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La moda del estrás
en los dientes

Cristales pegados en la dentadura y aparatos de ortodoncia multicolores. Esta moda causa furor en Estados Unidos y comienza a ganar adeptos en Europa. Neel Chrillesen

“Esto ilumina mi sonrisa,” dice Emma, una jovencita de 14 años, mientras pela al máximo sus dientes. Sobre su incisivo se aprecia un brillante corazoncito dorado. “Cuando mi hija empezó a hablarme de piercings y tatuajes, tuve un ataque de pánico”, dice la madre de la adolescente. “En comparación con eso, colocarse una pequeña alhaja en un diente no es gran cosa”.

La moda del estrás dental, pequeños brillantes que se adhieren al diente, comienza a abrirse paso en otros países. Los hay dorados, brillantes, de colores, en forma de estrella, corazón, cruz, de todas formas y clases. La colocación —que puede realizarse en un centro de estética o en el consultorio odontológico por un precio que oscila entre 18 y 118 dólares— toma apenas 10 minutos. El procedimiento es indoloro y, además, es reversible. La pequeña pieza decorativa, que se adhiere con un pegamento específico a los aparatos de ortodoncia, se retira sin dejar huellas. “Emma compró su estrás en el estudio de mi esteticista, pero yo insistí en que se lo colocara en el consultorio de su odontólogo. De esa manera sé, al menos, que está bien puesto”.

Sin embargo, no todos los facultativos están entusiasmados con esta tendencia. “En lo personal, me parece ridículo”, dice uno. “No obstante, todas las semanas me piden hacerlo y no tengo razones objetivas para negarme. El esmalte no se estropea y, además, esto estimula a los jóvenes a practicar una mejor higiene dental”.

Nicolas W., cirujano y dentista francés, realiza tatuajes dentales. Uno de sus pacientes le dio la idea. “El no quería una corona metálica y tampoco deseaba pagar el alto precio de una corona de cerámica que no se notaría. El quería una pieza de cerámica verde”, cuenta. “La realicé con ayuda de mi técnico de prótesis”. Pero el dentista no se detuvo allí: “También puedo añadir un diseño sobre la corona antes del último glaseado. Probé esta técnica con mi esposa, algunos amigos y clientes. De todas maneras, la demanda no es muy grande”.

En Estados Unidos hace 10 años dos millones de personas usaban frenos correctivos. Actualmente esta suma ha ascendido a tres millones de personas. La razón fundamental de este aumento es el entusiasmo por la “personalización” de los aparatos de ortodoncia. En el norte dos terceras partes de los pacientes periódicamente piden a su dentista cambiar el color de las bandas elásticas de sus frenos. Casey, de 20 años, es estudiante de la Universidad de Stanford, en California. “En este momento mis aparatos son color rosa, pero para Halloween las usé naranja y negro”, dice. Cuando Casey pase a la etapa de estabilización, podrá elegir un modelo con el adorno de su preferencia: su nombre en letras fluorescentes, la foto de su novio, figuritas de Hello Kitty...

Empastes de colores o recamados
En Francia, donde los ortodoncistas proponen aparatos tan discretos como sea posible, la moda de la sonrisa a colores es todavía tímida. La oferta existe, pero hay que hacer cita con un dentista moderno. Para tener dientes “divertidos” hay que ir a Estados Unidos. Allí la propuesta abarca desde amalgamas de colores hasta empastes recamados de lentejuelas (incluso para los dientes de leche), esmaltes de todos los colores, calcomanías que duran 24 horas, y hasta falsos aparatos de ortodoncia.

Sin embargo, lo máximo son los dientes de oro. Madonna inició este movimiento en 1992, al exhibir un falso canino de 24 quilates durante el lanzamiento de su álbum Erótica. En 2004, Johnny Depp mostró varios dientes de oro en la película Piratas del Caribe. Incluso los conservó para las promociones de la cinta y la ceremonia de entrega de los premios Oscar.

No obstante, los cantantes de rap (tales como Nelly, Snoop Dogg o Master P) fueron quienes dieron origen a la moda del “tren delantero”, que son esas placas doradas que cubren los dientes total o parcialmente. En la actualidad un porcentaje de jóvenes estadounidenses, chicas y chicos, se abalanzan sobre estas extrañezas para procurarse una sonrisa sin par. Los precios son variables, desde 20 dólares por un diente hasta 100.000 dólares por toda la boca. A los dientes de oro se les puede añadir diamantes u otras piedras preciosas. Las placas son removibles, pero la mayoría de los usuarios las conservan día y noche, lo cual puede producir caries y oclusiones graves. Pero estos no son los únicos riesgos que corren: los portadores de dentaduras de alta calidad son víctimas de robos y agresiones cada vez más frecuentes.

Rituales dentales
La modificación dental con fines estéticos, culturales o religiosos ha existido desde siempre. Por ejemplo, en la isla de Bali, Indonesia, hasta nuestros días los dientecillos de los niños son limados cuando llega la pubertad. También en Indonesia, en la tribu de los Mentawai, los dientes se tallan en punta. Por su parte, los mayas limaban los dientes hasta las encías y los remplazaban con piezas preciosas. En cuanto a las japonesas, durante siglos ejercieron la práctica denominada “detsushi”, que consiste en ennegrecer los dientes con una mezcla basada en agalla y polvo de hierro diluido en té o vinagre. Este rito marcaba su entrada en la edad adulta y su condición de mujeres casadas.
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FUENTE: LE FIGARO. TRADUCCION: MARYFLOR SUAREZ R. FOTO: ARCHIVO

 
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