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Martin Scorsese
"Esta historia no la enseñan en la escuela"
Diego Lerer
El director estadounidense habló acerca de su nueva película, Pandillas de Nueva York, centrada en las violentas peleas territoriales en la Gran Manzana del siglo XIX. Es el filme más grande de su carrera

Leo, Cameron y Daniel:
Los protagonistas

Leonardo DiCaprio
Lo que pueden cuatro años en la vida de un ídolo. En 1998, las calles de Cannes estaban tapizadas con afiches de Leo, en todas las poses y tamaños posibles. Era el momento máximo del furor por Titanic y Leo era lo más parecido a un Dios en el firmamento de las estrellas de cine. Cuatro años después, las fans siguen gritando, los paparazzi lo torturan y algunos afiches permanecen, pero hoy Leo ha bajado al territorio de los humanos. Lo hizo a propósito: trabajando poco, en películas no comerciales, escapándole a todo y a todos. Pero el año pasado el plan era volver en grande: Pandillas... se estrenó en Estados Unidos el 25 de diciembre, y unos días antes se le vio junto a Tom Hanks en la nueva de Steven Spielberg, Catch Me If You Can. "Supongo que después del enorme éxito de Titanic había mucha expectativa por lo que podía hacer -dice ahora Leo, tan rubio como siempre, impostando una seriedad a toda prueba-. Pero yo no puedo hacerme cargo de esa expectativa. Suena tonto decirlo, pero para un actor lo más importante es la longevidad, quedarse en el negocio. Así que preferí elegir, trabajar con grandes directores y en filmes independientes". ¿Por qué Scorsese? "Porque es un cineasta consumado. To-do es cine para él. Cuando sale a cenar, habla de cine. Siempre. Además, con él no tienes que preocuparte por nada más que por lo tuyo. El se ocupa de todo, de cada extra. Yo lo llamo 'El Maestro'". ¿Hiciste algo en especial para prepararte? "Nunca había trabajado tanto. Por eso me molestaba cuando decían que me la pasaba saliendo. Desde un año antes de filmar estuve preparándome, subí 15 kilos de músculos para el papel". ¿Y qué es lo que más te impactó? "Los sets que construyó Dante Ferretti eran algo increíble. Nunca visto. ¿Conocías el tema antes de la película? "No sabía nada. Acepté por trabajar con Scorsese, pero el tema era desconocido para mí. Todo lo que se cuenta en Pandillas... es una parte de la historia que no te enseñan en la escuela ni en la Universidad. Lo que pasa allí es bastante aplicable a lo que nos sucede hoy".
Cameron Díaz
Ver a Scorsese rodeado de Leo DiCaprio y Cameron Díaz es casi gracioso. Chiquitito e italianísimo, Scorsese empalidece ante sus estrellas: altísimas, flaquísimas, rubísimas. Cameron, de hecho, pasó por Cannes más rubia que nunca, y su belleza no dejó a nadie indiferente. A su lado, hasta DiCaprio pasaba desapercibido. "A mí no me hizo falta que me dijeran mucho para convencerme. Con un "¿Quieres trabajar con Scorsese?' ya fue suficiente. Fue lo máximo. Mucha gente cree que hacemos esto por el dinero, pero no es así. Lo hacemos para poder tener oportunidades como éstas".
Daniel Day -Lewis
Como se esperaba, Daniel Day-Lewis no estuvo en Cannes. El irlandés es bastante reacio a todo tipo de exposición pública. De hecho, se había vuelto reacio a trabajar en cine hasta que Scorsese, literalmente, lo fue a buscar. "Cuando apareció la idea de llamarlo, Leonardo nos dijo: 'No van a conseguirlo' -recuerda ese curioso personaje de Hollywood que es el jefe de Miramax, Harvey Weinstein-. Y ese pasó a ser el desafío que nos pusimos. Lo trajimos engañado, pero al final lo convencimos"
.

Resulta fácil imaginar un programa de televisión conducido por Martin Scorsese. Al hombre le gusta hablar y mucho. Tiene respuestas para todo. Parece saber de cualquier tema que se le pregunte, desde la situación de Argentina hasta la Guerra Civil estadounidense, pasando por cualquier película (sobre la cual no sólo dará decenas de detalles técnicos sino que se explayará analizándola). Y puede hacer todo esto mientras, a la vez, almuerza.

En un mediodía ajetreado como cualquier otro en el pasado Festival de Cannes, el hotel Majestic pudo haber sido el set de ese programa de TV, con el director de Toro salvaje como maestro de ceremonias. Scorsese almorzaba y, en una pequeña mesa redonda, media docena de periodistas lo atacaba a preguntas sobre su nueva película, la esperadísima Pandillas de Nueva York, un violento drama centrado en las peleas territoriales en Manhattan a mediados del siglo XIX que protagonizan Leonardo Di Caprio, Cameron Díaz y Daniel Day-Lewis. Entre porciones de foie gras y queso brie, Scorsese respondía. Y comía. De hecho, hacía las dos cosas al mismo tiempo.

La producción de Pandillas... estaba en la cabeza de Scorsese, decía, desde su más tierna infancia. "De chico me encantaba saber la historia de Nueva York. Recorría las calles y me gustaba averiguar sobre la historia de los lugares, de los edificios. A principios de los setenta me llegó el libro Gangs of New York que retrataba los disturbios y peleas que tuvieron lugar allí entre 1846 y 1863, cuando la primera gran ola de inmigrantes irlandeses llegó a la ciudad. Esa época marco el destino del país, allí se definió si Estados Unidos era o no la tierra de la libertad, ya que los inmigrantes no eran bien recibidos. La película, de hecho, hace la siguiente pregunta: '¿Qué es Estados Unidos y quiénes somos los estadounidenses?'".

¿Y sabe cuál es la respuesta?
"Se supone que Estados Unidos era la tierra para todos. Y la situación que se vive en la película fue un gran test para la democracia. Si la democracia no funcionaba en Nueva York no iba a poder funcionar en ningún lado. También tiene que ver con una cuestión religiosa. En cierta manera, los nativos (como se llamaban los descendientes de sajones que fundaron el país) odiaban a los irlandeses por su catolicismo. Para ellos eran preferibles los esclavos negros, que por lo menos eran protestantes. Y en 1860 todo voló en pedazos: fueron los disturbios más violentos de la historia del país. Se calcula que murieron 20 mil personas en un día. De alguna manera, el clima era parecido al de la película Haz lo correcto. Todos contra todos".

¿En qué se diferencia Pandillas... de otras películas sobre la Guerra Civil?
"Lo que trato de contar es un capítulo de la historia de mi país que no enseñan en las escuelas. Cuando se hacen películas sobre la Guerra Civil jamás se muestra lo que pasaba en Nueva York. Es como si se tratara del norte civilizado. Y no fue tan así: la Guerra Civil no era algo que pasaba al sur de Virginia. Siempre se cuentan historias sobre el sur, historias románticas como Lo que el viento se llevó. Pero casi nunca se ha mostrado la vida en las ciudades".

Desde la filmación en Cinecittà, durante la primera mitad de 2001, y hasta ahora, la película estuvo signada por los rumores. Que DiCaprio pasaba más tiempo saliendo de noche que filmando, que hubo que reescribir el guión varias veces, que la producción se atrasaba, que el presupuesto se desbordaba y que todos estaban peleados entre sí. Finalmente, se demoró su lanzamiento: anunciada para diciembre de 2001 se estrenó en EEUU el pasado diciembre.

De hecho, la expectativa por el tema Pandillas… en Cannes era tan fuerte, que cada paso que daban Scorsese, Díaz y DiCaprio (Day-Lewis, ausente con aviso) era un caos de empujones y gritos. Ya en el almuerzo, las cosas fueron más tranquilas.

"La filmación terminó en mayo de 2001 -decía el director-. Es una película inmensa, de dos horas y cuarenta minutos.

Harvey (Weinstein, el productor) me dijo: 'La quiero para diciembre'. Y yo pensé que se refería a diciembre de 2002. '¡No, de 2001!', me dijo. Hicimos lo posible, pero acortar tres meses de postproducción era demasiado. Nos esforzamos, pero no llegamos".

Pero los rumores fueron bastante más densos, hablaban de fuertes peleas entre ustedes, que su versión tenía una hora más y que él la cortó.
"Mis filmaciones no son sencillas. Yo no soy una persona sencilla. Soy bastante excitable, y Harvey es muy intenso también. Tuvimos desacuerdos y eso es cierto. Pero ya están solucionados. La versión que se va a estrenar tiene 160 minutos y es el corte del director. No habrá otra versión para DVD. Esta es mí película. Obvio que si me cambian los planes me enojo. Pero siempre me pasa lo mismo. La primera versión de Después de hora (After Hours) tenía dos horas y media, y la que se estrenó fue de 89 minutos. Para mí era criminal dejar todo eso afuera".

¿Cómo convenció a Daniel Day-Lewis para volver?

"Cuando lo llamamos, estaba viviendo en Italia y se dedicaba a fabricar zapatos. Pero logré que superara la etapa de zapatero y volviera a la actuación, al menos por un tiempo. Tengo una gran relación con él de la época de La edad de la inocencia. Pero la verdad es que no se moría por volver a trabajar. Lo trajimos engañándolo. Lo llevamos a cenar a Harlem, a un lugar bastante denso, lleno de mafiosos armados, y le contamos la verdad. Le mostré un libro con grabados de la época y el primero que vimos era de Bill "El carnicero", su personaje. Y era idéntico a Daniel. Así se empezó a enganchar con ese universo".

¿Y cómo fue con Leo y Cameron?
"A Leo lo vengo siguiendo desde Mi vida como hijo, que hizo con Robert De Niro. Todos me decían: 'Sigue a este chico, es buenísimo'. Lo volví a ver en ¿Quién ama a Gilbert Grape? y confirmé lo que pensaba. Cuando salió Pandillas..., él ya estaba enganchado y a mí me pareció perfecto. Y a Cameron la convocamos para una audición. Cuando apareció, la habitación se iluminó. Sólo tenías que verla al lado de Leo para darte cuenta de que funcionaban muy bien juntos. De hecho, funcionaban tan bien que el papel de ella fue creciendo y creciendo durante la misma filmación".

¿Fue Leo complicado de tratar como se dijo?
"Hablaron mucho de sus 'salidas nocturnas' y cosas así, pero él siempre estuvo al pie del cañón. No tuvimos ningún desacuerdo y la mayoría de las veces que se quedaba tarde en la noche era para trabajar en su papel, reescribiendo escenas con Kenneth Lonergan, el guionista".

¿Cuál es la máxima satisfacción que le ha dado la película hasta el momento?
"Me encantó cuando pude ver finalmente los sets construidos en el estudio. Casi todas mis películas las he hecho en escenarios reales, así que no tenía tanta experiencia con este tipo de sets inmensos. Y ver a los personajes cobrar vida a través de los actores. Eso fue algo extraordinario".


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