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Un rayo de esperanza
para los diabéticos

Miles de células cosechadas en los páncreas de donantes de órganos ya fallecidos se inyectan en una vena en el hígado del paciente diabético. Allí desarrollan su propio riego sanguíneo y comienzan a producir insulina. Este procedimiento podría significar el fin de la insulino-dependencia en quienes padecen de diabetes tipo 1. James Meikle

Richard Lane, un diabético de 61 años que vive en el sureste de Inglaterra, pronto dejará atrás casi 30 años de dependencia de las inyecciones de insulina. Este tratamiento es necesario para compensar la insidiosa escasez de la hormona natural que normalmente ayuda a convertir la glucosa presente en el torrente sanguíneo en energía para las células. En tal sentido, sería el primer paciente británico en deshacerse completamente de la insulina artificial.

El tratamiento es el resultado de un proceso que desarrolló el cirujano de origen británico James Shapiro en Canadá a finales de la década de los noventa. El procedimiento está prácticamente en ciernes -dos pacientes antes que Lane recibieron el tratamiento en Gran Bretaña, pero sólo tuvieron un éxito parcial.
Miles de células han sido extraídas del páncreas de donantes de órganos ya fallecidos e inyectadas en una vena del hígado de Lane. Las células han creado su propio suministro de sangre y han comenzado a producir insulina. El método, según su doctor, el profesor Stephanie Amiel, constituye un "avance emocionante. Son enormes las implicaciones para el futuro. A la larga, podría significar el fin de la insulinodependencia para las personas que sufren de diabetes tipo 1".

A Lane se le han administrado tres tratamientos en cuatro meses en el hospital King's College de Londres, cada uno con una duración de 45 minutos. El procedimiento debería permitirle flexibilizar el estricto régimen diario de hacerse una prueba de sangre, inyectarse insulina y seguir una dieta rigurosa que todos los pacientes con diabetes tipo 1 deben cumplir para evitar las complicaciones de la enfermedad: confusión, náuseas, pérdida de la conciencia, problemas visuales, insuficiencia renal, amputación de miembros y enfermedades cardiovasculares.
En este tipo de diabetes, que constituye aproximadamente una quinta parte de todos los casos de diabetes, el sistema inmunológico del cuerpo destruye las células islotes del páncreas. Por 25 años, científicos han estado intentado trasplantarlas. Pero no fue sino hasta que el equipo de Shapiro logró resolver algunos de los problemas al aumentar significativamente el número de células trasplantadas y usar distintos tipos de drogas contra el rechazo que se logró progresar.

Obstáculos. No obstante, aún persisten ciertos inconvenientes, en particular la dependencia de por vida de los fármacos contra el rechazo y los problemas que origina la severa escasez de páncreas -en Gran Bretaña se donan unos 800 anualmente. Pocos órganos son adecuados para cultivar células. Muchos de los páncreas donados o bien se usan para trasplantes de todo el órgano o provienen de pacientes diabéticos que también han sufrido de insuficiencia hepática.

Sin embargo, los científicos esperan reducir el coctel de medicamentos prescritos para la diabetes y lograr que las células islotes, quizás mediante el uso de células madre, puedan engañar al cuerpo para que produzca nuevas células islotes, compensando así la insuficiencia de páncreas. Alternativamente, se podría cultivar nuevas células islotes en el laboratorio e impedir que el sistema inmunológico siga atacando las nuevas mediante la aplicación de vacunas.

En estos momentos, los pacientes que presentan el mayor riesgo de sufrir de hipoglicemia -una condición que potencialmente podría inducir un coma- son quienes se beneficiarán más. Los llamados "ataques hipoglicémicos" ocurren, generalmente, cuando el paciente se ha inyectado demasiada insulina en relación con la cantidad de alimentos ingeridos, lo que provoca que los niveles de glucosa en la sangre caigan abruptamente como para poder mantener el funcionamiento normal del cerebro.

Los dos pacientes que recibieron el tratamiento en el hospital King's College de Londres registraron resultados parcialmente satisfactorios: experimentaron un gran alivio en sus ataques de hipoglicemia, pero aún necesitan pequeñas dosis de insulina.

El profesor Amiel señala: "Hoy por hoy, en el estado en que se encuentra la tecnología, el proceso de trasplante de células islotes aún no ha sido perfeccionado. No contamos con numerosos donantes de órganos como para poder extraer suficientes células islotes y ayudar a los pacientes de diabetes tipo 1. Se requieren nuevas investigaciones para perfeccionar los procesos de aislamiento de células islotes y los fármacos utilizados para impedir su rechazo y, por tanto, la recurrencia de la diabetes. Por lo pronto, sólo podemos ofrecer este tratamiento a pacientes en quienes los tratamientos convencionales no estén dando resultados". l

THE GUARDIAN NEWS SERVICE. DERECHOS DE EL UNIVERSAL. TRADUCCION: SERVIO VILORIA

 
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