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¿Cómo mantenernos sanos?
Pregúntele a los expertos
¿Cuál es la mejor manera
de combatir las arrugas, controlar la presión sanguínea
o combatir la placa dental? Seis especialistas nos dan sus consejos.
Joanna Moorhead
La dermatóloga
Susan Mayou es dermatóloga de los hospitales londinenses
Chelsea & Westminster y Queen Mary’s Roehampton. Es secretaria
del British Cosmetic Dermatology Group y vocera de la British Skin
Foundation.
Su opinión
El envejecimiento de la piel se debe a dos factores: su composición
genética y la cantidad de tiempo que ha pasado bajo el sol.
No puede hacer mucho en cuanto a los genes, pero puede protegerse
del sol, y nunca es demasiado tarde para comenzar. Si pudiera volver
atrás me daría menos baños de sol. Cuando estoy
de vacaciones uso un bloqueador solar con un factor de protección
30 ó 40 y un filtro para los rayos ultravioleta cuatro estrellas.
En los días corrientes uso un humectante con un factor de
protección 15, y si voy a estar al aire libre por mucho tiempo
utilizo un protector solar independientemente de la época
del año.
En cuanto al cuidado facial, nunca gasto
enormes cantidades en un pequeño frasco de crema: no se justifica
tal gasto. Mis cremas para el cutis tienden a estar en el rango
medio de precios. Me limpio el rostro cada noche y cada mañana;
uso un limpiador sin jabón debido a que es el que mejor se
adapta a mi piel, pero nunca utilizo un astringente porque no le
veo ninguna utilidad.
En lo concerniente al humectante, es
importante usarlo donde la piel luzca y se sienta seca. La gente
cree que aplicar un humectante desde temprana edad mantiene el aspecto
juvenil, pero eso no es cierto. Para los jóvenes, el humectante
puede causar problemas tales como acné y exceso de grasa.
El único agente con pruebas convincentes
de que tiene un efecto sobre las arrugas es la tretinoína
en Retin A. Trabaja bien en las finas líneas alrededor de
los ojos y en el labio superior y se puede adquirir con prescripción
médica.
¿Que si me haría un lifting
en algún momento? No estoy considerando esa posibilidad,
pero no podría decir ‘nunca’, ¡puesto que
estoy casada con un cirujano plástico!
La nutricionista
La doctora Toni Steer es nutricionista y dietista. Trabaja en el
Medical Research Council del Reino Unido.
Su opinión
No estoy obsesionada con la comida, pero estoy muy consciente de
lo que elegimos como familia. Tengo un hijo de dos años y
nunca ha consumido un alimento para niños procesado: siempre
le hago un puré yo misma. Siempre trato de cocinar con alimentos
frescos y evito los productos procesados y preempaquetados que generalmente
tienen un alto contenido de sal y grasa añadidos.
Todos los fines de semana planifico las comidas
de la semana. Si se planifica con antelación hay mucho menos
probabilidades de terminar comiendo nuggets de pollo o pizzas. Una
comida saludable puede ser una comida rápida, pero es necesario
organizarse. Tiendo a comprar muchas frutas y vegetales, y estoy
muy consciente de las grasas. Ingerimos un aderezo monoinsaturado
basado en aceite de oliva, y para freír uso una pequeña
cantidad de aceite de oliva.
Me gusta mucho preparar cacerolas de res y
cordero. La gente asume que para comer sano no se debe ingerir carnes,
pero eso no es cierto. En el Reino Unido, por ejemplo, muchos niños
presentan deficiencia de hierro y la carne roja es la mejor fuente
de este mineral. Mi hijo la come una o dos veces por semana. Comemos
mucho pescado, además de pan integral y cereales no refinados
para el desayuno. Cocino los vegetales al vapor debido a que de
esa manera se conservan las vitaminas y nunca les añado sal
al cocinar. Tampoco hay un salero en la mesa.
No somos perfectos y nos damos nuestros gustos:
disfrutamos el pescado y las papas fritas y el chocolate, de vez
en cuando. Mi mantra es que no hay alimentos malos, sino dietas
malas. Si consumimos una dieta adecuada la mayor parte del tiempo
podemos permitirnos algo alto en grasas o azúcar de vez en
cuando. De lo contrario, ¡la vida sería demasiado aburrida!
La ginecóloga
Janice Rymer es ginecóloga obstetra de los hospitales Guy's
and St Thomas's de Londres. Dirige una unidad de investigación
que está realizando estudios sobre la menopausia.
Su opinión
No he llegado a la menopausia todavía, pero cuando llegue,
si presento los síntomas, tomaré la terapia de reemplazo
hormonal. En mi trabajo veo a muchas mujeres que han llevado su
vida de forma óptima y cuando se presenta la menopausia no
pueden seguir de la misma manera. Entonces toman las hormonas y
regresan adonde estaban. Son mujeres inteligentes y saben que hay
ciertos riesgos, pero deciden aceptarlos, en vista de las recompensas.
He tenido pacientes que han estado recibiendo hormonas por un largo
tiempo y, al compararlas con las que no las han recibido y —esto
es sólo anecdótico—, lucen más delgadas
y saludables.
Con la terapia de reemplazo hormonal se toma
estrógeno y progestágeno. Pero es el progestágeno
lo que parece ser el problema. Usaría el sistema Mirena Inter-Uterine,
que emite progestágeno directamente al útero, y un
parche de estrógeno, porque de esta manera se protege el
hígado.
Una de las cosas que me importan en la vida
es no llegar a tener sobrepeso, porque eso tiene un enorme impacto
al envejecer. Cuando las mujeres me consultan por problemas ginecológicos
que requieren cirugía uno sabe que todo va a ser algo sencillo
si están delgadas. Yo troto mucho, y creo que el ejercicio
marca la diferencia en todo en la vida.
El psiquiatra
Clive Ballard es un destacado psiquiatra y profesor de trastornos
relacionados con la edad en el King’s College de Londres.
Es director de investigación de la sociedad británica
de Alzheimer.
Su opinión
Mucha gente tiende a ver a los ancianos casi como una especie distinta:
la mayoría de nosotros no tiene mucho contacto con ellos,
y no están muy visibles. Sin embargo, yo trabajo con ellos
todo el tiempo, y eso me hace estar más consciente del hecho
de que todos seremos viejos un día, y los problemas que ellos
enfrentan hoy nos ocurrirán mañana.
Una de cada cinco personas que llega a los
80 sufre el mal de Alzheimer, por lo que es lógico tratar
de reducir el riesgo en la medida de lo posible. Desde que supe
que los antioxidantes proporcionan protección en este sentido,
aumenté la cantidad de frutas en mi dieta. También
tomo vino tinto, que ha demostrado tener efectos benéficos.
Se ha observado que la tensión arterial alta predispone al
mal de Alzheimer, y dado que en mi familia hay antecedentes al respecto
me tomo la presión sanguínea con regularidad.
El ejercicio ayuda a entrar a la tercera edad
en buena forma y reduce la presión sanguínea. Trato
de correr por lo menos tres veces por semana. También evito
comer demasiada sal; nunca la añado en la mesa. Un estudio
importante reveló que las personas con una rica vida social
tienen menos probabilidad de padecer el mal de Alzheimer. Llevo
una vida ocupada en este momento, y sin duda trataré de mantenerme
ocupado al llegar a la vejez.
El cardiólogo
El doctor Tim Bowker es cardiólogo asesor de Mary’s
Hospital en Paddington, Londres, y catedrático en Medicina
Cardiovascular en el Imperial College de Londres. Es un director
médico asociado en la British Heart Foundation (BHF).
Su opinión
No tengo sobrepeso y no hago dietas, pero ando en bicicleta y camino
a la mayoría de los lugares, lo que creo que contribuye en
gran medida a mantenerme en forma. Siempre subo las escaleras en
vez de tomar el ascensor, y no paso horas vegetando frente al televisor,
porque no tengo.
No soy un gran comelón. Tiendo a almorzar
afuera y compro dos raciones de sándwiches y frutas, una
para esa hora y la otra para la cena. Vivo solo pero nunca caigo
en el hábito de la comida precocida para microondas. Prefiero
pan, queso y una manzana. Creo que mucha gente subestima la cantidad
de comida que ingiere. Tengo pacientes que dicen: “No sé
de dónde sale el peso, doctor, yo no como mucho”. Bueno,
tal vez no lo hagan, pero ese peso viene de alguna parte.
Desde que estoy trabajando en el BHF, he dejado
de añadirle sal a las comidas. La sal aumenta su presión
sanguínea y provoca endurecimiento de las arterias. Probablemente
no ingiero suficiente alcohol —las investigaciones han demostrado
que tomarlo con moderación tiene un efecto benéfico
para el corazón— pero quizás consumo uno o dos
tragos a la semana.
Dado que me acerco a los 50 años, me
mido la presión sanguínea y el colesterol de vez en
cuando, y siempre tengo en mente cuáles son los factores
que más aumentan las probabilidades de que fallezcamos de
una enfermedad cardíaca. Aparte de la edad y el sexo, dichos
factores son el cigarrillo (nunca he fumado), la diabetes, la tensión
arterial alta y los niveles de colesterol. Hasta ahora, mis niveles
indican un bajo riesgo, y tengo intenciones de mantenerlos así.
El dentista
Nigel Carter es dentista con más de 25 años de experiencia.
Es presidente ejecutivo de la British Dental Health Foundation.
Su opinión
Cepillo mis dientes dos veces al día, en la mañana
y en la noche, con una pasta con flúor. Uso hilo dental una
vez al día, en la noche, lo que remueve la placa entre los
dientes. Es una técnica difícil de perfeccionar; usted
no puede aprender solo, es mejor que le pida a un higienista dental
que le muestre cómo hacerlo. Por mucho tiempo no le presté
atención, luego se me enfermaron las encías. Las dolencias
de las encías causan más pérdida de dientes
en los adultos que la caries.
Constantemente se está formando
placa entre los dientes. Esto estimula la proliferación de
bacterias, y los productos de remoción de desechos bacteriales
irritan las encías. El cepillado limpia los dientes, pero
no elimina la placa entre ellos. La primera señal de enfermedad
de las encías es el sangrado al cepillarse. A menudo los
pacientes creen que sangran porque se cepillan con demasiada fuerza
o frecuencia, pero no lo están haciendo ni de una manera
eficiente ni lo suficiente.
Me cambié a un cepillo eléctrico debido a que hay
pruebas de que remueven mayor cantidad de placa. También
uso una crema dental “total” o “completa”
con propiedades antibacterianas: eso es lo que hay que buscar que
digan los empaques.
No tengo hijos, pero si los tuviera me aseguraría de que
no ingirieran demasiadas bebidas azucaradas. Es importante supervisar
la manera en que se cepillan hasta la edad de siete años,
y recomendaría una crema con flúor reforzada, a no
ser que el agua contenga flúor. No se les debería
pedir que se cepillen inmediatamente después de las comidas,
ya que el esmalte está blando en ese momento y se puede dañar.
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