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Sospechosas habituales
Cuando un doctor da una orden errada a
una enfermera y un paciente fallece,
suele ser la segunda la que esté en la mira de la justicia.
Max Haines
ANNE
CAPUTE siempre quiso ser enfermera. Le tomó un largo tiempo
lograrlo, no fue fácil.
Anne nació y vivió en Boston,
Massachussets. Su padre, un alcohólico perdido, abandonó
a la familia; la madre, entonces, se hizo cargo de todo. Para poder
sobrevivir, los niños se vieron en la necesidad de emplearse.
A la edad de 19 años, Anne se
casó y procedió a tener sus propios hijos. Barbara,
Susan, Lori y Meredith mantenían ocupada a su joven madre.
El sueño de convertirse en enfermera tenía que esperar.
Para 1975, Anne, quien ahora tenía
38 años, estaba viviendo en Plympton, Mass. Sus hijas estaban
todas en edad escolar. Anne manejaba el bus escolar medio tiempo.
Era ahora o nunca. Le contó a su familia sobre su ambición
de convertirse en enfermera, un deseo que ahora quería cumplir.
Anne presentó el examen de ingreso en la Escuela de Enfermería
Lemuel Shattuck y aprobó. Entró en un programa intensivo
de un año y se mudó fuera de la casa, a los dormitorios
de la escuela.
El 27 de agosto de 1977, Anne Capute
se graduó entre las primeras tres de su clase. Ahora era
una enfermera con licencia y no tuvo dificultad para encontrar empleo
en el Hospital Morton General. Anne resultó ser una enfermera
excelente. Su familia estaba orgullosa de que finalmente lo hubiera
logrado. Estaba haciendo lo que siempre había querido con
su vida. Se sentía feliz y realizada. Eso fue hasta el viernes
16 de mayo de 1980. Ese día murió la señora
Norma Leanues.
La señora Leanues se rompió
el fémur como resultado de una caída en la Navidad
de 1979. Su médico personal, Robert Hillier, era un cirujano
ortopedista del Morton General. Descubrió que el cáncer
había debilitado el fémur de Norma. Siguió
una operación y se retiró el tumor, que resultó
ser una metástasis. Se había expandido al fémur
desde algún otro lugar del cuerpo. Se realizaron muchas pruebas
que duraron semanas, pero no lograron encontrar el origen del cáncer.
Cuando la señora Leanues perdió
sensibilidad en sus piernas, el doctor Hillier llegó a la
conclusión de que el tumor cancerígeno estaba inflamando
la médula espinal. Las opciones eran la parálisis
o la cirugía. La mujer eligió la cirugía. El
doctor Hillier removió la mayor parte del tumor. También
era metástasis.
Durante dos semanas, luego de la operación
de médula, la señora Leanues se sintió terriblemente
dolorida. Anne Capute y otras enfermeras que se ocupaban de la señora
Leanues la consideraban una paciente terminal. Se le daba morfina
para aliviar su tremendo dolor.
El 16 de mayo, tuvo lugar una conversación
entre el doctor y dos enfermeras. La interpretación de la
conversación se deja a criterio y discreción del lector.
Según el doctor Hillier, él se estaba yendo del hospital
cuando ocurrió la conversación. La enfermera Nancy
Robbins le informó que la solución de morfina que
estaba tomando la señora Leanues no parecía ser efectiva.
Anne Capute dijo que la señora Leanues todavía estaba
sufriendo mucho dolor. Los doctores y enfermeras decidieron proceder
con una inyección además de la solución, si
la solución sola no funcionaba. El doctor Hillier dijo: "Decidí
usar 15 miligramos de morfina por inyección cada tres horas,
además de la solución oral, si la paciente tenía
mucho dolor. La inyección sólo debería ser
usada si la medicación oral no estaba funcionando y sólo
cada tres horas, no menos de eso. Pero podía ser usada, digamos,
cada 8 o 10 horas".
Anne respondió: "No se preocupe,
doctor Hillier, nosotras nos ocuparemos bien de la señora
Leanues".
El doctor Hillier se fue del hospital,
llamó a su servicio de contestadora y transfirió a
la señora Leanues al cuidado de otro especialista, ya que
estaría fuera durante una semana. El 18 de mayo Norma Leanues
murió.
Luego de la muerte de la señora
Leanues, se advirtió que los archivos de medicamentos de
las enfermeras indicaban que se había administrado altas
cantidades de morfina el último día de vida de la
mujer. Esto fue reportado a los superiores. Como resultado, Anne
Capute fue entrevistada por Maureen Costello, administradora asistente
del servicio de enfermería. Cuando se le pidió que
relatara la conversación que había tenido lugar entre
ella y el doctor Hillier el 16 de mayo, la interpretación
de Anne de esa discusión difería en detalle con la
dada por el galeno.
Le contó a su superior sobre la
agonía sufrida por la señora Leanues, su llanto constante.
La tarde del 16 de mayo, la enfermera Nancy Robbins le dijo al doctor
Hillier que la morfina no estaba ayudando con el dolor de la señora
Leanues y le preguntó si podía probar otra medicación.
Según Anne, Hillier repondió: "Seguro, déle
lo que ella quiera, sólo háganla sentir cómoda.
Estará muerta en 24 o 48 horas".
La enfermera Robbins preguntó: "¿Qué tal
15 miligramos de morfina, subcutánea, sin tiempo límite?".
Robbins fue al escritorio a escribir la orden. Anne fue al ropero
de la medicación para obtener la morfina y 10 miligramos
de Valium, el cual el doctor Hillier también había
indicado para la señor Leanues.
Las drogas fueron administradas y Anne
continuó con sus tareas. Alrededor de las 6:00 pm, regresó
a ver a la señora Leanues y la encontró gritando por
el horrendo dolor. Anne le dio 30 miligramos de morfina. A las 7:00
pm le administró 30 miligramos más, a las 8:00 pm,
30 miligramos; a las 9:15 pm, 30 miligramos; a las 10:15 pm, 30
miligramos; 11:15 pm, 45 miligramos.
Anne Capute fue suspendida sin salario.
El 9 de septiembre de 1981, fue a juicio por el asesinato de la
señora Norma Leanues.
El doctor Hillier atestiguó que
era común que un doctor diera órdenes de forma verbal
a una enfermera y firmara la orden del formulario al día
siguiente. El había dado tal orden el día 16 de mayo
respecto de la señora Leanues. Su orden verbal había
sido: "15 miligramos de morfina, Valium cada tres horas, mientras
hubiera dolor. En adición a la solución de morfina
si ésta no era efectiva".
De todas formas, se presentó el
formulario en la Corte, y fue leído: "Morfina, 15 miligramos,
sub-c, p r n, sin tiempo límite. Háganla sentir cómoda.
Dar Valium". Estaba firmada por el doctor Hillier. El doctor
juró que nunca dio una orden de "sin tiempo límite"
y esa no era su firma en el formulario.
El doctor Hillier también atestiguó
que no había autorizado o iniciado los reportes médicos
para ninguna de las grandes cantidades de inyecciones de morfina
administradas a la paciente, antes de morir.
Luego de una investigación cruzada,
el doctor Hillier enfrentó ciertas críticas cuando
se estableció que tuvo tiempo de escribir la orden de medicación,
pero estaba apurado por dejar el hospital para tomarse una semana
de vacaciones en París. También se le criticó
por pasarle el cuidado de una paciente críticamente enferma
a otro doctor a través de un servicio de contestador telefónico.
El
sondeo de la administradora Maureen Costello, hecho por la abogada
defensora Pat Piscitelli, arrojó información de que
en el Morton General había habido cierto grado de negligencia
en el seguimiento de procedimientos. Varios documentos no estaban
firmados por los doctores ni por las enfermeras. Un doctor usaba
un sello de goma para su firma. En un caso, se le dio 25 veces la
medicación a un paciente sin la firma del doctor en el área
designada.
La defensa dejó dos puntos en
claro. Primero, que el procedimiento general seguido por otras enfermeras
en el hospital no era mejor que el de Anne Capute. Segundo, la intención
de Anne era hacer que la paciente estuviera más cómoda
y permitirle morir dignamente en vez de causarle la muerte. El jurado,
obviamente, estuvo de acuerdo. Anne Capute no fue hallada culpable.
A la señora Capute se le devolvió
su licencia y continuó trabajando como enfermera privada.
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Ilustraciones: David Márquez
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