De vez en cuando nos hace falta hacer un alto en la rutina acelerada que llevamos para recuperar el balance y el control de nuestra vida. Generalmente postergamos la posibilidad de hacerlo en el momento, diciendo: "Tengo la necesidad de relajarme un poco, ya no aguanto más la tensión y el cansancio… pero lo haré en las próximas vacaciones", sin darnos cuenta de que al llegar esos días seguiremos con el mismo nivel de actividad y con la misma tensión que teníamos, a menos que hagamos algo para cambiar nuestra actitud, soltar el estrés y desconectarnos de todos los asuntos pendientes y las preocupaciones que nos mantienen agobiados.
Por fin te ha llegado la oportunidad de tener las vacaciones tan deseadas… prepárate para cambiar de aire y olvidarte de todo lo que tienes en tu cabeza por un rato y disfrutar del tiempo libre. Tener vacaciones no significa necesariamente salir de casa para ir a otro lugar. A veces quedarse, pero cambiando la rutina que llevábamos, también nos permite descansar, divertirnos y disfrutar del tiempo libre.
En principio parece muy sencillo, pero si no puedes sacarte de la cabeza los temas pendientes del trabajo o de la casa, es imposible que logres disfrutar realmente de unas buenas vacaciones. Por eso, la mayoría de las veces, cuando se acaban, te preguntas al volver a tu casa si realmente pudiste descansar durante ese tiempo.
Para que puedas aprovechar tus próximas vacaciones, voy a compartir contigo algunas herramientas. Recuerda que todo dependerá de tu actitud y de cómo te plantees pasar esos días. ¡Disponte a disfrutar de las vacaciones!
Evita molestarte por las cosas inesperadas. Muchas veces lo inesperado se atraviesa en tu vida como, por ejemplo, algo por resolver a última hora, no encontrar los documentos que necesitas, la espera de un familiar que te acompañará… a pesar de lo molesto que puede resultar, no te dejes atrapar por el estrés, después de todo son cosas que no puedes cambiar así que no te queda otra alternativa que aceptarlas y tener la mejor disposición para resolverlas y continuar con tus planes. Cambia tu manera de ver las cosas, sé más optimista y flexible, así la pasarán mejor tú y los tuyos.
Mantén una actitud positiva en todo momento. En lugar de fijarte en las cosas negativas que se presentan, pon tu atención en todo lo bueno que sucede a tu alrededor. No permitas que nada ni nadie te quite la oportunidad de disfrutar junto a tus seres queridos. Aprende a transformar los inconvenientes en parte de la aventura que significa salir a pasear y hacer cosas nuevas y divertidas. ¡Relájate un poco!
No te conviertas en esclavo del deber. Ten presente en todo momento que estás de vacaciones y que todos los que te acompañan también. Es un buen momento para compartir y delegar las responsabilidades y no sentir que sigues cargando con las mismas obligaciones que en tu vida cotidiana. No te preocupes ni te aceleres si las cosas no se hacen como tú quieres. Recuerda ser lo suficientemente flexible como para permitir que todos participen a su manera. Bajar el nivel de exigencia durante esos días hará que todos se sientan más relajados y animados a colaborar.
Vuélvete más creativo y divertido. Para pasarla bien necesitas dejar salir un poco tu niño interior, potenciar el buen humor y estar dispuesto a hacer comentarios positivos y graciosos. Dale rienda suelta a tu entusiasmo, sonríe y disfruta de la presencia y de los comentarios divertidos de los demás. No quieras mantener el control de todo, permite que los demás también tomen algunas iniciativas y participa en ellas.
Simplifica tus días. No seas rígido al tratar de trasladar la misma estructura que mantienes en casa al tiempo de vacaciones. Las horas de las comidas se pueden ajustar, el tiempo en que cada uno desea hacerlo puede variar, los planes se pueden mover a menos que tengan compromisos sociales o económicos hechos con anterioridad. Una buena idea también consiste en repartir la responsabilidad de las comidas que se hacen en casa, dejando participar, inclusive, a los más pequeños. Deja espacio sin planificar para hacer lo que les provoque a todos en el momento. Descansar no es sinónimo de mantenernos en actividad constante, no hacer nada también puede ser muy relajante y reconfortante.
Administra bien tu tiempo. Si todo lo que planeas hacer en las vacaciones no cabe en la agenda que haces cada día, elimina algo. Puedes hacer menos cosas con más tiempo para que puedas disfrutarlas realmente. Cada vez que te sientas estresado por el tiempo que les toma salir del sitio para hacer una actividad afuera, respira profundo, siéntate unos minutos y espera con calma a que todos estén listos. Lo mejor durante las vacaciones es no estar tan pendientes del reloj.
¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien!
La Revista Estampas y El Sambil te invitan al taller de Maytte: Claves para aprender a decir
No, que se realizará en el anfiteatro de dicho centro comercial el sábado 15 de septiembre
a las 6:30 pm. La entrada es libre. Mayor información por el teléfono 0212 614.0500
y en el site www.maytte.com
maytte@maytte.com
Hola, Maytte. Tengo dos niños pequeños, un varón de seis años y una pequeña de cuatro. Se acabaron las clases y ahora que vienen las vacaciones me pregunto si es mejor ponerlos en un campamento donde estén ocupados y entretenidos todo el día o dejar que se queden en la casa sin hacer nada. Esta es una discusión que tengo con mi esposo, que insiste en que sería mejor para ellos pasar más tiempo conmigo. ¿Me puedes dar un consejo? C.E.P.
La mayor parte del tiempo que pasamos con nuestros hijos, lo hacemos ocupados de resolver, manejar o afrontar otras situaciones al mismo tiempo. Cuántas veces tus hijos tratan de decirte algo o de llamar tu atención, mientras hablando por el celular les respondes: "No, ahora no puedo atenderte, más tarde juego contigo". Siempre estamos ocupados y con prisa. La vida de la mayoría de los niños, hoy en día, refleja la vida de sus padres: salen del colegio para ir a tareas dirigidas o a actividades extra y llegan a casa, al final del día, cansados, para dormir y continuar con la misma rutina apretada al otro día. Más importante que la cantidad de tiempo que pasamos con ellos, es la calidad de los momentos que compartimos. Te sugiero que converses primero con tu esposo para que lleguen a una acuerdo que les permita tomar la mejor decisión para los niños. Bien pudieran distribuir el tiempo de vacaciones para que participen en algún campamento corto con actividades que ellos vayan a disfrutar realmente, sin forzarlos, y compartir el resto del tiempo con actividades en la casa, incluyendo el tiempo de ocio y de juegos caseros para que, al compartirlos con ellos, a través de las risas y la diversión puedas acercarte más a ambos, para conocerlos mejor y hacerlos sentir queridos. Jugar un rato con sus hijos les iluminará el día, su conversación, la visión que tienen de las cosas. Sus expresiones espontáneas y cariñosas los harán dejar las preocupaciones y los asuntos pendientes atrás.
Hola, Maytte. Te escribo porque tengo mucho estrés en la oficina. A pesar de que trabajo muchas horas al día, y no tomo descansos, siempre estoy atrasada y con papeles pendientes. Mi mejor amiga dice que no sé organizarme, pero yo pienso que no me alcanza el tiempo,
a veces termino llevándome trabajo para la casa. ¿Me puedes dar alguna sugerencia
para mejorar mi situación? R.M.
Necesitas aprender a organizar mejor tu trabajo para poder planificar tu tiempo. Cuando nos ocupamos de hacer las cosas como se vayan presentando, perdemos la perspectiva de lo que es realmente urgente o importante. Por eso, a pesar de que nos mantenemos trabajando y ocupados todo el tiempo, no somos lo suficientemente eficientes como para salir de los asuntos pendientes y avanzar en nuestro rendimiento. Te sugiero que hagas una lista con todos tus deberes y responsabilidades laborales. Revísala bien para evitar que se te olvide alguna o que las tengas repetidas. Tal vez te des cuenta de que no son tantas como pensabas y esto te ayude a recuperar el entusiasmo y la confianza en que podrás cumplir con ellas fácilmente. Asígnales un número señalando el orden de prioridad que tienen, y dedícate a cumplir con cada una de ellas, tomando en cuenta el tiempo y los recursos que necesitarás para hacerlo. Planifica la noche anterior, en casa, la agenda del día siguiente, para que puedas comenzar el día con más tranquilidad y mejor preparada. Ajusta tus expectativas, evita ser muy perfeccionista para que no le des tantas vueltas al mismo trabajo una vez que lo hayas terminado y puedas pasar a la próxima tarea. Toma decisiones con confianza, y si no te sientes capacitada, busca el consejo de una persona que profesionalmente consideres muy bien preparada y resuélvelo rápidamente. Evita postergar para otro momento, sobre todo si es importante y te pudiera atrasar otras tareas. Comienza siempre por lo mas difícil o por lo que menos te gusta, pues así podrás resolverlo más eficientemente que si lo dejas para el final del día. No importa lo que te haya sucedido en el pasado, puedes volver a comenzar haciendo los cambios en tu actitud y comportamiento que te permitan ser todo lo buena profesional que eres. "Cada día nos trae una oportunidad para reflexionar, aprender y crecer, de manera que podamos mejorar nuestro estilo de vida".
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