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Energía
decembrina
Para muchos venezolanos celebrar la llegada
del Espíritu de la Navidad se ha convertido en una tradición.
Agradecimientos por los favores recibidos durante el año
que culmina y nuevas peticiones para el que está por comenzar
son algunos de los pasos incluidos dentro del especial ritual de
bienvenida. Conozca la historia y los detalles que alberga esta
particular fiesta navideña. María
de los Angeles Herrera
El próximo martes se celebra el
día del Espíritu de la Navidad, mítico personaje
procedente de otra galaxia, que -según reza la leyenda- visitó
la Tierra hace más de 10.000 años. Este bondadoso
anciano, de aspecto apacible, repartía regalos y bendiciones
durante su recorrido por la península escandinava, lugar
en el que, supuestamente, aterrizó un 21 de diciembre, fecha
en la que también se festeja el inicio del solsticio de invierno.
Existen muchas creencias que se han tejido
alrededor de esta tradicional fiesta nórdica, que más
allá de ser propicia para elevar peticiones, incita a la
reflexión espiritual. Aunque en Venezuela hasta hace muy
poco tiempo sólo había cabida para el popular Niño
Jesús y, por supuesto, para los Reyes Magos, la práctica
del Espíritu de la Navidad se ha llevado a cabo durante más
de nueve años, período en el que cada quien se ha
dado a la tarea de adaptar los rituales tradicionales a sus gustos
particulares: Mientras hay unos que sólo utilizan esencias
de mandarina cuando se disponen a elevar individualmente sus solicitudes,
existen otros -más espléndidos- que contemplan cenas
grupales, incineración de viejas demandas cumplidas y hasta
el empleo de coloridas velas, dotadas de significados especiales.
Entre tanta variedad, sólo le queda escoger de qué
manera abrirá las puertas de su hogar a esta energía
celestial.
Giro en el
tiempo
Muchas teorías circulan entorno a la verdadera historia del
Espíritu de la Navidad; sin embargo, la más extendida
se apoya en que el Maestro de la Natividad, como también
se le llama al popular personaje, fue un viajero errante que llegó
a la Tierra para revelar los secretos de otras galaxias. Ciertamente,
la imagen original de este hombre dista mucho de la actual. Mientras
en el pasado se creía que era un varón joven, delgado
y fuerte, hoy se le asocia con un anciano, de aspecto bastante parecido
al que ostenta el Santa Claus moderno. Lo único que no ha
cambiado en este relato, con el paso de los años, es la naturaleza
bondadosa de aquel individuo, que a su paso no hacía más
que regalar oro y piedras preciosas, bienes espirituales de gran
valor en aquellos tiempos en los que el mercantilismo aún
no había echado raíces en el mundo.
Anualmente los germanos conmemoraban la llegada
del Espíritu, que casualmente había aparecido un 21
de diciembre, fecha en la que se produce el solsticio de invierno,
momento en el cual la Tierra se encuentra más alejada del
Sol y, por ende, tiene lugar la noche más larga de todo el
año. Con el tiempo, la tradición se fue extendiendo
y el ritual se comenzó a ver como una posibilidad de recibir
bendiciones, gracias a la conjunción de todas las energías
positivas del Universo.
Puertas abiertas
Aunque esta celebración pagana no es bien vista por la Iglesia
Católica, es innegable el influjo que tiene en gran cantidad
de países. Cada grupo posee una forma particular de recibir
el Espíritu de la Navidad, incluso, los seguidores del movimiento
de la Nueva Era y de otras corrientes relacionadas con la metafísica,
han incluido el uso de cristales, piedras, velas y hasta de aceites
esenciales. En Venezuela, las personas tienden a llevar a cabo la
ceremonia con un nutrido grupo de familiares y amigos, que se reúnen
para cenar el 21 de diciembre de cada año.
Luego de la comida, los invitados se congregan
en un lugar específico de la casa (generalmente la sala)
donde, más que festejar, se disponen a reflexionar sobre
los comportamientos que han adoptado en el año que está
por concluir. Esta oportunidad es propicia para pedir perdón
a Dios por las fallas cometidas y disculpar a todos aquellos que,
de una u otra manera, le han ofendido, pues despojarse de todo rencor
es fundamental para que el espíritu se eleve y sean escuchadas
las peticiones que están próximas a formularse.
Terminado el proceso de purificación,
cada persona se arma con papel y lápiz y comienza a escribir
sus solicitudes. Hay quienes son partidarios de no imponer límites
en el número de pedidos, mientras que otros se inclinan por
realizar sólo 21 demandas; independientemente de la elección,
lo importante es que se planteen beneficios para el mundo, el país,
la familia y los amigos cercanos, dejando en última instancia
los favores personales.
Cuando se ha finalizado la lista, se cortan
los papelitos correspondientes a cada petición y se guardan
en una pequeña caja hasta el próximo año. Los
deseos deberán ser quemados a medida que se vayan cumpliendo,
aunque hay algunas personas que prefieren hacerlo en la ceremonia
anual del Espíritu de la Navidad, para poder llevar a cabo
una evaluación global de todo lo que han recibido durante
el ciclo que finaliza.
La leyenda cuenta que el Espíritu desciende
a la Tierra entre las 10:00 pm y unos minutos después de
la medianoche. En todo momento las puertas y ventanas de las casas
deben permanecer abiertas, para propiciar la entrada de las energías
positivas que emanan del Universo. l
mherrera@eluniversal.com
| Tome medidas
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Limpiar la casa el día anterior a la fiesta es indispensable
para eliminar las cargas negativas que puedan estar acumuladas
en el ambiente.
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El uso de aceite esencial de mandarina es ideal, porque induce
al pensamiento positivo, además de estar asociado con
la prosperidad. También puede utilizar esencias
de frutas tropicales, como mango o piña.
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Vístase diferente.
No hace falta que compre ropa nueva, basta con elaborar creativas
combinaciones con prendas antiguas que tengan algún
significado para usted. Sentirse bien consigo
mismo le ayudará a elevar su espíritu.
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Organice una cena previa con aquellos que estarán presentes
en la celebración. Es usual que los distintos invitados
preparen sus platillos favoritos, no sólo a modo de
contribución, sino como un detalle especial para con
los asistentes.
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Emplee velas doradas, amarillas y rojas, además de
varillas de incienso y una cesta con mandarinas para ambientar
el espacio en el que tendrá lugar la ceremonia.
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Si se inclina por realizar 21 peticiones, distribúyalas
en grupos de 7, comenzando por Venezuela y el mundo, sus familiares
y amigos y, finalmente, por su bienestar personal.
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Oración
de bienvenida
Los grupos que rinden tributo al Maestro
de la Natividad, usualmente elevan plegarias elaboradas con
sus propias palabras, según sus creencias particulares.
Sin embargo, para los que apenas están iniciándose
en estas fiestas, se anexa un modelo que
seguramente servirá de guía:
Te doy la bienvenida
Santo Espíritu de la Navidad, que bajas a este planeta
con la misión de dar. Te saludo, te reconozco y te
bendigo; te doy las gracias por la maravillosa labor de amor,
alegría y paz que realizas.
Abro las puertas
de mi corazón y de mi hogar a tu radiación,
y te reconozco como huésped privilegiado en el festejo.
Demando, acepto, recibo y realizo una abundante provisión
para mí, para mi familia, mis amigos y para toda la
humanidad (En este momento debe pensar en sus peticiones de
salud, prosperidad, abundancia, evolución espiritual
y beneficios materiales).
Invoco la ley del
perdón, la llama violeta transmutadora y la llama rosa
de amor divino, para disolver con amor todo lo inarmonioso
durante estas navidades en el planeta
y en mi hogar. Luz a la tierra, de manera que la paz, el equilibrio,
el bienestar y la alegría llenen mi vida y el mundo
entero (Guarde silencio por un momento, mientras visualiza
al planeta envuelto en una luz violeta y rosada. Finalice
agradeciendo por todos los favores recibidos durante el año
que culmina).
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Fuentes consultadas:
http://www.sitiohispano.com/roy/
mensajenavidad.htm
http://www.terra.com.ve/
http://www.mipunto.com
http://www.freddyreyes.com/
christmasp.htm
http://www.listin.com.do
http://www.buenanueva.net
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