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Esperando
a un niño sano
Son varios los elementos que inciden en
el desarrollo de un bebé. Cristina Palacios, coordinadora
de Prenatal Venezuela, ofrece recomendaciones para la prevención
de discapacidades en el propio embarazo. Adriana
Gibbs
Las alteraciones en el desarrollo de un bebé
pueden deberse a muchas causas: algunas se relacionan con la genética
de la pareja, con las condiciones de la mujer y del medio ambiente
uterino, y otras son factores muy diversos del medio ambiente externo.
Cristina Palacios, coordinadora de Prenatal
Venezuela, señala que un 10% de toda la población
posee algún tipo de discapacidad, pero que es muy importante
saber que la mitad de estas alteraciones puede prevenirse con una
adecuada preparación de la pareja -especialmente de la mujer-
para la concepción y el embarazo, con atención médica
oportuna y adecuada durante la gestación y el parto, y evitando
la exposición a determinados elementos del medio ambiente
como sustancias tóxicas, tabaco, alcohol y ciertos medicamentos.
En Venezuela, según distintos estudios
de organizaciones reconocidas, las deficiencias de micronutrientes
claves como el hierro y vitaminas como el ácido fólico
en las adolescentes, mujeres en edad fértil y embarazadas,
son alarmantes. Palacios expone, paso por paso, los aspectos claves
para la prevención de discapacidades durante el embarazo:
1. Alimentarse bien
Una alimentación nutritiva incluye alimentos de los cinco
grupos: carbohidratos, lípidos y grasas, proteínas,
vitaminas y minerales. La mala alimentación de la madre y
la escasa ganancia de peso durante el embarazo, ponen en serio peligro
a la salud del niño por nacer y favorecen la aparición
de diferentes tipos de discapacidades, tanto biológicas como
psicoafectivas. El suplemento de ácido fólico, antes
del embarazo y durante los primeros tres meses de gestación,
es importante para prevenir la malformación del tubo neural
(cráneo y columna vertebral). Muchas investigaciones así
lo confirman. La cantidad mínima recomendada es de 400 miligramos
al día. Diversas investigaciones han demostrado la importancia
del consumo de suplementos de minerales como hierro, calcio, magnesio
y zinc, para evitar algunas alteraciones en la madre y en el niño,
entre ellas se cuentan la preclampsia y eclampsia que representan
la principal causa de enfermedad y muerte de la madre gestante.
De allí la importancia de incluir en las comidas algún
alimento de cada uno de los grupos, y preparar ensaladas que tengan
legumbres y hortalizas de todos los colores, especialmente que nunca
falten las de color verde oscuro, ya que éstas son ricas
en ácido fólico y hierro.
2. Buscar atención
médica
Es importante acudir regularmente a los chequeos prenatales. Una
mujer puede estar aparentemente sana, y estar incubando una enfermedad,
o tener molestias que resueltas a tiempo no ponen en peligro la
vida del niño por nacer. Ciertos casos de hipertensión
arterial o incompatibilidad del factor Rh en la sangre sólo
pueden ser detectados en la consulta. Los chequeos prenatales ayudan
a identificar posibles problemas y a encontrar soluciones frente
a ellos.
3. Cuidar al feto de agresiones
Cuando una mujer embarazada ingiere cualquier tipo de alcohol, también
lo está ingiriendo el bebé y esto es dañino
para su bienestar y salud. El consumo de drogas durante el embarazo
también está contraindicado. Existe una relación
entre el consumo de alcohol de la mujer embarazada y el bajo peso
de los niños al nacer. También se asocia con problemas
visuales, auditivos o con problemas de aprendizaje o desórdenes
de atención, y con algunas malformaciones congénitas.
El consumo de drogas como la cocaína puede ocasionar daños
cerebrales en el niño, partos prematuros y niños de
bajo peso. También el fumar durante el embarazo puede traer
estos problemas.
4. No automedicarse
Muchas sustancias químicas y medicamentos pueden afectar
de por vida la salud o el cuerpo del niño, produciendo deficiencias
o discapacidades. Tomar medicinas sin prescripción médica
durante la etapa del embarazo puede producir malformaciones congénitas:
los niños tenderán a nacer con deformaciones en partes
de su cuerpo, como el labio leporino, o con los brazos y piernas
deformes. Las sustancias químicas, incluyendo los medicamentos,
pueden producir daños irreversibles en muchos órganos
y sistemas del bebé por nacer. Se pueden producir lesiones
en el cerebro del niño que afectan su desenvolvimiento en
el futuro, en su desarrollo motor (movimientos de sus brazos, piernas,
cara, etcétera) o en su campo intelectual (los niños
no desarrollan su inteligencia como sería de esperar según
su edad). Por eso se recomienda tomar exactamente la dosis que indique
el médico, y durante el tiempo que se ha recetado.
5. Evitar el contacto
con sustancias y radiaciones peligrosas
El cuerpo está expuesto al contacto de sustancias invisibles
y radiaciones tóxicas y contaminantes. Lo más alarmante
es que no se conocen las consecuencias que eso puede traer. Para
una mujer embarazada es importante evitar el contacto con estos
peligros. Si hay exposición a ellos, hay que conocer cómo
enfrentar o disminuir las reacciones y los riesgos. El contacto
con sustancias tóxicas puede ser tan peligroso que lleva
a producir malformaciones, discapacidades y hasta la muerte de los
niños al nacer. El peligro no sólo está presente
durante el embarazo de la mujer, puede ser que antes del embarazo
la mujer haya tenido contacto con ciertas sustancias tóxicas,
o el padre del niño haya tenido este contacto, y se producen
las consecuencias negativas. Problemas como malformaciones en el
cuerpo, niños con bajo peso, retardo mental, pueden originarse
por el contacto con sustancias tóxicas que se han olido,
han penetrado por la piel o han sido tomadas por embarazadas.
6. Conocer el
tipo de sangre y factor Rh
Es muy importante conocer de antemano el tipo de sangre tanto del
padre como de la madre. La incompatibilidad sanguínea se
presenta cuando en la pareja la mujer tiene tipo de sangre Factor
Rh- y el varón Rh+. Si el bebé hereda el factor Rh+,
se manifiesta la incompatibilidad en la presencia de anticuerpos
maternos que reconocen como cuerpo extraño a los glóbulos
rojos del bebé. También es importante el control de
la presión arterial alta, ya que ésta y el aumento
excesivo de peso son signos de preclampsia, enfermedad de mucho
cuidado para la madre embarazada. Es importante un diagnóstico
oportuno de la incompatibilidad sanguínea para inmunizar
a la madre durante la primera gestación en la semana 28 del
embarazo. De no hacerlo a tiempo, habrá que inmunizarla en
el lapso de 36 a 72 horas después del parto, para evitar
que la descendencia posterior se enfrente a este problema.
7. Cuidar la salud
emocional
Una vida tranquila y momentos de descanso en los días agitados,
ayudarán a la mujer embarazada a mantenerse en buenas condiciones
con su sistema inmunológico fuerte y listo para defender
el cuerpo frente a agentes externos como infecciones y enfermedades.
El estado de ánimo influye directamente, a través
de la producción de hormonas, en el sistema nervioso, y en
las defensas necesarias para resistir a las enfermedades e infecciones.
Cuando la embarazada expresa sus emociones
y no las esconde, favorece de este modo el equilibrio de su cuerpo.
El potenciar el vínculo madre-hijo en la etapa prenatal es
un recurso sencillo que está al alcance de cualquier madre;
de esta forma se mejora la comunicación que puede alertar
oportunamente a la madre cuando haya problemas en la salud del bebé.
8. Cuidarse de las enfermedades contagiosas
Hay ciertas enfermedades que se transmiten de unas personas a otras.
Las vías de transmisión pueden ser por el aire, por
el contacto de la piel, y por el contacto con las heces. Todas las
infecciones aumentan el riesgo de parto prematuro, especialmente
si ocasionan una fiebre alta que puede llevar a la deshidratación.
Enfermedades como la varicela o la rubéola que en los niños
pequeños, por lo general, no traen mayores consecuencias,
en los niños dentro del útero pueden ser muy peligrosas
y producir discapacidades. La toxoplasmosis es otra enfermedad de
mucho riesgo para la mujer embarazada. Las enfermedades de transmisión
sexual como el sida, el herpes vaginal, la sífilis, deben
ser evitadas o controladas. Por ello, la mujer embarazada debe evitar
el contacto cercano con los gatos, y con niños o adultos
que padezcan estas enfermedades contagiosas, así como no
comer carnes crudas, semicrudas o mal cocidas.
9. Descansar
El descanso permite al cuerpo y la mente recobrar energías
gastadas durante el día. La mujer embarazada requiere mantener
un ritmo de trabajo moderado y necesita descanso en mayor proporción
que de costumbre, pues su cuerpo poco a poco tiene que ir acrecentando
el peso que debe cargar y todo su organismo debe acoplarse cada
día a los cambios corporales y emocionales. Además,
un cuerpo descansado favorece un sistema inmunológico fuerte.
Lo ideal es que la mujer embarazada pueda dormir ocho horas en la
noche y, en caso de requerirlo, pueda dormir o descansar un rato
durante el día. En casos de sangrado (en el primer trimestre
de embarazo), enfermedades del corazón, el descanso puede
ayudar a prevenir un aborto, un parto prematuro u otras complicaciones.
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