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Un
diablo
con rostro angelical
El cuento de hoy narra la historia de
una dama que quedó libre de deudas con un poquito de polvo
blanco llamado arsénico. Max
Haines
Veneno y atraccion sexual son dos elementos
que a menudo llevan al asesinato. Fräulein Anna Felser compró
el primero y rezumaba el segundo.
Anna nació en Pussen, Alemania, pero
dejó su país en busca de fortuna en el nuevo mundo.
Para ser más específicos, en Cincinnati. Antes de
salir de Alemania, accidentalmente produjo un hijo, Oscar, a quien
había dejado en casa con mamá Felser.
A los 23 años de edad, Anna era amorosa,
de bella sonrisa, ojos azules brillantes y un cuerpo ardiente. Sin
embargo, tenía un corazón tan frío como el
pico de un pingüino, y decidió usar sus recursos para
conseguir la riqueza y el lujo que sentía eran su destino.
Tras su llegada a Cincinnati, la primera parada
de Anna fue en la casa del tío Max Doeschel, quien había
contribuido con 256 dólares para financiar el viaje de Anna
a la tierra de la cerveza y la miel. El tío Max, un caballero
anciano retirado, se imaginó que estaba importando una ama
de casa/enfermera. Anna, quien había tomado unas clases de
enfermería en Alemania, tenía ideas diferentes.
En las noches tranquilas, Anna atraía
a jóvenes varones viriles hacia su habitación, donde
estaban más que dispuestos a desprenderse de unos cuantos
dólares para probar sus muchos encantos. El tío Max
descubrió que su sobrina estaba ejerciendo una de las profesiones
más antiguas del mundo, justo bajo su techo. En seguida ordenó
a Anna que se fuera de su casa, gruñendo que quería
sus 256 dólares de vuelta.
¿Qué tiene que hacer una muchacha?
Anna se buscó otro tío. Karl Osswald, un tío
por matrimonio, un tipo de diferente talante. Y lo que es más,
tenía un ojo errante. Durante el primer encuentro, el tío
Karl observó a Anna de norte a sur y le gustó lo que
vio. Anna se fue a vivir con el tío Karl ese mismo día
como ama de casa/amante. Naturalmente, Anna no se encargaba de la
parte de ama de casa en su nueva posición. Dos semanas de
cohabitación convencieron a Karl de que su sobrina Anna era
la mujer para él. Le propuso matrimonio.
Anna estuvo de acuerdo, pero había un
contratiempo menor. Ella quería desesperadamente traer a
su hijo Oscar a Cincinnati. Desafortunadamente, tenía el
pequeño problema del dinero. El tío Karl salió
en su ayuda. El le prestaría 2.500 dólares, con la
condición de que cuando volviera con su hijo ellos se casarían.
Mientras esperaba que los arreglos del viaje se finalizaran, Anna
se hizo muy amiga del camarero Philip Hahn. Phil no era un camarero
común y corriente. No, señor. Había ahorrado
una suma considerable de dinero con la idea de abrir una combinación
de deli con salón. Anna tomó mucho más que
un interés pasajero en Phil. De hecho, se acostaba con él
cada tarde, ya que sus noches estaban ocupadas con el tío
Karl.
¿Podrían creer que la noche justo
antes de que Anna partiera para Alemania, se casó con Phil
Hahn?
Cuando Anna volvió con el pequeño
Oscar, tenía tres hombres alterados esperándola. El
tío Max, enfadado, pues todavía estaba intentando
recuperar sus 256 dólares. El tío Karl, quien esperaba
el pago de su préstamo de 2.500 dólares. El marido
Phil, quien se preguntaba si se habría apresurado demasiado
al casarse con una mujer que tenía tantos problemas financieros.
Phil decidió hacer lo mejor en una situación
confusa. Abrió su deli con Anna como la camarera estrella.
A Anna no le gustaba lo de atender mesas, como tampoco le gustaba
lo de ser ama de casa.
Ella informó a su maridito Phil que
tenía un plan para hacer dinero, mucho más rápidamente
que el negocio del schnitzel y el strudel. Un cliente viejo adinerado,
Ernest Koch, la había invitado a irse a vivir a su enorme
casa en la prestigiosa avenida Colerain, como enfermera. Ni hablar,
gritó Phil. Su esposa en la casa de otro hombre, no quería
ni oírlo.
Entonces fue cuando Anna compró un veneno
para ratas, que tenía el número uno de los ingredientes
para matar: arsénico. Phil se enfermó. Entre golpes
de agonía, encontró la botella del veneno para ratas
en el bolsillo del delantal de Anna. Ese mismo día se fue
a vivir con su madre. Anna se fue a vivir con Ernest. Seis semanas
más tarde, Ernest se fue a un sitio mejor, dejando su casa
y todas sus posesiones terrenales a su nueva enfermera, Anna.
La madre de Phil Hahn olió a rata, tal
vez incluso veneno de rata. Hizo tanto lío que obligó
a exhumar el cuero de Ernest Koch. ¡Sorpresa! La causa de
la muerte fue atribuida a cáncer de garganta. Anna quedó
libre de toda sospecha.
En los siguientes sucios años treinta,
Anna conoció y sirvió su preparación venenosa
a Jacob Wagner, quien enfermó violentamente. En tres meses,
se acabó todo. Enterraron a Jacob. El mismo día del
funeral, Anna Felster Hahn pidió que se buscara el testamento
en la casa de Wagner. Se encontró el testamento, dejando
todas sus propiedades a Anna. Desafortunadamente, Anna no había
sido muy prolija. La fecha en el testamento era el 10 de enero de
1936, meses antes de que Anna conociera al fallecido. Anna también
había olvidado poner testigos en el testamento.
Lo obvio llamó la atención de
la policía, que decidió investigar la historia de
Anna Hahn. De inmediato descubrieron lo del tío Max y Karl,
Ernest Koch, y la botella de veneno para ratas por Philip Hahn.
Aunque la policía estaba investigando
sus actividades, Anna se las arregló para entablar una relación
con George Obendoerfer, de 60 años.
La amorosa pareja, acompañada por el
hijo, Oscar, hizo un viaje a Denver, Colorado. Cuando George cayó
enfermo, se trasladaron al hotel Colorado Springs, donde George
murió. Se ganó 2.000 dólares.
Cuando Anna llegó de nuevo a Cincinnati,
la policía estaba esperando. Su casa en la avenida Colerain
fue registrada. Los detectives encontraron una botella con veneno
para ratas en el tanque del toilet. Anna juró que no sabía
cómo había llegado el veneno hasta allí. Desafortunadamente
para Anna se rastreó el veneno hasta la tienda donde fue
comprado. Un dependiente en particular recordaba a Anna.
En
su casa, la policía también encontró unas notas
comprometedoras dirigidas a Albert Palmer y George Heis. Luego de
investigar, la policía descubrió que Palmer había
muerto inesperadamente, y Heis estaba paralizado de la cintura para
abajo y casi muerto. Heis dijo que Anna le había quitado
todo su dinero y después le había envenenado.
Cuando la cara bonita de Anna llegó
a las primeras páginas de la prensa, un caballero llamado
August Schultz se presentó, declarando que Anna Hahn había
sido la novia de su amigo, George Gsellman, de 63 años de
edad. Desafortunadamente, Gsellman también estaba enterrado.
Por la insistencia de Schultz, se exhumó el cuerpo y se encontró
un pedazo grande de arsénico.
El 17 de agosto de 1936, Anna Hahn se sometió
a juicio por asesinato. No cabía mucha duda sobre el resultado
final. Anna fue declarada culpable del cargo. El 20 de junio de
1938, fue ejecutada en la Penitenciaría Estatal de Ohio.
Anna Hahn fue la primera mujer ejecutada en una silla eléctrica.
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Ilustraciones: David Márquez
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