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Dubai
fantasía
de súper lujo

Un héroe
de la economía
global construye
un sueño propio
de
Las mil y una
noches en el lugar
más inhóspito
del mundo.
Versace, Missoni
y Trump lo acompañan
en la eventura

Por Geraldine Villasmil

 

 

 

 


En una región donde lo pantagruélico es sinónimode glamoroso, el truco es no dejar
de gastar. Nunca. Al menos esa parece ser la filosofía detrás del desarrollo
inmobiliario, turístico y de entretenimiento de lujo más apoteósico emprendido por gobierno alguno en todo el mundo: Dubai. El cerebro detrás de la épica, el Sheik Mohammed bin Rashid Al Maktoum, primer ministro y vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos y soberano de Dubai, se ha convertido en el símbolo del nuevo mundo árabe, un lugar que ofrece lo más refinado de la cultura occidental con un toque de "decadentismo" exótico, a precios insólitos.

El sueño de Midas

Caminar por Madison Avenue en Nueva York nunca más será
lo mismo. Barney's New York, uno de los templos más
sofisticados de la moda en la ciudad, fue vendida a finales
de junio a Istithmar, el brazo financiero del gobierno de Dubai,
por la fabulosa suma de 825 millones de dólares.

Istithmar es apenas una de las muchas compañías financiadas directamente por el gobierno de Dubai para fortalecer su
proyecto de convertir a la región en una nueva Acrópolis del lujo. Este emprendimiento, que Al Maktoum describe en su libro My Vision: Challenges in the Race of Excellence
(Mi visión: Retos en la carrera por la excelencia), comenzó precisamente con su ascenso al poder en 1995, y busca "reconvertir las ganancias producidas por el petróleo en inversiones de capital duradero para la región, que permitan sostener el estilo de vida
de todos sus habitantes más allá de la producción petrolera". Se espera que culmine
en los Emiratos alrededor del año 2020.

"El día en que el petróleo deje de fluir, nuestro país seguirá produciendo el más rico de todos los bienes: sueños que se hacen realidad". La página web de "Sheik Mo", como cariñosamente llaman a Al Maktoum en la región, tiene un apartado lleno de algunas de sus frases más importantes, libres para ser utilizadas sin pago de derechos al autor. Probablemente esta información sea el único producto que el gobierno de Dubai ofrece libre de cargo al mundo.

Dubai World, el conglomerado de compañías de inversión desarrollado por el gobierno de Dubai, incluye Dubai Ports World, el tercer puerto de carga y transporte marítimo más importante del mundo; Nakheel, la compañía de desarrollo inmobiliario de Dubai; e Istithmar, el brazo de inversión internacional. La meta de Al Maktoum es transformar a Dubai
y a su población de 240.000 personas (sin incluir el millón de trabajadores extranjeros) en una potencia turística mundial,
y llevar su producto interno bruto de ocho a 46 millardos
de dólares en 15 años.

Lo interesante es que al menos para los mayores inversionistas en bienes raíces del mundo y para las marcas de lujo más reconocidas, e incluso, para el gobierno de Estados Unidos, que acaba de aprobar el manejo de sus puertos más importantes por Dubai Ports World, Sheik Mo no sólo no es demasiado ambicioso, sino que ninguna de sus ideas, por más desaforada que suene, debe ser subestimada.

Proyectos de ensueño

Syriana, el film de Stephen Gaghan que
develó los intríngulis que, a escala mundial, suscita la política petrolera en los Emiratos Árabes Unidos, brindó una visión bastante oscura de Al Maktoum. En la película,
el príncipe es un playboy educado en Europa
y determinado a mantener un statu quo que
le permita convertir su espacio del Golfo
Pérsico en una nueva Cannes. Su ambición
lo lleva a planear, junto con la CIA, el asesinato
de su hermano, un reformista de corte más tradicional que podría estorbar en sus planes
de conquistar el mundo.

En la vida real, Sheik Mo es un individuo más comedido pero no menos excéntrico. Todo comenzó un año antes
de ser nombrado sucesor al trono de Dubai y primer ministro de los Emiratos: en 1994 se inició la construcción del icono más imponente de la grandiosidad de los
sueños de Al Maktoum: el Burj al-Arab.

La torre de todos los árabes, el Burj, es uno de los hoteles más costosos del mundo
y el edificio más lujoso por metro cuadrado jamás diseñado. Son 161 mil los metros
de cristal sostenidos en una isla artificial unida al continente a través de un puente
sobre el agua, y son tres las toneladas de oro utilizadas en su decoración.

El Burj es la estructura de cristal más alta del planeta, también el hotel más alto, con un servicio autoproclamado de "siete estrellas" en 202 suites, cuyos precios varían entre
los tres mil y los 28 mil dólares por noche. Como señala Florence Fabricant, crítica
de The New York Times: "Es una inversión extraordinaria en tecnología de diseño
urbano que desafía la imaginación gracias al ejercicio de la más pura decadencia".

En 2001, luego de inaugurado el Burj, Maktoum soñó con tres islas en forma de palmera en la costa del Golfo Pérsico. Así como siglos atrás sus ancestros nómadas berberes soñaron con oasis, Maktoum planificó la primera de sus islas, Palma Jumeira, para
que se convirtiera en un "oasis" con más de 30 hoteles de lujo, desarrollos inmobiliarios privados, clubes náuticos, restaurantes, parques de atracciones, spas y centros comerciales. Construida gracias a, aproximadamente, 94 toneladas cúbicas de arena y roca, vertidas sobre la costa, Palma Jumeira abrió sus puertas en 2006 para desarrollos de viviendas de lujo. ¿El primer comprador de una villa? David Beckham, por poco más de cinco millones de dólares.

Las dos islas restantes, a completarse en un período de 10 años, sumarán, en conjunto, la superficie total de París. Alrededor de Palma Jumeira se han hundido tres aviones con la intención de crear una barrera de coral. Un monorriel de lujo está en construcción,
y Nakheel, la compañía desarrolladora del proyecto, ha invertido, hasta ahora, 12.300 millones de dólares, utilizando la fuerza de 40 mil trabajadores importados del sudeste asiático, que viven alrededor de las obras en una especie de nueva esclavitud asalariada, representada en las figuras de los trabajadores pakistaníes de la película Syriana.

Con las palmeras no termina el plan de Maktoum. The World Islands (Las islas del mundo), es su más reciente vocación: un archipiélago de 300 islas con la forma del mapamundi de la tierra en un espacio de nueve kilómetros frente a la costa de Dubai, concluido en 90% de su extensión, a un costo, por isla, que oscila entre 15 y 45
millones de dólares.

Cada isla tiene la forma de algún país. "El Mundo", como se le conoce, está localizado
a cuatro kilómetros de la costa de Jumeirah, cerca de la Palma y entre el Burj y el
Puerto Rashid, sin duda, el espacio más glamoroso y costoso del sistema solar.
En un esfuerzo de mercadeo sin precedentes, el propio Al Maktoum regaló la isla
de Alemania a Michael Schumacher. La táctica publicitaria funcionó, porque en diciembre de 2006 y enero de 2007, respectivamente, sir Elton John compró la isla de Inglaterra y Tommy Lee la de Grecia, como un regalo a su ex esposa Pamela Anderson.

El factor chic

Por supuesto, ninguno de estos proyectos sería atractivo para las celebridades sin el componente de glamour que parece teñir Dubai con un halo
de fantasía capaz de erizar hasta a Karl Lagerfeld. La última portada y el editorial de moda de la
revista Men's Vogue corresponden al número
uno del tenis internacional, Roger Federer,
en varios ángulos desde "El Mundo".

Frente a la abigarrada arquitectura árabe
tradicional del lado "viejo" de Dubai, los nuevos complejos resaltan en brillantez y modernismo.
Sin olvidar sus raíces, cada uno es una obra
de arte en sí mismo, con un servicio que
destrona de raíz el concepto de cinco estrellas.

Desde el Burj Al-Arab el mundo del superlujo atenta con impresionar a los más entrenados viajeros VIP. En el aeropuerto de Dubai, un chofer espera al visitante en uno de los 35 Rolls Royce que conforman la colección privada del hotel, a un costo de 450 mil dólares cada uno.

El viaje por la costa de Jumeirah hasta el hotel son 15 minutos de vistas espectaculares del mar transparente del Golfo Pérsico. El hotel recibe a sus visitantes en un lobby excepcional con una fuente coreográfica de luces y fuego. Si se llega de noche, el hotel podrá ser celeste, verde, fucsia, champaña o de algún otro color que combine con el de los ojos del huésped de honor.

Cada suite de dos pisos está totalmente diseñada para el más absoluto confort: luces, persianas y aire acondicionado a control en pantallas touch screen; mármol y mosaico
de oro en baños; un menú de lencería y ropa de cama a escoger; aromaterapia in situ, preparada según los requerimientos del huésped; pantallas de plasma de 42 pulgadas
y una decoración capaz de complacer la más descabellada fantasía de Liberace.

Los servicios del hotel incluyen spa "siete estrellas", dos piscinas infinity rodeadas de una arquitectura "babilónica", paseos en helicóptero, en yates de lujo, clases de golf, pesca de altura, playa privada, servicio de chofer (sólo en Rolls Royce), 300 periódicos de todo el mundo disponibles con una llamada al mayordomo y siete restaurantes.
Al Mahara, el más lujoso, incluye un viaje en submarino por el acuario privado para escoger en vivo el pez, marisco o molusco a consumir por el huésped.

Entre las tiendas del hotel, que cuentan con servicio de compras privadas y asesoría por vendedores que alguna vez trabajaron en Bergdorf Goodman o Harrod's, están Chopard, Bvlgari y Albarajeel, la tienda especializada en tapetes y alfombras más lujosa del planeta.

No lejos del hotel, Mall of the Emirates, el "shopping resort" más lujoso del mundo árabe, espera al viajero en un mar de burkas y diamantes. Tiffany & Co. comparte créditos con Gucci, La Perla, Carolina Herrera, Marc Jacobs y Celine. Probablemente la atracción
más importante sea, además de las tiendas, Ski Dubai, el primer centro de esquí de los Emiratos, con un promedio de 22 mil metros cuadrados de nieve y lomas de hasta 60 metros para cualquier ataque de slalom o snowboard que sufra el visitante al Medio Oriente.

Las "Palmeras" y "El Mundo" contarán con experiencias similares en todos sus
complejos hoteleros. La lista no termina. Trump International Hotel and Tower ya está
en construcción en Palma Jumeira, mientras que emporios como Versace y Missoni están apostando por la industria del hospitality y el turismo de superlujo. El hotel
Missoni Dubai está a punto de concluirse y el Versace Hotel & Spa va a ser inaugurado el próximo noviembre.


En la fotografía:
Mall of the Emirates: El Shopping resort de superlujo

Fotos: Archivo

Los contrastes de Dubai
El moderno Emirato de Dubai fue creado en 1971, y Dubai City, su capital, es también
la ciudad más importante de los siete estados que conforman los Emiratos Árabes Unidos.
Las ganancias por concepto de venta de petróleo y gas aportan hoy menos de seis
por ciento al producto interno bruto de más de 46.000 millones de dólares anuales de Dubai.
La temperatura típica de Dubai es de 40 grados centígrados la mayor parte del año.
La humedad es de 60%.
El Sheik Mohammed bin Rashid Al Maktoum anunció en el Foro Económico de Jordán, en mayo de 2007, que donaría 10.000 millones de dólares para conformar un fondo educacional
en el Medio Oriente para mejorar las condiciones de la educación, reforzar la investigación
en las universidades y crear empleo. Es la donación de caridad más cuantiosa de la historia.
Al Maktoum tiene 57 años y dos esposas: con la primera, Sheikha Hind bint Maktoum bin Juma Al Maktoum, se casó en 1979. Con su segunda esposa, la princesa Haya bint Al-Hussein, hija del rey Hussein de Jordania y media hermana del actual rey Abdullah II de Jordania, se casó
en 2004. Tiene 16 hijos.
En Dubai ninguna mujer es obligada a llevar el velo, pero sólo pueden asistir a universidades segregadas, sólo para ellas. Es mal visto que escojan carreras que las lleven a tener contacto con el sexo opuesto.



Ver también:
- Flor Núñez El talento está aquí
- Dubai fantasía de súper lujo

- Isabel Pantoja ¨ Lo que no mata me hace más fuerte ¨



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