| Asesinato en Yom Kippur
Aun está libre la persona que asesinó a tres miembros de una familia judía de Toronto
El día de Yom Kippur, muchos años
atrás, el rabino Benjamin Friedberg miró compasivamente a su congregación.
Tres miembros de su rebaño no habían acudido. Estaban muertos. Habían sido vilmente asesinados.
Celia e Ike Airst eran una acaudalada pareja que vivía en la Glencairn Avenue,
en el exclusivo distrito Bathurst-Lawrence de Toronto. Uno de sus hijos, Avrom,
de 22 años, vivía en casa de sus padres. Sólo un miembro del núcleo familiar sobrevivió a la matanza: la hija Shulamith (Simmie) Moore, de 23, quien estaba casada con Bill Moore, académico de la Universidad de Toronto; ellos tenían su propia casa.
Celia, de 43, e Ike, de 57, habían sido noticia antes de la tragedia. En 1971, Celia se las había ingeniado para colarse en una cena que ofrecía la Asociación de Fabricantes de Canadá, en la cual el premier soviético Alexei Kosygin tendría una intervención. Durante su discurso, Celia y su acompañante, Albert Appelbaum, desplegaron una pancarta que decía: “Deja que mi pueblo se marche”. La policía expulsó a los manifestantes. Ella, quien entonces era militante de la Liga de Defensa de los Judíos, declaró a los agentes que en ningún momento habían considerado actuar violentamente contra el líder soviético; sólo querían que él supiera que muchos canadienses estaban contra las restricciones que imponían los soviéticos a la inmigración a Israel.
Por su parte, Ike fue noticia por motivos muy distintos, aunque él también tuvo un papel activo en asuntos relacionados con los judíos. El y su hermano Herman habían sido socios comerciales durante más de 35 años y poseían un gran número de propiedades en la ciudad, principalmente pequeñas tiendas y residencias. En 1966, el concejal June Marks acusó a Ike de explotar a sus inquilinos; en ese entonces era dueño de 25 casas.
Los Airst conformaban una familia muy unida que, si bien no era ortodoxa, tenía mucho respeto por las tradiciones judías. Mencionamos las ocasiones en que aparecieron en la prensa porque estos incidentes fueron objeto de una profunda investigación por parte de los detectives de homicidios, quienes buscaban un móvil para el triple asesinato.
Fue en 1979, durante la madrugada del 1 de octubre, cuando ocurrieron los crímenes. Yom Kippur, el día de
la expiación y la festividad más importante dentro del calendario judío, comenzaría ese día al ponerse el sol.
La víspera, los Airst se dirigieron a la sinagoga Beth Tzedec para asistir al servicio de los sábados en la
noche. La familia había hecho planes de salir a cenar, pero Ike se arrepintió; prefirió quedarse en casa y ver un partido de beisbol por televisión. Celia llamó a su hija, Simmie; ella y Avrom se reunirían con los Moore en el Inn on the Park para cenar. La velada transcurrió plácidamente.
Avrom quería regresar a casa. Decidieron dejarlo en casa y luego dirigirse a la pintoresca área de Yorkville para dar una caminata. Cuando llegaron a la casa de Celia e Ike, el grupo encontró a Ike en bata. Avrom dijo que se retiraba por esa noche. En Yorkville, Celia, Simmie y Bill se acercaron al Park Plaza Hotel para beber un trago. En el bar, ubicado en la azotea del edificio, se encontraron con amigos, bebieron una copa y volvieron a casa. Una densa niebla envolvía la ciudad; era cerca de la 1 am.
Al llegar a Glencairn Avenue, Bill estacionó el auto y los tres caminaron unos 20 minutos, luego Celia entró en su casa; quizás pasó al lado de un asaltante oculto.
El sargento Jack Press recuerda muy bien el caso, acaecido hace tantos años. Este policía y los demás que participaron en la investigación elaboraron la teoría de que Celia abrió la puerta principal y, siempre pensando en la seguridad, pasó el cerrojo apenas entró.
Antes de alejarse de la puerta, escuchó a alguien; ella conocía al que tocaba o habría pensado que se trataba de Simmie, quien quizás había olvidado algo. La mujer abrió la puerta y fue atacada de inmediato con un instrumento que nunca se encontró. Murió sobre el piso de lozas de su casa con el cráneo aplastado.
El o los asesinos subieron las escaleras. La gruesa alfombra silenció las pisadas. Avrom estaba dormido en su cama; le propinaron contundentes golpes en la cabeza. El proceso se repitió en la habitación de Ike. Los dormitorios estaban cubiertos de sangre, la casa estaba en silencio. Tres miembros de una familia estaban muertos.
Ese mismo domingo, Simmie y Bill visitaron a los Airst. Bill se quedó en el auto. Simmie subió los peldaños hasta la casa de sus padres. No podía abrir la puerta. El cuerpo de su madre yacía en la entrada y obstruía la puerta. Simmie pidió ayuda desde el teléfono de un vecino. Los oficiales encontraron los cuerpos de Ike y Avrom Airst en las habitaciones del piso superior.
Inicialmente, los oficiales se enfocaron en la camioneta pickup de los Airst, que aparentemente estaba desaparecida. Padre e hijo usaban el vehículo para visitar sus propiedades, pero la camioneta estaba en un taller local, donde le estaban haciendo algunas reparaciones, por lo que no volvió a figurar en las investigaciones.
¿Por qué habían asesinado a los Airst? Los negocios de bienes raíces de Ike fueron sometidos a un minucioso escrutinio. Sin duda, a lo largo de tantos años hubo inquilinos descontentos, pero la policía no logró descubrir ningún motivo. Pese al obvio simbolismo que evocaba el crimen, que había ocurrido tan cerca del día de
Yom Kippur, tampoco se encontraron motivos políticos ni antisemíticos.
Cada año, a medida que se acerca el aniversario de los asesinatos, nos preguntamos una vez más quién cegó las vidas de Celia, Ike y Avrom Airst. El caso permanece sin resolverse hasta este día.
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