar en la oficina. A veces es preferible conservar
un poco de distancia, pero sin dejar de ser amistosos, para mantener
la autoridad. Sé exigente con los resultados que esperas
por parte de ellos y llámales la atención si fuese
necesario, pero no olvides reconocerlos cuando cumplan con excelencia
su trabajo, esto te hará un líder respetado por todos.
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maytte@maytte.com
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