| Venezuela como orte
Pese a las dificultades de filmar dentro
del territorio nacional, las nuevas generaciones de directores apuestan
por las historias y la creatividad que sólo puede encontrarse
en estas tierras. Conozca cómo piensan dos de los ganadores
del I Concurso de Cortometrajes Venezolanos que están próximos
a estrenar sus primeras producciones. María
de los Angeles Herrera
Ocho producciones locales resultaron
premiadas en la primera edición del Concurso de Cortometrajes
Venezolanos, organizado por la Cinemateca Nacional, el Circuito
Cines Unidos, la productora 20th Century Fox, Fundavisual Latina
y Bolívar Films. Los cortos, que serán expuestos en
las salas de Cines Unidos de todo el país, revelan el talento
de un incipiente grupo de directores que pretende labrarse un nombre
dentro del restringido círculo cinematográfico nacional.
Pese al espinoso camino que han tenido que recorrer en sus respectivos
intentos, estos realizadores confiesan su eterno deseo de trabajar
en Venezuela.
 |
Diego
Velazco |
Arte sin fronteras
¿Quién no ha tenido que pasar por engorrosos trámites
para obtener una cédula de identidad en Venezuela? Eso pensó
Diego Velasco cuando tuvo frente a sí la posibilidad de hacer
un cortometraje, por lo que inicialmente se centró en elaborar
un guión en el que estuviesen reflejados los emblemáticos
personajes que un ciudadano común puede encontrar cuando
se traslada hasta un centro de identificación nacional.
Luego de egresar de la Universidad del Sur de Mississippi y de años
de carrera como agente libre en comerciales y películas en
Estados Unidos, Velasco decidió presentarle al Centro Nacional
Autónomo de Cinematografía (CNAC) su primer proyecto
individual. Cédula Ciudadano es un reflejo de la burocracia
que hay detrás de la obtención de cualquier documento
personal —independientemente del lugar donde sea tramitado—,
por eso la historia le resulta cercana al público de distintos
países. El toque humorístico y satírico que
envuelve al guión busca que el espectador reflexione sobre
el porqué de su risa y, más allá de eso, que
intente poner su grano de arena para buscarle una solución
al problema.
Aunque Velasco obtuvo el apoyo del CNAC, de
técnicos y actores profesionales, luego del rodaje tuvo que
partir a Estados Unidos a trabajar para poder obtener el dinero
restante para la postproducción. En general, este director
comenta que lo más difícil de hacer cine en Venezuela
es obtener el financiamiento, y Cédula Ciudadano definitivamente
no es la excepción, pues la cinta costó cerca de 34.000
dólares, de los cuales el 30% provino de particulares, incluyendo
sus propios ahorros. Sin embargo, aclara que en este país
la cooperación que se consigue de parte del personal técnico
y dramático no se compara a la de ningún otro.
Más que una carta de presentación,
este cortometraje es el amuleto de Velasco, al cual le debe casi
la totalidad de su carrera profesional, incluyendo la dirección
de la serie de televisión local Planeta de 6 y su
ingreso al programa Fox Searchlab, un laboratorio para directores
emergentes, creado por la 20th Century Fox. Hace poco finalizó
la edición de Day Shift, un cortometraje cómico
en el que se plantea lo que ocurriría si los latinos fueran
gringos; los canadienses, ilegales y los mexicanos, dueños
de las grandes mansiones. Además, tiene tres largometrajes
en mente y un proyecto de comedia de situación o sitcom,
todos ambientados en Venezuela debido a que siente que la “chispa”
que se puede encontrar en estas tierras es extraordinaria.
Cédula Ciudadano ha ganado muchos
reconocimientos, entre ellos una prenominación al Oscar 2001
y premio al mejor cortometraje en el Festival Latino de Los Angeles
y en el Crossroads Film Festival, además de haber sido transmitido
por los canales HBO y Cinemax; pero quienes no lo
han visto podrán hacerlo a partir del 29 de octubre en las
salas de Cines Unidos, junto con la película Alien vs.
Depredador.
 |
Tuki
Jencquel |
Encuentro con uno mismo
Cuando Tuki Jencquel decidió poner en marcha un proyecto
que llevaba más de cinco años reposando en una gaveta,
no tenía idea de la receptividad que llegaría a tener
en el público; simplemente, buscó el apoyo y el financiamiento
que necesitaba para llevarlo a cabo, tratando de demostrarle a la
gente que estaba seguro de lo que hacía, aunque en un principio
ese no era el caso.
Pese a que este joven de treinta años,
egresado del Tish School of the Arts de la Universidad de
Nueva York, tenía experiencia por sus trabajos previos como
asistente de dirección en cine y publicidad, no le resultó
fácil tomar el empuje necesario para comenzar el rodaje de
Ayer empieza mañana, un cortometraje que muestra lo abrumador
que puede resultar el encuentro frente a frente con uno mismo.
Jencquel confiesa que realizar esta
producción cinematográfica cambió su vida:
“me abrió muchas puertas porque es una muestra del
trabajo que puedo llegar a hacer..., es como una plataforma para
poder hacer otras cosas”. A raíz del estreno de la
cinta, en marzo de 2001, este director comenzó a crear comerciales
y a trabajar como freelance en producciones europeas.
Pero su paso por Europa sólo
ha sido una manera de obtener dinero para poder regresar a trabajar
en su país: “Quiero filmar en Venezuela porque es el
país que mejor conozco, donde nací, donde crecí
y, de cierta manera, tiene las historias que me gustaría
contar”. Actualmente está preparándose para
su nuevo cortometraje —una historia sobre un hombre que se
enamora de una planta—, que contará con el financiamiento
del Centro Nacional Autónomo de Cinematografía (CNAC);
además, posee el apoyo de un reconocido guionista español
y de una productora alemana para el rodaje de su primer largometraje,
que siendo fiel a sus ideales, sólo podía realizarse
en Venezuela.
Ayer empieza mañana podrá
apreciarse junto a la película Yo Robot, a partir
del próximo 1 de octubre en las salas de Cines Unidos; pero
si quiere ampliar la información visite la página
web www.ayerempieza.com.ve.
mherrera@eluniversal.com
| Fuera de pantalla
Aunque ya no están en cartelera,
tres cortometrajes merecen una mención especial, dos
de ellos debido al dramatismo de las verdades que encierran
sus historias, y un tercero, en virtud de la jocosa imbecilidad
de sus personajes: Efterpi Charalambidis creó El
Chancecito, una historia que se desarrolla en un salón
de belleza, donde todos los personajes —desde la peluquera
principiante, hasta la modelo que quiere llegar a ser Miss
Venezuela— luchan incesantemente por obtener una oportunidad
para triunfar en la vida.
Bicicleta, un cortometraje
dirigido por José Olivier, en el que se muestra la
frustración de un niño pobre que, por más
que se esforzó por mantener una conducta modelo, no
recibió el regalo que pidió al Niño Jesús
en Nochebuena.
El joven realizador Henry Rivero
llevó a cabo Comedia 5/3, un cortometraje donde,
a través de situaciones inverosímiles, queda
demostrado que el peor enemigo de un crimen perfecto es la
estupidez. |
Ver también en Encuentros:
- Hilary Duff. Tiempo
de volar
- Una noche en el bingo
- Divas eternas
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