
Foto: www.shutterstock.com / Dash
MEJILLAS a tono
Un básico del maquillaje es el colorete, cosmético que, además de dar color, realza la expresión del rostro. Debido a que existe una extensa gama de tonos y de texturas, elegir el adecuado no es tarea fácil. Aquí las claves para saber usarlo
Por Carolina Quintero
En los tiempos de la abuela, pero las del siglo antepasado, las jóvenes se pellizcaban las mejillas para obtener un leve sonrojo que le diera al rostro un simpático candor. Esos pellizquitos provocaban un enrojecimiento que se veía muy lindo, pero que tan sólo duraba unos segundos, pues, en realidad, esa reacción era debida a la vasodilatación (se abren) de los capilares (pequeñas arterias) sanguíneos que irrigan las zonas de la cara, especialmente de las mejillas y las orejas, cuando la sangre circula a mayor velocidad.
Hay que recordar que la piel actúa como un termorregulador para proteger los órganos del cuerpo humano; cuando hay un intercambio de temperaturas, en el proceso de ajustes se produce un calor sobrante que tiene que disiparse a través del intercambio entre dos cuerpos. Esto provoca la aparición del rubor, básicamente cuando se produce una subida de calor y, es en las mejillas donde más se nota y hasta se siente. No es por casualidad, entonces, que el cosmético que se usa para darle un tono de vida al rostro se le llame, precisamente, rubor. Por fortuna, ya no hace falta pellizcarse la cara, pues las firmas de belleza han desarrollado un producto que se crece, tanto en una diversa y amplia gama de tonos así como de texturas, para lograr diversos efectos: desde la cándida niña hasta la femme fatale.
El blush, colorete o rubor tiene como propósito darle color al rostro. Le añade profundidad y forma a las mejillas, le da un toque de calidez y dulzura, acentuando su belleza de forma general.
Cuál conviene
Al momento de adquirir uno de estos productos se debe hacer como un ejercicio de ensayo y error, similar al que se hace cuando se compra la base o el corrector. En ese sentido, se debe empezar por reconocer tanto el tono como el tipo de piel, pues la condición de ésta podría alterar el acabado final.
Por fortuna, en el mercado se encuentran diversas tonalidades y texturas que permiten ser bastante flexibles y que se adaptan, con total facilidad, a la variedad de pieles. Aun cuando es primordial escoger el que mejor se ajuste, el más acertado será aquel que, al aplicarlo, despierte al rostro, ilumine la mirada y, por ende, haga que el cutis se vea más radiante.
Para la tez muy clara se recomienda usar un tono en rosa vivo, intenso, los bien llamados "chicle", y no los pálidos. Aunque el rosa viejo le va a dar un acabado de mejilla rozagante. Es cuestión de gustos.
La tez morena u oliva se verá estupenda con los que aportan un matiz rosa-anaranjado, los ladrillos y los marrones o bronzer que le aportarán un toque de luz y otro de volumen.
A las más oscuras, los rojizos, aplicados con mucha sutileza, les resaltarán las mejillas de forma espectacular, al igual que la gama de los burdeos, mejor conocidos como los vinos.
A la piel bronceada le quedan bien los metales, es decir, bronce, cobre y oro, sin descartar la gama de los frambuesas o los uvas.
Sin embargo, el tono que le queda muy bien a todas, y que está de moda actualmente, es el rosa-durazno, porque es cálido y frío a la vez, y aporta ganancia al rostro.
En su elemento
En cuanto a las texturas, ahora hay muchas formulaciones que se pueden combinar a fin de lograr diversos efectos, darle realce o profundidad a los pómulos, o corregir algunas imperfecciones en el rostro.
La gama es extensa. En polvo, la textura clásica por excelencia, le viene bien a todos los tipos de piel, pero funciona de maravilla en las grasas, siempre y cuando se aplique antes polvo traslúcido para evitar que se vea como una mancha. Y, posteriormente, para sellarlo, se vuelve a aplicar polvo traslúcido, para lograr un efecto duradero y más natural. Además, es estupendo para la noche ya que le aporta al cutis un acabado más sofisticado y aterciopelado. Los que vienen en crema son los más adecuados para las pieles secas, ya que las mantienen hidratadas y les aportarán la luminosidad que les haga falta. Sin embargo, las pieles grasas también los pueden usar, porque ahora vienen formulados con un poco de polvo que los fija mejor. Éste se aplica fácilmente con los dedos, distribuyendo bien hasta fundir en la piel; si, además, se aplica encima un poco de colorete en polvo -de la misma tonalidad- el acabado será impecable, pues se creará dimensión y luminosidad. Estos son perfectos para el día, ya que logran un efecto muy natural, bastante ligero, fresco y, hasta jovial.
Los coloretes en líquido o en gel tienden a ser más duraderos, perfectos para un día de playa, para las modelos que deben pasar horas bajo luces intensas y/ó, para las pieles jóvenes, a quienes por cierto les queda muy chic, ya que no necesitan mayor maquillaje, sólo rubor y brillo para labios. Para su aplicación se debe tener cuidado de no exagerar en cantidad y aplicar con suavidad, evitando subir la intensidad, pues el efecto será muy fuerte; de lo contrario, se deberá eliminar y empezar de nuevo el maquillaje. Estos son aptos para las pieles grasas, pues se absorben más fácilmente, y no se ven brillantes ni grasosos; en cambio, a las pieles secas no les favorece porque tienden a fijarse y a secarse muy rápido, lo que podría crear un efecto acartonado.
El mousse es la última novedad. Éstos son fórmulas muy ligeras que brindan un acabado aterciopelado y que favorecen todo tipo de piel. Su suave textura permite aplicarlos de forma pareja dando, al momento, un acabado muy fresco. Tienen la ventaja de ser bastante duraderos, ya que se fijan como un polvo debido a su penetración inmediata sobre la tez.
En cuanto a la mejor herramienta, no es precisamente la que viene con el producto. Se recomienda una brocha gorda, de cerdas naturales y redondas. La del estuche, es para el retoque.
Preciso lugar
En opinión de los especialistas, el colorete es el último cosmético que se aplica tras haber realizado todo el maquillaje, pero antes de los labios.
Independientemente de la forma del óvalo facial, la tendencia actual consiste en aplicarlo desde el centro de los pómulos (no debajo del hueso) hacia la sien o línea del cabello. Ese es el secreto; allí, donde pega el golpe de sol, en lo que se conoce como las "manzanas de las mejillas". Quizás, el único rostro que lo acepta debajo del hueso es el tipo corazón, aquellos que son angulosos en la zona de la barbilla.
Al aplicarlo, se toma una pequeña cantidad de producto con la brocha de cerdas anchas o gordas y, tras sacudir previamente, se distribuye sobre los pómulos, con movimientos circulares y ascendentes, insistiendo varias veces y difuminando al máximo, para dar una apariencia natural y no dramática. No se debe volver a poner más en la brocha para evitar el exceso. Para crear el efecto de pómulos marcados, se aplica un poco de iluminador en los puntos más altos de las mejillas.

BLUSH DOUCEUR
COMPACT,
Clarins
Modela y esculpe el rostro,
realzando su resplandor natural.
Su fórmula contiene activos que
protegen la piel del sol, los radicales
libres y el medio ambiente,
lo que le asegura bienestar
POWDER BLUSH,
Revlon
Su fórmula basada en extractos botánicos y
vitaminas antioxidantes, hidrata, suaviza y revitaliza
la piel. Sus disfusores ópticos, que se adhieren suavemente sobre la piel, brindan un efecto natural
y luminoso, para un look más lozano y juvenil

COLOR INTRIGUE
CHEEKCOLOR,
Elizabeth Arden
Enriquecido con vitaminas, ofrece una textura
sedosa y liviana para una aplicación suave
y uniforme que no se desvanece durante
todo el día. Proporciona color natural
FRESH BLOOM
ALLOVER COLOUR, Clinique
Proporciona una luminosidad ligera y sutil de aspecto fresco y color inalterable. Sus colores son el resultado
de la mezcla de tres tonos (el de los pétalos, el centro
y el fondo) que, al juntarse, crean la combinación perfecta

RUBOR,
Maja
Ilumina y da color a tu rostro.
Su fórmula micropulverizada
con propiedades humectantes
adhiere el color a la piel
con total naturalidad,
evitando que se reseque

RUBOR,
Artdeco
Marca alemana, de agradable textura
y colores brillantes. Viene en una extensa gama de tonalidades para combinar

BLUSH SUBTIL,
Lancôme
Su fórmula contiene finas micropartículas
que aportan un acabado suave para un
resultado homogéneo y de larga duración

BLUSH,
Smashbox
A prueba de veteado,
está formulado para uso prolongado;
brinda un ligero color a las mejillas,
muy transparente y natural

EFFET PARFAIT,
Ebel París
Con ceramidas, vitaminas y aceites esenciales que
evitan la resequedad de la piel, manteniéndola siempre humectada. Su proceso de micropulverizado brinda una textura ultrasedosa que permite un acabado uniforme
BLUSH EXTREMO
CONFORT CANDEIA, Natura
De textura suave, aterciopelada, delicada. Con acabado sedoso, ofrece buena aplicación, cobertura uniforme en la piel y durabilidad prolongada Fuentes consultadas: Anthony Tejidor.
Asesor de imagen. Telf.: 0414 260.7774.
E-mail: tejidor@gmail.com tejidor@hotmail.com
SÍ y No
• No aplicar el producto en vaiven o diagonal, sino en forma circular
y ascendente,
para lograr tonicidad y naturalidad en el pómulo.
• Sí se debe ser prudente en la cantidad a aplicar, para evitar
el efecto "Heidi".
• No se debe aplicar cerca de la nariz.
• Sí se debe ir a consulta con un maquillador, quien ayudará
a seleccionar el que mejor va con el tono de piel.
• No se recomienda el rubor en polvo para las pieles maduras,
pues se deposita
en los pliegues haciendo que estos resalten. Mejor usar en líquido o en crema.
• Sí se debe combinar con el lápiz labial para que no compitan entre sí,
lo que garantiza un look fresco y natural.
• No se deben usar tonalidades intensas y contrastantes, el blush
debe dar un toque natural. |
|