|
Es sorprendente ver cómo la vida de
algunas personas se ve afectada y paralizada por un sentimiento
de culpa. Y es que cuando nos sentimos culpables, no podemos experimentar
la plenitud ni la felicidad, porque casi todos nuestros pensamientos
están dirigidos a recordarnos que no podemos ser merecedores
del bienestar, del éxito, de la satisfacción del logro,
de la felicidad
porque todavía tenemos pendientes sin
asumir, asuntos sin resolver. La culpa es un sentimiento negativo
que nos agobia y perturba, ensombreciendo y marchitando cualquier
momento de satisfacción que tengamos en nuestra vida.
La culpa se infiltra poco a poco en nuestra
vida, vamos creciendo con ella y, sin darnos cuenta, influye en
la manera en la que vemos el mundo. El sentimiento de culpa nos
conecta siempre con un miedo a ser rechazados, castigados, abandonados,
juzgados o criticados
Por eso la culpa concentra tanto poder
y los demás nos manipulan tan fácilmente con ella.
La culpa hace que nos sintamos emocionalmente
pequeños e indefensos, como cuando nos llamaban la atención
y nos regañaban por algo, nos sentíamos inseguros
y rechazados por nuestro comportamiento.
La culpa ha sido usada como un instrumento
de manipulación y control, por algunos padres para educar
a los hijos, por los hijos para manipular a sus padres, en algunas
relaciones cotidianas a través del chantaje emocional.
El terreno más fértil para que
crezca el sentimiento de culpa es un hogar crítico, autoritario
y donde haya poco contacto afectivo, en el que la persona se sienta
constantemente vigilada, criticada, denigrada o juzgada, donde se
le exija, todo el tiempo, actuar de acuerdo con las expectativas
de los demás, en especial con las de sus seres queridos.
Muchas veces la necesidad de sentirse querido hace que una persona
quiera complacer a los demás casi todo el tiempo y si no
lo logra, se sienta culpable por ello.
Una baja estima hará que nos sintamos
poco merecedores del cariño y la compañía de
algunas personas, por lo tanto seremos en algún momento un
blanco fácil de la manipulación por parte de éstas.
A muchas víctimas de maltrato, por ejemplo,
les cuesta reconocer la situación que están viviendo
porque en el fondo se sienten culpables y merecedoras de su situación
dolorosa. En estos casos, la culpa y el temor pueden anular a una
persona y su capacidad para decidir y pensar por sí misma,
haciendo que se sientan víctimas encerradas en un círculo
vicioso que busca la aprobación, el perdón y la aceptación
de los demás para reivindicarse algún día.
Sin embargo, a menudo la culpa actúa
de manera más sutil, amarrando a las personas en una especie
de dependencia mutua. Los reclamos, los cambios de humor inesperados,
algunos comentarios al aire, ciertas actitudes
son utilizados
como un instrumento de poder para conseguir que el otro obedezca
o haga lo que uno desea.
No es fácil desprenderse de la culpa,
pues suele estar profundamente arraigada en la forma de pensar y
en las propias emociones. ¿Hasta dónde y hasta cuándo?
Cómo desprenderse de la culpa
Reconoce el sentimiento de culpabilidad.
El primer paso consiste en analizar con mucha sinceridad, cuáles
son nuestros sentimientos de culpa y en qué situaciones aparecen.
Algunos de estos sentimientos están ligados a tabúes
sociales, otros a dependencias emocionales
Es importante que
podamos reconocerlos y aceptarlos en nosotros para ver de qué
manera nos afectan y cómo podemos sanarlos.
Expresa tus sentimientos.
Una vez que identifiques lo que te hace sentir culpable, compártelo
con una persona que te dé confianza, pues esto te ayudará
a ver con mayor claridad si la culpa tiene una base real o no. Muchas
veces otra persona nos permite analizar objetivamente la situación
para descubrir que no era tan grave como pensamos.
Reconoce tus limitaciones.
Muchas veces el sentimiento de culpa se genera porque eres muy exigente
contigo mismo y con lo que quieres darle a los demás; al
no poder cumplir con tus expectativas te sientes frustrado y culpable
de fracasar. Aceptar que no puedes hacer todo, puede ser muy difícil
pero en ciertos casos es necesario.
No te dejes manipular.
No permitas que alguno de tus seres queridos te manipule haciéndote
sentir culpable. Enfréntalo y conversa con él de la
situación. Si sientes que eres inocente, exprésalo
abiertamente y siéntete seguro y confiado de tu actuación.
Perdónate y date otra oportunidad.
Todos cometemos errores, pero tenemos la oportunidad y el derecho
de enmendarlos, lo importante es no volver a repetirlos. Asume tu
responsabilidad y el compromiso de hacer cuanto sea necesario para
corregirlos, perdónate y date otra oportunidad.
Es importante superar la culpa, sacarla
de nuestra vida. Implica analizar cada situación en la que
la sentimos, para asumir nuestra responsabilidad parcial, así
como nuestros errores, tomar la decisión de aprender de ellos
para no volver a cometerlos y quedar libre de la culpa para siempre,
al darnos otra oportunidad.
¡Suelta el pasado, deja de preocuparte por el futuro, vive
el presente, la vida es maravillosa, todo va a estar bien! l
Hola, Querida Maytte, me tranquiliza pensar
que eres mi amiga y que puedo confiar en ti. Tengo un problema:
generalmente lloro por todo y no me puedo contener. Cuando mi jefe
me hace la más pequeña critica, termino a punto de
llorar delante de él. Lo mismo me pasa cuando discuto con
mi pareja o con alguna de mis amigas. No me puedo controlar y me
parece que luzco ridícula e infantil. ¿Qué
puedo hacer para evitarlo? ML P.
Es posible que seas una persona muy emotiva
y que por esta razón no puedas controlar tus lágrimas.
Llorar no es malo, por el contrario es un mecanismo que nos permite
en muchos momentos liberar parte de las emociones que hemos reprimido
por dentro, otras veces nos sirven para expresar emociones y sentimientos.
Pero cuando las emociones se desbordan por razones pequeñas
o en momentos inoportunos, nos sentimos muy mal.
No te exijas tanto a ti misma, acéptate
como eres y no te sientas culpable por llorar como lo haces. Te
sugiero que no le des importancia, tu mente se ha acostumbrado a
liberar las lágrimas cuando estás sometida a alguna
situación de tensión o crítica. Piensa que
es como un gesto más, cuando le quites la importancia que
le das, seguramente lo manejarás. Cuando tengas que discutir
con alguien, hazlo calmadamente, aprende a controlar tus sentimientos
y piensa que no es personal. Trata de relajarte un poco, dedica
tiempo a desahogarte de tus problemas y preocupaciones con tus amigos
y con tu pareja, de manera que tengas sentimientos más equilibrados.

Querida Maytte, necesito tu ayuda para superar
un problema que me acompaña desde la época del bachillerato.
Me pongo muy nerviosa cuando tengo que hablar en público,
me bloqueo hasta el punto en que se me olvida lo que tenía
preparado para la exposición y me siento desmayar. En este
momento me acaban de dar un ascenso en el trabajo y me toca manejar
un grupo más grande de personas a las que debo entrenar con
una cierta frecuencia. No sé qué hacer, estoy pensando
inclusive en rechazar esta nueva posición. S M.
Muchas veces sabemos expresarnos,
manejamos el tema, pero el miedo a hacer el ridículo, a quedar
mal o a equivocarnos nos hace tartamudear, sudar y olvidarnos del
discurso. ¡Es importante aprender a superar este temor!
No puedes renunciar a esta oportunidad a causa de un viejo temor,
esta es tu oportunidad para enfrentarlo y superarlo de una vez por
todas. La forma más adecuada es hacerlo, una y otra vez hasta
que vayas ganando confianza y seguridad en ti misma y en tus capacidades.
Te sugiero que cuando tengas una exposición no pienses en
ello, prepárate y distrae tu mente hasta que llegue el momento
de hacerlo. Escribe un guión con las ideas más resaltantes
para que puedas desarrollarlas una sin perder el hilo conductor.
Cuando estés en el auditórium, no veas a todas las
personas que se encuentran él, fija tu mirada en un punto
lejano en el medio del espacio y comienza a hablar con tranquilidad.
Respira profundamente y libera la ansiedad que te produce estar
ahí
verás cómo después de los
primeros 10 minutos, se calienta tu cuerpo y te sientes como pez
en el agua manejando la situación.

Estimada Maytte, tengo problemas para decir
que no. Ultimamente me he dado cuenta de que me cuesta trabajo decirle
que no a las personas que quiero, en especial a mis hijos. Me siento
cansada de cargar con tantas responsabilidades y de vivir sólo
para complacerlos a todos ellos. Quiero tomarme un tiempo para mí
sin sentirme culpable de hacerlo. ¡Necesito un consejo por
favor! E P R.
A casi todos nos gusta complacer a
los demás o estar siempre de acuerdo con ellos. Pero cuando
vives para darle gusto a los otros seguramente que tienes un pequeño
problema de baja estima. La única persona que puede establecer
ese límite eres tú, tomando la decisión de
comenzar a decir que no en aquellos momentos en lo que no quieres
hacer algo o por falta de tiempo, por tener otros compromisos o
simplemente porque no sientes el deseo de hacerlo. Es importante
que nos atrevamos a decir lo que en verdad queremos, sin sentirnos
culpables o responsables del cómo se sentirá la otra
persona. No des tantas excusas, no necesitas justificar demasiado
tu negativa en un momento dado. Cuando das muchas explicaciones
para justificarte, muestras inseguridad y debilidad esto puede ser
usado por la otra persona para conseguir de ti lo que desea. Sé
amable pero firme al momento de decir que no, encuentra siempre
las mejores palabras para hacerlo, se amable y cortés pero
mantente firme en tu posición.
maytte@maytte.com
Te
invitamos el proximo domingo 3 de julio al sexto taller del Gimnasio
para El Alma: "Como pasar la Pagina". Maytte compartira
reflexiones, ejercicios y herramientas para ayudarnos a superar
la perdida, las rupturas y a darnos otra oportunidad. En el Parque
del Este, Sector de Trotadores, Caracas. Hora: de 10:00am a 1:00pm.
Entrada Libre.
Trae a tu familia y amigos. Mas informacion: www.maytte.com. Telf.:
0212-614.0500
|