Así LO VIVÍ
Bien dicen que una imagen vale más que mil palabras. El asunto es que, en este caso, las palabras fueron necesarias para explicar un pasado lleno de tirantes, hombreras y maquillajes recargados. Así, pues, 11 famosos relatan, desde el presente, como en antaño la moda, claramente, los convirtió en sus víctimas
Por Pablo Blanco
Sacar el viejo álbum de fotografías puede ser un ejercicio nostálgico, divertido o espeluznante, según el caso. Las clásicas gráficas engavetadas capturan, entre otras cosas, ese momento en el que la moda hizo de las suyas con quienes aceptaron interpretarla a su gusto. Un grupo de 11 figuras de la radio, el cine, la televisión y afines se atrevió a celebrar este aniversario con su mejor gala... de antaño. Y aunque las imágenes hablan por sí solas ellos se encargan de echar cuentos protagonizados por grandes hombreras, anchas corbatas y maquillajes recargados, entre risas, orgullos y, también, una que otra verguenza.
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Se impone la cebollita
Giogia Lombardini
"El problema de la moda de los sesenta radicaba en esos aparatosos peinados. Para mí eran un sufrimiento total porque siempre he tenido la costumbre de meterme las manos en el pelo. No soportaba los ochocientos mil ganchos y los tres potes de laca necesarios para sostenerlos (risas). Aunque uno que sí me gustaba era al que le decían 'la cebollita', como el que tengo en esa foto en la playa. Me lo hacía yo misma, sosteniendo mi melena, que era bien larga, con una liga en el centro de la cabeza. Bastaba con dos o tres ganchitos y feliz de la vida. øEl traje de baño? Atrevidísimo, øverdad? (risas)".
Elásticas de película
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Oscar Yanes
"En los años cuarenta y cincuenta me gustaba mucho ver películas en las que los protagonistas eran periodistas. Y siempre llamó mi atención que, en las escenas en las que esos reporteros se tomaban un descanso y se quitaban el saco, llevaban puestas sus respectivas elásticas. Y como yo era 'parejero' comencé a imitar ese estilo. Me ponía elásticas con correas, cosa que hoy en día me parece 'pavosísima'. Modestia aparte destacaba entre mis colegas por mi elegancia. Es que los periodistas venezolanos se vestían muy mal, porque les pagaban muy mal. Un buen día, el jefe de redacción de ⁄ltimas Noticias, el gran Kotepa Delgado, se me acerca y me dice: 'Mira Yanes, tú vistes tan bien, y no vayas a creer que yo soy raro, que tengo ganas de sacarte de la fuente policial y meterte en la fuente política'. Y así fue como nunca más volví a cubrir sucesos. Es que, imagínate, no era lo mismo entrevistar al presidente Medina que a 'Petróleo Crudo', a pesar de que este último era uno de los hampones más cultos que yo he conocido".
De izquierda a derecha: Nelson Bocaranda, Frank Briceño Fortique y Alejandro Otero luciendo el último grito de la moda en los setenta: los sacos a cuadros |
Distancia y Categoría
Nelson Bocaranda "Esta foto fue en 1964, en el Caesars Palace de Las Vegas. Yo estaba cubriendo la campaña electoral que se disputaban Lyndon B. Johnson y Barry Goldwater y, en el hotel, se me atravesó Tony Curtis. Fíjate que parezco sacado de la película Hombres de negro. Ese traje era tornasol, que era lo que estaba mandando en ese momento (risas). Me lo compré en Monte Cristo con un cupón que me había regalado Musiú Lacavalerie cuando hacía la cuña. Se convirtió en mi traje de batalla. La otra gráfica me la tomaron 10 años después en una exposición de Soto en Nueva York. De derecha a izquierda estamos: Frank Briceño Fortique, presidente de Corpoturismo durante el gobierno de CAP, el maestro Alejandro Otero y yo, que estaba trabajando como corresponsal de VTV. No sé si adviertes que los cuadros, así como las corbatas anchas, estaban de moda en el período de Pérez. Para mí, la corbata se transformó en una pieza fundamental cuando estaba empezando en televisión. Como no podía cambiarme el traje todos los días, al cambiarme la corbata distraía la atención de la audiencia. Era la manera que tenía de estirar los 800 bolívares que ganaba, que no eran fuertes (risas). A algunos reporteros que no usaban corbata los llamaban, despectivamente, 'saco e' papas'".
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