Alcoholismo femenino
SORBO A SORBO
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Especialistas aseguran que las mujeres sufren, de manera más rápida, los daños psíquicos y
orgánicos que produce esta afección. En este trabajo, dos médicos aportan su visión de
la enfermedad y tres
damas narran su
historia con la bebida. Por Pablo Blanco
'Yo digo que soy alcohólica por la gracia de Dios, porque fue él quien me permitió darme cuenta, a través de la superación de mi enfermedad, de que hay una vida diferente", dice, sin tapujos, la elegante Ana María, de 50 años. Ella ya tiene 14 años perteneciendo a la comunidad venezolana de Alcohólicos Anónimos donde -al igual que sus compañeros- presta diversos servicios. En este trabajo, su testimonio, basado en su dura experiencia con la adicción a las bebidas espirituosas, se suma al de Margaret, de 28 años, y Dayana, de 42.
Las tres forman parte de las pocas mujeres venezolanas que se han atrevido a reconocer su condición para poder salir del atolladero emocional y el deterioro orgánico en el que se encontraban antes de llegar a la organización. El doctor Isaías Simón Farcheg -gastroenterólogo que colabora con esta institución desde hace 22 años- explica la manera en que, orgánicamente, la afección ataca, de manera más inmediata, a las damas que a los caballeros. Luis Madrid, médico psiquiatra y profesor de psicopatología de la Universidad Central de Venezuela, lo explica desde el punto de vista mental.
LA PRIMERA VEZ
Dayana: "Desde pequeña, siempre me llamaba la atención, en las fiestas familiares, la manera en la que los adultos parecían divertirse más cada vez que bebían; sus carcajadas, el modo en el que automáticamente relajaban el cuerpo… Fue así como, cuando comencé el bachillerato, me convertí en lo que llaman una bebedora social".
Margaret: "La primera vez que ingerí una bebida alcohólica fue a los 14 años en una fiesta en casa de mi novio. Recuerdo que era un trago de anís con refresco de naranja. Me gustó tanto ese sabor dulcito que, ese mismo día, comencé a tomar de manera compulsiva con todas sus consecuencias: me oriné encima de la ropa y tuve una gran laguna mental. Me fue tan mal que me dije: 'no vuelvo a tomar nunca más'".
Ana María: "Yo comencé a beber después de los 20 años. Estaba trabajando y, a la vez, estudiando en la universidad y me sentía independiente. Y tanto en mi grupo del trabajo como en el de la universidad irse a tomar unos tragos era la norma. Comenzábamos los viernes porque era un 'sábado chiquito', después los jueves y al cabo de un tiempo tomábamos toda la semana. Era algo que daba 'caché' y como yo estaba haciéndolo sentía que tenía mucho prestigio".
EL TRAGO PREDILECTO
Dayana: "Cuando le agarré el gusto a la bebida no faltaba a una fiesta. Siendo todavía una menor de edad, me coleaba en las discotecas. Todo sitio que ofreciera la cerveza bien fría era perfecto para mí. Y para poder ponerme a conversar con alguien tenía que tener -por lo menos- un trago encima".
Ana María: "Al cabo de unos años me transformé en una bebedora compulsiva de Martini. Lo hacía sola en mi casa, a escondidas. Me gustaba ese sabor seco y picante en mi boca".
Margaret: "Después del episodio, a los 14 años, tal y como lo había prometido, no volví a probar la bebida. A esa edad me casé, quedé embarazada y tuve una hija. El ideal de tener mi propia familia lo quería cumplir desde niña. El alcohol seguía dándome asco, el olor amargo de la cerveza y el del ron eran repugnantes para mí. Después de 10 años de casados mi esposo me fue infiel con otra mujer. Decidimos divorciarnos y, a la par, comencé a tomar whisky".
OTRO TRAGO, OTRO, OTRO…
Ana María: "A medida que más tomaba más me deprimía. Mi familia me internó en el Hospital Psiquiátrico de Caracas. Yo les decía: '¡Pero si yo no estoy loca!'. Y me respondían: 'Pero, ¿a dónde te llevamos?'".
Dayana: "Mis amigos me decían que cuando bebía cambiaba de personalidad, que me reía durísimo, como para llamar la atención y que me ponía muy agresiva. Comenzaron a intentar controlar mi consumo de alcohol y fue contraproducente. Mi adicción por la bebida se incrementó tanto que mi familia me escondía la ropa para que no saliera a beber. Entonces comencé a hacerlo en el porche de mi casa. Desde allí veía cómo la gente se iba de rumba y también cómo llegaba, a las cinco de la mañana".
Margaret: "Cada vez que tomaba sentía que me transformaba en una diosa. Yo me sentía fea y me convertía en el alma de la fiesta. Me empezaron a salir amigos por todas partes. Le perdí el miedo a la bebida, el alcohol se convirtió en mi salvador. Me volví a casar y mi segundo esposo me veía como la mujer perfecta, porque tomaba a la par de él, incluso, lo superaba. Bebía por todo: si se moría alguien, si nacía alguien, si perdía mi equipo de béisbol, si ganaba… Los amigos de mi hija, que tenía en ese entonces 10 años, decían que yo era una mamá 'bien chévere'".
Antes, por cada
10 hombres alcóholicos había una MUJER; ahora, la proporción es igual |
FONDO BLANCO
Ana María: "Mis años bebiendo fueron los más amargos, los más dolorosos. Lo que quería era morirme; de hecho, tuve tres intentos de suicidio".
Dayana: "Llegué a un punto de quiebre cuando, estando muy ebria, tuve un accidente automovilístico con un grupo de amigos que estaban en condiciones similares. Estuve hospitalizada dos meses. Cuando entró mi mamá a la habitación me tapé la cara con la sábana. Prometí no volver a beber".
Margaret: "En 2005, cuando mi segundo esposo se dio cuenta de mi problema me dejó. Ese mismo año, el 20 de julio, celebramos el cumpleaños de mi mamá. Yo tomé el 20, el 21, el 22 y el 23. Fueron días de lagunas mentales que se sumaron a los meses que tenía bebiendo. Estando acostada en mi habitación sentía que la cama me estaba tragando, que el piso tenía un hueco por el que me estaba yendo".
PODER SUPERIOR
Ana María, Dayana y Margaret llegaron a la comunidad de Alcohólicos Anónimos en tiempos distintos, pero sus satisfacciones son similares. Las tres mejoraron su calidad de vida y tuvieron lo que el doctor Farcheg llama una experiencia de tipo espiritual. "En mi momento de mayor crisis vino a mi mente lo siguiente: '¿Tienes problemas con tu manera de beber? Alcohólicos Anónimos es la solución'. Había recordado un anuncio que había leído en la prensa y decidí acudir. Hasta el sol de hoy digo que, en esa oportunidad, fue Dios el que me habló. Al principio me costó mucho admitir que era alcohólica, pero una vez que lo hice me sentí mucho mejor. Ya tengo cuatro años en A.
A. y sin beber. En ese lapso me convertí en técnico superior en administración y ahora estoy estudiando cosmetología. Lo que te ofrece la organización no es empleo ni dinero ni médicos, sino un crecimiento espiritual que no tiene precio".
Dayana cierra narrando lo siguiente: "Yo digo que llegué a la comunidad de A. A. por el destino. Mi antiguo jefe decidió devolverme el empleo y me recomendó que asistiera a esta organización. Tenía sus razones, su suegra ya era miembro de la comunidad y él había visto sus progresos. Entonces le di gracias a Dios. Ya no me río para llamar la atención. Mi risa es auténtica. Así me lo dicen mis hijos".
Ana María comenta, por su parte: "Yo llegué a A. A. por un amigo. Allí conocí un compañero con el que estuve relacionada por nueve años, hasta que el murió de cáncer en el hígado, justamente por su problema con la bebida. Al principio de la relación, intentamos tener un hijo, pero a mí la enfermedad me había obstruido las trompas de Falopio, según me explicó la doctora que me atendió. Pese a todo eso, no cambio por nada mis años aquí, porque después de estar enlodada disfruto el valor de la existencia como nadie".
¿REINAS DE LA NOCHE?
"Hace un poco más de 20 años las mujeres que padecían la enfermedad del alcoholismo bebían -como se dice coloquialmente- 'encapilladas'. La clásica ama de casa alcohólica combinaba sus quehaceres del hogar con la ingestión de bebidas espirituosas durante todo el día", comenta el doctor Farcheg explicando cómo ha variado la tendencia de consumo de alcohol en la población femenina. En ese entonces, en Venezuela, y en el mundo, teníamos un porcentaje de mujeres alcohólicas mucho menor al que tenemos ahorita. Por cada 10 hombres alcohólicos, había una mujer que padecía la enfermedad. Hoy en día, esa proporción es casi de igual a igual.
Las alcohólicas suelen ser, por lo general, tímidas, RETRAÍDAS
y de muy baja autoestima |
Se estima que el incremento de damas que cayeron en el alcoholismo se dio con lo que, en Estados Unidos, se denominó Ladies' Night (surgió, aproximadamente, en 1985) que no es más que esta promoción de bares y discotecas en la que, por cada trago que consuma el hombre, la mujer ingiere uno gratis. Si esa Ladies' Night es de 7:00 a 9:00 pm, pues ellas procurarán beber la mayor cantidad de alcohol posible en ese lapso. Indudablemente, eso les dio a las féminas la 'libertad' de romper el estereotipo de que el hombre era el que más bebía. Tiempo después, comenzamos a ver mujeres solas en las tascas. Hoy en día las vemos también -sobre todo a las más jóvenes- reunidas en grupos en la calle tomando a la par de los muchachos, o bien en las licorerías que se convierten en el punto de encuentro".
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| En Venezuela son muy pocas las mujeres que buscan ayuda |
DE ESO NO SE HABLA
"Las mujeres alcohólicas, por lo general, tienen una autoestima muy baja. Muchas de ellas son, en esencia, tímidas, retraídas y piensan que son poco atractivas", explica Farcheg. "Con la bebida se sienten liberadas, elocuentes, divertidas y se dan cuenta de que llegan a ser el centro de la atención en todas las celebraciones. Las que logran, finalmente, acudir a Alcohólicos Anónimos ya traen un historial bien amargo. Su derrota se percibe más fácilmente que la del hombre porque, sentimentalmente, son más vulnerables. Aunque la enfermedad no perdona estratos sociales ni edades, predominan en la comunidad de A.A. las madres solteras de la clase media, quienes cargan con un gran sentimiento de culpa respecto a sus hijos. Otras han pasado por grandes traumas, como violaciones".
Voceros de A. A. resaltan que el grupo más difícil de reintegrar a la sociedad es el de las adolescentes, debido a que el programa de recuperación "compite" con un entorno cargado de ofertas para que las muchachas consuman bebidas espirituosas. Actualmente, el número de miembros de la comunidad de A.A. en Venezuela asciende a cinco mil. De ese total, apenas, 500 son del sexo femenino, lo cual no se corresponde con los altos índices de mujeres alcohólicas venezolanas; es decir, que del grueso de alcohólicas venezolanas, son muy pocas las que buscan ayuda.
UN ASUNTO DE PESO
En relación con la diferencia en la que el alcoholismo afecta al hombre en comparación con sus efectos en el organismo de la mujer, Farcheg comenta lo siguiente: "El hombre tiene una estructura en metros cuadrados mayor a la de la mujer y, por ende, una constitución orgánica de mayor peso corporal. Si se le da a un caballero que pese 80 kilos y a una dama que pese 65 kilos una gran cantidad de bebidas espirituosas, la primera en sufrir las consecuencias va a ser ella. Por otra parte, como se sabe, además del estómago y el páncreas, el órgano más deteriorado por la enfermedad es el hígado y se estima que, en promedio, el del hombre pesa más que el de la mujer, lo cual, en este caso, influye en la velocidad de la acción de las mitocondrias, que son los elementos celulares que -entre otras funciones- ayudan a metabolizar el alcohol.
Madrid agrega que "el cuerpo del hombre contiene mayor cantidad de agua, que ayuda a diluir el alcohol, mientras que el de la mujer tiene mayor cantidad de grasa y hace que este líquido se concentre más en la sangre, lo cual trae como consecuencia que sus niveles de alcohol en el organismo sean más elevados, así ellas consuman la misma cantidad que los hombres".
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Esta dolencia se traduce, naturalmente, en un
obstáculo
para la
armonía familiar |
BEBER COMO REGLA
La menstruación es uno de los procesos fisiológicos notoriamente afectados en las mujeres que padecen de alcoholismo. "Las alcohólicas rápidamente comienzan a sufrir de amenorrea (ausencia temporal del flujo menstrual)", explica Farcheg. "Y las irregularidades menstruales están directamente relacionadas con los problemas hormonales. La ausencia de estrógeno trae como principal consecuencia el deterioro físico. La piel se arruga con mayor facilidad y el tejido adiposo se deteriora, se caen los senos y aumenta la celulitis, entre otros daños. Dentro de este mismo cuadro, la actividad sexual pasa a un segundo plano, disminuye el deseo por la pareja".
EL ALCOHOL A LA CABEZA
Otro aspecto orgánico en el que ellas salen más afectadas que ellos por el alcoholismo es en la zona cerebral. Recientemente, RTI International, un reconocido instituto de investigaciones científicas ubicado en Baltimore, Estados Unidos, publicó un estudio, dirigido por la doctora Barbra Flannery, en el que se demostró que las funciones neurocognitivas de las mujeres son más rápidamente afectadas por el alcoholismo que las de los hombres. En el grupo de estudio en cuestión, comparadas con los hombres alcohólicos, las mujeres que padecen la enfermedad tenían un rendimiento más bajo en las pruebas de memoria visual, flexibilidad cognitiva (mentalmente tiene que ver con la posibilidad de plantearse opciones o de cambiar de opinión o cambiar de dirección ante un obstáculo), planificación espacial (moverse en el espacio de acuerdo con su campo visual) y resolución de diferentes problemas. La especialista hace hincapié en que esto no significa que los hombres van a sufrir esos daños orgánicos en menor medida que las mujeres sino que estas se verán afectadas más rápidamente.
EMBARAZO INSEGURO
"Una de las cosas más terribles que puede ocurrir es lo que se conoce como el Síndrome de Alcoholismo Fetal", explica el doctor Farcheg. Se trata de la ingestión de alcohol de las mujeres embarazadas.
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| foto: www.shutterstock.com/newphotoservice |
En el sitio web especializado www.medlineplus.com se especifica que un bebé que padezca esta afección puede tener como síntomas: crecimiento deficiente dentro y fuera del útero, disminución del tono muscular y mala coordinación, retraso en el desarrollo y problemas funcionales en áreas como el pensamiento, el lenguaje, el movimiento y las habilidades sociales. También se presentan en el niño defectos cardíacos y problemas estructurales con su rostro (ojos pequeños y rasgados con aumento de la piel del párpado superior, cabeza pequeña, maxilar superior pequeño, labio superior liso y delgado y el surco nasolabial -ubicado entre la boca y la nariz- liso).
DESDE EL OJO PSIQUIÁTRICO
El doctor Madrid asegura que "las mujeres alcohólicas tienen lo que se conoce como problemas afectivos mayores, como lo son los altos niveles de depresión. Hay una famosa tríada que es sexo femenino + depresión mayor + consumo de alcohol = trastorno bipolar, hasta que no se demuestre lo contrario. Una de las pocas poblaciones en la que la mujer le gana al hombre ingiriendo bebidas alcohólicas es en la población bipolar. Por lo general, son féminas con un alto nivel de compulsividad, con sentimientos de soledad bastante frecuentes. A veces, son damas acomodadas que pasan de tener una actividad social intensa a caer en un declive, en un aislamiento social debido a una crisis económica".
Para poder superarlo estas pacientes deben ser tratadas
de manera multidisciplinaria |
EL SECRETO
"Es un hecho que estas pacientes deben ser tratadas de manera multidisciplinaria. Lo primero es mandarlas a realizarse la prueba hepática, para ver cómo está su hígado.
Como gastroenterólogo, después del proceso de desintoxicación, suelo indicarles el consumo de un complemento vitamínico para atacar el cuadro de desnutrición que traen y les cambio la manera de alimentarse. Quienes pasan largos períodos sin probar bocado y se mantienen en pie a través del alcohol están viviendo de lo que se conoce como calorías vacías, provenientes de la bebida alcohólica (las mismas aportan valores energéticos y muy pocos valores nutritivos). Yo diría que el secreto está en asistir a Alcohólicos Anónimos, que no diferencia religiones, edades, partidos políticos o situación socioeconómica y cuyo secreto mejor guardado para superar la enfermedad lo contiene una frase: 'Por estas 24 horas no bebo'". Madrid, por su parte, agrega que "gran parte de estas pacientes pueden recurrir al tratamiento psicoterapéutico sin la necesidad de que el especialista les prescriba fármacos. Sin embargo, no se puede prescindir de los mismos porque son necesarios -bajo vigilancia médica- para evitar una tragedia en casos de un elevado síndrome de abstinencia o de dependencia al alcohol, delirium tremens o los famosos síndromes de Wernicke (cuadro de confusión, parálisis de los músculos oculares y descoordinación motora) o de Korsakoff (un cuadro de demencia alcohólica) a los cuales la mujer es más susceptible".
| Los 12 pasos de A.A. |
1. Admitimos el problema.
2. Nos convencemos de que Dios puede ayudarnos.
3. Nos ponemos al cuidado de Dios.
4. Hacemos un inventario moral de nosotros mismos.
5. Admitimos la naturaleza exacta de nuestros defectos.
6. Estamos dispuestos a dejar que Dios nos ayude.
7. Humildemente le pedimos que nos libere del problema.
8. Hacemos una lista de todas aquellas personas a quienes hemos ofendido.
9. Reparamos el daño causado a otros.
10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocamos lo admitimos.
11. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto con Dios.
12. Habiendo obtenido un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios. |
Coordenadas
•Alcohólicos Anónimos tiene sedes en todo el país. Visitando www.aanonimos.org.ve usted puede consultar la comunidad más cercana a su residencia. También puede llamar a la sede principal a través de los números
541. 8894 y 543.2286 o consultando el 0501 Sobrios (762 74 67).
•Doctor Luis Madrid
Correo electrónico: luismadridp@msn.com
•Sitios web consultados
www.medlineplus.com
www.rti.org
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