
Foto: Archivo |
La fiebre
Mineral
Calcio, magnesio,
silicio, manganeso...
La cosmética ha
enloquecido con los minerales preciosos.
Tú serás la
siguiente en caer
Claire Dhouailly
'Sabemos desde hace años que una crema que contiene en su fórmula algas o agua termal hace que la piel asimile ciertos minerales", explica Patricia Pineau del Departamento de Investigación de L'Oréal. Actualmente, ya es posible controlar la asociación, la dosificación y los agentes químicos de los minerales añadidos a un cosmético. Se ha pasado del conocimiento que otorga la experiencia a la maestría absoluta. Los beneficios se han multiplicado. ¿Pero cómo empezó todo? Con la pregunta de un investigador: ¿cómo evoluciona la materia mineral inerte (una roca) a materia mineral viva activa en la piel? La respuesta era sencilla, pero había que descubrirla: con ayuda agua.
Algunos minerales se transforman en materia viva en contacto con el agua. Es el caso de la malaquita, la rodocrosita o la smitsonita, que trituramos y transformamos en esencias líquidas bioasimilables por las células. Pero quedaban dificultades por superar. La clave estaba en dosificar correctamente el coctel de mineral y agua. "Existe una proporción ideal para cada piedra", aclara Pineau. "Si nos quedamos cortos, no sirve de nada; si nos pasamos, tampoco porque la célula no lo absorberá". Así que permanece abierto un extenso campo de investigación para los especialistas. Tanto que aún no se dominan algunos detalles esenciales. Por ejemplo, la interrelación correcta entre los minerales y las células. Al igual que una llave no abre todas las cerraduras, aquellos no se fusionan indistintamente con todas las células de la piel. Otro tema pendiente es la sinergia. Algunos minerales sólo funcionan asociados con otros, como sucede con el sodio y el potasio para la hidratación. "El sodio es la puerta que facilita la entrada del agua y el potasio la cierra para evitar que se escape", detalla Patricia. Además, ¿qué sucede cuando no son solubles en agua, como el diamante, el zafiro, la amatista o la turmalina? Entonces se micronizan para que actúen en la superficie, lo que aporta luminosidad a la piel debido a sus propiedades piezoeléctricas. ¿Y eso qué es? Las partículas se polarizan bajo los rayos UV y provocan un pequeño golpe de calor que activa la microcirculación y reaviva el tono de la piel. En resumen: ¡en alianza con la cosmética nuestro cuerpo es una piedra más!

Foto: www.sxc.hu
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Los polvos mágicos
Sin agua ni aceite, los polvos más in del momento están compuestos al 100% por partículas minerales, ya sean naturales o sintéticas.
Por qué nos maravillan
Creados en EEUU, estos polvos de última generación
causan estragos en varios países del mundo desde hace
un año. Por ejemplo, la cadena de tiendas Sephora
consiguió unas ventas espectaculares al apostar por la importación de la marca i.d. bareMinerals. Sus sencillas fórmulas sin conservantes y con filtro solar natural son la respuesta a las pieles sensibilizadas por tratamientos dermatológicos demasiado agresivos. Dotadas con óxido
de zinc, también tienen propiedades calmantes. Pero no son sólo para pieles sensibles. Iluminan y aportan frescor a todas, excepto a las muy resecas o arrugadas por no contener aceites emolientes.
Modo de empleo
Olvídate de aplicarte varias capas. Los polvos minerales se fijan con un pincel específico -suave y con las cerdas muy unidas para aplastar las partículas ópticas y los extractos de perla. Se pone un poco de producto en la tapa del frasco, se impregna el pincel con él y, a continuación, se aplica sobre la piel utilizando más presión de lo normal. ¿Sus ventajas? Pulen la piel, cubren los poros abiertos y aportan luminosidad durante varias horas sin irritar. El brillo permanece a lo largo del día y las pequeñas imperfecciones se disimulan de forma eficaz.
¿Por qué nuestra piel necesita minerales?
Sin ellos, se debilita, aminora su actividad y pierde parte de sus funciones, por lo que se reseca y envejece más rápido. Los minerales tienen un papel primordial en la estimulación y protección de las células. El cobre posee propiedades antirradicales, el sodio evita la deshidratación, el hierro sintetiza el colágeno... Nuestro cuerpo no los fabrica, por eso es imprescindible aportárselos.
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