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Peligrosa
adicción
Vital para unos y casi indispensable para
otros, la cafeína se ha convertido en uno de los motores
de la cultura Occidental. Pero cuidado. Si padece de diabetes tipo
2 o tiene dificultades para procesar la glucosa, es mejor que se
mantenga alejado de esta estimulante sustancia. María
de los Angeles Herrera
¿Quien no ha sucumbido ante una taza
de café caliente para mantenerse despierto, o ante una espumante
y fría gaseosa cuando el calor se torna insoportable? El
problema no está en el consumo de la cafeína, sino
en la frecuencia del hábito. Es mejor no descuidarse, sobre
todo si ya le han diagnosticado alguna enfermedad relacionada con
alteraciones de los valores de azúcar en la sangre, como
hiperinsulinismo, diabetes o síndrome metabólico.
La cafeína es uno de los estimulantes
de mayor consumo en el mundo, en parte porque es componente de innumerables
productos que van desde bebidas gaseosas, té y chocolates,
hasta medicamentos para aliviar el dolor de cabeza. Se calcula que,
en promedio, una persona adulta ingiere cerca de 70 miligramos diarios
de esta sustancia, que se puede localizar en más de 60 tipos
diferentes de plantas, entre las cuales se encuentran las nueces
de cola y los granos de cacao.
Históricamente la cafeína ha
sido motivo de discusión. Grupos de detractores señalan
que su consumo excesivo es perjudicial para el organismo porque
puede ocasionar un considerable aumento del ritmo cardíaco,
además de palpitaciones, hipertensión, insomnio, irritabilidad,
ansiedad, acidez estomacal, micciones excesivas, e incluso náuseas
y vómitos. En el bando contrario, médicos e investigadores
de todo el mundo afirman que la cafeína brinda energía,
mantiene el estado de alerta, mejora la concentración, disminuye
la migraña, ayuda en el tratamiento del asma y las alergias,
previene la formación de coágulos y disminuye el riesgo
de desarrollar cáncer y diabetes.
Dulce amenaza
¿Pero qué pasa con las personas que padecen de trastornos
en el metabolismo de la glucosa, como ocurre con los diabéticos
y los que han sido diagnosticados con síndrome metabólico
o hiperinsulinismo? Un inédito estudio de la Universidad
de Duke, en Estados Unidos, revela que la cafeína entorpece
la capacidad del organismo para controlar adecuadamente los niveles
de azúcar, por lo que las personas que sufren de estas enfermedades
deben procurar la eliminación total del café de su
dieta cotidiana.
Aunque el estudio fue bastante limitado,
con una población de sólo 14 diabéticos que
consumían habitualmente café, aquellos que ingerían
esta sustancia luego de comer registraron un incremento de 21% en
los niveles de glucosa en la sangre, y en un 48% los valores de
insulina. Todo esto puede sonar preocupante, pero ¿sabe qué
fue lo que motivó estos hallazgos?
El doctor Nissim Gabay, diabetólogo
del Hospital de Clínicas Caracas, explica que "el consumo
excesivo de la cafeína disminuye la sensibilidad de la insulina
endógena, que es la producida por el páncreas",
esto ocasiona que haya una sobreproducción de esta hormona,
lo que a la larga trae como consecuencia que se presenten enfermedades
crónicas, como síndrome metabólico y diabetes,
por el desgaste del páncreas.
El doctor Ludwing Jonson, especialista
en el tema, explica cómo la cafeína agrava los problemas
de metabolismo del azúcar: Cuando una persona tiene problemas
leves de audición y comienza a subir el volumen del televisor
para poder escucharlo, llega un momento en que el sonido está
tan elevado que ya no escucha, bien sea porque las cornetas del
aparato se fundieron o porque definitivamente la persona se quedó
sorda.
Adicionalmente, está comprobado
que la cafeína en exceso afecta al cerebro, debido a que
le envía un mensaje demandando más glucosa, por lo
que el organismo cree que los niveles de azúcar en la sangre
son inferiores a los reales, lo que en términos médicos
se denomina una falsa percepción de hipoglucemia. Esta situación
hace que la persona tenga síntomas como debilidad corporal
o temblores en las manos y miembros inferiores (como ocurre luego
de hacer ejercicio físico prolongado), y que tienda a aumentar
su consumo de alimentos, especialmente dulces. En una persona sana
esto no representaría mayor problema; sin embargo, alguien
con trastornos metabólicos de los azúcares y carbohidratos
o con fallas en la producción o funcionamiento de la insulina,
tiene problemas en el proceso natural de síntesis de la glucosa,
lo cual impide que las células obtengan la energía
que necesitan para propiciar el funcionamiento adecuado de todo
el organismo.
Aunque el doctor Gabay señala
que los resultados del estudio no han generado un pronunciamiento
por parte de la Sociedad Norteamericana de Diabetes, ya que en las
pautas establecidas para el año 2004 no se incluyó
este aspecto, esta información debe estar muy presente en
aquellos que padecen este tipo de enfermedades, tienen propensión
genética o, simplemente, presentan factores de riesgo como
obesidad, sedentarismo, altos valores de colesterol y triglicéridos
e hipertensión arterial.
Independientemente de cuál sea
su postura, debe estar claro que todo lo que se consume en exceso
llega a ser dañino para el organismo, por lo que es mejor
que trate de equilibrar su ingesta de cafeína, para evitar
desbalances generales, que deterioren progresiva y silenciosamente
su salud.
mherrera@eluniversal.com
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/002445.htm.
http://www.entornomedico.org. http://www.esmas.com/
http://db.doyma.es/cgi-bin/wdbcgi.exe/doyma/press.plantilla?ident=34128
http://www.terra.com.ni/
http://www.healthfinder.gov/ http://bvs.sld.cu/E/news.php?idnews=10069
foto: archivo
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