
HealthDay / New York Times Syndicate. Derechos de
El Universal. Traducción: Servio Viloria
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La guerra
de los sexos
COMIENZA
EN LA MESA
En la batalla alimentaria
de los sexos, los hombres
son indudablemente los carnívoros, mientras que
las mujeres prefieren
comidas más ligeras
y saludables. ¿A qué
se debe esta diferencia?
Por Steven Reinberg
Aunque la biología puede desempeñar cierto papel, "las influencias culturales son más obvias. Esto indica que las ensaladas y el soufflé son platos delicados y que los trozos de carne son más bien una cuestión varonil", explicó el doctor David L. Katz, director del Centro de Investigación Preventiva de la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale, cuya sede está en New Haven, Connecticut.
Aparte de confirmar algunos estereotipos muy trillados, los hallazgos podrían ser de gran utilidad para la salud pública, dado que comprender cuáles son las diferencias que existen entre los hábitos alimentarios de hombres y mujeres puede ayudar a que se creen estrategias dirigidas a que ambos sexos adopten una alimentación más saludable, señalan los expertos.
"Pensamos que sería interesante determinar si existía alguna diferencia en términos de sexo", declaró la doctora Beletshachew Shiferaw, directora de la investigación. "Hasta donde sabemos, se habían realizado estudios acerca de los hábitos alimentarios tan distintos que tienen los hombres y las mujeres, pero ninguno había sido tan extenso".
Para la investigación, el equipo de Shiferaw recopiló datos de casi 15.000 estadounidenses adultos que participaron en la encuesta de Foodborne Disease Active Surveillance Network (FoodNet), un programa de investigación de las enfermedades trasmitidas por los alimentos que cuenta con el apoyo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). La encuesta, en la que los participantes tuvieron que informar qué alimentos habían ingerido en los últimos siete días, se llevó a cabo entre mayo de 2006 y abril de 2007.

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Phil Date |
Se comprobó que los hombres son más propensos que las mujeres a consumir una amplia variedad de carnes, tales como aves, ternera y otros animales de caza. Por ejemplo, 21% había comido jamón en la última semana, en comparación con 18% de las mujeres.
Por otra parte, las mujeres se inclinan más a comer verduras. El 35% informó que había consumido zanahorias al menos una vez en los últimos siete días, mientras que sólo 29% de los hombres dijo haber comido esta hortaliza. Un 37% señaló que había consumido tomates, comparado con 32% de los hombres. La misma diferencia se mantuvo respecto de frutas como fresas, frambuesas y frutos secos. Igualmente se determinó que ellas son más proclives a comer huevos y yogur.
Sin embargo, se observaron ciertas excepciones en la tendencia. A manera de ejemplo, los hombres mostraron una mayor inclinación que las mujeres a comer espárragos y repollitos de Bruselas.
El sexo también tiene que ver con los riesgos que se toman a la hora de comer, es decir, ingerir alimentos que pudieran transmitir enfermedades. Mediante la encuesta se demostró que a los hombres les apetece más comer hamburguesas a medio cocer o huevos parcialmente cocidos. Por otra parte, las mujeres son más propensas a comer brotes de alfalfa, que han sido asociados con varias enfermedades en el pasado.
"Estudiamos el consumo y los comportamientos de riesgo a fin de determinar si existe una diferencia significativa en términos estadísticos entre hombres y mujeres; de ser así, la información podría ayudar a los educadores del área de la salud a dirigir sus intervenciones", acotó Shiferaw.
En opinión de Katz, toda esta información podría ayudar a la gente a seguir una alimentación más saludable.
"Desde hace tiempo se conoce el hecho de que los hombres y las mujeres difieren sistemáticamente, por no decir constantemente, en términos de preferencias alimentarias", agregó. "La cuestión quizás quedó resumida sucintamente mediante la siguiente afirmación: 'Hombre que se respeta no come ensalada'".
Estudiar las decisiones alimentarias que toma comúnmente la gente tiene un gran valor, indicó. "Conocer cuáles son los alimentos que prefieren los hombres y cuáles las mujeres nos ayuda a definir el trabajo que se requiere hacer para alcanzar unos patrones dietéticos más favorables para la salud de la población en general", concluyó. |