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| Siglos de silencio |
En El nuevo diario la autora Flavia
Accorsi, documenta cómo la sexualidad femenina por
siglos no tuvo el derecho de manifestarse, porque la Iglesia
y los médicos la condenaron a vivir en el anonimato,
argumentando que era algo pecaminoso.
“Todo comenzó en la Antigüedad, con Hipócrates,
quien pensaba que el feto resultaba de la mezcla de las simientes
del hombre y de la mujer. Para que la semilla de la mujer
fuera abundante, era importante darle placer”. Sin embargo,
luego Aristóteles manifestó que sólo
la simiente de los hombres era fecunda y con esta afirmación
desapareció de la escena el placer de las mujeres.
Durante la Edad Media se preconizó la abstinencia y
la castidad de la mujer. Cuenta Accorsi que en el renacimiento,
el orgasmo femenino se revalorizó. Hasta el siglo XVII
se siguió pensando que el clímax femenino era
necesario para la fecundación, pero se advirtió,
no obstante, que no se debía acostumbrar demasiado
a las mujeres a los juegos eróticos. En el siglo XIX,
el puritanismo estaba en su apogeo. Así, el éxtasis
femenino fue desterrado entonces de las alcobas, y los esposos
se concentraron en no despertar el deseo de sus mujeres. La
sífilis aportó a la represión sexual
un refuerzo inesperado. “Fue hasta después de
la Segunda Guerra Mundial que las mujeres lograron que se
les reconociera su derecho a experimentar placer sexual. No
obstante, la verdadera liberación psicológica
ocurriría más tarde, con la “revolución
sexual” de mayo del 68. La mujer se reapropia de su
cuerpo, de sus sensaciones y de sus emociones”, escribe
Accorsi. |
Sexualidad en femenino
Las mujeres están viviendo cambios
en sus formas de expresarse en intimidad. En su libro El orgasmo
femenino, la polémica Shere Hite, historiadora y profesora
de Sexualidad en la Universidad de Nueva York, esboza toda una anatomía
del deseo. Adriana Gibbs
La palabra viene del griego “organ”,
que significa tener la sangre en movimiento o hervir ardientemente.
Defendido por Hipócrates, satanizado por los puritanos, reconocido
por la liberación sexual, hoy en día —escribe
Flavia Accorsi en El nuevo diario— el orgasmo goza de sus
días más dichosos, y en la sociedad occidental, el
orgasmo femenino se lleva la mejor parte.
Del sexo han hablado novelistas y poetas —Marcel
Proust, Honore Balzac, Gertrude Stein— y cada vez más,
en el siglo XX y XXI, antropólogos y psicólogos han
traído el tema a su terreno —Malinowski, Mead, Jung
y Michel Foucault, entre otros—.
Shere Hite, historiadora de la cultura y profesora
de Sexualidad femenina en la Universidad de Nueva York, ha revolucionado
las teorías sobre el sexo. Basada en sus investigaciones,
sustentadas con entrevistas a más de 3.000 mujeres de varias
partes del mundo, Hite ha redefinido el tema y planteado nuevas
interrogantes. “Mis investigaciones son las de una especialista
en ciencias sociales que toma el pulso a la sociedad de hoy. Al
indagar cómo se comportan las personas en privado, estudiando
qué sienten y piensan, saco conclusiones y elaboro teorías,
con el fin de entender mejor la situación en la que se ve
atrapada la gente”, escribe la autora en su libro El orgasmo
femenino. Teorías sobre la sexualidad femenina. Ella
reflexiona sobre interrogantes que suscitan interés, entre
las cuales destacan:
¿A la mujer de hoy le gusta el matrimonio?
“Según mis investigaciones, las mujeres tienen cada
vez más dudas sobre el matrimonio. Una mitad de las mujeres
sigue viendo el matrimonio con el viejo prisma romántico,
mientras que la otra mitad duda que el matrimonio vaya a aportar
la seguridad que hoy encuentran en un trabajo o una carrera. Las
mujeres disfrutan con la libertad de estar solteras. Algunas han
aprendido a manejarse y jugar con ventaja en el extraño y
maravilloso mundo de los solteros”.
La autonomía sexual femenina...
¿implica una redefinición del sexo?
“A medida que las mujeres adquieren más derechos en
la sociedad en general, también transforman su identidad
sexual. Con el desarrollo de un nuevo lenguaje, se ha enriquecido
lo que ahora denominamos ‘sexo’. Sin embargo, mientras
las mujeres intentan reformular su idea de ‘sexo’ les
están diciendo otra vez qué deben pensar: la imagen
de la mujer como dominadora sexual en los medios de comunicación
no representa, en el mejor de los casos, más que un primer
paso para intentar alejarse de la definición tradicional.
Invertir la sexualidad femenina para que pase de ‘pasiva’
a ‘agresiva’ no es un verdadero cambio”.
¿Qué es la ‘naturaleza
sexual’ de una mujer?
“No sabemos casi nada, puesto que —a pesar de que se
haya declarado recientemente que las mujeres están ‘sexualmente
liberadas’— a la mujer moderna se le presiona para que
exprese su sexualidad ‘como un hombre’ y no se ‘reprima’:
se le insta a ser ‘atrevida, dura, realista’. Quienes
creen que la biología de hombres y mujeres hace que los hombres
estén destinados a ‘empujar’ y las mujeres a
‘aceptar’, a ser más pasivas y receptivas, se
engañan. Ahora bien, los tópicos contrarios, ‘las
mujeres desean ser tan agresivas en lo sexual como los hombres’,
también se equivocan.
“La naturaleza sexual de las mujeres
—si es que existe tal ‘naturaleza’— parece
inclinarse más que la masculina hacia la sensualidad (aunque
quizá no tengamos una percepción acertada de la sexualidad
masculina). A las mujeres la excitan más los juegos previos
de seducir y ser seducidas, crear tensión sexual y deseo,
que centrarse exclusivamente en el orgasmo. Tal naturaleza parece
ser polifacética”.
La
“primera vez”... ¿es como se la imaginan las
chicas?
“La mayoría afronta su primera experiencia del ‘acto
sexual’ con la idea de que deberían tener ‘más
placer del que han tenido nunca’. Para muchas, las caricias
y el afecto erótico son más agradables y excitantes
que el propio coito. Mis investigaciones demuestran, curiosamente,
que la mayoría no sufre dolor ni hemorragias.
“El inconveniente es que muchas chicas
se relacionan con el tema desde la vergüenza y la culpa. El
comienzo de la menstruación, por ejemplo, podría ser
un momento mágico y fascinante en la vida de una joven. Por
el contrario, hay una atmósfera de ocultamiento, de negación.
El 72% de las chicas y mujeres dicen que no están lo bastante
preparadas para el hecho; hasta tal punto se sigue hablando poco
de ello, todavía hoy. Sólo el 12% de los padres habla
de la regla con sus hijas. Menos del 10% celebra la ocasión”.
El orgasmo femenino... ¿cómo
suele producirse con una pareja?
“La mayor parte de las mujeres lo logran mediante la estimulación
clitoridiana. Dos terceras partes de las mujeres de mi investigación
dijeron que pueden alcanzar el orgasmo durante el sexo con su pareja
si tienen suficiente estimulación del clítoris, mientras
que sólo un tercio lo logra con facilidad durante el acto
propiamente dicho. Si la mayoría de las mujeres puede alcanzar
el orgasmo con la estimulación del clítoris, eso es
algo que debe entrar a formar parte normal de lo que llamamos una
relación sexual. Nuestra definición del sexo tiene
que evolucionar y adaptarse a la realidad. No tiene por qué
estar centrada en el coito”.
¿Para qué sirve fisiológicamente
el orgasmo femenino?
“Tiene un efecto liberador de la tensión acumulada.
Si éste no se produce; puede ser causa de congestión
pélvica con dolores difusos y malestares que nunca terminan
de diagnosticarse bien. Básicamente, la función es,
desde lo fisiológico, la descongestión y, desde lo
subjetivo, la intensa vivencia del placer”.
¿Todos los orgasmos son iguales?
“La percepción de la respuesta orgásmica varía
según la intensidad, la duración, la cantidad, el
grado de excitación, el cansancio y las tensiones previas;
si se está de buen o mal humor. Hay distintas cualidades
de percepción del orgasmo; por lo tanto, no todos los orgasmos
son vividos de igual manera”.
¿El orgasmo vaginal es sinónimo
de madurez en las mujeres que lo experimentan?
“En primer lugar, hay que afirmar que la respuesta orgásmica
es una sola, aun cuando los estímulos pueden recibirse a
través de distintas zonas del cuerpo. Están aquellas
mujeres que constituyen el grueso de la población femenina
que lo alcanzan si son estimuladas en la zona del clítoris
y de los labios menores. Los criterios sobre la presunta madurez
del orgasmo logrado por penetración, ya no se pueden sostener.
Actualmente se considera normal tener orgasmo, con independencia
de la vía de estimulación a la que esa mujer y su
pareja recurran”.
¿La mujer puede simular el orgasmo?
“La mujer puede fingir perfectamente el clímax, y esto
le impide, de hecho, disfrutar, sentir y eventualmente llegar a
un verdadero orgasmo. Esta mentira forzada está hablando
de un cierto problema en el vínculo de esa pareja, ya que
no existe la confianza y la comprensión suficientes para
poder hablar de estos y otros aspectos de la sexualidad. Entendemos
que la mejor pareja sexual es aquella en la cual la mujer puede
dialogar con su compañero de las cosas que necesita para
sentirse estimulada”.
¿Es conveniente o necesario lograr
un orgasmo simultáneo?
“Es innegable que la posibilidad de alcanzar un orgasmo al
mismo tiempo puede ser altamente satisfactoria para una pareja,
pero no es imprescindible. Su búsqueda puede transformar
lo que hasta ayer era una buena relación en un foco de conflicto.
Es necesario conocer y respetar el tiempo particular de la compañera
o el compañero sexual, sin forzar coincidencias”.
¿Una
mujer que tiene muchos orgasmos es más feliz que la que tiene
uno solo?
“A diferencia del varón, algunas mujeres tienen la
posibilidad de obtener múltiples orgasmos, tantos como la
continuidad del juego amoroso lo permita. Que una mujer tenga muchos
orgasmos no ocasiona ningún trastorno, pero la cantidad no
es indicativa de un mejor funcionamiento sexual (y esto es válido
también para el varón). Hay mujeres que tienen un
solo orgasmo de gran intensidad, después del cual quedan
satisfechas. La mujer que desea y puede ser multiorgásmica
no puede ser considerada ninfomaníaca, —denominación
absolutamente machista—, ni asociar esta situación
con la idea de una mujer promiscua. Pero, por otra parte, no tendría
sentido afirmar que la felicidad depende del número de orgasmos
que se puedan conseguir”.
¿Hasta qué edad la mujer
puede tener orgasmos?
“No existe un límite de edad si el estado físico
se lo permite; como tampoco existen límites de edades, en
ambos sexos, para disfrutar de los contactos corporales. Los amores
maduros pueden ser ardientes. La investigación de Kinsey
demostró que las mujeres de cuarenta y tantos tenían
más probabilidades de tener orgasmos con su pareja habitual
que las mujeres jóvenes recién casadas. Mis propias
investigaciones demuestran que las mujeres de cincuenta y tantos
años experimentan un gran aumento de la confianza en sí
mismas, que les permite desechar las dudas que las reprimían
en sus años jóvenes tanto desde el punto de vista
emocional como sexual”.
¿Puede hablarse de una visión
actualizada de la sexualidad?
“Sí, muchas mujeres están haciendo que los intercambios
sexuales tengan una orientación totalmente nueva, centrándose
en descubrir lo que les da placer e involucrando a los hombres en
esas actividades. Sin embargo, otras sienten que todavía
hay cierta distancia entre sus facultades sexuales y el contexto
en el que se les pide que las ejerzan. Desde el punto de vista sexual,
a las mujeres se les acusa hoy de ser peores madres que antes, y
se atribuye a la igualdad, que hace que las mujeres sean egoístas.
Es preciso redefinir el sexo; o des-definirlo, para convertirlo
en un vocabulario de las maneras de tocar a otra persona. Nuestros
sentimientos son mucho más sutiles e interesantes que los
vocabularios corporales de los que disponemos para expresarlos en
la actualidad”. l
| En
palabras... |
Masters
y Jonson lo definen como “un breve episodio de liberación
física del aumento previo de la tensión muscular,
de la congestión sanguínea pélvica y
de la sensación corporal de excitación, y la
percepción subjetiva de este clímax. Esta liberación
energética se evidencia por descargas musculares rítmicas
a nivel genital; aunque también comprometen el resto
del cuerpo. Estas contracciones son sumamente placenteras
para ambos sexos y producen una sensación de alivio
y relajación. Después de ellas, tanto al hombre
como a la mujer los invade una sensación de placidez,
bienestar y afecto mutuo”. He aquí otras definiciones,
dadas por estudiantes de Sexología, de la Universidad
de Nueva York:
“El orgasmo es una vivencia intensamente placentera;
un final en que la sensación es un estado de no conciencia”.
“Es una sensación de plenitud, de confundirse
con el otro y transformarse en uno solo”.
“Es una sensación de voluptuosidad, vivencia
de felicidad máxima, de éxtasis”.
“La culminación necesaria de un estado de excitación
gozosa, por la cual se accede a un estado momentáneo
de trance, de comunicación o entrega total”.
“Es un momento esperado a veces con gran ansiedad.
Un momento encontrado a veces con facilidad... y no logrado
en algunas ocasiones”.
“Es la culminación del acto sexual, con pérdida
del dominio de sí mismo”.
“Describir el orgasmo es como pretender explicar la
caída libre de un paracaidista, el vuelo de una gaviota
o el mar. Es dejar de ser por un instante”.
“Es un momento en el cual más siento al otro,
pero a la vez más solo estoy”. |
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