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Keanu Reeves
Salva al mundo... de nuevo

El actor regresa en grande en Constantine, película donde interpreta a un cazador de demonios quien, más que buscar el bien colectivo, anda en procura de salvar su propio pellejo. Muchos lo relacionan con Neo, su celebérrimo personaje en la trilogía Matrix, aunque él no se cansa de negarlo. Raúl Chacón Soto / Ciudad de México / Enviado especial. Fotos: Cortesía Warner Bros. Pictures

A Keanu Reeves le precede la fama de enigmático... Que es un hombre de pocas palabras, se sabía. Pero ello no impidió que a los mexicanos les cayera muy mal constatar tal rasgo de su personalidad allí, cara a cara, en lo que fue la primera visita del célebre actor a Ciudad de México. "Es breve y conciso" titularon en el diario El Universal, de esa nación, para luego agregar: "Es tajante, lacónico e inexpresivo". En otros medios fueron mucho menos elegantes -frío y aburrido le dijeron-, para expresar la animosidad. La verdad es que Reeves hizo poco para evitar semejante acogida. De frente a la legión de periodistas que se apelotonó para escucharlo hablar de la película Constantine, no lo pensó mucho para responder escuetamente a las preguntas que le iban soltando -muchas veces bastaban dos frases y hasta un simple no- ni para cederle la palabra a su compañero, el director del film, Francis Lawrence, ni mucho menos para soltar un bostezo de cuando en cuando. Los representantes de Warner Bros., la empresa detrás del film, se apresuraron en declarar que el actor estaba enfermo; y, quizás, estaban en lo cierto, a juzgar por el aspecto del intérprete de 40 años, quien, indudablemente, no presentó su mejor cara ante la prensa -minutos atrás había aparecido vistiendo un traje oscuro con camisa negra, sin corbata, la barba crecidita y un moderno corte de cabello, pero con evidentes huellas de agotamiento en sus ojos-, si bien las informaciones procedentes de otras ciudades donde ha estado de visita dieron prueba de un similar comportamiento. Lo cierto es que a Keanu -brisa fresca sobre las montañas, significa este nombre- parece gustarle aquello del enigma que rodea a su persona... un misterio al que contribuye, incluso, su postura -física- y esa mirada dirigida a quién sabe dónde... ¿En qué habrá estado pensando Keanu?... Algunas veces en Constantine, por supuesto. Conocida su feroz negativa a tocar cualquier aspecto que esté relacionado con su vida privada, los periodistas tuvieron el tacto de indagar sólo sobre el film... lo que no ayudó mucho a mejorar el ambiente. Así, las preguntas le hacían soltar contadas frases sobre la película en la que interpreta a un detective -John Constantine- que lidia con ángeles y demonios en su eterno enfrentamiento acá en la Tierra. La cinta, basada en la novela gráfica de culto llamada Hellblazer, es un "raro" producto hollywoodense -en palabras del propio director quien asegura que no tiene nada que ver con Daredevil o Van Helsing, por ejemplo-, donde se mezcla el cine negro con lo sobrenatural. El personaje protagonista, quien en el cómic no tiene ningún parecido físico a Reeves, tiene la extraña capacidad de ver a los semi-ángeles y semi-demonios en el planeta -son seres que a la vista de los demás pasan como personas normales-, un don que a él, como era de esperarse, no le causa ninguna gracia, al punto de que hasta un intento de suicidio, por esa causa, figura en su pasado. Justamente por haber intentado quitarse la vida está condenado a terminar en el infierno una vez muera -ese día no está muy lejos pues es un fumador empedernido que sufre de cáncer en los pulmones-, un destino que no le gusta en absoluto, pues ya estuvo husmeando -y humeando- por el temible lugarcito durante los segundos que la muerte parecía haberle ganado la partida. Cínico, sarcástico, cansado de la vida -si lo que aguarda es el infierno, cualquiera-, este peculiar detective encuentra en la posibilidad de detener una definitiva arremetida del mal, su verdadera opción de evitar las llamas y ganarse el paraíso... salvando, de paso, al mundo con su gesto.

En la pantalla, entonces, un antihéroe, vestido de traje negro y de rostro inexpresivo, que puede viajar entre mundos paralelos con la misión de detener un complicado y malévolo plan que amenaza con la vida en la Tierra... Se está hablando de Constantine, por supuesto... aunque es fácil entender el porqué de la insistencia de los periodistas -y de los críticos de todo el mundo-, en establecer comparaciones con el inolvidable Neo de la trilogía de los hermanos Wachowski. "Ya me han preguntado mucho sobre la posible conexión de esta película con The Matrix, cuando la única que hay es (la presencia de) Keanu", soltó Lawrence, quien vino en ayuda del actor que unos segundos atrás había declarado que no encontraba relación alguna entre esos dos personajes. "No ven cuán diferente es el guión, cuán diferentes son los personajes... son distintas las ideas, se viaja a otros lugares...". Razones no le faltaron al realizador quien, ante la parquedad de Reeves, terminó por convertirse en protagonista del encuentro. Con todo, hubo tiempo para que el actor se declarara como un hombre "lleno de esperanza y optimista", para nada cínico como el personaje -si bien considera a John Constantine más bien fatalista y realista-; confiado en merecer, al morir, el paraíso, o por lo menos "cómo se llama, ah, sí, el purgatorio", aunque sin palabras para definir su particular visión de ellos; seguro de que el infierno no está en la Tierra, pues aquí también hay belleza, gracia y alegría; y satisfecho con lo logrado en el film, del que haría una segunda parte si fuese el mismo equipo el encargado de realizarlo. Pocas estrellas de Hollywood han tenido que soportar tantos cuestionamientos sobre sus habilidades histriónicas por tanto tiempo como el actor nacido en Líbano... y el encuentro en México no fue la excepción. ¿Cuándo perdió el sentido del humor para convertirse en el actor más inexpresivo de Hollywood? Esa fue la pregunta... y el silencio se hizo durante unos larguísimos segundos... "¿A usted le parece Constantine inexpresivo?... no veo la relación. Su pregunta es muy rara", atinó a responder Keanu visiblemente molesto. La interrogante marcaría, sin duda, el momento más tenso de la tarde.

Inexpresivo o no, fue Keanu el escogido por los realizadores, quienes vieron en él a la persona más adecuada para interpretar el papel. "Este es un hombre que está entre dos mundos, el de sombras y el de la luz -acota el productor Shuler Donner en la gacetilla de prensa- John no es malo, si acabó con una vida, fue la propia. Pero tampoco es bueno. En su interior, sólo es un tipo que tuvo una vida difícil, pero aún así puede reírse de sí mismo. Esa es la razón por la que queríamos a Keanu Reeves. Sabíamos que él podía interpretar bien eso"... Y Lawrence no perdió oportunidad para declarar lo satisfecho que se sentía del trabajo realizado por Reeves, incluso cuando se le preguntó si alguna vez había pensado en Sting para ese papel, pues, como los fans de Hellblazer lo saben, el personaje del cómic -un hombre rubio y británico hasta los huesos- está inspirado en el famoso cantante. "Cuando yo entré en el proyecto ya se había tomado la decisión de cambiar la nacionalidad de Constantine. A mí eso poco me importaba... lo que me interesaba era mantenerme fiel a la esencia del personaje. Nunca pensé en llamar a Sting. Creo que Keanu está fantástico en el rol. Llegó a donde nunca había llegado, con ese sarcasmo, con ese cinismo ante la vida, aspectos que sí eran importantes para mí. Hizo un retrato de una manera distinta, pero me pareció fantástico".

Minutos antes de marcharse, y después de haber hablado de una nueva película romántica de nombre Il Mare, dirigida por el argentino Alejandro Agresti, en la que hará pareja, de nuevo, con Sandra Bullock, el actor sorprende al no darse por enterado del Oso de Plata a la mejor actuación que Lou Taylor Pucci, su compañero en la película Thumbsucker, recibió en Berlín. "¿En serio? Es magnífico. El es un genio... qué bueno".

Keanu Reeves hizo valer la fama de enigmático que le precedía. l

 

Lo que quizas no sabe de keanu

Dicen en la revista Premiere de México, que el actor, a sus 40 años, parece estar dejando atrás "el reventón". Que de los "días salvajes" sólo quedan su apasionado amor por las motos -se sabe que le gusta conducirlas de noche, a toda velocidad y con las luces apagadas-, su costumbre de asistir solo a las premieres; su insistencia en no usar celulares, y su consuetudinario hermetismo ante la prensa.

De su vida privada, entonces, muy poco. Pero algo se sabe; sobre todo de los puntos trágicos que han ocupado buenos titulares: la inexistente relación con su padre; la lucha contra la leucemia que sufre su hermana y, en especial, la triste historia de amor con la actriz Jennifer Symes -del actor también se ha dicho que es un homosexual que no ha salido del clóset-, quien llegó a perder un bebé suyo en 1999. La pareja terminó separándose poco después, pero en 2001, la actriz moriría trágicamente al salir disparada por el parabrisas de su carro en un accidente. Lejanos ya los atribulados días, y al convertirse en un apuesto cuarentón, confiesa que estaría mintiendo si dijera que su nueva edad le ha caído de maravilla. "Pero dicen por ahí que es la edad en que finalmente maduramos, así que si tengo suerte, hasta podré formar una familia". Por lo menos ya ha dado el primer paso, pues hace unos meses le propuso matrimonio a la actriz Autumn Macintosh, a quien conoce desde hace una década. Por cierto, ya no toca más en la banda Dogstar... se dejó de eso.

 

A Keanu Reeves le acompañó un elenco de indiscutible calidad, encabezado por la bellísima Rachel Weisz, quien en la película tiene un personaje clave para el desarrollo de la trama. Tilda Swinton, como el ángel Gabriel, y Peter Stormare, como el mismísimo Satán, son puntos altos del film

 

El gran salto
Quizás sea su primer largometraje, pero Francis Lawrence tenía ya bastantes kilómetros recorridos antes de acometer el viaje que significó Constantine. Más de 80 video clips son de su autoría, entre los que figuran trabajos para artistas tan diferentes como Shakira -¿recuerdan Suerte?-, Garbage, Justin Timberlake -a quien transformó en el clip de Cry Me a River-, Britney Spears y Janet Jackson. La cantante colombiana, aseguró el propio cineasta, ha vuelto a contactarle, por lo que no sería de extrañar que colaborara con ella nuevamente. La experiencia como realizador de clips le ayudó a no sentir temor a la hora de dar el gran salto. "Los diez años que estuve haciendo videos fueron un gran entrenamiento". Conocedor de la pasión que despierta Hellblazer entre sus fans, reconoce que la película será recibida de acuerdo con el tipo de fanatismo de quien se trate. A los muy fanáticos no les gustará; a los que simplemente están entusiasmados con la historieta, sí; así como también a los que les gustan los cómics en general. Algunos críticos han echado de menos mayor experiencia, pero otros han destacado varios aspectos de su trabajo; en especial su recreación del infierno, que en el film no es más que una especie de mundo superpuesto al real, donde todo luce como si hubiera estallado una bomba nuclear.

 

Ver también en Encuentros:
- Una venezolana en Pakistán
- Dulce tentación

 
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