| Anorexia y bulimia: Un nuevo enfoque
Ambas pueden ser patologías autoinmunes, al igual que otras enfermedades calificadas de psiquiátricas. The Economist
El sistema inmunológico a veces trabaja de forma misteriosa. En el curso de una infección, una de sus funciones es producir anticuerpos que atacan y eliminan los agentes patógenos invasores. Sin embargo, en algunos casos extraordinarios también crea los llamados autoanticuerpos, que atentan contra los propios tejidos del cuerpo, a menudo con efectos devastadores. El resultado es una enfermedad autoinmune; dos de las más conocidas son la diabetes tipo 1 y la esclerosis múltiple. No obstante, la comunidad científica sospecha que existen muchas otras patologías que también tienen un componente autoinmune. En este sentido, consideran que varias enfermedades calificadas de “psiquiátricas” son, en el fondo, el resultado de la autoinmunidad.
Tal sospecha se había basado hasta ahora en la correlación que existe entre algunos tipos de infección y cierto patrón de síntomas psiquiátricos. Sin embargo, mediante un estudio clínico que realizaron Serguei Fetissov, del Instituto Karolinska de Estocolmo, y varios colegas se ha estrechado aún más la relación existente en el caso de dos trastornos alimentarios psiquiátricos: la anorexia y la bulimia nerviosas.
Según la investigación, los niveles anormales de autoanticuerpos que atacan las hormonas conocidas como melanocortinas son parte de la causa fundamental de las dos patologías. Las melanocortinas son pequeñas moléculas de proteínas que transportan mensajes entre las neuronas. Participan en la regulación de una variedad de comportamientos complejos como la interacción social, la respuesta al estrés y, más importante aún en este contexto, el apetito. Es fácil comprender entonces por qué si se interfiere en su funcionamiento el resultado podría ser la anorexia o la bulimia.
A fin de comprobar esta hipótesis, Fetissov y sus colaboradores analizaron muestras del suero sanguíneo de tres grupos de mujeres (cabe destacar que tanto la anorexia como la bulimia son más comunes en las mujeres). Uno de estos grupos estaba integrado por personas a las que se les había diagnosticado anorexia. El segundo, por mujeres que padecían bulimia, mientras que las integrantes del tercer grupo no sufrían ningún tipo de trastorno alimentario.
Agentes anorexígenos
Los científicos deseaban ver si existía una relación entre los niveles de autoanticuerpos y las melanocortinas en estas mujeres y la expresión de algunos rasgos psicológicos tales como “la obsesión por mantenerse delgadas” o “la insatisfacción con su imagen corporal” —que suelen están relacionados con trastornos de tipo alimentario.
Los resultados de las investigaciones fueron sorprendentes. No existía una sola relación; había dos. Los niveles de autoanticuerpos con respecto a las melanocortinas estaban relacionados directamente con la anorexia, pero indirectamente con la bulimia. Estas correlaciones opuestas tienen sentido. Si bien ambos trastornos están asociados con la depresión y la falta de confianza en uno mismo, la anorexia se caracteriza por el rechazo constante a comer, mientras que la bulimia es una condición compulsiva entre cuyos síntomas destacan los períodos recurrentes de ingestión excesiva de alimentos para luego expulsarlos mediante el vómito provocado o el consumo de laxantes, a fin de evitar aumentar de peso. Los aceleradores moleculares de ambas patologías muy bien podrían ser opuestos.
La causa fundamental de los niveles alterados de autoanticuerpos en las personas anoréxicas y bulímicas aún no se ha determinado. Sin embargo, es posible hallar una pista en el hecho de que los microorganismos también funcionan de manera misteriosa.
En el micromundo de las bacterias y los virus es común observar un mecanismo estratégico llamado mimetismo molecular. En éste, agentes patógenos evolucionan a fin de producir fragmentos de proteínas similares a los presentes en sus huéspedes, como una manera de confundir al sistema inmunológico de dichos huéspedes. Pero no siempre es fácil engañar este sistema. Al generar anticuerpos para atacar las proteínas “camufladas” el sistema a veces crea armas que también atentan contra las proteínas útiles que es están siendo mimetizadas.
Dos de las bacterias más comunes que afectan el tracto gastrointestinal, la Escherichia coli y la Helicobacter pylori, así como el virus A de la gripe son particularmente expertos en involucrarse en un juego evasivo de mimetismo molecular. De allí que el equipo del doctor Fetissov ahora está buscando posibles conexiones entre las distintas bacterias y los autoanticuerpos que atacan las melanocortinas con miras a determinar, si es posible, cuál de estos agentes invasores podría ser el responsable.
El factor predisposición
Desde luego, eso no quiere decir que todo se reduce únicamente a la autoinmunidad. Es bien sabido que la bulimia y la anorexia están muy ligadas y tienen características de personalidad particulares que no están relacionadas directamente con la enfermedad. En las personas anoréxicas, la obsesión con la perfección y la escrupulosidad son rasgos comunes no patológicos. En las bulímicas, estos rasgos comprenden comportamientos riesgosos y problemas con el control de la obsesión. Así pues, además del efecto acelerador de los autoanticuerpos, también entra en juego el factor de la predisposición.
No obstante, dada la variedad de comportamientos que son regulados por las melanocortinas y otras moléculas mensajeras similares, la sospecha de que otros cuadros psiquiátricos, en particular los trastornos obsesivos-compulsivos, son en parte o totalmente el resultado de un proceso similar parece aceptable. El estudio del doctor Fetissov también refuerza la idea de que otras dos enfermedades neurológicas, a saber la esquizofrenia y el síndrome de Tourette, tienen un componente autoinmune.
En el caso de estas patologías, se cree que el daño es causado irreversiblemente en el útero de la madre del individuo. Ello significa que cualquier autoanticuerpo involucrado está atacando las moléculas estructurales y no a las mensajeras (los ataques a las moléculas estructurales son la causa de la esclerosis múltiple, si bien involucran a una parte distinta del sistema inmunológico). Como consecuencia, hay muy pocas esperanzas de descubrir un tratamiento. Pero en el caso de la anorexia, la bulimia y, posiblemente, los trastornos obsesivos-compulsivos, la investigación de Fetissov abre una nueva línea de pensamiento sobre cómo podrían ser tratadas estas enfermedades. l
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THE ECONOMIST. DERECHOS DE EL UNIVERSAL. TRADUCCION SERVIO VILORIA |