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El


como techo

Desde Julio Verne, el escritor francés que en 1870 imaginó al submarino Nautilus,  hasta nuestros días, muchos soñaron con la posibilidad de que
los humanos pudieran disfrutar de la vida bajo el mar y, finalmente, las ideas traspasaron el papel para materializarse. Conozca las construcciones marinas más imponentes y entérese de los proyectos que están por venir.
María de los Angeles Herrera

Tocando fondo

Qué se iba a imaginar Giovanni
Lombardi, un ingeniero suizo de 80 años,
que en el ocaso de su vida le sería encomendada la difícil misión de construir
el túnel del Estrecho de Gibraltar para conectar por vía marítima a España y a Marruecos. El proyecto, cuya construcción espera por la culminación de las investigaciones preliminares —en 2008—, costará cerca de 7.000 millones de dólares, eso sin contar con la inversión que se ha llevado a cabo hasta ahora en los estudios de factibilidad, que ya supera
los 40 millones de dólares.

Pero esta no es la primera vez que alguien
se atreve a excavar en lo más profundo del mar para construir una vía de enlace entre dos urbes, pues ya desde 1994 los creadores del Eurotúnel pusieron en funcionamiento una galería submarina que mantiene unida la costa francesa con el Reino Unido. Una de las obras de mayor envergadura de Europa —para muchos la más importante de la ingeniería del siglo XX—, dispone de 50 kilómetros de largo, de los cuales 39 son bajo el mar, y tiene la capacidad diaria para transportar un total de 600 trenes en ambos sentidos, en un trayecto que enlaza Londres y París en tan sólo tres horas y por el cual transitan alrededor de 20 millones de personas al año.

Mientras el afamado Eurotúnel apenas comienza a recuperarse de las inversiones iniciales —que superaron los 10.000 millones de dólares—, los españoles y marroquíes esperan con ansias el poder disfrutar del Afrotúnel, obra que según los expertos permitirá la conexión entre las ciudades de Tarifa —en Andalucía— y Tánger —al norte del país africano— en un tiempo máximo de media hora. Sin duda, toda una proeza; pero para materializarse deberá resistir los embates de las fuertes corrientes submarinas y los violentos movimientos telúricos de la región, que ya
en el siglo XVIII habían borrado a Lisboa del mapa. Por ahora, todos se preguntan
si Lombardi vivirá lo suficiente para inaugurar su obra. 

Entre delfines y tiburones

Ya no tendrá que dar la vuelta alrededor del mundo para observar a los delfines, morsas, tortugas, crustáceos, aves marinas y hasta a los apacibles pingüinos en su hábitat natural, pues desde hace tres años La ciudad de las artes y de las ciencias, localizada en la ciudad española de Valencia, cuenta con un espacio dedicado a recrear con asombrosa precisión los diferentes entornos marinos de la tierra, incluyendo el trópico,
los océanos, mares, islas e, incluso, los círculos polares. El edificio más emblemático del popular complejo científico y cultural fue elaborado por el arquitecto Félix Candela
y cuenta con una superficie de 110.000 m2 —similar a la que ocupa el Centro San Ignacio de Caracas—, donde conviven 45.000 ejemplares marinos de 500 especies diferentes, repartidas en un laberinto de túneles y exhibiciones que se pueden apreciar a través de cristalinos paneles, capaces de albergar más de 50.000.000
de litros de agua, entre salada y dulce.

El techo de L’Oceanogràfic,
una estructura blanquecina
de hormigón, es el primer
elemento que salta a la vista debido a su similitud con los nenúfares, pero una vez dentro
la magnitud del recinto y las numerosas actividades recreativas y de investigación que pueden llevarse a cabo cautivan a todos los visitantes, tanto que ya ascienden a casi cinco millones
el número de personas que ha transitado por sus instalaciones
en los dos años que lleva abierto.


Las triada más atractiva para grandes y chicos está compuesta
por un lago central de más de una hectárea de extensión; un auditorio submarino que se asemeja al Mar Rojo y el Delfinario, que dispone
de una gran piscina de exhibiciones, además de dos dedicadas al entrenamiento de los delfines
y otro par para su reproducción
y cuidado. Pensando en los más golosos, se construyó una feria de comida, cafés y hasta un restaurante submarino con capacidad para
350 personas, donde gigantescos acrílicos permiten observar los
10.000 peces pelágicos que habitan en los alrededores, mientras se degusta alguno de los platillos de autor que se observan en la carta, desde arroz de langosta y fideuà de mariscos hasta unas extravagantes brochetas de tiburón. Y para llevarse los mejores recuerdos a casa, se construyeron locales de souvenirs donde los visitantes pueden adquirir productos alusivos e, incluso, tomarse una foto con una foca.

Paladares selectos

Descrito por el diario argentino Clarín como una “rareza del mundo gastronómico”, el restaurante Red Sea Star (Estrella del Mar Rojo) se ha convertido en un punto de referencia para quienes viven la experiencia culinaria a través del disfrute de todos los sentidos. Pese a que está ubicado en la costa israelí, a cinco metros de la superficie y en medio de un jardín de corales del Mar Rojo, este rincón difícilmente pasa inadvertido, pues cuenta
con una moderna rampa de acceso —a modo de muelle— y una lumínica estructura en forma de estrella que le aporta riqueza visual al árido paisaje. Una vez dentro,
una escalera trasporta al comensal hasta las profundidades para encontrarse
con un seductor ambiente marino lleno de mantarrayas, peces multicolores
y gigantescos pulpos, especies que se pueden observar desde todos los ángulos
del restaurante, gracias a las 62 ventanas panorámicas que han sido estratégicamente colocadas según los planos de la diseñadora israelí Ayala Serfaty.

Los espacios del local también han sido pensados para resaltar: un piso de arena de playa, recubierto por una capa laminada, da la sensación de estar caminando sobre una húmeda orilla; las sillas tienen formas inspiradas en medusas y pulpos y hasta las lámparas parecen formar parte de la fauna marina. Pensando en los curiosos que se preguntan si sólo es posible degustar pescados, mariscos y crustáceos, la cocina también ofrece pastas, ensaladas y extravagancias como filete de avestruz en salsa de hongos y costillas de cerdo con salsa de melón y chile. Y no sólo es un espacio para sentarse a comer, pues también cuenta con un bar e, incluso, una discoteca. Pero imagine cuánto puede costar la experiencia de saborear un buen platillo, tomarse un trago y hasta echar un pie bajo el mar.

En los brazos de Neptuno

“La vida bajo el mar es mucho mejor que el mundo allá arriba”, le decía el cangrejo Sebastián a Ariel, La Sirenita, para tratar de convencerla de que no subiera a la superficie, y al parecer muchos comparten esos pensamientos, si no que lo digan Bruce Jones y Joachim Hauser, los creadores de Poseidon e Hydropolis, quienes desarrollaron sendos hoteles para que los amantes del mar pudieran tener lo mejor de los dos mundos: mientras cientos de coloridos peces se pasean alrededor de las paredes y techos de cristal, los huéspedes pueden disfrutar del lujo y las comodidades a las que están acostumbrados en tierra firme.

El primero en lanzarse al agua fue Poseidon, un rincón cinco estrellas que funciona en las islas Fiji. Mitad en la superficie y mitad bajo el mar, este resort ofrece decenas de actividades recreativas, desde la posibilidad de relajarse con un masaje de hidroterapia hasta la oportunidad de ver una obra de teatro e, incluso, celebrar una boda en medio del océano Pacífico.


Hydropolis, por su parte, está localizado en Dubai y es sólo el primer eslabón
de una franquicia que, probablemente, comenzará operaciones a finales de 2007.
El primer hotel 10 estrellas del mundo tiene una extensión de 260 hectáreas —
lo que equivale a casi tres veces el Parque del Este—, divididas en tres áreas que incluyen la entrada (en tierra), un túnel de conexión y el complejo de 220 suites en medio del Golfo Pérsico. A diferencia de Poseidon, en este hotel los niños son bienvenidos e incluso hay salas de cine y un parque temático —al estilo
SeaWorld— dedicado a educarlos y entretenerlos. Y para el deleite de los mayores, el complejo cuenta con restaurantes, salas de conferencia, una concha acústica,
un laboratorio de investigación marina y hasta una clínica de cirugía cosmética.    
  
Al innovador concepto manejado por los artífices de Poseidon e Hydropolis,
se suma un par de modestas propuestas que ya llevan años funcionando bajo
el agua con éxito. Enclavado en la costa de Florida, El refugio de Jules cuenta
con dos habitaciones, cocina y hasta un centro de entretenimiento —
con televisor, equipo de sonido y DVD— para albergar a seis personas, quienes además de disfrutar de la estadía —por la módica suma de 450 dólares diarios— tienen la oportunidad de tomar cursos de buceo y hasta llevar a cabo una boda
bajo el agua. Apartando la experiencia de limitarse al reducido espacio de un minisubmarino de 15 metros de largo y sólo seis de ancho y a la posibilidad de observar las especies marinas a través de los pequeños ventanales cilíndricos, probablemente lo más atípico de esta posada sea el modo de acceso a sus instalaciones, pues hay que armarse con un traje y un equipo de buzo para poder atravesar los siete metros que lo separan de la bahía.

El otro hotel que se mantiene activo
es Otter Inn, idea del artista sueco Mikael Genberg, quien diseñó una típica casa de campo del país escandinavo —roja y blanca, con techo a dos aguas— que es sólo el punto de partida para tener una experiencia submarina única. Ubicada en el lago Mälaren —en la región central de Suecia—,
esta cabaña cuenta con una sola habitación llena de numerosos ventanales rectangulares que permiten apreciar la fauna que desfila a tres metros bajo agua. Quienes lo han visitado aseguran que es un espacio para ver y dejarse ver, pues los peces se aglomeran en los cristales como si fuesen ellos los verdaderos espectadores.

mherrera@eluniversal.com

Enlaces de interés

www.poseidonresorts.com
www.hydropolis.com
www.redseastar.com
www.cac.es

Fuentes consultadas

www.valenciablog.com
www.arquitectura.com
www.clarin.com
www.informativos.telecinco.es
www.zonagratuita.com
www.designbuild-network.com
en.wikipedia.org
www.impactlab.com
www.mipunto.com
www.swissinfo.org
www.elmundo.es

 

 


Ver también en Encuentros:
-Sabrina Seara
- Historias sin fin parte II

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