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Truman Capote:
El genio que salió
de la lámpara

La película Capote llegará a la gran pantalla el próximo 24 de febrero. En la cinta se relatan los acontecimientos que rodearon la escritura de la novela A sangre fría, como una manera para abordar la atribulada vida de su autor, uno de los escritores estadounidenses más resaltantes del siglo XX, quien hoy vuelve a ser objeto de culto. Idalia De León

Philip Seymour Hoffman es el actor que da vida al escritor Truman Capote (1924-1984), en la película del director Bennett Miller que llegará a la cartelera local el próximo 24 de febrero. El film Capote —uno de los candidatos para llevarse el Oscar como Mejor Película—, vuelve la mirada hacia un personaje inquietante y extravagante: el escritor que a los 21 años saltó a la fama con su novela Otras voces, otros ámbitos convirtiéndose en el nuevo enfant terrible de la literatura hecha en Estados Unidos, y que logró su consagración con A sangre fría, libro que estuvo en la lista de los más vendidos del diario The New York Times durante 37 semanas y que hoy es de lectura obligatoria en no pocas escuelas de periodismo del mundo.

Truman Capote fue un hombre cuya inteligencia (al parecer superior) y especial talento para la escritura le proporcionaron fama, prosperidad y también una vida de excesos. Llegó a considerarse a sí mismo el Proust del siglo XX; es decir, el gran cronista de la alta sociedad estadounidense. Su personalidad desprejuiciada le granjeó más de un enemigo, pero también lo rodeó de celebridades como Charles Chaplin, Greta Garbo, Jean Cocteau, Jackie Kennedy y Orson Welles, a quienes les agradaba sentirse salpicados por el ingenio intelectual que proyectaba el autor.

Truman Parsons nació en New Orleans en 1924, y creció al cuidado de tías y abuelos. “Mi madre era demasiado joven, tanto para ser madre como para ser esposa; era demasiado ambiciosa, quería ir a la universidad para tener una carrera. De modo que dejó a su marido; y, por lo que a mí se refiere, me puso al cuidado de su numerosa familia de Alabama. Durante años, rara vez vi a alguno de mis padres”, recuerda Truman Capote en un relato autobiográfico titulado Una Navidad, en el que admite que, aun así, su infancia fue más que feliz. 

A los 10 años empezó a escribir y desde los 17 a publicar algunos de sus cuentos, momento en el cual ya había cambiado, convenientemente, el apellido Parsons por Capote, el cual pertenecía al nuevo esposo de su mamá. Sólo cuatro años después el novel escritor se hizo famoso.

Trece libros (entre cuentos, novelas y ensayos), guiones de cine (para John Huston y Vittorio de Sica), artículos y entrevistas periodísticas le sirvieron para probar que su pluma irreverente daba para diferentes géneros y formatos. Su novela A sangre fría, que relata el asesinato de la familia Clutter, hecho real sucedido en Kansas en 1959 —llevada al cine por Richard Brooks en 1976—, se inscribe como una de las pioneras en la llamada literatura de no ficción. Los críticos, que ya estaban rendidos a sus pies, terminaron por consagrarlo con la aparición de este libro llegando a convertirlo en lo que es hoy, un mito. En su novela Plegarias Atendidas (obra póstuma publicada en 1987) la cual tiene el particular mérito de ser “la novela más famosa de la literatura norteamericana antes de su publicación”, muestra a celebridades como Greta Garbo y Tenesse Williams,  comentando, de la peor manera, la vida sexual de los otros. Hoy son famosas, y objeto de culto, las entrevistas que les hizo a Marilyn Monroe y a Marlon Brando. En ambos casos los encuentros fueron casuales y fue Capote el que luego convirtió esas conversaciones de amigos en entrevistas que tiempo después publicó, como es natural, pues su máxima siempre fue: “Yo nunca escribo nada que piense que no me pagarán”. La protesta del protagonista de El Padrino no se hizo esperar y calificó a Capote de traidor cuando vio desgranada su vida íntima en una publicación. “Es verdad que me alimenté de su carne humana. Pero fue él quien me la puso en la boca”, fue lo único que atinó a decir Capote como una suerte de sarcástica defensa. 

El año pasado se cumplieron 40 años de haberse editado la novela A sangre fría, lo cual desempolvó nuevamente al mito estadounidense. A lo anterior se une otro hecho perfecto para colocar la lupa sobre Capote. Una novela inédita del escritor criado en Alabama se encontró recientemente entre un conjunto de manuscritos que sería subastado por la casa Sotheby’s. La novela de marras lleva por nombre Summer Crossing y parece ser la primera versión que Capote elaboró de su obra Desayuno en Tiffany’s. Dicen quienes tuvieron la posibilidad de leerla que no se trata de su trabajo más acabado, pero que tiene valor porque muestra al Capote amateur, quien ya intentaba encandilar con los relampagazos creativos que le dieron fama y prestigio en el mundo de las letras.

Pero, sin duda, es debido a la película Capote que se vive una suerte de furor por el autor de Música para camaleones, y es lo que ha provocado que actualmente se estén reeditando 30 mil nuevas copias de Capote: una biografía, y que en Argentina la editorial Sudamericana recientemente haya reeditado Plegarias Atendidas (1987), su obra póstuma.

La vida del escritor será tema de otra película: Infamous

Como en la vida real
Los hechos que rodearon la escritura de la novela A sangre fría fueron los que impulsaron al director Bennett Miller a aproximarse a la compleja personalidad de Truman Capote. Porque efectivamente, echar una mirada a cómo fue que el escritor se fue nutriendo de datos para armar su obra maestra, proporciona suficiente argumento para armar una película. Capote leyó, en noviembre de 1959, una noticia que, por alguna razón insospechada, lo llevó a interesarse en ella: El horrible crimen, sucedido en Kansas, de una familia completa (un agricultor, su esposa y dos hijos) a manos de dos individuos veinteañeros. La inquietud que le generó el hecho fue tan grande que convenció a los editores del The New Yorker para que lo enviaran a averiguar los pormenores. La investigación se prolongó hasta el 14 de abril de 1965, fecha en la que los criminales fueron ejecutados. Capote ya había convertido el reportaje en novela, y sólo esperaba ese hecho para escribir el final y publicarla inmediatamente.

Esta sangre fría que tuvo Capote para esperar todo este tiempo es sólo una pincelada de lo que realmente queda al descubierto en la película: que Capote logró engañar a los asesinos y hacerles creer que era su amigo con el fin de conseguir información de primera mano. Los malhechores le escribían cartas pidiéndole que intercediera por ellos ante el tribunal, cosa que el escritor les convenció que haría. “El les contestaba —relata la periodista española Rosa Montero— con buenas palabras y aseguraba que había llegado a tomarles cierto cariño, pero en el fondo más oscuro de sí mismo, estaba deseando que los jueces rechazaran todos sus recursos y que les mataran de una vez, para poder sacar el libro y disfrutar de la gloria, porque él sabía que era lo mejor que había hecho”.

Y precisamente, lograr transmitir toda esa actitud (¿maquiavélica?) fue uno de los principales desafíos del film, el cual llega a la cartelera acompañada del espaldarazo de la prensa especializada y del público. “Ver cómo el actor Philip Seymour Hoffman —de enorme cabeza, figura corpulenta, voz grave y estentórea— logra encarnar al escritor Truman Capote —de rostro pequeño, frágil cuerpo, extraña voz de bebé— en la película Capote es suficiente para darnos ganas de arrojarle cuanto premio a la interpretación exista, y quizás un par de medallas olímpicas también”, escribe el periodista David Edelstein en The New York Times.

La película Capote se esfuerza —y parece que sin mayor traspiés— en mostrar a un Capote nada edulcorado. El propio protagonista de la cinta, Seymour Hoffman, quien también coprodujo la película, tuvo más de una diferencia con el director de la cinta, pues no tenía ningún interés en mostrar a un Capote menos malo, menos perverso. “Es muy fácil volver a montar esa película y mostrarlo en una forma más favorable, pero creo que la única manera en que el público se sienta más identificado con él es ser lo más duros posibles con Capote. Creo que la gente entiende instintivamente cuán falible es y que cuanto más benigno es el retrato que se pinta de alguien, menos sincero se está siendo”, se lee en una entrevista hecha a Seymour Hoffman recogida en el diario La Nación.

Phillip Seymour Hoffman
revivió a Capote

Otro de los principales desafíos que asumió el actor fue encarnar a un personaje —que ni remotamente se le parecía físicamente— sin traspasar los límites de lo caricaturesco, de lo ridículo. De hecho, durante la rueda de prensa que ofreció el artista al recibir el Globo de Oro como Mejor Actor por esta película, señaló que lograr ese timbre de voz, que a decir del periodista Tomás Eloy Martínez es un falsete, a medio camino entre el chillido de una niña histérica y el gorgoteo de una gallina clueca, le planteó la necesidad de estudiar dos horas diarias cómo era el escritor y qué le pasaba por dentro, lo cual no pudo cumplir: “Nunca, sin embargo, pude aguantar más de una hora y media”, ha dicho el actor.

Otra película, Infamous, todavía no estrenada en Estados Unidos, también se ocupa de la vida de Capote. Se basa en la biografía escrita por George Plimpton, y está dirigida por Douglas McGrath y estelarizada por Toby Jones, Sandra Bullock, Gwyneth Paltrow, Sigourney Weaver e Isabella Rossellini. Esta producción, que abarca un espectro más amplio de la vida del escritor, sacará a la luz cómo el alcohol, el valium y la cocaína eran las tablas de salvación en las que se apoyaba el escritor cuando empezó su decadencia —Capote moriría a causa de una enfermedad hepática y una intoxicación por drogas—, así como su marcado lado frívolo, su vida en el jet set, de amores no recíprocos. Para cuando se estrene la película se contempla la reedición de la biografía publicada originalmente en 1997. Por lo visto, la capotemanía pica y se extiende. l

ideleon@eluniversal.com

 

CINCO IMPERDIBLES

l Otras voces, otros ámbitos (1948)

l Desayuno en Tiffany’s (1958)

l A sangre fría (1965)

l Música para camaleones (1980)

l Plegarias Atendidas (1987)

Fuentes consultadas: www.laprensa.com.ar l www.thenewyorktimes.com l www.lanacion.com.ar l  www.elmalpensante.com

 

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