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Siempre será un placer

En la película Alguien tiene que ceder, Erica, una mujer cerca de los 60 descubre las delicias del amor... y del sexo, cuando ya se creía completamente retirada de la senda que conduce a esos placeres. Su experiencia recuerda que la sexualidad es para toda la vida, aunque muchas mujeres, en este país, renuncian a ella cada vez más temprano. Raúl Chacón Soto

La escena en la cama, luego de haber sostenido su primer encuentro sexual con Harry (el personaje interpretado por Jack Nicholson), el primero en años después de haberse separado de su esposo, es sencillamente conmovedora. Erica Barry no puede contener el llanto. Pensaba, y lo dice, que nunca más en su vida iba a volver a sentir el placer del sexo compartido... y llora. Y también llora Harry, emocionado ante aquella inesperada manifestación de humanidad. El momento es crucial para comprender la situación de la protagonista -la deliciosa Diane Keaton, quien le da completa verosimilitud al instante-, una exitosa dramaturga, divorciada y con muchísimo dinero, todavía de muy buen ver, quien parecía resignada a vivir el resto de sus días sola, sin posibilidades de volver a experimentar los placeres que otorga la buena compañía, incluido el sexo con afecto. ¡Si le ocurre a ella!

La realidad de Erica se asemeja mucho -a pesar de ser una estadounidense de buena posición-, a las de cientos de miles de mujeres en todo el mundo quienes sencillamente renuncian a mantener una vida sexual activa cuando todavía podrían disfrutar a plenitud de ella. En Venezuela las cosas no son muy distintas, y, sorprendentemente, hasta podrían ser peores, pues como lo afirma la sexóloga Rosario Buelvas, de la Unidad de Terapia Cognitiva y Sexual, en este país son cada vez más numerosos los casos de mujeres que, incluso antes de llegar a los 50, sienten que el sexo ya no es importante en sus vidas.

Mitos
La falta de potencial de procreación viene acompañada de una declinación del interés sexual. La mujer postmenopáusica ya no puede concebir, pero esto no excluye
la continuidad de la actividad sexual como fuente de felicidad y placer, como
expresión psicofísica de una relación humana madura.

La huella que deja el paso del tiempo en el cuerpo implica niveles bajos de atracción física, de tensión y expresión sexual. Si bien es cierto que en esta sociedad se idealiza la belleza física, hay muchos factores que influyen en que las personas deseen compartir social y sexualmente. Los antecedentes vivenciales, los puntos de vista culturales y políticos, las creencias religiosas, los objetivos coincidentes, son sólo algunos de los factores que generan atracción en las parejas.

El hombre debe ser mayor que la mujer en toda relación de pareja. Se plantea
como una anormalidad y, la verdad, es que no es más que un prejuicio. Muchas mujeres
que son mayores que su pareja, han logrado construir sólidas relaciones de afecto
y compañerismo.

La histerectomía afecta la sexualidad. De acuerdo al informe Kinsey, 54% de las mujeres operadas no experimenta cambios en el deseo sexual, y hasta 17% manifiesta un aumento
del deseo. Sólo el porcentaje restante dice lo contrario.

La sexualidad cesa alrededor de los 50 años. La vida, el amor y el romance no son
patrimonio de los más jóvenes. En las sociedades orientales se reconoce a los ancianos la sabiduría y se privilegia incluso su capacidad de alcanzar placer sexual más prolongado y elaborado.

Fuente: Latin salud.com

 

Alguien tiene que ceder

Desconcertante
La revelación de Buelvas sorprende sobre todo porque se produce en tiempos cuando se ha desechado por completo aquella creencia de que la sexualidad era territorio vedado para personas mayores. Los grandes sexólogos de finales del siglo pasado, tanto Kinsey como Masters y Jonson, proporcionaron datos más que categóricos acerca de la persistencia del interés sexual, incluso, en los ancianos; y no sólo del interés, sino también de una adecuada respuesta sexual fisiológica. De modo que una renuncia a tan temprana altura de la vida resulta, por lo menos, desconcertante.

Es de esperar que la sexualidad no sea exactamente la misma con los años. El paso del tiempo no sólo significa cambios en el aspecto físico de las personas (en lo exterior e interior), sino en el aspecto psicológico e, incluso, social. Las mujeres que llegan al fin de su etapa reproductiva empiezan a experimentar en su propio cuerpo las señales de la transformación. Si se habla de lo estrictamente físico, se verá que con la edad se produce una involución en los órganos sexuales (ovarios, útero, vagina, vulva y senos) que, definitivamente, devienen en una diferente actitud hacia la sexualidad. Por lo general, la respuesta a la estimulación disminuye, pero no desaparece. En la literatura médica disponible, se asegura que, a pesar de los cambios involutivos, una mujer con muchos años encima puede presentar una respuesta sexual normal. Eso sí, la mayoría de las veces esta respuesta aparece entre quienes se exponen regularmente a una estimulación sexual efectiva; o, en otras palabras, entre quienes se mantienen sexualmente activas. "Masters y Jonson citan algunos casos de mujeres de más de 60 años que a pesar del adelgazamiento senil de las paredes vaginales y el encogimiento de los labios mayores, responden con expansión y lubricación como la mujer premenopáusica. Estas mujeres practicaban una actividad sexual regular, orgásmica, plena, una o dos veces por semana y obviamente, un interés sexual mantenido", se dice en un artículo sobre el tema del site LatinSalud.

También en la menopausia se produce el déficit de hormonas al que muchos atribuyen una baja del deseo -y que dicho sea de paso, puede corregirse con una terapia adecuada-. Todavía hoy no está totalmente claro cómo influye esta carencia en la sexualidad femenina de las mujeres mayores. Se piensa que, en general, no tiene un peso determinante en la conducta sexual (incluso entre quienes han sufrido una extirpación de ovarios); o por lo menos no en la magnitud que sí lo tienen factores sociales, educacionales, psicológicos y hasta económicos. Y es que la mujer mayor de 50 años vive un momento muy especial de su vida. Muchos dicen que, como sucede en la adolescencia, es en esta etapa cuando es más susceptible de ser influenciada por el medio social que la rodea. La familia, las pautas religiosas, los mitos, influyen muchas veces de manera negativa, convirtiéndose en obstáculos a la hora de continuar con una actividad que hasta hace muy poco se disfrutaba con naturalidad. Los medios de comunicación también han jugado un rol determinante, sobre todo por el bombardeo de sexualidad y la imposición de un riguroso patrón estético, un elevado culto al cuerpo, a través de los mensajes publicitarios; si bien en los últimos años han contribuido a resaltar una nueva imagen de la persona mayor, siempre asociada a la vida sana, en la que no debe excluirse la sexualidad.

Erica Barry, el personaje de la película, no ha tenido que enfrentarse a esa clase de prejuicios. Su hija ve con buen agrado la posibilidad de que su relación con Harry llegue a buen puerto, y buena cama, por supuesto. Las puertas al disfrute de una sana sexualidad están abiertas, e, incluso, es un tema que se comparte con complicidad, con agrado. Desafortunadamente, no es el caso de muchas de las mujeres que acuden, en este país, al consultorio de Buelvas. La profesional atribuye, justamente a las razones que escapan a lo estrictamente fisiológico, la mayoría de los casos de renuncia a la vida sexual, sin importar si se tiene pareja o no. En los primeros, por la inevitable referencia al machismo local: "Muchos hombres no les hacen sentir a sus parejas que a esa edad son importantes. No les dan valor. Piensan: 'Ya conviví 20 años con ella, ya le hice tres hijos, que se dedique a lo que tiene que dedicarse... Algunos tratan de rejuvenecerse buscando mujeres más jóvenes, y dejan a sus parejas habituales de lado... y las mujeres se sienten relegadas y, generalmente, se descuidan, se dejan poner feas. El suple sus necesidades en la calle, y ella piensa que está bien así, que él está contento, que ella tiene que preocuparse de los hijos, de los nietos". En los segundos, por prejuicios que también responden a la idiosincrasia del venezolano: "Las mujeres solas sienten que nadie las mira, y en efecto, nadie lo hace. Los hombres piensan que las mujeres a esa edad no dan disfrute ni disfrutan. Creen que no saben dar placer o que no lo sienten. Lo que es un grave error. Entonces no las miran. Y ellas, al no tener el estímulo, van perdiendo la motivación al sexo y renuncian, es como si se resignaran".

Tal resignación es, en muchos casos, aparente. La misma sexóloga asegura que no son pocas las damas que, en su consultorio, le confiesan que no son felices. "Muchas veces llegan y dicen: 'Pero bueno, doctora, qué quiere que haga, la verdad es que a veces tengo la necesidad, a veces siento, pero ya no es igual...'".

Obstáculos superables
Cambios anatómicos-fisiológicos
l Adelgazamiento de las paredes de la mucosa vaginal.
l Reducción de la distenbilidad de la vagina.
l Disminución de la lubricación.
l Disminución de la vasodilatación superficial y profunda, que ocasiona menor o nulo
enrojecimiento de la piel.
En general, la intensidad de las reacciones anatómico-fisiológicas, así como la respuesta a la estimulación sexual, se reducen con los años. Pero nada de ello es impedimento para seguir disfrutando de la sexualidad. La fórmula: siga practicando (el sexo).

Factores sociales
El entorno social muchas veces llena de desaprobación, censura y vergüenza a la mujer que se atreve a seguir viviendo su sexualidad. La vejez no es asexuada; y siempre es lícito y aceptable gozar de la sexualidad.

Enfermedades y acción farmacológica de los medicamentos
Las personas mayores son las más expuestas a diversas patologías, muchas de ellas
crónicas. La medicina ha contribuido a mejorar la calidad de vida aunque en muchos casos no ha podido evitar los efectos indeseables de los medicamentos en la actividad sexual. Los médicos deben tratan de subsanar esas consecuencias en los casos que así lo permitan. Para que las personas que envejezcan sigan disfrutando de su sexualidad es necesario
que mantengan una buena salud.

Conclusión
Puede que los contactos sexuales sean más esporádicos, que cambien de ritmo, que la percepción erótica sea menos intensa o que la respuesta sexual se altere. Lo importante es que el avance de los años no pone un límite preciso a la sexualidad. Hay que saber adaptarse. Hombres y mujeres pueden mantener interés en el sexo y continuar considerándolo como una
fuente de satisfacción. Para ello deben esforzarse por mantener buenas condiciones de salud.

 

La mirada del otro
A las inquietudes propias de la mujer, por los cambios físicos y psicológicos que está experimentando, se unen las que genera la presión cultural y social, muchas veces fundamentada en meros mitos. A los ojos de los demás, la conducta de la mujer que busca pareja después de cierta edad es reprochable; lo que incide en la propia valoración de la conducta personal. Lo afirma Buelvas: "Muchas llegan a mi consultorio y dicen: 'A mí a esta edad no me queda bien eso, por favor, doctora, es una ridiculez'". Los hombres, en muchos casos, también las tratan de esa manera. "En el fondo hay un temor al rechazo, porque se supone que a esa edad ya no se debe tener sexualidad", sostiene la sexóloga, y agrega: "son errores de concepto, es una cuestión cultural. En Europa muchas mujeres se casan después de los 30; otras, a los 40 ó 50 empiezan a buscar novio felices de la vida. Aquí una mujer empieza a buscar novio a esa edad y los mismos hijos, la misma familia, la tratan de ridícula. Ese temor las inhibe, entonces mueren con su infelicidad".

La mirada del otro suele ser más crítica cuando se trata de una mujer que no sólo busca de nuevo un compañero, sino que lo busca muy "nuevo". Erica -otra vez el personaje de Keaton-, también lidia con ese mito en la película. Claro, ficción al fin, la diferencia de edad planteada entre ella y su joven pretendiente (un médico interpretado por Keanu Reeves) es casi abismal (30 años), pero sirve para ciertas interesantes reflexiones: ¿Por qué los hombres sí, y las mujeres no?, por ejemplo. Más allá de lo creíble de esa situación, quedan las motivaciones del apuesto galán, quien busca como pareja alguien inteligente, interesante, capaz de hacerle sentir acompañado y, por supuesto, todavía apetecible a la vista, aunque no se tenga la turgencia que dan los 20. Buelvas, echándole tierra al mito, asegura que no hay problemas: "En muchos casos funcionan bien. Yo no recomiendo las diferencias muy grandes, no por lo que diga la sociedad, sino porque las prioridades suelen ser muy distintas. Pero cuando las diferencias son de 5 ó 10 años, y hay amor y respeto, nunca se ve la edad".

Sobre lo que sí es pertinente llamar la atención es sobre los valores que debe sostener toda buena relación, y que, a no dudarlo, deberían ser trascendentes. "Las personas deben empezar a valorar otras cosas más que el aspecto físico. Hay que darle importancia a los sentimientos, a la actitud hacia la vida, la solidaridad con el otro. Lo más importante no es cultivar el cuerpo, sino nuestro interior, nuestra alma, nuestros pensamientos, nuestro corazón... y el amor, por supuesto. Entregarlo todo. Así se puede conseguir una pareja y se podrá disfrutar más con ella", dice a manera de conclusión Buelvas. Erica, en la película, se queda con el mayor. Muchos dirán que en el cine es muy fácil, y mucho más si se es una mujer delgada y muy, pero muy rica. Pero recuerde que pasa en el cine y en la vida, así que no dé por concluido lo que todavía podría depararle mucha felicidad.

rchacon@eluniversal.com


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