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El descanso del guerrero
 

Descubri algo muy sutil e importante… Necesitamos mantenernos llenos de actividad, para sentir que estamos vivos. Una vez que resolvemos los pendientes, superamos una dificultad, o terminamos los proyectos que iniciamos, experimentamos una tranquilidad tan grande que nos asusta. Es en ese momento, cuando se disparan algunas de las programaciones que nos inducen a volver a la actividad, convirtiéndonos en personas incapaces de usar y disfrutar esos pequeños pero importantes momentos de silencio y tranquilidad, que no son más que la recompensa por un largo período de actividad, estrés y trabajo.

Pareciera que estamos condenados a vivir en una especie de actividad compulsiva, que nos impide afrontar nuestros vacíos y carencias personales, establecer contactos más puros y directos con otras personas, llenarnos con la belleza y la perfección de la naturaleza y disfrutar de los milagros que suceden en nuestra vida, al sabernos conectados con la Divinidad. ¿A dónde vamos con tanta angustia y tanta prisa?

Yo necesito pequeños momentos de silencio, para dejar de distraerme por todo lo que sucede afuera, para volver a tener conciencia de mí misma y de la dirección que lleva mi vida. Generalmente en el bullicio y la agitación de nuestro entorno, perdemos la noción de quiénes somos y del porqué estamos aquí, se nos confunden las prioridades y se disipan nuestros sueños, al chocar con las dificultades. Cada vez que tengo la posibilidad de quedarme quieta, sin prisas ni pendientes que distraigan y confundan mi mente, bendigo el regalo maravilloso que significa entregarme a disfrutar del contacto con los demás; con mi esencia al escribir, al estar en contacto con la naturaleza, o en el silencio donde me es más sencillo percibir la Presencia de Dios. Te propongo bajarle el ritmo y la velocidad a tus días… para hacer menos cosas con prisa y más con calidad y atención.

Corres todo el día, tienes una lista interminable de pendientes que te obligan a mantener una actividad casi frenética, justificada en todo lo que conseguirás a través de ella, pero que no te permite parar unos minutos, para hacer contacto contigo mismo y con la vida.

¿Cuándo fue la última vez que pudiste sentir tu cuerpo, para reconocer el cansancio que has acumulado... tus emociones y los cambios que has experimentado en el último año o en los últimos meses, y como te han afectado?

No podemos continuar viviendo hacia fuera, permitiendo que todo lo que nos dicen o hacen los demás nos confunda, nos altere o nos afecte, tan profundamente. No tiene sentido que sigamos heridos por cosas que ocurrieron en el pasado, aunque éste sea cercano; atados a situaciones, condiciones o relaciones injustas, indignas o negativas porque atentan contra nuestro bienestar, seguridad y tranquilidad.
Tenemos derecho a vivir como queremos y a lograr las condiciones mínimas necesarias para sentirnos bien y en paz con nosotros mismos y con los demás. Y esto no significa alcanzar los niveles de confort que otros han establecido para nosotros. Me refiero a lograr el bienestar interior, a ese estado de adentro, de calma y regocijo que nos deja apreciar toda la magia que se manifiesta a nuestro alrededor, y que generalmente pasa desapercibida frente a nuestros ojos. Podemos, si así lo decidimos, notar y resaltar sólo aquello bueno y positivo que ocurre a cada momento, aun cuando venga envuelto y escondido dentro de alguna situación difícil o inesperada.

¡No es fácil vivir como queremos, pero es posible hacerlo!
Los principales obstáculos a vencer son tus prejuicios y temores, pues lo que piensas y crees acerca de ti mismo, de la vida y de los demás, determinará tu manera de interpretar y vivir los hechos. ¡Vamos, suéltate! Deja de mantener el control y la vigilancia sobre ti mismo y los demás; sé tu mismo, más liviano y ligero, toma lo que te ofrece la vida y haz que se multiplique.

A cada uno de nosotros se nos dio una pequeña parcela en el mundo, para que la mantuviéramos y la hiciéramos crecer.

Trabajemos, para convertirnos en un elemento conciliador, que impulse, motive, facilite y apoye a nuestros seres queridos y a los desconocidos con los que tengamos el regalo de encontrarnos. Sembremos sonrisas y esperanza en los rostros y en la vida de la gente.

¡Suelta el pasado, vive el presente, deja de preocuparte por el futuro, la vida es maravillosa y todo va a estar bien!

LA REVISTA ESTAMPAS DE EL UNIVERSAL Y LA FUNDACION COMPARTIR, TE INVITAN EL DOMINGO 2 DE OCTUBRE AL DECIMO TALLER DEL GIMNASIO PARA EL ALMA:
“LA IRA, EL DOMINIO DEL FUEGO INTERIOR”, EN EL CUAL MAYTTE COMPARTIRA REFLEXIONES, EJERCICIOS Y HERRAMIENTAS QUE NOS PERMITIRAN DEJAR
LA VIOLENCIA Y RETOMAR LA PAZ. PARQUE DEL ESTE, SECTOR DE TROTADORES, CARACAS. HORA: 10:00AM A 2:00PM. ENTRADA LIBRE. TRAE A TU FAMILIA Y AMIGOS. MAS INFORMACION: WWW.MAYTTE.COM O EN EL 0212-614.0500.

Preguntas y respuestas

HOLA, MAYTTE: Resulta que yo trabajo todo el día afuera al igual que mi esposo, pero antes de salir de casa el se pone a leer el periódico y cuando llegamos de trabajar, se sienta a ver la televisión. El problema es que él no me ayuda en nada y después de mucho rogarle lo hace mal o de mala gana. Esta situación que parece tonta, me pone furiosa y amargada pues no puedo soportar que él sea tan desconsiderado y que se siente tranquilo, mientras yo cocino, limpio, lavo y no entienda que yo también necesito tiempo para descansar. TPR.
Algunos hombres se resisten a colaborar en las tareas del hogar, porque nadie los involucró nunca en las tareas domésticas cuando fueron pequeños. Hoy en día, ambos tienen que trabajar en la calle y además compartir las responsabilidades de casa. Una de las herramientas importantes para que el matrimonio funcione es la reciprocidad. Es importante que en el matrimonio y en cualquier relación, estén presentes el equilibrio, la consideración y el respeto.
Tu esposo debería ayudarte en el trabajo hogareño, pues tú no estás pidiendo un favor sino una contribución. Te sugiero que busques un momento tranquilo, ojalá fuera de casa, para que puedan conversar juntos acerca de la situación. Háblale de tus sentimientos, sin presionarlo o juzgarlo, luego pregúntale que piensa acerca de tu planteamiento.
Sugiérele que hagan una lista con todas las tareas del hogar. Repártanla de manera que aunque no sea equitativa, él se comprometa; has que la firme y luego pégala en la nevera donde él pueda recordar a lo que se comprometió.
Es importante que reconozcas su esfuerzo aunque su trabajo no sea perfecto, quizás te toque volver a lavar el baño cuando él no te vea, pero no te molestes. Dale tiempo, todos ganarán si resaltas más lo que hace, que lo que deja de hacer.

SEÑORA MAYTTE: Ante todo quiero agradecerle el calor humano que reflejan sus artículos, tan necesarios para todos en esta situación de crisis. Mi problema es que no logro estabilidad en mis trabajos. Aunque soy excelente trabajadora, siempre tengo problemas con mi entorno de una u otra índole, y al final siempre me toca irme. No sé qué pasa, pero la he oído a Ud. decir que si una situación difícil se repite una y otra vez, el problema puede ser de uno y no los demás. Ayúdeme a que pueda conservar mi empleo en paz. MED.
A pesar de ser muy productiva en el trabajo, también debes adquirir cierta habilidad social. Es ésta la que nos permite expresar con el máximo respeto nuestras ideas, estados de ánimo u opiniones, sin ofender a los demás o dejarnos manipular por ellos.
Primero debes aprender a controlar tus reacciones cuando estés en situaciones difíciles o bajo presión o estrés. No te salgas de tus casillas y sobre todo evita maltratar, gritar o amenazar a tus compañeros o subordinados en el trabajo. Pues esto te traerá resentimientos y enemigos que no necesitas; hará que te pierdan el respeto y te nieguen la colaboración.
Además, cuando estás muy afectada no puedes tomar las mejores decisiones.
Procura relacionarte con todos tus compañeros, saluda, se amable, sonríe, relájate y aprende a escuchar y a dialogar. Si alguien se equivoca y comete un error, analiza la causa y calmadamente toma las medidas para que no vuelva a ocurrir, sin maltratarlo o ponerlo en evidencia. Si tienes que decir no, hazlo con firmeza, pero sin alterarte. Es importante manejar además del lenguaje verbal, tu actitud corporal; nunca discutas con nadie, y si tienes alguna situación incómoda que se repite y que no puedes solucionar, infórmala por escrito a tu superior sin juicios. Así, serás merecedora de respeto y aprecio de tus compañeros y jefes en tu trabajo, ¡mucha suerte!

HOLA, MAYTTE: Solo quiero pedirte algunas sugerencias que me ayuden a reservar un tiempo para mí. En los últimos meses he tratado de hacerlo porque me siento un poco cansada, pero no lo consigo. Siempre me invade la culpa y la responsabilidad con mis hijos, esposo y amigas. Pareciera que siempre tengo algo más importante que hacer. ¿Qué hago? Dame una formulita…RR.
El tiempo personal es un espacio que dedicas cada día a ti misma, para relajarte y desconectarte de las presiones cotidianas. Para que puedas disfrutarlo deberían ser más o menos 15 o 20 minutos al día.
Puedes tomarlos a primera hora de la mañana, antes de que todos se levanten y comience la actividad en casa, o al final del día cuando hallas cumplido con tus tareas. De esta manera no te sentirás culpable de faltar a otras responsabilidades; inclúyete en la lista de pendientes cada día y procura no llenar el tiempo que es para ti, con algún otro pendiente.
Durante esos minutos, evita pensar en lo que harás después o en como resolverás los problemas que tienes. Es tu momento para descansar y recuperar la vitalidad, la claridad mental, el equilibrio y la paz que necesitas para continuar con la dinámica de tu vida. Si tu te sientes bien, todo lo que hagas por tus seres queridos tendrá más calidad.


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