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A
cada deporte una contextura
Tener el cuerpo adecuado
para un deporte en particular puede representar
la diferencia entre el éxito
y el fracaso. Analizamos
cómo la constitución
de los atletas afecta su desempeño. Vivienne
Parry
Los mejores maratonistas tienden a ser esbeltos
y livianos, los nadadores estrellas suelen ser cosas larguiruchas
con grandes pies, y los levantadores de pesas ganadores de medalla
de oro son bloques sólidos de músculos con piernas
y brazos cortos. Entonces, ¿la estructura corporal y la manera
en que trabaja el cuerpo hace que una persona tenga mejores condiciones
para un deporte en particular, o el cuerpo desarrolla una cierta
forma debido al deporte que se ha escogido?
"Es más o menos de 55:45 (la correlación entre)
genes y el medio ambiente", dice Mike Rennie, profesor de Fisiología
Clínica en la escuela de Medicina de la Universidad de Nottingham
en el Reino Unido, quien cita el caso de gemelos idénticos
de Alemania, uno de los cuales era un atleta de resistencia y el
otro practicaba un deporte que requería una gran descarga
de energía. "Lucen bastante diferentes a pesar de ser
gemelos".
Alguien que mide 1,50 metros de altura tiene
pocas oportunidades de convertirse en un basquetbolista destacado,
pero ser de dos metros y tener los tendones más elásticos
del mundo no garantiza automáticamente una medalla de oro
olímpica.
Craig Sharp, profesor de Ciencias del Deporte en la Universidad
de Brunel, confirmó esta tesis en un reciente debate sobre
los límites del desempeño humano. "A menos que
se tenga sentido estratégico, a menos que se tenga acceso
a buenos equipos, apoyo médico y las condiciones psicológicas
necesarias para tener una actitud de triunfo y ser capaz de superar
el dolor, además de, por supuesto, una excelente técnica,
los atributos físicos se desperdiciarán".
Jonathan Robinson, investigador en el área
de ciencias aplicadas del deporte de la Universidad de Bath en Inglaterra,
subraya la importancia de la técnica. "En la natación,
sólo 5-10% de la fuerza de impulso viene de las piernas,
por lo que la técnica es vital". Para ilustrar este
punto cita el caso de los triatletas, quienes a pesar de encontrarse
en condiciones físicas extraordinariamente buenas, pudieran
no alcanzar el nivel estándar de competencia si su técnica
de nado es deficiente.
Sin embargo, tener la estructura física adecuada para un
deporte dado es sólo un punto de partida. Hace 17 años,
el Instituto del Deporte australiano inició un programa nacional
de identificación de talento, a través del cual buscó
en las escuelas jóvenes de 14 a 16 años con potencial
para ser estrellas del deporte. Uno de sus primeros descubrimientos
fue Megan Still. En 1987 nunca había agarrado un remo en
su vida. Pero tenía una constitución casi perfecta
para un remero. Después de un entrenamiento intensivo, ganó
la medalla de oro en remo femenino en las Olimpíadas de Atlanta
en 1996.
Otros países han seguido el ejemplo
de Australia. Debido a la explosión del conocimiento sobre
genética, ahora hay una búsqueda no sólo de
las estructuras físicas adecuadas para los deportes, sino
también de los "genes del desempeño". Hay
varios implicados. Por ejemplo, la capacidad para usar el oxígeno
de manera eficiente es clave para ganar una ventaja definitiva.
El gen EPOR inicia el proceso de producción de glóbulos
rojos y luego se desactiva, pero una mutación ocasiona que
los siga produciendo, lo cual conduce a una cantidad anormal de
glóbulos rojos. Investigadores finlandeses identificaron
toda una familia con esta mutación en el gen EPOR, varios
de cuyos miembros eran campeones en deportes de resistencia, entre
ellos el destacado esquiador de la categoría cross-country
Eero Mantyranta. Esta mutación mejoraba el desempeño,
definitivamente. Sharp cree que los atletas destacados del futuro
pudieran proceder de este grupo con atributos "resaltantes",
personas ubicadas en el extremo de una fisiología normal,
lo cual además los ayuda a mejorar el desempeño. "Es
cuestión de encontrarlos", señaló en el
debate.
Las iniciativas para descubrir estrellas del
atletismo parcialmente basadas en la forma o características
del cuerpo han tenido una historia difícil, toda vez que
los trabajos al respecto han sido criticados por el aspecto racial.
Los atletas de origen africano ostentan la mayoría de las
marcas de las principales competencias de carrera, a pesar de que
sólo una de cada ocho personas en el mundo es negra. Y los
kenianos de la tribu Kalenjin poseen 40% de los máximos honores
en carreras de fondo. Estos corredores de Kenya tienden a tener
miembros largos, con pantorrillas largas (un rasgo genético),
una anatomía muy eficiente para un corredor. Pero además
viven a 600 metros de altura, lo cual ayuda a incrementar la cantidad
de glóbulos rojos del cuerpo y su capacidad cardiovascular,
ambos elementos vitales para las carreras de larga distancia. Y
dado que los corredores son héroes nacionales y correr no
requiere más equipos que un par de zapatos, las recompensas
por un entrenamiento intensivo son considerables.
En realidad, hay más variación
genética entre los individuos que entre las razas. Quizás
todo lo que vemos no es más que estímulo a individuos
del mismo color de piel para que entrenen y alcancen la cúspide.
Hasta ahora, sin embargo, ¿qué
sabemos sobre los distintos tipos fisiológicos adecuados
para deportes particulares?
Ubique el suyo
Remo.
El perfecto hombre remero es un espécimen de fisionomía
extraordinaria. Es alto y pesado, pero con un nivel de grasa corporal
muy bajo (10% en hombres), hombros anchos y miembros largos y poderosos.
Su corazón es capaz de bombear 40 litros de sangre por minuto.
Los remeros presentan la mayor toma absoluta de oxígeno entre
todos los atletas y el mayor consumo de aire, unos 300 litros por
minuto.
Tiro.
Se pudiera pensar que un deporte que requiere permanecer acostado
no exige que se esté en buenas condiciones. Pero para lograr
tiros perfectos se necesita un sistema cardiovascular en muy buen
estado y un ritmo cardíaco bajo, que los deportistas pueden
disminuir aún más. Segundos antes del tiro pueden
(sin saberlo) reducir su ritmo en 20 latidos y disparar exactamente
entre dos latidos. El disparo con pistola también requiere
una fuerte musculatura en la parte superior del cuerpo.
Natación.
El nadador perfecto es alto y de miembros muy largos, particularmente
los brazos. Los mejores nadadores tienen grandes pies, que proporcionan
una considerable ventaja en términos de impulso. Poseen grandes
manos, las cuales usan como paletas; caderas estrechas para reducir
el roce; y amplios hombros para maximizar la fuerza de los brazos.
Los nadadores de velocidad son más mesomórficos y
cuentan con sistemas altamente energéticos.
Carreras
de velocidad. El velocista perfecto de 100 metros es alto
y la forma de su cuerpo es marcadamente mesomórfica. Los
velocistas más destacados tienen piernas delgadas y caderas
relativamente estrechas, lo cual aporta una ventaja biomecánica.
Poseen un alto porcentaje de fibras rápidas en los músculos
(más de 80%). Utilizan el combustible de los músculos
tan rápidamente que prácticamente están corriendo
con el tanque vacío al final de la carrera.
Maratón.
El maratonista perfecto tiene una estructura liviana, sus piernas
son delgadas y su altura varía de media a baja. Posee un
alto porcentaje de fibras lentas y se caracteriza por una toma de
oxígeno máxima muy alta. Puede soportar la deshidratación,
y el entrenamiento le da a sus músculos una alta capacidad
de almacenamiento del combustible por excelencia para los músculos,
el glicógeno.
Gimnasia.
La perfecta mujer gimnasta es pequeña y delgada, con una
fuerza alta en proporción a su peso y una musculatura uniforme.
Lo menos frecuente es que ella haya crecido de manera constante,
en lugar de etapas de alargamiento acelerado, durante los primeros
años de su adolescencia. Debe tener un cuerpo estrecho que
le permita rotar rápidamente y mantener un magnífico
equilibrio. Los gimnastas de ambos sexos necesitan sistemas de energía
tanto fuertes como de alta capacidad y, en general, son los atletas
en mejor estado de acondicionamiento físico.
Levantamiento
de pesas. El levantador de pesas ideal tiene un cuerpo notablemente
mesomórfico y músculos muy bien formados. Los buenos
levantadores de pesas no son altos y tienden a tener brazos y piernas
relativamente cortos, lo que les permite levantar peso de manera
más efectiva. Sus sistemas cardiovasculares son capaces de
soportar bruscos incrementos de la presión sanguínea.
Poseen un alto porcentaje de fibras rápidas. l
| Formas
y músculos |
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1. Tipo de cuerpo: ¿ectomorfo,
mesomorfo o endomorfo?
Los mesomorfos tienen músculos bien definidos y huesos
largos, y poseen una cintura angosta. Los hombres son rectangulares,
mientras que las mujeres tienen forma de reloj de arena.
Los ectomorfos son delgados, de
músculos livianos y con muñecas y tobillos delgados.
Los endomorfos son redondeados y suaves, con miembros relativamente
cortos, cinturas anchas y manos y pies pequeños.
La mayoría de la gente
es una combinación de tipos de cuerpo, pero quienes
presentan una mayor inclinación al mesomorfismo tienden
a un buen desempeño en deportes tales como levantamiento
de pesas, mientras que en las carreras es donde los ectomorfos
se destacan.

2. Fisiología corporal: ¿gran
poder o alta capacidad?
Para determinar su tipo fisiológico, es útil
pensar en sus músculos como si éstos estuvieran
impulsados por baterías. (En realidad son alimentados
por tres clases distintas de combustible celular.) Los músculos
de algunas personas tienen una capacidad mucho mayor de proporcionar
grandes descargas de energía durante períodos
cortos, mientras que otras son mejores a la hora de suministrar
una cantidad menor de energía durante un período
prolongado. El primer grupo está mejor configurado
para competencias que exigen gran cantidad de energía
en poco tiempo, mientras que el segundo está mejor
adaptado para deportes de resistencia.
3. Composición
de los músculos: ¿fibras rápidas o lentas?
Los músculos están hechos de dos clases diferentes
de fibras. Las fibras "rápidas" suministran
grandes cantidades de energía durante unos pocos segundos,
mientras que las fibras "lentas" proporcionan una
contracción prolongada por muchos minutos u horas.
La correlación entre las fibras rápidas y lentas
de una persona es heredada. A las personas con más
fibras lentas les va mejor en las competencias de resistencia.
Los individuos con fibras rápidas destacan en los eventos
de velocidad y en los que requieren energía repentina,
como el levantamiento de pesas.
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Guardian News Service. derechos de el
universal. Traduccion: Jose Peralta
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