| Hace unos dias fui a una oficina para recoger
unos documentos que había mandado a hacer. Cuando llegué,
la oficina era un caos. El espacio estaba completamente lleno de
personas tratando de resolver sus pendientes legales. Unos, buscando
la manera de saltarse la fila, otros perdidos en el medio de tantas
personas tratando de definir cuál era la ventanilla o la
fila correcta para poder resolver sus problemas. Estaban los malhumorados
y los acelerados, los condescendientes y los que informaban a todos
los que iban llegando... en fin, toda una aventura matizada con
las diferentes personalidades de cada una de las personas que se
encontraban en ese lugar. En ese momento recordé que la herramienta
más importante de usar era: tener paciencia.
Al dejarnos llevar por la urgencia o por la
expectativa, casi siempre reaccionamos con brusquedad y hasta con
violencia, entorpeciendo aún más la solución
de nuestra propia situación. El camino correcto en el medio
de ese pequeño caos era tener la paciencia para averiguar
con calma cuáles eran las reglas, de manera que, al seguirlas,
pudiéramos facilitar el proceso, para así beneficiarnos
todos.
Siempre habrá momentos donde las situaciones
no se presenten como esperamos, podemos aprender a ser pacientes.
Tener paciencia implica darnos el espacio y el tiempo con la calma
suficiente para analizar una situación, de manera que podamos
aceptarla o darle solución. ¿Cuántas veces
es tu hijo pequeño el que te hace perder la paciencia con
su comportamiento? Tenemos que aprender a respirar suave y profundamente
antes de dejarnos llevar por la rabia, para no reaccionar agresivamente.
La paciencia es una de las virtudes más necesarias de incorporar
a nuestra vida cotidiana.
Ser paciente no significa aguantar todo lo
que te hacen los demás, tampoco consiste en permitirles a
otros que abusen de ti o irrespeten tus derechos. Por el contrario,
ser paciente implica colocarte en el lugar de la otra persona para
comprender un poco sus actitudes o su comportamiento, también
implica manejar tus emociones para evitar el responder exageradamente
a algunas situaciones o circunstancias de tu vida.
Ser pacientes nos da la oportunidad de servir
como un elemento conciliador muchas veces, tomando en cuenta no
sólo nuestras necesidades personales sino las de los demás.
Ser pacientes nos da la posibilidad de mantener el equilibrio personal
con más facilidad, recordando que todo pasa y que al mismo
tiempo todo representa una oportunidad de aprender algo nuevo o
de poner en práctica algo que ya sabemos. Además,
si no puedes hacer que cambie una situación, más vale
que la aceptes con paciencia para que no te afecte tan profundamente
y así puedas obtener con calma e inteligencia el mejor beneficio.
La paciencia es una de las herramientas indispensables
para disfrutar de una buena relación. Aceptar y respetar
las diferencias personales nos permitirá ser más pacientes
y tolerantes cuando los demás actúen o se comporten
de una manera diferente a como esperábamos que lo hicieran.
Cuando te dejas llevar por la impaciencia, la mayoría de
las veces terminas teniendo una actitud intolerante y agresiva,
hiriendo con tus palabras, comentarios y actitud hasta a las personas
que más amas. Aprende a manejar el caballo desbocado de tus
emociones negativas y conviértete en una persona más
comprensiva, tolerante y paciente con quien otros puedan compartir.
Claves para recuperar
la paciencia
Cuenta hasta 100 si fuese necesario
Es muy importante que mantengas la calma, para que puedas evitar
tu reacción negativa. Tómate el tiempo necesario para
serenar tus emociones y recuperar la claridad mental que te permita
actuar de la mejor manera.
Colócate en el
lugar del otro. Recuerda que no todas las personas podrán
actuar o comportarse como tú lo harías. Por eso aceptar
sus diferencias y fijar tu atención en sus cualidades te
ayudara a mejorar tus relaciones de trabajo, de estudio y de amistad.
Analiza la situación
y encuentra el lado positivo
Pensamientos como: podía haber sido peor, no todo el mundo
piensa igual que yo, bueno todavía tiene solución,
vamos a resolverlo con calma... son algunos de los que te ayudan
a serenar tus emociones y a tener una visión más positiva.
Sé paciente con tus niños
Muchas veces esperas tanto de ellos que se te olvida considerar
sus limitaciones y su corta edad. Actúa calmado y con amor,
especialmente cuando cometan un error. Reconocer y aceptar sus limitaciones
te permitirá ayudarlos eficazmente para que puedan superarlas
y al mismo tiempo tu respeto y cariño los hará sentir
queridos y seguros de poder superarlas. l
maytte@maytte.com
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