- Robert Redford
para rato

- Recuerdos de Frida. El monitor con la música. Sube.
- A bailar tambores. Llenos de rock.

 CRONICA
- El papá de Coromoto
- Karina
"Puedo tenerlo todo"
- La máquina del tiempo visita La guerra de los mundos
- Tom Cruise
"Rendimos tributo
a la versión original"
- Ver el Autana
SALUD
- Manzanilla milagrosa
SALUD
- Un rayo
de esperanza
para los diabéticos
NUTRICION
- Pon magnesio
en tu dieta
BELLEZA
- Esencia masculina
MODA
- Angel Sánchez
MODA
- Deje de combinar
TENDENCIAS
- Del buen tequila
COCINA
- ¡Vive la France!
MASCOTAS
- Que no se apresure
 CRIMENES
 HOROSCOPO
 HUMOR
 MAYTTE
 CRUCIGRAMA
 ARCHIVO
 CONTACTENOS
 
Dejar de sentirnos culpables
 

Es sorprendente ver cómo la vida de algunas personas se ve afectada y paralizada por un sentimiento de culpa. Y es que cuando nos sentimos culpables, no podemos experimentar la plenitud ni la felicidad, porque casi todos nuestros pensamientos están dirigidos a recordarnos que no podemos ser merecedores del bienestar, del éxito, de la satisfacción del logro, de la felicidad… porque todavía tenemos pendientes sin asumir, asuntos sin resolver. La culpa es un sentimiento negativo que nos agobia y perturba, ensombreciendo y marchitando cualquier momento de satisfacción que tengamos en nuestra vida.

La culpa se infiltra poco a poco en nuestra vida, vamos creciendo con ella y, sin darnos cuenta, influye en la manera en la que vemos el mundo. El sentimiento de culpa nos conecta siempre con un miedo a ser rechazados, castigados, abandonados, juzgados o criticados… Por eso la culpa concentra tanto poder y los demás nos manipulan tan fácilmente con ella.

La culpa hace que nos sintamos emocionalmente pequeños e indefensos, como cuando nos llamaban la atención y nos regañaban por algo, nos sentíamos inseguros y rechazados por nuestro comportamiento.

La culpa ha sido usada como un instrumento de manipulación y control, por algunos padres para educar a los hijos, por los hijos para manipular a sus padres, en algunas relaciones cotidianas a través del chantaje emocional.

El terreno más fértil para que crezca el sentimiento de culpa es un hogar crítico, autoritario y donde haya poco contacto afectivo, en el que la persona se sienta constantemente vigilada, criticada, denigrada o juzgada, donde se le exija, todo el tiempo, actuar de acuerdo con las expectativas de los demás, en especial con las de sus seres queridos. Muchas veces la necesidad de sentirse querido hace que una persona quiera complacer a los demás casi todo el tiempo y si no lo logra, se sienta culpable por ello.

Una baja estima hará que nos sintamos poco merecedores del cariño y la compañía de algunas personas, por lo tanto seremos en algún momento un blanco fácil de la manipulación por parte de éstas.

A muchas víctimas de maltrato, por ejemplo, les cuesta reconocer la situación que están viviendo porque en el fondo se sienten culpables y merecedoras de su situación dolorosa. En estos casos, la culpa y el temor pueden anular a una persona y su capacidad para decidir y pensar por sí misma, haciendo que se sientan víctimas encerradas en un círculo vicioso que busca la aprobación, el perdón y la aceptación de los demás para reivindicarse algún día.

Sin embargo, a menudo la culpa actúa de manera más sutil, amarrando a las personas en una especie de dependencia mutua. Los reclamos, los cambios de humor inesperados, algunos comentarios al aire, ciertas actitudes… son utilizados como un instrumento de poder para conseguir que el otro obedezca o haga lo que uno desea.

No es fácil desprenderse de la culpa, pues suele estar profundamente arraigada en la forma de pensar y en las propias emociones. ¿Hasta dónde y hasta cuándo?

Cómo desprenderse de la culpa
Reconoce el sentimiento de culpabilidad. El primer paso consiste en analizar con mucha sinceridad, cuáles son nuestros sentimientos de culpa y en qué situaciones aparecen. Algunos de estos sentimientos están ligados a tabúes sociales, otros a dependencias emocionales… Es importante que podamos reconocerlos y aceptarlos en nosotros para ver de qué manera nos afectan y cómo podemos sanarlos.

Expresa tus sentimientos. Una vez que identifiques lo que te hace sentir culpable, compártelo con una persona que te dé confianza, pues esto te ayudará a ver con mayor claridad si la culpa tiene una base real o no. Muchas veces otra persona nos permite analizar objetivamente la situación para descubrir que no era tan grave como pensamos.

Reconoce tus limitaciones. Muchas veces el sentimiento de culpa se genera porque eres muy exigente contigo mismo y con lo que quieres darle a los demás; al no poder cumplir con tus expectativas te sientes frustrado y culpable de fracasar. Aceptar que no puedes hacer todo, puede ser muy difícil pero en ciertos casos es necesario.

No te dejes manipular. No permitas que alguno de tus seres queridos te manipule haciéndote sentir culpable. Enfréntalo y conversa con él de la situación. Si sientes que eres inocente, exprésalo abiertamente y siéntete seguro y confiado de tu actuación.

Perdónate y date otra oportunidad. Todos cometemos errores, pero tenemos la oportunidad y el derecho de enmendarlos, lo importante es no volver a repetirlos. Asume tu responsabilidad y el compromiso de hacer cuanto sea necesario para corregirlos, perdónate y date otra oportunidad.

Es importante superar la culpa, sacarla de nuestra vida. Implica analizar cada situación en la que la sentimos, para asumir nuestra responsabilidad parcial, así como nuestros errores, tomar la decisión de aprender de ellos para no volver a cometerlos y quedar libre de la culpa para siempre, al darnos otra oportunidad.
¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien!
l


Preguntas y respuestas

Hola, Querida Maytte, me tranquiliza pensar que eres mi amiga y que puedo confiar en ti. Tengo un problema: generalmente lloro por todo y no me puedo contener. Cuando mi jefe me hace la más pequeña critica, termino a punto de llorar delante de él. Lo mismo me pasa cuando discuto con mi pareja o con alguna de mis amigas. No me puedo controlar y me parece que luzco ridícula e infantil. ¿Qué puedo hacer para evitarlo? ML P.

Es posible que seas una persona muy emotiva y que por esta razón no puedas controlar tus lágrimas. Llorar no es malo, por el contrario es un mecanismo que nos permite en muchos momentos liberar parte de las emociones que hemos reprimido por dentro, otras veces nos sirven para expresar emociones y sentimientos. Pero cuando las emociones se desbordan por razones pequeñas o en momentos inoportunos, nos sentimos muy mal.

No te exijas tanto a ti misma, acéptate como eres y no te sientas culpable por llorar como lo haces. Te sugiero que no le des importancia, tu mente se ha acostumbrado a liberar las lágrimas cuando estás sometida a alguna situación de tensión o crítica. Piensa que es como un gesto más, cuando le quites la importancia que le das, seguramente lo manejarás. Cuando tengas que discutir con alguien, hazlo calmadamente, aprende a controlar tus sentimientos y piensa que no es personal. Trata de relajarte un poco, dedica tiempo a desahogarte de tus problemas y preocupaciones con tus amigos y con tu pareja, de manera que tengas sentimientos más equilibrados.

Querida Maytte, necesito tu ayuda para superar un problema que me acompaña desde la época del bachillerato. Me pongo muy nerviosa cuando tengo que hablar en público, me bloqueo hasta el punto en que se me olvida lo que tenía preparado para la exposición y me siento desmayar. En este momento me acaban de dar un ascenso en el trabajo y me toca manejar un grupo más grande de personas a las que debo entrenar con una cierta frecuencia. No sé qué hacer, estoy pensando inclusive en rechazar esta nueva posición. S M.

Muchas veces sabemos expresarnos, manejamos el tema, pero el miedo a hacer el ridículo, a quedar mal o a equivocarnos nos hace tartamudear, sudar y olvidarnos del discurso. ¡Es importante aprender a superar este temor!
No puedes renunciar a esta oportunidad a causa de un viejo temor, esta es tu oportunidad para enfrentarlo y superarlo de una vez por todas. La forma más adecuada es hacerlo, una y otra vez hasta que vayas ganando confianza y seguridad en ti misma y en tus capacidades. Te sugiero que cuando tengas una exposición no pienses en ello, prepárate y distrae tu mente hasta que llegue el momento de hacerlo. Escribe un guión con las ideas más resaltantes para que puedas desarrollarlas una sin perder el hilo conductor. Cuando estés en el auditórium, no veas a todas las personas que se encuentran él, fija tu mirada en un punto lejano en el medio del espacio y comienza a hablar con tranquilidad. Respira profundamente y libera la ansiedad que te produce estar ahí… verás cómo después de los primeros 10 minutos, se calienta tu cuerpo y te sientes como pez en el agua manejando la situación.

Estimada Maytte, tengo problemas para decir que no. Ultimamente me he dado cuenta de que me cuesta trabajo decirle que no a las personas que quiero, en especial a mis hijos. Me siento cansada de cargar con tantas responsabilidades y de vivir sólo para complacerlos a todos ellos. Quiero tomarme un tiempo para mí sin sentirme culpable de hacerlo. ¡Necesito un consejo por favor! E P R.

A casi todos nos gusta complacer a los demás o estar siempre de acuerdo con ellos. Pero cuando vives para darle gusto a los otros seguramente que tienes un pequeño problema de baja estima. La única persona que puede establecer ese límite eres tú, tomando la decisión de comenzar a decir que no en aquellos momentos en lo que no quieres hacer algo o por falta de tiempo, por tener otros compromisos o simplemente porque no sientes el deseo de hacerlo. Es importante que nos atrevamos a decir lo que en verdad queremos, sin sentirnos culpables o responsables del cómo se sentirá la otra persona. No des tantas excusas, no necesitas justificar demasiado tu negativa en un momento dado. Cuando das muchas explicaciones para justificarte, muestras inseguridad y debilidad esto puede ser usado por la otra persona para conseguir de ti lo que desea. Sé amable pero firme al momento de decir que no, encuentra siempre las mejores palabras para hacerlo, se amable y cortés pero mantente firme en tu posición.

maytte@maytte.com

Te invitamos el proximo domingo 3 de julio al sexto taller del Gimnasio para El Alma: "Como pasar la Pagina". Maytte compartira reflexiones, ejercicios y herramientas para ayudarnos a superar la perdida, las rupturas y a darnos otra oportunidad. En el Parque del Este, Sector de Trotadores, Caracas. Hora: de 10:00am a 1:00pm. Entrada Libre.
Trae a tu familia y amigos. Mas informacion: www.maytte.com. Telf.: 0212-614.0500

 
volver a eluniversal.com | ir arriba
 
Contáctenos | Tarifario | Publicidad en línea | Política de privacidad
Términos Legales | Condiciones de uso