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Coma según su
tipo
Sabía usted que el grupo sanguíneo
al que pertenece puede influir en la manera como su cuerpo digiere
los alimentos? Los hallazgos del doctor Peter D'Amado, que se hicieron
populares hace ya algunos años, han cobrado nuevo valor al
combinarse con la bondades de la dieta mediterránea.
Raúl Chacón Soto
A principios de los 90, un médico naturalista
llamado Peter D'Amado hizo públicas unas conclusiones que
tuvieron grandes repercusiones en el mundo de la nutrición.
D'Amado aseguraba que no todas las personas digieren de igual manera
los alimentos y que tales diferencias estaban condicionadas por
la pertenencia a los distintos grupos sanguíneos. Así,
los seres humanos requieren de una alimentación diferente
de acuerdo a si la sangre que corre por sus venas es del tipo O,
A, B o AB. Como era de esperarse, con el tiempo, y una vez identificados
y clasificados los alimentos más convenientes para cada quien
según su grupo sanguíneo, el experto desarrollaría
una dieta que se hizo bastante popular en Estados Unidos, y que
él mismo se encargaría de difundir a través
de un libro llamado Eat Right 4 Your Type. Pues bien, dos autores,
Sylvie Hinderberger y Christopher J. Hammond, han retomado los lineamientos
de la dieta por grupos sanguíneos, sólo que los han
enriquecido con la incorporación de los alimentos que suelen
encontrarse en el saludable régimen alimentario de los pueblos
del Mediterráneo. Su propuesta la han presentado en un libro
titulado, originalmente, La dieta mediterránea por grupos
sanguíneos, si bien en español se conoce como Adelgazar
según los grupos sanguíneos. Lo que leerá a
continuación es un resumen de los principios básicos
que justifican este original régimen que poco a poco encuentra
más seguidores.
¿Qué
descubrieron los D'Amado?
Se habla en plural, pues la verdad es que quien primero estableció
una relación entre alimentos y grupos sanguíneos,
fue James D'Amado, el padre de Peter, allá por los años
cincuenta. Este médico e investigador descubrió que
radicaba en el tipo de sangre la razón por la que algunos
individuos toleraban mejor ciertas comidas, al estudiar a un grupo
de pacientes en un sanatorio donde trabajaba. D'Amado, el padre,
determinó el grupo sanguíneo de cada uno de ellos,
y lo relacionó con la reacción que mostraban a distintas
clases de alimentos. Los resultados fueron sorprendentes. Con el
tiempo, Peter retomaría el trabajo del padre, mejorándolo
y sistematizándolo al punto de proponer toda una dieta basada
en los principios por ambos estudiados.
Antes de explicar las diferencias en la tolerancia
de los alimentos de acuerdo al grupo sanguíneo al que se
pertenece, es conveniente recordar algunos asuntos relacionados
con la roja sangre. Como bien lo explican en el libro, "todas
las personas pertenecen a uno de los cuatro grupos sanguíneos
existentes: O, A, B y AB. Estos grupos se diferencian principalmente
a partir de la estructura superficial de los glóbulos rojos,
los denominados antígenos. Por ejemplo, si mediante una transfusión
se juntan dos grupos sanguíneos diferentes, se puede producir
de inmediato una fuerte reacción de los anticuerpos".
Los autores aseguran, también, que del
grupo sanguíneo original, O, surgieron, gracias a la evolución
(durante este proceso el ser humano ha ido adaptándose a
nuevos medios y adquiriendo nuevos hábitos alimentarios que
requirieron cambios en sus sistemas digestivos e inmunológicos),
tres nuevos grupos que se adaptaban mejor a las nuevas condiciones
de vida. Ello explicaría por qué determinados alimentos
no son tolerados, y es que si se ingiriera algo que no resulta adecuado
para el grupo sanguíneo, podría producirse una reacción
de los anticuerpos, porque el sistema inmunológico confundiría,
por ejemplo, determinadas proteínas desconocidas (como las
lectinas) con los antígenos de un grupo sanguíneo
diferente, lo que causaría trastornos digestivos.
Hecha esta breve explicación previa,
se puede pasar a explicar lo que más conviene de acuerdo
a cada grupo sanguíneo:
El grupo sanguíneo O
Quién lo diría, pero los
primeros seres humanos sobre el planeta, esos que vivían
por Africa hace unos cuarenta mil años, tenían sangre
del tipo O. Como es fácil imaginar, la dieta de estos lejanos
antecesores estaba integrada especialmente por carnes, de allí
que quien pertenezca a este grupo sanguíneo no tenga mayores
problemas para digerir
as. Su estómago, al igual que el de
aquellos hombres, posee una gran concentración de ácidos
que son muy importantes para la digestión de las proteínas.
Una buena noticia es que estas personas toleran muy bien el pescado;
una mala, que no ocurre lo mismo con la leche de vaca y otros productos
lácteos. Tampoco les resulta fácil la digestión
de los hidratos de carbono, por la misma razón de la alta
concentración de ácidos en el estómago. Frutas
y verduras son una clave importante para estos individuos, si bien
la col y las berenjenas, al igual que las frutas ácidas,
no son recomendables.
El grupo
sanguíneo A
Este grupo sanguíneo surgió hace unos veinticinco
mil o quince mil años en Oriente Próximo y Asia. El
hombre había abandonado las sabanas africanas unos cuantos
miles de años antes y se había visto en la necesidad
de adaptarse a zonas donde la caza no era tan fácil. Los
cazadores nómadas pasaron a ser agricultores sedentarios,
y frutas y vegetales empezaron a jugar un papel cada vez más
importante en sus dietas. Esto explica por qué las personas
con sangre del grupo A toleran en menor medida las carnes. En su
caso, el aparato digestivo se encuentra preparado para digerir los
hidratos de carbono. Leche y productos lácteos tampoco son
bienvenidos. Por el contrario, el pescado es una buena opción;
al igual que el arroz y los cereales. No es aconsejable que estas
personan consuman trigo, papas y algunos tipos de legumbres como
los garbanzos. Tampoco tomates. Muchas personas de este grupo son
consciente o inconscientemente vegetarianas.
El grupo
sanguíneo B
Es todavía más reciente que el A, pues se estima que
surgió entre los seres humanos hace unos quince mil años
entre el Himalaya e India. Como las condiciones de vida en esta
región eran particularmente difíciles, las personas
se acostumbraron a comer prácticamente de todo, incluso productos
lácteos fermentados. Los aparatos digestivos de estos afortunados
seres les permiten comer una rica y variada cantidad de alimentos.
A ellos les sienta bien la leche y sus derivados, las carnes, el
pescado y casi toda la gama de vegetales y frutas. Sólo deben
tener cuidado con mejillones y cangrejos; también con lentejas,
maíz y tomates.
El grupo
sanguíneo AB
Este grupo existe sólo desde hace mil años. Es por
ello que es el menos frecuente entre los seres humanos. Surgió
en la época de las migraciones cuando personas con sangre
tipo A se mezclaron con las del tipo B. Esta mezcla condiciona la
combinación de características. Esto quiere decir
que, al igual que las del grupo A, estas personas tienen una baja
concentración de ácidos en sus estómagos por
lo que debe reducir el consumo de carnes; pero de la misma manera
que las del B, maíz y lentejas les son perjudiciales. Lo
bueno es que pueden comer tomates (un ingrediente muy frecuente
en la dieta mediterránea) y casi todo tipo de verduras y
frutas, especialmente las ricas en vitamina C, salvo las naranjas.
Pescado, y carnes como las del pavo, cordero y conejo, también
son para ellos.
¿Y dónde está
la cocina mediterránea?
No hay que desesperar. Conocidos los lineamientos de la dieta según
los grupos sanguíneos, lo único que le faltaba a los
autores era adaptarlos a uno de los regímenes alimentarios
más saludables del planeta. Todos saben que la cocina mediterránea,
con sus buenas raciones de verduras y frutas, de pescado e hidratos
de carbono, de aceite de oliva y, con mesura, de vino tinto, era
la responsable de lo bien y mucho que viven los habitantes de países
como Italia, Francia, Turquía y Grecia. Los que siguen este
tipo de dieta, no sólo le están dando un gustazo a
su paladar, sino que están previniendo afecciones cardíacas
y ayudando a reducir los niveles de colesterol, y por si fuera poco,
a reducir la tensión y combatir el sobrepeso.
Sólo restaba, entonces, establecer las
conexiones. Decirles a cada quien, según su tipo de sangre,
cuáles alimentos de la dieta mediterránea les va mejor.
He aquí algunos de sus consejos:
En relación
con las pasta y arroces:
Hay que prestaratención a la selección de los hidratos
de carbono según el tipo de sangre. Solamente las personas
de los grupos sanguíneos B y AB pueden comer pasta y papas,
mientras que el arroz resulta indicado para cualquier grupo sanguíneo.
Si se trata de
frutas y vegetales:
Todos deben incluir estas dos categorías en sus dietas. Hortalizas
y frutas proporcionan vitaminas, minerales y fibras, así
como abundante energía. El ajo, importante condimento de
la dieta mediterránea, es particularmente beneficioso pues
contiene flavona, ingrediente que reduce el nivel de colesterol.
El perejil es ideal para todos los grupos sanguíneos (sólo
es neutral para el A). Ayuda a prevenir afecciones cardíacas.
Coma sardina...
y todo tipo de pescado:
En la cocina mediterránea el pescado ocupa lugar privilegiado.
Y es bueno que así sea en su caso, sin importar a cuál
grupo sanguíneo pertenece. Los ácidos grasos no saturados
Omega-3 son altamente beneficiosos. Sardinas, atún y salmón
los contienen en alta cantidad. Así que dese banquete con
ellos por lo menos dos veces a la semana.
Aceite de oliva:
Le llaman oro líquido, pues contiene ácidos grasos
no saturados (esos son los buenos) que contribuyen a reducir el
colesterol. Esta recomendación vale para todas las personas.
Una copita de
vino tinto:
En casi todos los países mediterráneos la gente acostumbra
cenar con una copita de vino tinto. Esta costumbre debería
hacerla suya (el vino debe tomarse con la comida y no después),
pues este líquido también tiene flavonoides, con alto
poder antioxidante. Brinde, entonces, por su salud.
Este trabajo no podíaestar completo
sin una receta adecuada para cada grupo sanguíneo. He aquí
una de las tantas que en el libro aparecen:
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Grupo
Sanguineo O
Ensalada de garbanzos
Ingredientes
l
500 g de garbanzos
l
100 g de atún
al natural (en lata)
l
2 huevos
l
4 tomates
l 4
cucharadas de aceite de oliva
l 3
cucharadas de jugo de limón
l
sal marina
l
pimienta
l
2 dientes de ajo
l
1 cebolla
l
1 manojo de perejil
Preparación
Deje escurrir los garbanzos y el atún. Cocine los huevos
hasta que estén duros. Lave los tomates y córtelos
en cuadritos no muy pequeños.
Prepare una salsa mezclándole aceite, el jugo de limón,
la sal y la pimienta. Añádale los ajos. Mezcle
los garbanzos, los tomates y el atún con la salsa y
deje reposar durante 30 minutos. Mientras tanto pele las cebollas
y córtelas en finas rodajas. Pele los huevos y córtelos
en ocho trozos. Lave el perejil, escúrralo y trocéelo
un poco con las manos. Coloque las rodajas de cebolla sobre
una fuente. Condimente la ensalada con sal y pimienta y colóquela
sobre la cebolla. Los huevos van por encima y también
el perejil.
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Grupo
Sanguineo A
Sardinas en su jugo
Ingredientes
l
8 cucharadas de aceite de oliva
l
3 cucharadas
de jugo de limón
l
Sal marina
l
Pimienta
l
20 sardinas frescas
l
1 manojo de tomillo
l
20 hojas de radicchio
l 1
limón
Preparación
Mezcle las seis cucharadas de aceite de oliva, el jugo de
limón, la sal y la pimienta para hacer una marinada.
Introduzca una o dos ramitas de tomillo en cada sardina y
páselas por la marinada. Lave las hojas de radicchio
y agítelas para que se sequen. Envuelva cada una de
las sardinas en una hoja e introdúzcalas en papel de
aluminio untado con el resto del aceite. Deje que se hagan
el horno precalentado a 200 °C. Coloque los paquetitos
en una fuente grande y acompañe con limón.
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Grupo
Sanguineo B
Pimientos rellenos
Ingredientes
l
16 pimientos
l
300 g de queso Feta
l
200 g de queso fresco
l
Sal marina
l
Pimienta
l
Jugo de limón
l
4 cucharadas de aceite de oliva
Preparación
Lave los pimientos, corte el tallo y saque las semillas con
un cuchillo afilado, procurando no estropearlos en el proceso.
Presione el queso Feta y el queso fresco a través de
un pasador y condimente con sal, pimienta y un poco de jugo
de limón. Introduzca la masa de queso en una manga
pastelera y vaya echando una cantidad similar a dos o tres
cucharadas dentro de cada pimiento. Coloque cuatro pimientos
en cada plato y rocíelos con el aceite de oliva.
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Grupo
Sanguineo Ab
Sopa de tomate con ajo
Ingredientes
l
2 cebollas grandes
l
4 dientes de ajo
l 500
g de tomates
l
3 cucharadas de aceite de oliva
l
1 litro de consomé de verduras
l
Pimienta
l
Sal marina
l
4 rebanadas de pan blanco
Preparación
Pele la cebolla y el ajo y píquelos
finos. Haga un corte superficial en los tomates, páselos
por agua hirviendo y pélelos. Pique fina la pulpa.
Caliente el aceite de oliva en una cacerola y dore la cebolla
y el ajo. Agregue
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