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Sin importar cual sea nuestra condición
económica o los problemas diarios que nos agobian, los primeros
indicios de la Navidad nos emocionan... Escuchar la música
en el radio, ver los comerciales de juguetes, los madrugadores poniendo
las primeras luces navideñas y sobre todo los nervios de
nuestros pequeños hijos al preparar la carta al Niño
Jesús o a Santa. Dejémonos envolver de nuevo por ese
viejo sentimiento de paz y solidaridad que toca nuestro corazón
en estas fechas, no hagamos resistencia a ellos al empeñarnos
en pensar sólo en aquello que no hemos resuelto y que amenaza
nuestra tranquilidad.
¿Sabías que los adultos también
podemos hacer una lista especial de peticiones con todo lo que queremos
para nosotros y para nuestra familia?
Creo que siempre ha sido muy importante tener la posibilidad de
pedirle a alguien más grande que nosotros que nos ayude y
que nos complazca especialmente en la época de Navidad y
así como nuestro niños piden con la seguridad de que
recibirán algún regalo... nosotros deberíamos
aprender a pedir con mucha fe, entusiasmo y con la certeza de que
en su momento llegará a nuestra vida aquello que estamos
pidiendo.
Muchas veces es necesario prepararnos para
recibir, es importante vaciar nuestro corazón de viejos rencores
y resentimientos, de las dudas y los temores que nos han impedido
avanzar hacia la consecución de nuestros sueños. Tomar
la decisión de sanar nuestras relaciones mas cercanas, atrevernos
a vencer el desánimo y a recuperar la fe y la esperanza,
llenar nuestro corazón de nuevo con amor y estar dispuestos
a hacer cuanto sea necesario para transformar nuestra vida en una
época donde la mayoría de las personas en el mundo
buscan el contacto con lo sagrado y la reconciliación con
el mundo.
Yo voy a elaborar una larga lista con todo
lo que quiero y además voy a pedir en grande, me voy a olvidar
de esas pequeñas cosas materiales y voy a aprovechar esta
Navidad para pedir algo mucho mas importante y grande para mí
y para todos los míos.
Aunque recomiendan no contarle a nadie lo que
escribimos en nuestra lista porque se "empava", Yo si
voy a compartir la mía contigo, inclusive si te gusta algo
de ella, te lo puedes 'copiar'; pero, eso sí, recuerda que
lo mas importante es tener la firme convicción de que todo
lo que pidamos nos lo van a conceder, con la firme promesa de que
nos portaremos bien para ser merecedores de todos y cada uno de
estos regalos.
Mi lista de Navidad
Que me regales una vida balanceada
y feliz. Antes que éxito
material, quiero tener bienestar. Tener claras mis prioridades y
trabajar para conseguirlas, sin perder mi paz interior y la perspectiva
de todo lo que es importante en mi vida, que pueda seguir disfrutando
de la vida, de mi familia y amigos que, al final, son lo mas importante.
Que me des siempre una actitud positiva y alegre. Que no me amilane
ante la dificultad, que los problemas no logren hacerme perder la
Fe en la Divinidad y la confianza que necesito para enfrentarlos
y resolverlos. Que siempre encuentre el lado positivo de cada situación
y que mi entusiasmo, alegría y pasión me lleven a
dar lo mejor de mí cada día.
Que me otorgues el don del perdón.
Para sanar de las heridas del alma,
liberar el resentimiento, desconectarme del pasado doloroso y recobrar
mi libertad emocional para proseguir mi vuelo hacia la realización
y la felicidad. Que pueda poner todos mis asuntos personales y afectivos
en orden y en paz.
Que me premies con el don de la integridad.
Que exista congruencia entre mi
pensamiento, palabra y acción, que mi vida sea honesta y
transparente, llena respeto hacia los demás y a hacia mí
mismo. Ayúdame a ser siempre justo y responsable y dame mucha
humildad para reconocer mis errores.
Que me regales el don de la solidaridad.
Pues unir acciones y voluntades desinteresadamente genera una sinergia,
una fuerza superior al esfuerzo individual por grande que este sea.
Ayúdame a entender que el egoísmo y el individualismo
son nuestros peores enemigos y que el único camino para hacer
de este un mundo mejor es trabajando juntos.
Que me des el don del servicio. Para
hacer mi trabajo con excelencia y entusiasmo, para entregar lo mejor
de mi sin condición alguna, sin preguntar cuánto me
van a pagar y hasta dónde tendré que esforzarme, logrando
que mi trabajo cualquiera que fuere, quede como un legado positivo
a mis hijos y a mi comunidad.
Recuerdo cuando revisaba mis regalos
navideños y no encontraba todo lo que había pedido,
mi padre, tratando de consolarme, me decía, que había
más niños en el mundo y que Santa tenía que
llevarle regalos a todos. Tal vez no me llegue todo lo que he pedido,
pero por primera vez aceptaría gustosa compartir mis regalos
con todos los niños de corazón de este mundo. ¡Feliz
Navidad! l
maytte@maytte.com
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