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Entradas
al paraíso
Valentina Bracho Polanco
Los principios del feng shui son claros
en referencia a las puertas de entrada. Fluidez, comunicación
y apertura son
la clave de una grata bienvenida
Traspasar el umbral y entrar en un espacio
significa mucho más de lo que se imagina. Las entradas -como
elemento espacial- han sido objeto de grandes estudios durante toda
la historia de la decoración y el arte. En muchos casos las
puertas de los templos y catedrales fueron tratadas como piezas
de arte, algunas, incluso, son emblemáticas, como la Puerta
Sublime en Estambul.
En la arquitectura occidental encontramos en edificaciones públicas
y privadas de gran escala las entradas llamadas "puerta cochera",
que fueron muy populares por su diseño arquitectónico
durante el período renacentista. Era una entrada lo suficientemente
amplia para permitir que una carreta tuviera acceso al patio de
los edificios de la época. En la antigua Escandinavia los
exilados se llevaban las puertas de su casa, en algunos casos las
lanzaban al mar y se residenciaban en el lugar donde las puertas
encallaban, como dejándolo a la mano de Dios.
Hay un viejo proverbio del feng shui que dice: "Fuera de la
entrada, el ocupante no es parte de la casa; dentro de la entrada,
se convierte en parte de la casa y la casa se convierte en parte
de ellos".
Las puertas y entradas de las casas y edificios, especialmente las
puertas principales, son elementos de mucha consideración
en el feng shui. Las entradas son clave para determinar el feng
shui de una edificación. En pocas palabras es la relación
entre el espacio externo y el espacio interno, una interacción
vital para el ocupante.
El practicante de feng shui debe tener la capacidad de activar las
energías en el espacio, debe saber qué lugar necesita
más o menos "oxígeno" o chi. La entrada
es un punto clave para efectos de manipulación de esta energía,
desde allí podemos dirigirla para lograr nutrir el resto
de los ambientes. Por esto las entradas son el primer punto de atención
para los estudios de feng shui.
De la misma forma que nos alineamos en la dirección del viento
para navegar en un bote de vela, podemos utilizar la energía
de la entrada para canalizarla hacia el resto de la casa. El arte
de lograr el esparcimiento balanceado de esta energía nutritiva
y armoniosa es uno de los desafíos más difíciles
del feng shui moderno. Es necesario un profundo conocimiento y entendimiento
de los procesos de los cinco elementos, del manejo del viento y
del agua, y sobre todo, de la dinámica de transformación
universal para potenciar los efectos positivos de esta técnica.
Aspectos como la disciplina, la experiencia, la creatividad y la
intuición son primordiales en el desarrollo y la aplicación
de los cambios determinantes para lograr ser asertivos en la corrección
de cada caso.
Por la puerta de entrada pasa energía de todo tipo: energía
sana, balanceada, y energía destructiva, desbalanceada. Es
un espacio de transición, de paso, de característica
yang en donde siempre hay movimiento. Por lo tanto siempre debe
mantener una sensación de fluidez, para dejarnos una buena
impresión, porque no hay que olvidar que este tipo de energía
la percibimos -mayormente- en movimiento.
Mientras más armoniosa sea la transición del umbral
a la entrada, más fácil será la relación
del ocupante con el entorno. Por esto se dice en feng shui que las
entradas afectan la "fortuna en general" de los ocupantes.
Una "buena" entrada, en donde percibimos la circulación
como energía nutritiva, nos permite llevar esta sensación
hacia el resto de los ambientes de nuestro hogar o sitio de trabajo.
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Buenos pasos
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Un punto importante a considerar es que la puerta principal
no debe estar alineada con la puerta de atrás, porque
se crea una fuerza lineal unidireccional que facilita la acumulación
del chi en la medida en que se realiza el recorrido.
Mientras más lineal es la proporción mayor es
la carga de energía negativa, creando una fuerza inconveniente,
contraria a la energía armoniosa y balanceada que necesitamos
para sentirnos a gusto en un espacio y disfrutar de lo que
nos ofrece.
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Por otra parte, si observamos la salida desde la entrada se
puede producir un efecto de aceleramiento nada grato. Usted
puede pensar: ¿Nos estaremos perdiendo de algo? ¿Ya
estamos saliendo? Estas impresiones nos pueden quedar en la
mente, y la sensación nos dificulta mirar a nuestro
alrededor, perdiendo la posibilidad de explorar el espacio
internamente, de mirar hacia los lados y estar presentes en
cuerpo y alma dentro del espacio. El aceleramiento influye
en las personas que allí habitan, creando dificultad
para la concentración, causando estrés y otras
posibles enfermedades.
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El feng shui consiste en usar el sentido común para
buscar el equilibrio y es por esto que al colocar elementos
como plantas, objetos con armonía de sonidos, movimiento
de agua o colores que nos llamen la atención, logramos
fracturar toda disposición lineal, transformando la
situación para lograr más armonía.
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Es conveniente que las entradas se abran hacia varios ambientes
para lograr que esta energía dinámica avance
hacia el resto de los espacios. Una forma efectiva para conectar
el resto de los ambientes con las puertas de acceso es ubicando
plantas a la vista desde las puertas de cada sitio, preferiblemente
de hojas redondas o formas curvas. La forma circular permite
la fluidez y la circulación balanceada del chi.
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Tenga presente que para que una entrada cumpla con su propósito
debe inspirar fluidez, comunicación, apertura.
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Las entradas que tienen postes o columnas en el medio, frente
a la puerta principal, señalan una contradicción
en cuanto al principio natural de la dinámica en este
tipo de espacios. Crea un obstáculo, entorpece la fluidez
y el avance que implica todo acceso. Si traducimos esta situación
al ocupante en reconocimiento de la universalidad, entendemos
que los habitantes también se ven afectados en sus
actividades en general porque encuentran obstáculos
para la entrada de la salud, el dinero y del resto de los
aspectos que nutren nuestras vidas. Considero importante insistir
en este punto porque en nuestra ciudad vemos con mucha frecuencia
casos de viviendas, empresas y negocios ubicados en edificaciones
con este tipo de problema y las estadísticas siempre
confirman la norma. Pienso que, aunque haya que hacer un gran
esfuerzo para cambiar esta situación, el cambio es
conveniente y los beneficios se ven a muy corto plazo.
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