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La culpa es de la genética

El tamaño de la garganta es la clave para entender los ronquidos. Sophie Kirkham

Las personas que roncan han sufrido muchas afrentas de manos de sus parejas: desde pelotas de tenis cosidas a la espalda de sus camisas de dormir hasta protectores de goma, bandas nasales y collarines, sin que esto les sirva de nada, ya que sus cónyuges aquejados por tanto tiempo los mantienen confinados al sofá.
Ahora los médicos de Eslovenia han dado por tierra las viejas historias y mitos urbanos al anunciar que es bastante probable que la gente ronque por la forma de su garganta.

Las justificaciones tradicionales que se ofrecen para los ronquidos, tales como el sobrepeso o la obstrucción nasal, son factores que contribuyen, pero en algunos casos el asunto tal vez radique en la fisiología.

Toda la vida se ha dicho que el alcohol tiene la culpa en parte, por lo que los tomadores no tienen luz verde para beber. Al igual que algunas píldoras para dormir, se sabe que la bebida relaja los músculos de la garganta, incluido el velo del paladar, en la parte trasera de la boca, que vibra cuando se ronca.

El aire que aspiramos cuando dormimos ejerce una presión negativa en la parte trasera de la boca, absorbiendo el velo del paladar, que entonces vibra para hacer el sonido característico. A mayor diferencia entre el tamaño de la boca y la garganta, mayor será el ruido, elevándose a casi 70 decibeles en algunos casos: equivalente a un taladro neumático.

El estudio eslovenio, publicado en una reciente edición de la revista Chest, abarcó a 40 pacientes que se sometieron a tomografías computarizadas y fueron consultados junto con sus cónyuges acerca de sus patrones de sueño.

Después de dividirse en tres grupos de personas que no roncaban (14), con ronquidos moderados (13) y fuertes ronquidos (13), se midió y analizó el tamaño de sus bocas.

Se efectuó una medición detallada del interior de las bocas de todos los pacientes a partir de las imágenes, incluido el ángulo del cielo de la boca, el área detrás de la raíz de la lengua y el largo de la úvula: la “perita de boxeo” que cuelga en la parte trasera de la garganta.

Se halló que la boca en los individuos que no roncaban era en promedio 3,6 veces más amplia que la garganta. En las personas con ronquidos moderados, era 4,7 veces mayor, y en el grupo con fuertes ronquidos, la relación era de 8,6.

“Los resultados fueron muy significativos, ya que revelaron que la mayor estrechez al inhalar el aire es característica de las personas que roncan”, comenta Igor Fajdiga, autor de la investigación. “Más aún, la contracción es proporcional al ruido del ronquido”. Alrededor de 15 millones de personas roncan en países como el Reino Unido. Los hombres superan a las mujeres en una proporción de más de dos contra una, porque tienen por naturaleza la garganta más pequeña. Los ancianos, que tienen los músculos más débiles, y las personas con exceso de peso, cuyo velo del paladar es más fofo, también son más propensas.

Además de ser antisocial, el ronquido puede tener graves consecuencias, incluida la apnea obstructiva del sueño, cuando el paciente deja de respirar durante breves períodos, lo cual ocasiona hipertensión arterial, eleva el riesgo de diabetes, los ataques cardíacos y las apoplejías.

Pero difícilmente se consigan soluciones, y la investigación reciente sobre la eficacia de la cirugía ha sido decepcionante.

“Para nada la cirugía es completamente exitosa. Se hace para tensar el tejido, pero después de unos cuantos años, se distiende de nuevo, comienza a vibrar y los ronquidos regresan”, explica John Gibson, presidente de la Sociedad Británica Torácica. “El ronquido simplemente tiene que ver con el tamaño y la forma de la garganta y cualquier cosa que la haga más estrecha aumentará las probabilidades de roncar”. l

THE GUARDIAN NEWS SERVICE. DERECHOS DE EL UNIVERSAL. TRADUCCION: CONCHITA DELGADO

 
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