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foto: dennys ilic, cortesía warner bros piCTures

Bajo el hechizo del amor

En la cinta Harry Potter y el misterio del príncipe, el alumno predilecto de Hogwarts se convierte en un aguerrido soldado del bien, atrapado -entre otras cosas- por la magia del deseo. Daniel Radcliffe, su protagonista, está triste por el cercano final de la saga
Por Pablo Ernesto Blanco. Londres

Tienes barba, ya deberías afeitarte", le dice, sonriente y cómplice, el profesor Albus Dumbledore (Michael Gambon) a Harry (Daniel Radcliffe), aludiendo a su evidente salto a la adultez en una de las escenas más dramáticas de Harry Potter y el misterio del príncipe, la sexta parte de la saga cinematográfica inspirada en los famosos libros de la británica J.K Rowling sobre el prodigioso mago de la escuela de Hogwarts. Estampas asistió al grato encuentro del elenco de la cinta con los medios internacionales, llevado a cabo en la ciudad de Londres. Allí, Radcliffe demostró cómo el paso del tiempo ha afianzado su personalidad. Aquel niño tímido elegido para interpretar al personaje de ciencia ficción más famoso del nuevo milenio, ya es un elocuente muchacho -a punto de cumplir los 19 años de edad el próximo jueves 23 de julio- con un simpático sentido del humor y una elevada pasión por su oficio de actor. En la gran pantalla, este Harry "crecidito" deberá asumir nuevas responsabilidades comandadas por su mencionado maestro y enfrentar -además de a los secuaces de Dumbledore- la llegada de las hormonas, que harán estragos en su organismo frente a la presencia de Ginny Weasley (Bonnie Wright), la hermana de Ron (Rupert Grint), su mejor amigo, quien se convierte en el galán más disputado del colegio.

¿En qué se diferencia este Harry al de la primera parte de la historia?
"En la manera en la que lo interpreto. Antes era un alumno de Hogwarts, ahora es un soldado del profesor Dumbledore, más maduro, más fuerte. En las primeras películas, Harry siempre habla de confrontar y matar a Voldemort. En esta oportunidad, decide hacerlo. En definitiva, el mayor cambio del personaje es que se hace hombre. Entre otras cosas, descubre plenamente el amor en su relación con Ginny Weasley (Bonnie Wright), un idilio muy tierno y, a la vez, tenso, lleno de secretos".

¿En algún momento te has aburrido de interpretar este personaje?
"Si hubiera llegado a aburrirme, la película sería muy mala y creo que eso no ha ocurrido. Como actor siempre me aseguro de mantenerme interesado en los papeles que interpreto, procuro aprender algo de ellos".

¿Qué ha sido lo que más has disfrutado
de esta saga cinematográfica?

"Trabajar con Michael Gambon (quien interpreta al profesor Albus Dumbledore) por tanto tiempo ha sido una de las cosas más maravillosas que me ha pasado. Es insólito que -antes de comenzar a rodar una escena- él pareciera no estar concentrado en lo absoluto. Pero cuando dicen: '¡Acción!' tiene el personaje en sus manos. Eso es lo que lo hace tan grande. Además, ama su trabajo y es uno de los actores más respetados del mundo. También ha sido maravilloso trabajar, por segunda vez, con David Yates, a quien considero un director súper dotado y un grandioso ser humano".

¿Qué pensaste cuando leíste el final de la historia?
"Estuve muy triste. Fue como cerrar el libro y decir: 'Dios, se acabó'. Pero al mismo tiempo me resulta muy emocionante el poder haber estado en una de las películas más importantes de la industria cinematográfica. En el futuro, va a ser muy agradable decir: 'Yo estuve allí'".

¿Cómo haces para salir y tener una vida normal siendo tan famoso?
"Antes de ser famoso no salía mucho, así que la diferencia no es tan importante".

¿Qué haces en tus ratos libres?
"Me gusta escuchar canciones que tengan buenas letras. Desde los 11 años escucho bandas como Sex Pistols y cuando tenía, apenas, cinco, ya disfrutaba de los buenos musicales".

¿Sales de noche? ¿Visitas pubs con frecuencia?
"En la noche, por lo general, leo, estudio o veo buenos programas de televisión. No duermo tanto como me gustaría (risas), pero sí logro descansar bien".


Abundan las secuencias similares a las de una serie televisiva juvenil-romántica. Las hormonas hacen de las suyas entre Harry y Ginny (Bonnie Wright)


Harry y Dumbledore en una escena espeluznante

¿Con qué otro director te gustaría trabajar?
"Con Wes Anderson (quien estuviera a cargo de la cinta Los excéntricos Tenenbaums, de 2001). Amo su trabajo. Cada vez que veo una de sus películas me digo: 'quiero estar allí'".

¿No temes que el personaje de Harry Potter te haya encasillado a los ojos de otros realizadores?
"No lo sé. Espero que me comiencen a ver como un actor que está en capacidad de asumir otros papeles. Pero, en todo caso, no tengo problemas en que me sigan viendo como Harry".

¿Incluso a los 40 años?
"Cuando tenga 40 no voy a lucir como Harry Potter… Bueno, al menos eso supongo (risas)".

Harry ama a Ginny. pero Ginny coquetea con Dean (Alfie Enoch). El presumido Cormac (Freddie Stroma) suspira por la inteligente Hermione (Emma Watson), pero ella sólo tiene ojos para Ron. Este último es atrapado por Lavender (Jessie Cave) y hechizado, fuertemente, por Romilda (Anna Shaffer). El amor está en el aire y los muchachos de Hogwarts sufren sus embates. Paralelamente, Harry debe espiar y confrontar a Draco Malfoy (Tom Felton), que decide aliarse a los mortífagos de Voldemort. Juega un papel primordial el disparatado profesor de pociones Horace Slughorn (Jim Broadbent), quien se convertirá en la pieza clave para descubrir el secreto mejor guardado del llamado "señor tenebroso". En medio de la historia, el protagonista se topará, en la biblioteca, con el poderoso Libro de Pociones Avanzadas del Príncipe Mestizo, un personaje que, sorpresivamente, develará su verdadera identidad. Eso es lo que espera a la audiencia en esta nueva entrega, dirigida por David Yates (el mismo de Harry Potter y la orden del Phoenix, de 2007), quien contó con un presupuesto de 200 millones de dólares, lo que hace de esta producción la más cara de la saga, por ahora.


Harry les muestra a Ron y Hermione el poderoso libro de pociones del Príncipe Mestizo
Draco Malfoy (Tom Felton) se convertirá
en un aliado incondicional del despiadado
Lord Voldemort

Exactamente, dos horas con 40 minutos es lo que dura Harry Potter y el príncipe mestizo. Un timming, si se quiere, arriesgado si lo que se desea es tener al espectador "pegado" a la pantalla. David Yates corre el riesgo, de la mano de Steve Kloves, quien, después de trabajar en las cuatro primera entregas de la saga, fuera sustituido por Michael Goldenberg en Harry Potter y la orden del Phoenix. El resultado final tiene sus altibajos. ¿Lo mejor? Probablemente las actuaciones de la joven camada de magos. Emma Watson, por ejemplo, se roba el show como la -ahora señorita- Hermione, sufriendo los desplantes del atontado de Ron Weasley, encarnado por Rupert Grint. Valga decir que éste último secunda a Watson en materia de destacadas performances; su momento estelar como el involuntario Don Juan de Hogwarts le otorgan un carisma que bien pudiera hacer temblar el protagonismo de Radcliffe, el héroe de turno. La larga narración cinematográfica tiene un buen comienzo -por cierto, no apto para quienes sufren de vértigo- estelarizado por los mortífagos y su violenta invasión a Londres. De estos temibles aliados de Voldemort, destaca la respetada Helena Bonham Carter como la perversa Bellatrix Lestrange, dueña de algunos de los momentos más tensos de la historia. En materia de efectos especiales, el público podrá darse banquete. Al grito de "¡varita afuera, Harry!", de Dumbledore, la acción no tiene límites. Resultan entretenidos, particularmente, los resultados de la ingestión de "La poción de la buena suerte", así como los de "La poción del amor". Espeluznante será sumergirse en la "Poción de los recuerdos" del profesor Slughorn para descubrir sus conversaciones con Voldemort en sus años de infancia. Las emociones más fuertes serán vividas alrededor del "armario evanescente", el cual vigila celosamente el enajenado Draco Malfoy. Son momentos fugaces en los que sube la adrenalina, dejando a la audiencia sedienta de más acción. No obstante este creativo despliegue técnico, el ritmo de la historia baja -a ratos- su dinamismo. De cualquier forma, es Harry Potter casi llegando al final de su historia en la gran pantalla, un acontecimiento cinematográfico al que no faltarán fanáticos, curiosos y cinéfilos. Quedará la duda de lo que habría pasado si -como estaba previsto en un principio- el realizador asignado para esta entrega hubiese sido el mexicano Guillermo del Toro, quien no pudo asumir el compromiso por haber estado rodando la segunda parte de Hellboy, su caballito de batalla en Hollywood. Queda, nuevamente, a David Yates asumir el fin de la saga, dividida en dos partes que llevan el mismo título: Harry Potter y las reliquias de la muerte, a estrenarse en 2010 y 2011, respectivamente.

pblanco@eluniversal.com

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