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CRÍMENES MAX HAINES

EL INQUILINO QUE NO PUDO EVADIR EL CADALSO

Ofreció una historia muy inverosímil como excusa para la desaparición y posterior asesinato de una pequeña niña


La pequeña Mona Tinsley, de 10 años, salió de la escuela Wesleyan, en Newark, Inglaterra, a las cuatro en punto, como siempre. Luego desapareció. Aunque el clima era terrible ese día de enero de 1937, los padres de Mona no se alarmaron excesivamente cuando su pequeña no llegó a casa a su hora acostumbrada, a las 4:20 pm. Los Tinsley tenían varios hijos, y Mona siempre llegaba tarde.

A las siete de la noche, los padres de Mona estaban ya bastante preocupados. A las 9:30 pm, el señor Tinsley notificó la desaparición de su hija a la policía. A la mañana siguiente, los directores de la escuela preguntaron a sus alumnos si habían visto a Mona después de las cuatro de la tarde del día anterior. Varios niños creyeron, equivocadamente, que habían visto a la niña desaparecida, pero una historia fue tomada en serio. William Plackett, de 11 años, vivía cerca de Mona, la conocía bien y dijo que la había visto a las 4:45 de la tarde cerca de la estación de autobús, en compañía de un hombre. El chico dio una vaga descripción del hombre, pero dijo que lo reconocería si lo veía de nuevo.

La investigación se intensificó. Una mujer, la señora Hird, se presentó con la aciaga información de que había visto a un hombre merodeando alrededor de la escuela a eso de las cuatro en punto, cuando los niños salieron de clases. Lo identificó como el hombre que en una época se había hospedado con la familia Tinsley.

Los detectives interrogaron a los Tinsley, quienes recordaban a Fred Hudson, su simpático inquilino. Había sido como un miembro más de la familia, con la cual se hospedó por varias semanas unos 15 meses atrás. Cuando no pudo pagar la renta se marchó, pero su partida fue amistosa. La señora Tinsley le dijo a la policía que su hermana, de apellido Grimes, conocía bien a Hudson; pensaba que ella aún lo veía ocasionalmente.

Entretanto, el chofer de autobús Charles Reville le informó a la policía que el día en cuestión, poco después de las cuatro de la tarde, había recogido a una niña cerca de la escuela Wesleyan. Estaba acompañada por un hombre; ambos abordaron su autobús y viajaron hasta Retford. El hombre había comprado un boleto de ida y vuelta y otro sencillo para la niña.

El hombre llamado Hudson resultó ser imposible de encontrar hasta que la policía interrogó a la señora Grimes, quien les dijo que a menudo visitaba a Hudson en el pueblito de Hayton. También les informó que a veces él usaba el apellido Nodder. Esta declaración casual era la pista que la policía necesitaba. Frederick Nodder resultó ser un hombre casado con dos hijos, aunque también había tenido un hijo con otra mujer que tenía como amante. Cuando su esposa se enteró de los amoríos de Fred, lo dejó. Fred vivía en la casa Peacehaven, en Hayton. Antes de tocar la puerta de su casa, la policía realizó varias pesquisas entre sus vecinos. Una tal señorita Whittaker les dijo a los oficiales que el 6 de enero, un día después de la desaparición de Mona, ella había observado a una pequeña niña en la puerta trasera de Peacehaven. Ese mismo día, vio a Fred cavando un hoyo en su jardín.

Los detectives llamaron a la puerta de Fred; le hicieron saber que estaban investigando la desaparición de Mona Tinsley. Fred, tan imperturbable como una piedra, respondió: "No sé nada al respecto". Fred, ahora sospechoso de asesinato, fue detenido. Se realizaron excavaciones en su jardín, pero no se encontró nada. Una inspección de su casa arrojó una pista fehaciente: la policía halló un pedazo de papel con la escritura de un niño, la cual fue identificada como la de Mona Tinsley. Fred dijo que debió haber traído el pedazo de papel cuando se marchó de la casa de los Tinsley. A todos los que afirmaron haber visto a Mona con un hombre el día que ella desapareció les pidieron que observaran una fila de sospechosos. La mitad de los testigos identificaron a Fred como el hombre que habían visto con la pequeña.

Sometido a una fuerte presión para que confesara, Fred cambió abruptamente su historia. Ahora decía que había mentido cuando lo interrogaron por primera vez. Admitió haberse reunido con Mona cuando la niña salió de la escuela. Ella se sintió inmensamente feliz de verlo y lo llamaba tío Fred, como hacía cuando él era inquilino en su casa. Mona le había dicho que quería visitar a su primo Peter, el bebé de la señora Grimes. Fred declaró que tontamente había aceptado llevar a la pequeña a visitar a su primo. Explicó que esperaba que la señora Grimes lo visitara al día siguiente y que, entonces, Mona iría con ella a su casa. Fred juró que él y Mona durmieron en camas separadas. No había ocurrido nada que fuera criminal, aunque él se daba cuenta de la precariedad de su situación. Afirmó que había acompañado a Mona en un autobús durante parte del camino a la casa de la señora Grimes al atardecer del día siguiente. Luego montó a la pequeña en un autobús a Sheffield, con una carta para la señora Grimes en la cual explicaba sus acciones.

El 10 de enero, Fred Nodder fue arrestado y acusado de llevarse a Mona Tinsley lejos de su casa por la fuerza o engaño. En marzo de 1937, un jurado inglés deliberó sólo 16 minutos antes de encontrarlo culpable. Fue sentenciado a siete años de prisión.
Tres meses después, el caso volvió a ser tema de los titulares de la prensa. Walter Marshall, su esposa, sus hijos y varios amigos zarparon en una embarcación para navegar por el río Idle. Fue el señor Marshall quien advirtió un objeto curioso atascado en el barro, cerca de la orilla. El objeto inusual resultó ser el cuerpo de Mona Tinsley. Un examen postmortem reveló que la niña había sido estrangulada con algo como una cuerda o una cinta. Fred Nodder fue transportado desde la prisión y acusado del asesinato de Mona.

El lunes 22 de noviembre de 1937, Fred se declaró inocente. La fiscalía presentó los mismos testigos que habían declarado en el juicio anterior. La defensa presentó sólo a uno: Fred Nodder. Fred se aferró a su historia. Cuando le preguntaron por qué, en una espantosa noche de enero, no había mandado a Mona rápidamente a casa de sus padres, sólo pudo responder que no se le había ocurrido. Nodder fue encontrado culpable del asesinato de Mona Tinsley. El 30 de diciembre de 1937 lo ahorcaron en la prisión Lincoln.

Traducción: José Peralta.

Ilustraciones: David Márquez. davidmarquez@cantv.net

 
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