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La máquina del tiempo visita
La guerra de los mundos
El taquillero dúo que conforman
Steven Spielberg y Tom Cruise vuelve a juntarse en la pantalla con
una nueva versión de la historia de H.G. Wells sobre invasiones
marcianas a la Tierra, que en otros tiempos llevaran con contundente
éxito a la radio, y después al cine, los genios de
Orson Welles y George Pal, respectivamente. Todo un reto que llega
a nuestras salas el 1° de julio. Fedosy
Santaella Kruk
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H.G. Wells
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George Pal
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Orson Wells
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Decir que el Ultimo afán de Steven Spielberg
es una nueva versión de La guerra de los mundos no
es cualquier cosa. Estamos hablando de un hecho cargado de muy serias
responsabilidades. Es viajar en la máquina del tiempo de
H.G. Wells para conocer al propio H.G. Wells, y también para
asombrarse con la magia cinematográfica del gran Georges
Méliès, temblar de pequeñez frente al volumen
genial de Orson Welles, y estrecharle la mano al habilidoso George
Pal.
Arribemos primero en los albores de la literatura
de ciencia ficción; encontremos allí, inclinado sobre
su manuscrito, al escritor británico Herbert George Wells
(1886-1946); el heredero más privilegiado de Julio Verne
y quien terminaría de darle forma al género de ciencia
ficción sobre aquel escritorio que no sospechaba ni remotamente
la existencia de una PC, a través de novelas como La máquina
del tiempo, El hombre invisible, La isla del doctor Moreau y La
guerra de los mundos. Tomemos en cuenta que la primera novela
es de 1895 y la última de 1898. Estamos hablando de una época
donde la luz eléctrica apenas fue presentada al gran público
en 1878 y donde la reina Victoria mandaba muy victorianamente.
Aguantemos un rato más en estos días
y fijemos nuestra atención en el ojo profético del
"mago y prestidigitador de altura", Georges Méliès,
el creador del cine como una experiencia lúdica, imaginativa;
es decir, del cine tal como hoy lo conocemos. Claro, era mago, y
su magia la llevó al cine. Su obra maestra, Viaje a la
luna -esa donde un cohete aterriza inclemente sobre un ojo del
satélite cara de crimen- está inspirada en De la
tierra a la luna de Verne y en Los primeros hombres en la
luna de H.G. Wells. Conclusión: Wells y sus mundos de
ciencia ficción han estado presentes en el cine desde sus
inicios, y ya entonces se anticipaba que La guerra de los mundos
algún día se realizaría.
Pero vayamos de vuelta a la máquina.
Ahora estamos de punta de zapato a punta de nariz frente a Orson
Welles, el "pequeño tocayo" de H.G. Wells, tal
como éste lo llamó cuando se conocieron en Alamo City,
no sé si en broma o en serio, porque Orson no era pequeño,
y poco más o menos su tocayo, más allá de la
"e" sobrante del apellido de Orson. Este encuentro, entre
Wells y Welles, tuvo lugar dos años después de que
el joven empresario y actor hubiera representado en radio una versión
libérrima de La guerra de los mundos. En aquel entonces,
la ficción radial, o el radio drama, era un encanto vivo
y de múltiples facetas. Para 1938, el joven Orson, director
de un grupo de teatro (Mercury Theatre sobre las tablas,
Mercury Theatre on Air frente los micrófonos),
intentaba superar los bajos ratings de sus montajes en CBS.
El día de Halloween (30 de
octubre), el grupo lanzó una transmisión radial que
se convertiría en la más famosa -y también
la más infame- en la historia de la radio. En cierto momento,
la programación de la emisora se interrumpió con el
reporte de un periodista desde una granja en Nueva Jersey. La noticia:
un objeto no identificado había caído en el sitio.
Este hecho, apenas sería el inicio de la fatal invasión
de los marcianos. Entre reportes desesperados, largos silencios,
ruidos desconocidos y explosiones horroríficas, Welles arrastraría
a miles de personas a la locura colectiva. Tal como lo cuenta él
mismo en una entrevista con Peter Bogdanovich, esto fue lo que sucedió:
"Los hogares se quedaron desiertos y las iglesias se abarrotaron.
Desde Nashville a Minneapolis la gente se lamentaba y se rasgaba
las vestiduras en la calle". Aunque Welles se vio envuelto
en unas supuestas demandas legales ("resultó que muchas
de ellas estaban en las imaginaciones calenturientas de los periódicos",
le diría Welles a Bogdanovich), al final, la transmisión
radial de La guerra de los mundos lo catapultó a la fama
y lo llevó a Hollywood, donde un tiempo después haría
El ciudadano Kane, para muchos la mejor película de todos
los tiempos que perdió el Oscar a mejor película.
El padre de los efectos.
Volvamos a la máquina del tiempo, pero continuemos con el
tema de los premios. Es el año 1954 y sobre una platea, George
Pal recibe el Oscar a mejores efectos especiales por su versión
de La guerra de los mundos (de 1953). George Pal, productor
del film, es el creador del Dynamation, que consiste en la
filmación cuadro por cuadro de marionetas en secuencias de
movimientos, maquetas escenográficas muy detalladas y actores
reales sobre fondos blancos, todo por separado, para luego mezclarlo
en la alquimia del laboratorio y presentarlo como una sola escena.
La guerra de los mundos es el mejor ejemplo del arte técnico
de George Pal, que en su momento fue el gran maestro de los efectos
especiales. Ante él, George Lucas, los hermanos Wachowski,
Peter Jackson y hasta el mismo Spielberg se quitan el sombrero.
Así que ahora la máquina
nos trae al presente y estamos de vuelta con Steven, el director
de E.T. y de la saga de Indiana Jones. Sin duda, él
sabe lo que está haciendo, y tiene currículo para
cargar en su espalda con el peso de los gigantes que le precedieron,
y con ese montón de películas malas que han hecho
el intento de recrear el universo de H.G. Wells (sólo les
recuerdo aquella espantosa versión de La máquina
del tiempo, donde Guy Pierce viaja impávido con su cara
de "miren, qué lindo soy" a través de impresionantes
oleadas de tiempo infinito). Así que la responsabilidad que
tiene mister Spielberg de hacer un excelente trabajo, es enorme.
Pero ya sabemos, el tiempo se hará cargo; la memoria y el
olvido, sólo dependen de su máquina selectiva. l
fedosy@hotmail.com
FOTOS DEL FILM: CORTESIA UNITED INTERNATIONAL
PICTURES (UIP)
Ver también en Encuentros:
- Karina. "Puedo
tenerlo todo"
- Tom Cruise. "Rendimos
tributo a la versión original"
- Ver el Autana
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