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Cecilia Roth "Uno cree
que nunca
va a morir"

La heroína de la película Todo sobre
mi madre, icono argentino de la actuación y ex esposa de Fito Páez, reflexiona sobre la muerte, el tema principal de
Epitafios, el thriller que protagoniza para HBO, cuya segunda temporada arranca
esta noche
.
Por Pablo Ernesto Blanco


En el oscuro apartamento de un edificio abandonado se dan cita una mujer de unos 50 años, y un joven de 19. Después de un par de palabras cómplices, ambos se sientan alrededor de una pequeña mesa de madera, se miran fijamente a los ojos y, sin meditarlo mucho, comienzan a jugar a la ruleta rusa. La tensión aumenta, paulatinamente, cada vez que alguno de ellos hace girar el tambor del revólver antes de apretar nuevamente el gatillo contra sí mismos, hasta que salga expulsada la única bala contenida en el arma y acabe con la vida de uno de los dos. Repentinamente, deciden cambiar las reglas del juego y comienzan a apuntarse el uno al otro en cada ronda. A los pocos segundos, el muchacho se percata de que dará en el blanco contra la dama, quien estalla en cólera. "¡Dispara!", le implora ella, consciente de su propio final. Notoriamente asustado, el sujeto se dispone, finalmente, a accionar la pistola…

La fémina en cuestión es la detective Marina Segal, un personaje ficticio interpretado por Cecilia Roth en Epitafios, el thriller psicológico made in Argentina, con el sello de Pol-ka Producciones y en el mejor estilo de espacios como el estadounidense CSI. A propósito del estreno de la segunda temporada de esta serie -que arranca hoy, a las 8:30 pm, por la señal de HBO- Estampas conversó, telefónicamente, con esta respetada actriz bonaerense. De inconfundible voz ronquita, Roth -quien vive entre Buenos Aires y Madrid- es especialmente recordada por su rol de Manuela en la película Todo sobre mi madre, de 1999, una de las obras emblemáticas de Pedro Almodóvar. A esto se suman sus trabajos en cintas representativas del cine de autor latinoamericano contemporáneo como Un lugar en el mundo o Martín Hache, ambas dirigidas por su paisano Adolfo Aristarain. Para mayores señas, es la ex esposa del cantante Fito Páez, con quien tiene un hijo adoptivo, de nueve años, y con quien compartió un par de producciones cinematográficas, concebidas por el músico: La balada de Donna Helenade 1994, y Vidas Privadas, de 2001. Bien podría decirse que, en la mayoría de los casos, a esta artista le toca asumir personajes marcados por la tragedia. Su Marina Segal, de Epitafios, no es la excepción; de hecho, es la que quizás está más directamente en contacto con la muerte, aquella que trata de descifrar y la que busca para sí misma. Partiendo de lo anterior, Cecilia, de ascendencia ucraniana y 53 años, reflexiona desde acá sobre el más allá.

Amada inmortal
¿Qué te gustaría que fuese escrito en tu propio epitafio?
"¡Por Dios! (suelta una larga carcajada). ¡Qué pregunta tan horrorosa! La verdad es que no he pensado nunca en eso. ¡Ni quiero pensarlo! ¡Tampoco quiero saber quién lo va escribir! (Se relaja un poco). Siempre me ha parecido muy gracioso lo que pidió el comediante Groucho Marx que escribieran en su epitafio: 'Disculpen que no me levante' (risas)".

En todo caso, ¿la muerte es un tema prohibido para ti?
"No, para nada. Lo que no me gusta es pensar en mi epitafio, es demasiado prosaico (risas). Pero estoy sumamente conectada con la muerte, sería una idiota si no lo estuviera. Es un tema obligado en mi trabajo".

Es el tema principal de Epitafios…
"En efecto, lo que se muestra allí es el rostro que le ponemos a la vida y el rostro que le ponemos a la muerte".

ROTH se luce como Marina Segal,
una atípica detective a la que le gusta jugar
a la ruleta rusa

¿Qué rostro le pones tú a la muerte?
"Creo que, a la larga, los seres humanos debemos entender que la vida y la muerte son la misma cosa, ya que el deseo sensual de la existencia siempre está más o menos próximo al hecho de fallecer. Ojalá lo viéramos con tanta naturalidad como el desarrollo de una pequeña semilla que brota y luego se desintegra. Hay una frase maravillosa que leí hace poco que reza: 'No se muere el 99 por ciento de la gente, se muere el 100 por ciento de la gente'. Lo que pasa es que uno siempre tiene la certeza de que pertenece al uno por ciento de los que no van a morirse (risas). Y no es verdad. Así que supongo que el proceso de la vida te llevará a un encuentro con la muerte".

¿Cómo te gustaría que fuese ese encuentro en tu caso?

"A ver… No me gustaría que ocurriese (risas). Supongo que me gustaría irme sin deudas emocionales, habiendo hecho todo lo que tenía que hacer. Me sumo a lo que dice Woody Allen: 'No le temo a la muerte, sólo que no me gustaría estar allí cuando suceda'".

De pequeña no le temías al asunto. De hecho, solías hacerte la muerta frente a tu hermano, según aparece publicado en algunas entrevistas en la
web
"(Risas) ¡El pobre! Era parte de una especie de juego actoral. Me tumbaba en el suelo de la habitación esperando a que él entrara, sabiendo que iba a entrar. Cuando me tocaba la cara yo dejaba de respirar, y él, inmediatamente, empezaba a gritar: ¡Cecilia!, ¡Cecilia! Terminaba llorando. Se llegó a pegar muchos sustos. Claro, ya a la décima vez no se lo creía (risas). No sé, creo que era parte de ese sadismo propio de los hermanos mayores para con los más pequeños de la casa".

Marina Segal, tu personaje en
Epitafios, también juega un poco con ese sadismo…
"Concretamente juega a la ruleta rusa, que es algo espeluznante. Siempre la comparo con un bombero pirómano: primero apaga el fuego y después lo enciende. Su historia personal la lleva todo el tiempo, indefectiblemente, a la muerte, por sus culpas, por sus miedos, por sus soledades… En esta segunda temporada se entiende, al fin, la naturaleza de su conducta. Aparecerán dos personajes que completarán las piezas de su rompecabezas. Yo diría que es una asesina que decidió convertirse en policía, para ella da igual ser una cosa o la otra".

¿Qué cosa "asesinarías" tú?
"Acabaría con la tontería humana sin pensarlo. Con la cerrazón, con la necedad, que es el origen de todos los males, más allá de la ambición. La raíz de todo lo negativo se encuentra en la necedad absoluta".

¿Algún director al que hayas querido matar?
"(Sube la voz) ¿Matar? No está entre en mis planes, por ahora. Si lo dices de manera metafórica, desde hace tiempo aprendí que, si no tienes una relación estrecha con el director, pues no queda otra opción que hacer tu trabajo de la mejor manera posible, sin perderse esa maravillosa experiencia que es hacer una película. Esa es la actitud".

¿Volverías a trabajar con Fito Páez?
"Por supuesto que sí. Nos llevamos muy bien, nos queremos mucho".

¿Cómo te fue con él como actriz?
"Me fue muy bien. Vidas Privadas (la película de Páez) fue una historia muy dura. Era la primera cinta de Fito y él tenía que lidiar con el estereotipo de ser 'un músico que se mete con la actuación'. Fue un trabajo muy interesante, pero, a la vez, muy difícil de concebir".

Sueles asumir papeles, quizás, difíciles de concebir…
"Me interesan los roles con riesgo, con los que pueda encontrar un punto de contacto, aunque, aparentemente, sean lejanos a mí. Me gusta que tengan un desenlace no previsible. Durante el desarrollo de la historia, disfruto, especialmente, ese hecho que les cambia la vida para siempre. Yo, por mi parte, tengo la fantasía de que una película me cambia a mí también (risas). Y en realidad sucede. No sólo con las películas, también con las obras de teatro, me transforman, me hacen replantearme al ser humano. Este oficio me ha enriquecido artística y personalmente".

¿Es un oficio que le agradeces a la vida?
"A la vida le agradezco estar en este momento hablando contigo por teléfono, justo debajo de un sauce llorón, con todas las magnolias en plenitud, comiéndome una rica ensalada y viendo a mi hijo jugando con un gatito blanco. Lo demás es ambicioso".

pblanco@eluniversal.com

MUERTA DE RISA
EL DÚO ESTELAR de Epitafios ahora protagoniza una comedia

En esta segunda temporada de Epitafios -también escrita por los hermanos Marcelo y Walter Slavich- vuelven al ruedo los personajes que cautivaron a la audiencia en la primera entrega. Roth, como ya se dijera, vuelve a asumir a la atormentada detective Marina Segal, junto a Julio Chávez, quien interpreta al no menos conflictivo policía Renzo Márquez. Ambos, bajo las órdenes del comisario Mazzoni (Daniel Fanego), estarán a la caza de un criminal (Leonardo Sbaraglia) para quien el asesinato es, en la mayoría de los casos, una impecable forma de expresión artística. Entre otras novedades salen a flote los fantasmas del pasado de Marina, evidencias que la obligarán a dejar de lado su doble vida y quizás a confesar el crimen que cometió. Una vez terminada de grabar esta segunda entrega de la serie, Pol-ka Producciones tomó a la pareja protagónica de Epitafios (Roth y Chávez) y los reunió nuevamente en el set de Tratáme Bien (el verbo está intencionalmente acentuado en la segunda 'a' para reflejar el típico acento sureño), una sitcom que versa sobre la pareja. Para el momento de esta entrevista, Roth se encontraba en pleno rodaje de este nuevo proyecto que fue estrenado este mes por el Canal 13, de Argentina. "Es la historia de un matrimonio que, después de mucho tiempo conviviendo, se pregunta: '¿Qué hacemos?', '¿Tiene sentido seguir?'. Es un argumento lleno de mucha 'modernidad', digamos", comenta la actriz. "Creo que mucha gente puede sentirse identificada con la historia. Personalmente considero que plantea una tarea obligada de toda pareja: definir el rumbo a seguir una vez que los hijos se van de la casa. Imagínate el puntazo que puede tener tal situación inmersa en el humor inteligente. Después de esto, me gustaría participar en más comedias, ¡por favor! ¡Lo necesito! (risas)".


NO SE LA PIERDA EN...

Un lugar en el mundo (1992)
En esta cinta, Cecilia hizo las veces de Ana, una doctora que vive, junto a su familia en la provincia, en una armonía aparente. Roth rememora: "Para mí, esta película fue el descubrimiento del gran cine clásico. Cuenta con el rigor cinematográfico propio de Adolfo Aristarain, que es uno de los directores, a mi entender, más originales, interesantes, creativos y sólidos de la Argentina y del planeta. Además, compartí con Federico Luppi, que, para mí, tiene la presencia escénica de un Clint Eastwood, pero con unos años menos (risas)".

Martín Hache (1997)
La actriz asume el rol de Alicia, la amante de un atormentado director de cine argentino (nuevamente Federico Luppi) radicado en Madrid, con un complejo cuadro familiar. Repite Aristarain en la dirección. Cecilia, comenta: "Esta película fue un quiebre total para mí como actriz, como ir a un lugar sin retorno. A partir de Martín Hache asumí un compromiso con la actuación que me impide bajar mis niveles de exigencia profesional. Fue una entrega total a mi oficio. No tuvimos descanso".

Todo sobre mi madre (1999)
Es una de las cintas emblemáticas del director manchego Pedro Almodóvar. Roth encarna a Manuela, una madre que pierde a su hijo en un accidente de tránsito. "En mi opinión, esta película ingresó al siglo XXI como una de las más representativas de la modernidad. Se estrenó el mismo año en el que nació mi hijo Martín; es decir, que en la ficción ocurría una muerte y en el plano real se estaba dando un nacimiento. La cinta me hizo darme cuenta de que la maternidad implica un reencuentro con tu propia historia y una entrega total y alegre a un ser que es tu prolongación".

Una noche con Sabrina Love (2000)
Cecilia rompe el estereotipo de actriz dramática para hacer las veces de la presentadora de un canal erótico. "Una vez me monté en un taxi, acá en Buenos Aires, y el chofer me dijo: '¿Cómo se te ocurre haber hecho una película porno?'(risas). Es un malentendido genial, porque el señor no entendía cómo alguien con mi 'seriedad' pudo haber hecho de Sabrina. Más allá de eso, fue una oportunidad maravillosa de trabajar con Alejandro Agresti, que es tremendo director y con el gran icono italiano Giancarlo Giannini".

Kamchatka (2002)
El filme, dirigido por el argentino Marcelo Piñeyro (El Método, Plata Quemada, Cenizas del Paraíso), cuenta la historia de una familia argentina durante la dictadura militar imperante entre 1976 y 1983. Roth es, nuevamente, la madre. "Lo más fuerte que me ocurrió con esta película es que mi hijo, apenas terminó de verla, me preguntó: '¿Es por esto que los abuelos se fueron de la Argentina?'. Cuando él hizo ese cierre y entendió que mi hermano y yo éramos los niños reflejados en la historia de Kamchatka, para mí fue suficiente. Eso es lo rico del cine".

La hija del caníbal (2003)
Se trata de un thriller psicológico en el que Roth interpreta a Lucía, una mujer agobiada por la misteriosa desaparición de su marido. Dirige el mexicano Antonio Serrano (quien antes estuviera a cargo de la telenovela Nada Personal, transmitida en Venezuela). La artista recuerda gratamente: "Me lo pasé bomba con esta película. Estuve como cuatro meses viviendo en México, que para mí es un lugar fascinante. Asumir a Lucía era atravesar millones de mujeres, lo cual era sumamente complicado actoralmente hablando. Fue una gran experiencia que guardo con tantísimo amor".



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