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Cuando
Starsky
conoció a
Hutch
Fueron los reyes del rating
a finales de los setenta, grabaron 88 episodios, pero nunca se conoció
cómo fue que este par llegó a juntarse. Ahora los
actores Ben Stiller y Owen Wilson revelan el misterio en una hilarante
comedia que no siempre juega con todas las de la ley. Los 70's inundarán
las salas de cine del país a partir del 23 de abril.
Enmar Pérez. Los Angeles. Enviada
especial
Eran imbatibles fuera y dentro
de las pantallas de la televisión estadounidense -y por reflejo
de otras partes del mundo- entre 1975 y 1979. Mientras en las calles
"de la vida real" los traficantes de cocaína comenzaban
a esparcir sus polvos entre la fanaticada de la movida disco, en
las avenidas de la ficción el pelinegro detective David Starsky
(Paul Michael Glaser) y su blondo compañero Ken Hutchinson
(David Soul) no les daban ni un solo respiro. Persecuciones con
el acelerador a fondo, diálogos con algo más de gasolina
(no siempre libre de plomo), y una imagen moderna y relajada, que
rompía con el clásico detective "duro de matar"
que plagaba la TV del norte para la época, hizo de esta serie
un hit que sigue rebotando en las televisoras del orbe hasta el
sol de hoy -bajo cuyos rayos, claro está, las escenas de
acción y sexo ahora lucen deliciosamente naif-.
Que se cuidara el bajo mundo de
Bay City, California, de un frenazo en sus puertas del inconfundible
Ford Grand Torino rojo de rayas blancas ("the stripped tomato")
que transportaba a los detectives más cool del momento. Que
nadie se escandalizara ante sus métodos no siempre ortodoxos
que contaban con las confidencias del moreno Huggy Bear (Antonio
Fargas), un proxeneta que recibía unos cuantos dólares
a cambio de información. Que las notas musicales del argentino
Lalo Schifrin marcaran el tempo así en las discotecas
como en la sala de edición donde se montaba el programa.
Que cientos de niños y jóvenes norteamericanos, entre
ellos unos tales Ben Stiller y Owen Wilson, jugaran emulando a sus
héroes o tuvieran, por lo menos, un carrito a escala con
el cual entretenerse en su habitación. No quedaba otro remedio:
S&H estaba destinada a convertirse en un icono de la
cultura pop de los setenta, susceptible de ser llevada en cualquier
ocasión a las salas de cine en medio de este torbellino que
ha puesto de moda los remakes. Eso sí, si los pequeños
Stiller y Wilson se entretenían tanto con la serie, ahora
que crecieron, ¿por qué no repetir la experiencia?
"¡It was really
fun!" (¡Fue realmente divertido!) es la frase que
más se escucha en los predios del hotel The Ritz Carlton
de Marina del Rey, la tarde que el director y los actores reciben
a los periodistas durante el lanzamiento del film.
Fue y es divertido, vale decir,
porque los comediantes Ben Stiller y Owen Wilson, el director Todd
Phillis (Old School), el rapero y estrella del hip hop Snoop
Dogg, y las actrices Carmen Electra y Amy Smart, no dejan de entornar
los ojos y volverse a reír cuando evocan las escenas más
hilarantes y desquiciadas (que las hay por montón), y no
paran de hacerse bromas entre ellos (sobre todo Stiller y Wilson).
Y es que si bien la serie original tenía algo de humor, era,
después de todo, un policial de acción, en el que
la camaradería y la sólida amistad entre sus dos protagonistas
constituía el otro tópico que enganchaba a la audiencia.
Justamente en este último aspecto se ha afincado este combo
que hoy ha traído un homenaje en tono de comedia... "romántica"
para más señas, y ciertamente divertida.
"Sí, yo diría
que es una comedia romántica entre dos hombres straight",
bromea Phillis. Hay que coincidir, y en la mejor tradición
de When Harry Met Sally (Cuando Harry conoció a
Sally). "Estos tíos no se soportaban al principio,
terminan rompiendo su relación, y luego hacen las paces para
alcanzar la unión más feliz que se haya visto",
concluye el director, haciendo alusión a la historia que
se cuenta en la película, que suma entre sus aciertos el
haber imaginado lo que pudo ser el programa piloto del seriado.
Siendo así, no había
otra mejor manera de llevar el intento a buen término: el
largometraje imita el espíritu, la textura fílmica,
la ambientación y el vestuario propios no sólo de
los años setenta, sino del programa en sí mismo. "Pienso
que recreándolo de esta forma, como los productores lo hubiesen
realizado en aquel entonces, le daba mayores oportunidades a la
comedia. Mientras más nos acercáramos a la idea de
cómo era el show original, teníamos más elementos
con los que jugar", señala Todd Phillis.
Eso es seguro, y cuidaron hasta
el más mínimo de los detalles: rastrearon por todo
el país los Ford Grand Torino del modelo genuino (sólo
se pusieron a la venta 1.000 en 1976), sin dar con alguno que estuviese
en perfectas condiciones. Finalmente, se quedaron con nueve que
terminaron reconstruyendo por encargo, comprando los repuestos vía
Internet. Ni hablar de la moda: jeanes ajustados hasta el peligro
("Lo ayudan a uno a mantenerse honesto", bromeaba Stiller),
altos en la cintura y de bota ancha, los clásicos zapatos
de goma con las tres rayas -hoy tan en boga de nuevo-, las chaquetas
de cuero con el cuello levantado, las sudaderas, los grandes anillos
de plata, los tops y el poliéster para ellas, y qué
decir del ropaje y los accesorios del informante Huggy Bear.
"Eso es justamente lo que
hace divertido dirigir una película como ésta -acota
el director-, porque recrear los setenta era demasiado entretenido.
La acción, también, había que mantenerla en
un perfil entre medio y bajo, tal cual era en el show, sin recurrir,
como se ha hecho en otros remakes, a grandes efectos especiales
y mucho brillo".
Y no sólo la acción
en las calles, los encuentros "cercanos del tercer tipo",
por su parte, también había que frenarlos justo antes
de que subiera la temperatura. Así que, ¿un ménage
à trois entre Wilson, Electra y Amy Smart? No se preocupen,
señores representantes: el beso entre Britney Spears y Madonna
fue mucho menos inocente. "Es que la serie era TG13, para adolescentes
y adultos, y así la quisimos dejar", sostiene entre
risas Phillis. Después cambia y continúa: "Y,
bueno, ver a Ben repetir los gestos de Glaser, la forma de caminar...
Era demasiado divertido".
"Yo creo que Ben vio absolutamente
todos los capítulos para poder hacer a Starsky a la perfección.
De este lado no exageré tanto", comenta como sobrado
un siempre risueño y humorista Wilson. "Bueno, sí,
ese fue el método de trabajo... de todos -dice Stiller mirando
de soslayo a su partner-. No para imitar a nadie, sino para
lograr 'la vibra' y después poder darle un toque personal.
Porque, es bueno aclarar, no es una parodia lo que hemos querido
hacer. En ese sentido fuimos muy respetuosos. Además, yo
también veía mucho la serie cuando era niño,
era fanático"
De hecho, fue él mismo quien impulsó la idea de concretar
el film cuando se enteró de que los estudios Warner Bros.
poseían los derechos. "Es que tenía ganas de
volver a jugar a Starsky & Hutch, y que además
me pagaran por ello", añade bromeando el comediante.
Una vez ya embarcado en el asunto, arrastró a Todd Phillis
y propuso al rubio para el rol de su compañero. "Y esa
fue la única razón por la que me llamó, porque
era catire. No hay que buscarle explicaciones más complicadas",
vuelve a intervenir Wilson.
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De arriba a abajo: Otro
par de cuidado: Carmen Electra y Amy Smart en el rol de
cheerleaders.
Dos más que se la comen: Vince Vaughn en el papel
del narco perseguido y Juliette Lewis como su amante Kitty. |
Ríete de buena ley
Suerte de hijo ilustre de Harry
El Sucio (el famoso personaje de Clint Eastwood), apegado
a la legalidad hasta la rigidez, entregado de lleno a su trabajo,
y con el karma de tener que seguir el ejemplo de... su mamá,
una leyenda dentro de la policía de Bay City, el detective
Starsky (Ben Stiller) arranca este cuento en "conmovedora"
soledad. En cualquier otro hueco de la ciudad, está
un tal Hutchinson (Owen Wilson), también detective,
bastante más relajado, y con una moral tan elástica
que le permite estirarse hasta rozar los bajos fondos sin
ningún problema: si no puedes todo el tiempo contra
ellos, úneteles a ratos. No hay jefe en el mundo que
aguante a estos tíos, así que el capitán
Dobey (Fred Willianson) decide juntarlos. Fue el comienzo,
amigos, de un "romance" que dura hasta nuestros
días, y que las notas de los mejores éxitos
pop de los setenta sabrán acompañar. En su primer
caso, habrán de perseguir a un narco que ha inventado
el negocio de su vida: una cocaína con sabor a caramelo
que ni los perros entrenados pueden rastrear. La mano amiga
y no siempre limpia del informante Huggy Bear (Snoop Dogg)
los conducirá hasta un par de cheerleaders (Amy
Smart y Carmen Electra) con muy poca información y
no mucho más cerebro, pero con demasiados encantos
y ganas de divertirse. También los llevará hasta
un presidiario fetichista (Will Ferrell), que hará
de las peticiones del doctor Hannibal Lecter en El silencio
de los inocentes una minucia. Finalmente, todas las líneas
apuntarán hasta el hombre de negocios Reese Feldman
(Vince Vaughn), cuya amante, aunque tiene pocas apariciones,
es digna de mencionar: Kitty, interpretada por una graciosa
Juliette Lewis. ¿Cómo se resuelve el caso? Con
los métodos menos ortodoxos que estén al alcance.
¿Quedan juntos? Como para hacer una serie de 88 capítulos
durante cuatro años y después llevarla al cine...
 
 
Varias de las más graciosas
secuencias de Stiller y Wilson
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Arriba: David Soul y Paul Michael
Glaser, los originales Starsky y Hutch, tienen un cameo (corta
aparición) en el film que hace emocionarse a más
de uno
Abajo: El director Todd Phillis, aquí con Wilson,
confiesa haber crecido viendo la serie |
Un par de armas
tomar
La química que tenían Glaser y Soul en la pantalla
(amigos en la vida real), se constituyó en el punto fuerte
del seriado de los setenta. Para repetir tal affaire, y más
aún en una comedia, quiénes mejor por estos días
que Ben Stiller y Owen Wilson (también muy cercanos), un
match bien acoplado que demostró sus habilidades como
pareja protagónica en Zoolander (2001), y que ahora
suma un nuevo trabajo a los anteriores cinco en los que ya han colaborado:
The Cable Guy (1996, bajo la dirección de Stiller
y donde Wilson tiene un pequeño rol. Allí se conocieron);
Permanent Midnigth (1998); La familia de mi novia
(2000, otra vez dirige el primero y actúa el segundo);
Los excéntricos Tenembaun (2001, en la que OW fue coguionista
y donde ambos tienen un papel), y la ya mencionada Zoolander.
Como señala el productor Stuart Cornfeld
en las notas de prensa: "Ambos son excelentes improvisando
y atajando lo que el otro hace de inmediato. Sus maneras particulares
de crear y actuar se complementan muy bien: Ben tiene una presencia
muy fuerte, y Owen es el otro lado de la moneda, un poco más
como en su propio mundo. Es esa coincidencia entre alguien que está
demasiado y alguien que parece estar ausente, lo que hace una buena
combinación".
O como comenta su compañera de filmación
Amy Smart, quien junto a Carmen Electra conforma la contraparte
femenina del film: "Owen es comediante en la línea de
un Christopher Walken, con ese aire de que no está esforzándose
para nada mientras dice sus líneas, y Ben es más técnico,
y es gracioso en un sentido más físico y en esa manera
de encajar en el rol de esos chicos que están siempre como
desajustados en algún aspecto".
Lo cierto es que Stiller y Wilson son, en persona,
bastante parecidos a estas descripciones. El uno -38 años,
1,73, casado y con un hijo, actor, director y productor, "y
neoyorquino de
de Nueva York"- transmite hasta una suerte
de timidez, y trata de mantenerse serio, aunque no desprecia oportunidad
para rematar con una ocurrencia por demás ingeniosa. El otro
-35 años, 1,80, soltero, actor, guionista y músico,
"nacido en Dallas, Texas"- tiene una cualidad aérea,
que le permite deslizar chiste tras chiste sin caer pesado, y pasarse
el rato entero bromeando.
A todas luces se entienden, se disfrutan y
se respetan, y hacen saber que son verdaderos amigos fuera de escena.
Es la gran ventaja que tienen para lograr escapar airosos en secuencias
que terminan siendo de alta comicidad, en las que no muchos podrían
haberse salido con la suya. Aquí va la llamada a convertirse
en un clásico: Starsky, después de añadir al
café ingentes cantidades de cocaína decomisada, confundiéndola
con azúcar, y tras agarrar "la nota" de rigor,
imagina que Hutch le está cantando a él, y a nadie
más que a él -aun cuando las dos sexys chicas que
los acompañan están allí-, el éxito
pop Don't Give Up On Us Baby (No renuncies a nosotros,
cariño), que hiciera famoso David Soul en su momento.
Owen lo hace con una gracia inigualable, y Stiller no se queda corto
en la respuesta.
¿Es cierto que este podría ser
tu lanzamiento definitivo como cantante, Owen?, le dice, jugando,
un periodista. "Gracias por notarlo, pensé que nunca
lo iban a comentar. Sí, bueno, no fui yo quien escribió
la letra (tampoco es original de Soul), pero, tú sabes, le
di mi estilo personal, y ellos querían tenerme allí
a toda costa... Ese fue un día muy interesante -remitiendo
a la secuencia del ménage à trois-, ¿no
creen ustedes?", comenta el rubio que no se cansa de tironear
el buen humor a la sala.
¿Y qué tal el encuentro entre
los tres?, le lanza otro reportero. Se reclina, lleva los brazos
atrás, y como si sólo él pudiera disfrutar
recordando el momento, dice: "Como vieron, me lo quise tomar
con mucha calma".
Con estos dos, definitivamente, hay que desfruncir
los seños.
¿Quién es el serio y quién el gracioso cuando
la cámara está apagada?, le preguntaban unos minutos
antes en la habitación contigua: "Al contrario de lo
que se piensa de Ben, él es bastante serio. Para nada el
payaso de la fiesta o el que genera bromas a tiempo completo. Es
alguien con el que te encuentras muy a gusto", comienza Wilson.
"Gracias -le dice Stiller-. Ahora devuelvo. Yo pienso que Owen
es, en verdad, gracioso. Me mata de la risa. Pero tampoco mediante
chistes. Me refiero a que es gracioso aunque quiera estar serio".
Tal cual.l
| Algo por el estilo |
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Todos sus compañeros de set coinciden
en que el rapero y actor Snoop Dogg, antes conocido como el
cantante de hip hop MC, es un tipo muy suave, "siempre
sonriendo". "Nuestro compañero espritual",
lo llamó Owen Wilson en broma. Y así mismo llegó
a la sala donde habría de encontrarse con los periodistas,
aunque por un momento no se sabía si el que acaba de
saludar era su personaje (el informante Huggy Bear) o el propio
Snoop. No es de extrañar, entonces, que cuando se le
pregunta cuál fue el reto más difícil
al interpretar su rol, conteste: "Ninguno... ¡It
was me, man! (¡Era yo, man!)". También
productor de cine, afirma que en su próximo proyecto
quisiera desempeñar el rol de un asesino en serie.
¡¿Por qué?!, le replican los reporteros.
"Porque no tiene nada que ver conmigo, man".
Ese es el reto.
 
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Ver también en Encuentros:
- Kenny Ortiz achocolatado maestro
- Siempre será
un placer
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